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Ben Slarck

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Ben Slarck

Mensaje por Ben Slarck el Sáb Mayo 04, 2013 9:18 pm

Nombre completo: Ben Slarck
Apodo o nombre como es conocido: Pride
Fecha de nacimiento: 06 de diciembre
Edad: 27
Inclinación Sexual: Bisexual
Grupo: Policía
Rango/oficio: Asuntos internos
Arma identificativa: Únicamente sus armas reglamentarias.

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Descripción física

Mide un metro y ochenta y cinco centímetros. Si bien es delgado, el grosor de su espalda y su musculatura firme y delineada le dan un porte propiamente masculino. Incluso su forma de andar, elegante y decidida, está roseada con el aire característico de un hombre.

El tono de su piel es claro, casi pálido, resaltando así, cada ínfimo detalle de su tersa textura. Su cabello cae como un torrente hasta sus hombros y sigue hasta su cintura, dorado y lacio. Siempre lo lleva suelto pero arreglado, impregnado con el particular aroma de un Shampoo herbal.

Su rostro se caracteriza por poseer rasgos finos y nobles, como si cada pequeña curva, cada minucioso ángulo e incluso los límites de sus labios, fueran obra de un hábil artesano. Enmarcado por una amplia frente y por los rastros inexistentes de una barba completamente rasurada. Y en el interior de su boca, dos hileras de blancos dientes se alinean y posicionan en su debido lugar.

Sus ojos son afilados y presuntuosos, rodeados de pestañas bien pobladas y con un par de cejas cuya forma acompaña a la expresión. En ellos se aprecia un juego de colores entre celestes y azules claros, reflejando el mismo brillo de un océano al ser tocado por los rayos del astro rey. De esto modo, su mirada suele ser tan profunda como arrogante, al igual que el timbre de su voz, una voz que resuena con notas graves.

Le gusta vestirse con tonos claros o medianamente claros (en raras ocasiones utiliza el negro), de forma prolija, pero, sin llegar a lo formal, simplemente esa ropa que da sensación de orden y pulcritud, y que, además, tiene que ser cómoda y de calidad.




Descripción psíquica


Como su apodo indica, lo primero que viene a la mente a la hora de pensar en Ben, es la definición de orgullo, desde un punto de vista bastante positivo. Hago esta aclaración ya que se puede interpretar al orgullo como un exceso de autoestima, de soberbia (si bien, de esto también tiene su buena dosis), pero en este caso el orgullo apunta hacia un sentimiento muy profundo que corre por sus venas y es lo que hace palpitar a su corazón con firmeza. Tal sentimiento nace de sus creencias y evita que actúe en contra de estas mismas, moriría antes que traicionar a sus propios principios.

¿De qué tratan dichos principios? Simple, son cinco palabras básicas que definen su forma de pensar y actuar, como las raíces que se arraigan a la tierra y nutren al árbol.

Rectitud, existen muchas tonalidades de grises, sin embargo, su mundo es en blanco y negro, un acto es justo o injusto, correcto o incorrecto, y él no se pondrá a discutir sobre las variantes de ello. Honor, es lo que lo lleva a cumplir siempre con su palabra y ser consciente y responsable de sus actos, además de las consecuencias que traen consigo. El camino fácil no lo seduce, los senderos llenos de piedras y obstáculos son desafíos de los que no rehúye, además, es incapaz de rechazar desafíos de aquellos rivales que demuestren esta misma dignidad. Coraje, incluso en situaciones peligrosas, su ser lo lleva a levantarse contra los que se salgan de los márgenes de su deber y obren de forma dudosa, o de aquellos que abusan del poder. Respeto, si bien Ben cree firmemente en el trabajo que desempeña y en sí mismo, sabe que el resto de las personas tienen sus propios motivos para actuar, por ello, contra sus enemigos actúa con firmeza pero con cortesía. Lealtad, con él mismo y con aquello que está bajo su responsabilidad. Incluso valora muchísimo a los que saben el peso que esta palabra conlleva.

Estos principios no significan que vaya por el mundo gritando a los cuatro vientos lo que le parece adecuado, ni mucho menos imponiendo “valores” a los demás (valga la aclaración), tan solo significa que su carácter es fuerte y muy difícil de quebrantar, son códigos que se reflejan en sus actos, códigos que tiene incrustados en cada poro de la piel y que le son tan naturales como el mismo hecho de respirar.

A partir de esto, se puede decir que es una persona centrada y decidida. Se expresa de forma directa, aunque es perceptivo y observador, lo que quiere decir que es eficiente en seleccionar las palabras adecuadas a cada situación.

La naturaleza de su personalidad lo convierte en una persona indeseada para sus “enemigos”, investiga más de lo que “debería” y se empeña en llegar al fondo de las encrucijadas, sin aceptar sobornos (a los que ve como un insulto). Pero, recalquemos que tampoco se comporta como pez fuera del agua, él se dedica a asuntos internos y lo que sale fuera de su jurisdicción no es su problema, si ve alguna anomalía en otras secciones se limita a informar al funcionario correspondiente (a no ser, obviamente, que se pongan a robar o matar a alguien frente a él).

Respecto a su vida personal, el orden y la limpieza son dos pautas básicas tanto para él como para su entorno (digamos la verdad, eso lo tiene un poco obsesionado, por algo hace trabajo de investigación y escritorio y no sale a corretear delincuentes por las calles, aunque en un pasado lo hiciera y a veces las mismas investigaciones lo requieran (pero eso son la minoría de los casos)). Y es imposible dejar de mencionar sus extraños hábitos alimenticios, no consume nada animal, ni nada enlatado, y mucho menos algo con alto contenido de azúcar (con decirles que tiene una pequeña huerta en la terraza de su apartamento…).

Su forma de relacionarse con los demás es generalmente profesional, rara vez deja que se adentren en su vida íntima (no es que tenga demasiada vida íntima, la mayor parte de su tiempo la dedica al trabajo), lo que podría hacerlo parecer algo antisocial. Sin embargo, como bien dicen, cuando se tiene un objetivo, cuando se entrega el alma a una causa, poco importa el resto del mundo. Aunque seamos honestos, deseos mundanos todos tienen y Ben no es la excepción a la regla, cada tanto disfruta de la compañía de otro individuo, como un recordatorio para sí mismo de que los sentimientos también forman parte de la vida. Y si profundizamos un poco más en este tema, se puede decir que en realidad, este hombre aún no se ha aventurado en los planos serios de las relaciones amorosas (como dije, su tiempo siempre lo ha dedicado al trabajo), aunque, ha tenido buenos amigos y diversos contactos en los que deposita su confianza y respeto (la gran mayoría compañeros de trabajo o relacionados a este).


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Gustos

La naturaleza y los animales, de hecho, su casa está llena de plantas y tiene un perro llamado Black al que adora. La música instrumental lo apasiona, lo relaja. El arte y el arte de cocinar, puede pasarse largos ratos en la cocina. Leer, desde novelas hasta el periódico de la mañana. Le gusta hacer deporte y mantenerse en forma (más por motivos de mantener una vida sana que estéticos, hay que decirlo). Por otro lado, los lugares antiguos y las reliquias, aquello que esté cargado de un aura ancestral con gusto a gloria.



Disgustos

La deslealtad, las mentiras y las escusas. El cuero, los cigarros y el resto de las drogas. Los lugares llenos de gente y el bullicio. Los sitios de espacio reducido y la suciedad. Que amenacen la integridad de su cabello. Que intenten dominarlo, eso le despierta un instinto muy primitivo, casi agresivo.



Habilidades


Tiene buena puntería, aunque tiene mejor puntería con las palabras que con las balas y sabe lo justo y necesario sobre defensa personal. Es bueno con las computadoras (y la tecnología en general), más aún cuando se trata de violar la seguridad de aquellos sistemas en los que se supone que no debería entrar.



Debilidades

Paradójicamente la sangre es una debilidad de este hombre, quizás su juventud le dejara cierto trauma al respecto. No puede ver sangre sin sentirse inquieto y sudoroso, y en caso de ver mucha sangre comienza a costarle el concentrarse y ordenar de forma clara sus ideas, su personalidad se torna un tanto irregular. Por esto mismo, intenta evitar las peleas o los interrogatorios violentos.

Y no olvidemos mencionar a su susodicho orgullo, los golpes que atacan directo allí, no solo pueden, sino que también es muy probable que le dejen una herida abierta, que incluso el tiempo no consiga cicatrizar del todo. Si por algún extraño motivo, se viera en la situación de que él mismo tuviera que dejar de lado a su orgullo y obrar de una forma diferente a la que le es propia, perdería una parte de él que sin duda le costaría recuperar. Ya saben lo que dicen: una vez roto el cristal, el reflejo del espejo nunca vuelve a ser igual. Los cambios en realidad no son precisamente algo malo, el asunto es que Ben no sabría cómo vivir sin ese orgullo intacto, ese orgullo que sostiene todas sus creencias, sería como un samurái sin su espada.

Además, es débil contra las causas nobles, es decir, contra aquellos que muestren fuertes convicciones y compromiso con objetivos justos, o al menos, objetivos que nazcan de un sentimiento desinteresado o por cariño. En caso de cruzarse en su camino con alguien que tenga una de estas causas, una parte de Ben podría llevarlo a saltearse las normas preestablecidas y ayudar o dejar pasar lo que no debería.

Realmente irónico, y pensar que las debilidades de una persona son capaces de hacer que se borre con el codo lo que se escribe con la mano. Nunca se sale bien parado si no se anda con cuidado y se evita poner al descubierto las flaquezas de uno, eso es algo que Ben piensa con frecuencia.

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Historia:

Ben nació en Inglaterra, bajo el manto de una familia bien posicionada, tanto económica como políticamente.

Hijo único de los Slarck, durante los primeros quince años de su vida accedió a un elevado nivel de educación y vivió en un mundo rodeado de comodidades, además de estar siempre a la sombra de su padre, aprendiendo sobre el mundo político en el que éste se movía. Fue en aquellos años en que un sentimiento muy oscuro se gestó en su interior, el primero en impulsarlo hacia el lado en que su vida se encaminó. Vio como se manipulaban empresas, medios de comunicación, como “esto” y “aquello” eran arreglados a conveniencia de quienes movían el dinero y todo a manos de aquel hombre que le había dado la vida. Incluso presenció como familias enteras eran llevadas a la ruina porque algún miembro de las mismas se había interpuesto en el camino de su padre. Pese a esto, Ben se mantuvo como el muchacho inteligente y prometedor que algún día heredaría el “negocio” de su progenitor. Eso era lo que se creía, lo que se esperaba. La verdad es que el joven Slarck aborrecía la corrupción a la que estaba expuesto cada día, ese abuso de poder del que era testigo.

Al cumplir los dieciséis años, la gota que derramó el vaso, el vaso de desprecio hacia su padre, se hizo presente. Un buen día, en una gran fiesta de fin de año (organizada en su casa), cuando ya pasaba la medianoche y los fuegos artificiales iluminaban el firmamento, se dispuso a buscar un lugar para perderse lejos de la multitud. Iba acompañado de otro muchacho, con unas copas en sus manos, disfrutando del momento.

Fue entonces que los dos jóvenes divisaron la puerta del sótano apenas entreabierta e intercambiando miradas cómplices, decidieron utilizar aquel lugar para tener absoluta privacidad y darle verdadero movimiento a la noche. Efectivamente la fiesta continuaría de una forma movida allí abajo, solo que no de la forma que esperaban. Entraron en el oscuro lugar entre besos y jugueteos cuando, de pronto, escucharon unas voces mezcladas con el distante estruendo de los fuegos artificiales.

El sótano era un sitio muy amplio, con estanterías por doquier y una selecta bóveda de vinos, entre los cuales se escabulleron a hurtadillas para ver de qué se trababa aquella conversación. A medida que se acercaron al fondo, reconocieron al padre de Ben gritándole a un hombre que yacía de rodillas, sujetado por otros dos hombres más corpulentos. El joven Slarck tuvo que sujetar a su acompañante y taparle la boca al divisar entre la penumbra, las numerosas severas heridas que cubrían al hombre de rodillas, quien lloraba y suplicaba perdón. De pronto, su padre sacó una pistola y sin demasiado preámbulo le disparó en la frente a aquel individuo.

Ben aún puede recordar como se le heló la sangre en ese momento, como sus ojos se abrieron de par en par completamente estupefacto por lo que presenciaba y como de repente sintió un terrible pánico de solo imaginar el ser encontrados allí, más que por él, por su amigo (sabía que su padre no se atrevería a dañarlo a él, pero no podía asegurar lo mismo del otro joven que ahora también era testigo de aquello).

“Salgamos de aquí” le susurró, intentando a toda costa reprimir el nerviosismo de su acompañante, y como mejor pudo se encaminaron a la puerta de salida de aquel infierno, más aún, no llegaron a ella. Dos potentes manos la cerraron justo frente a sus narices.
El resto de los acontecimientos de esa noche se dieron tan rápidamente, que Ben apenas si tiene memoria de la forma en que el otro muchacho y él fueron arrastrados ante su padre, como éste estaba completamente enfurecido y les dio un largo sermón sobre no meter las narices en asuntos que no les concierne, sobre las consecuencias de los actos impulsivos y sobre el motivo por los cuales tenía que deshacerse del amigo de Ben. Luego tan solo, le hizo mirar como una segunda bala salía nuevamente de la pistola, pero, esta vez atravesando la cien de aquel chico que apenas tenía unos quince años. Entre todo esto, Ben intentó luchar, zafarse, gritó lleno de impotencia, de odio, recibiendo como respuesta tal escena y diversos golpes de los hombres corpulentos. Esa misma noche su padre le dejó en claro que podía estar bien tranquilo, no pondría un dedo encima de él, después de todo, era el heredero de su “imperio”, pero que eso no le impedía castigar a aquellos que Ben amaba de ser necesario, como por ejemplo: su madre. ¿Su madre? Si, su madre, cada “estúpida e irracional” idea que se le ocurriera en contra de su padre, recaería directamente sobre la mujer que más estimaba.

Desde entonces, todo era más claro para el joven Slarck, el odio y el rencor hacia su padre mezclado con el inminente deseo de proteger a su madre, hervían en su sangre. Obró de forma cautelosa, astuta, impropia para alguien de su edad. Le dio tiempo al tiempo y desde entonces plantó la semilla de la justicia, una deseosa de florecer entre tanta oscuridad.

Al principio fingió haber entendido la “lección” y se mostró dispuesto a incursionarse por completo en el mundo de su progenitor. Se mostró frío y con un aire agresivo a su alrededor. Nunca faltaba a sus deberes y los cumplía a la perfección.

Hasta que un buen día, las cosas se salieron de control en un club nocturno y Ben, ya con 18 años, terminó en la comisaria. Hacía varios meses que una investigación se llevaba a cabo con su familia como sospechosa, sin ningún resultado, pero, esa misma noche, el joven aprovechó para dejar la primera de muchas pistas que le enviaría al comisario (acto que no pasó desapercibido por dicho comisario).

Poco a poco, gota a gota, la investigación policial comenzó a dar sus frutos con la ayuda de un “informante anónimo”. Las pistas y datos comprometedores de los Slarck, siempre llegaban de formas insólitas, Ben se movía con una cautela excesiva para no levantar sospechas, por más que muchas veces estuvo a punto de ser descubierto.

Recién cuando tuvo veinte años, tras un arduo y exhaustivo trabajo, la investigación llegó a su fin. La policía acorraló a su padre, quien al ver que no tenía escapatoria, prefirió colgarse a sí mismo antes que ir a prisión.

“Tanto dinero, tanta lucha por no ser descubierto… para a fin de cuentas morir como un cobarde.”

Fueron las únicas palabras que Ben Slarck susurró en la tumba de aquel hombre mientras que depositaba una flor sobre la fría lápida, la única que alguna vez le traería. Acto que daba como concluido esos largos años de engaños y mentiras.

Sin embargo, él también debió ser juzgado por los delitos de los que (aún incluso contra su voluntad) había sido participe. El comisario consciente de toda la ayuda que había proporcionado a lo largo de ese tiempo, le ofreció un trato para dejar su nombre limpio si a cambio se unía a las fuerzas policiales. Ben dijo seriamente “Si comienzo a tener un trato preferencial desde ahora ¿qué pueden esperar de mi en el futuro?” Le atraía la idea de unirse a la fuerza policial, sin embargo, escapar de su merecido castigo (según él), no era una opción. El comisario le sonrió en respuesta y habló con firmeza “No puedo permitir que vayas a prisión y te manches del todo con aquel mundo. Te necesitamos aquí y ahora”.

Pese a esas palabras Ben insistió en que debía ser sometido a juicio, pero misteriosamente las pruebas que lo vinculaban en los actos delictivos de su padre, nunca aparecieron y su caso no fue considerado. Continuó insistiendo, pues era lo justo, pero lo único que consiguió fue que lo corrieran de la comisaria tanto como del resto de los lugares jurídicos, despertando algunas risas en sus futuros colegas, era como si fuera por la vida gritando que quería que lo encerraran. El comisario le advirtió que volviera solo cuando estuviera dispuesto a unirse a ellos.

Así fue, al día siguiente se inscribió en el programa policial y le expresó al comisario “Espero que me ponga a trabaja con usted cuando termine con la preparación y que me asigne el doble de trabajo en compensación” El funcionario policial lo contempló con cierto cariño y le respondió “Eres demasiado orgullo”. Ese mismo día se ganó el apodo de Pride (Orgullo en su idioma natal).

Mientras tanto su madre se trasladó a España para alejarse de todo lo que allí aconteció, aunque se mantuvo en contacto con su hijo y se visitaron regularmente. La fortuna de los Slarck pasó a nombre de esta mujer, pues Ben renunció a todo lo que había sido ganado por aquel hombre.

Al poco tiempo comenzó a trabajar con arduo esmero en la policía, desde el puesto más bajo, ascendiendo lenta pero merecidamente. Hasta los veinticuatro trabajó en el mismo lugar, optando finalmente por la sección de asuntos internos, el sitio que más se adecuaba a él.

Por cierto, no olvidemos mencionar que el mismo día del cambio de sección, un gran perro (algo que parecía un oso más que un perro, muy peludo y tan negro como la noche) lo siguió hasta la puerta de su casa, Ben tenía que admitir que ese animal imponía más presencia que cualquiera de los maleantes que alguna vez encontrara, sin embargo, el perro era manso y muy tranquilo. Por algún motivo que no alcanzaba a comprender, esa fiera peluda hizo parte de su rutina el esperarlo en la puerta de su casa, todas las noches. Cuando quiso acordar, el animal terminó metido en su bañera con Ben bañándolo. Acto seguido, esa inmensa bola de pelo se instaló en su vida sin intención de salir de ella.

Tres años más transcurrieron, y fue cuando ya se había establecido y ganado una buena reputación en su nuevo trabajo, que la crisis mundial se hizo presente, dejando a Alemania como una de las potencias más importantes. Si bien las cosas se pusieron mayormente complicadas en Inglaterra, Ben continuó trabajando con el mismo empeño, pero ¿quién quiere a un funcionario destapando los trapos sucios de la policía cuando los ánimos están tan revolucionados? A alguien debió de enojar, pues, fue transferido a un lugar donde no pudiera molestar, o al menos, a un lugar donde hubiera tanto trabajo que sus esfuerzos no dieran a basto (al menos eso era lo que esperaban los altos cargos). Así fue que lo trasladaron a Steinburg. ¿Con qué se contraría allí? Los rumores se quedaban cortos y no tardaría en descubrirlo.



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Última edición por Ben Slarck el Mar Mayo 07, 2013 9:53 pm, editado 1 vez
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Re: Ben Slarck

Mensaje por Alcalde Diedrich el Mar Mayo 07, 2013 8:27 pm

La ficha esta muy bien, excepto el equilibrio entre habilidades y debilidades pues tienes más habilidades que debilidades. Por favor aumenta alguna debilidad y postea aquí cuando edites para finalizar la ficha.

Gracias.


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Re: Ben Slarck

Mensaje por Ben Slarck el Mar Mayo 07, 2013 10:00 pm

Roger that! Arreglado queda, aunque... ahora creo que me fui para el otro extremo, quedó demasiado explicada la parte de debilidades. Mmmmmh cualquier cosa si tengo que sacar mis dotes de improvisación para las habilidades, basta con decirme y así lo haré.

Me retiro~
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Re: Ben Slarck

Mensaje por Alcalde Diedrich el Miér Mayo 08, 2013 12:04 pm

FICHA ACEPTADA


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Re: Ben Slarck

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