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Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

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Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 10, 2013 12:52 am

Entre las rosas y un réquiem.

La canción no se había salido de su mente desde el día en que la oyó….Aquella interpretación había sido tan maravillosa que le era difícil no olvidar cada nota, cada melodía, las escalas, los medios tonos…la dulce voz que cantaba…Sin duda algo que valía la pena por mucho intentar…pero Cerca de aquellos días no había tenido tanto tiempo como habría deseado tener, el ser el dueño de Das Haus le requería demasiado tiempo, más del que tenia y simplemente no podía recordar cuando había sido la última vez en que había tocado el piano.

Para él no había otro instrumento musical más noble y sincero. Sus cuerdas bien afinadas parecían un altar que te llevarían al cielo solo con tocar la primera nota, pero sus maderas eran el confidente mas especial, silencioso y sincero de todos…….Cuando pequeño solía tocarlo mucho y siempre era elogiado, Había nacido con un oído muy diestro para la música y una vez había comenzado a tocar algo ya nadie le paraba hasta acabar la pieza, así esta durase horas. Sin embargo esa en especial jamás había vuelto a oírla hasta entonces….Es por ello tal vez que simplemente suspendió el Show de esa noche y lo modifico. Por primera vez él tocaría para sus clientes aquella dulce magia del sonido que el piano era capaz de producir.

Los bailarines fueron vestidos acorde, con trajes si bien cortos y sexys, bastante sobrios a lo usual, y la danza había sido modificada para ser en vez de rápida y enérgica, lenta y sensual, exigiendo pasos difíciles y que requerían suma precisión para que fuesen casi como una bailarina de ballet, pero con la sensualidad misma que solo un felino podría tener...si…esa noche todo estaría relacionado con el tema de la canción, el “El réquiem del palazzio”.

Los bailarines llevarían en su cabello, al costado, una rosa rola y toda la iluminación tendría relación al mismo tema, el escenario fue preparado en tonos negros rojizos y verdes para parecer un jardín y las cortinas cambiadas a un rojo pasión oscuro para darle un toque más especial. El “Trago de la noche” sería un amareto de rosas, importado especialmente para la ocasión y los centros de mesas estarían decorados como si el rosal mismo floreciera de donde estaban colocados…. Si, puede que haya sido un poco exagerado, pero de vez en cuando darse un lujo y de paso sorprender a los clientes no estaba mal, o eso supuso mientras en su habitación se colocaba un ajustado traje blanco con celeste pálido y una rosa azul en el cabello, botas a tono y una pierna semi descubierta, un pañuelo a juego y guantes del mismo tono, destacando por mucho en medio de todos cuando comenzó su lento descenso por las escaleras.

Muchos se preguntaron de quien se trataba, pues Marseus solía siempre usar trajes bastante más formales sin contar que jamás había hecho un espectaculo para sus "invitados" (como llamaba a quienes iban a Das Haus) personalmente.

Nadie notó que era el dueño en persona quien estaba frente a sus ojos, sentado a un piano de cola negro nácar, que de un momento a otro comenzó a emitir una melodía tan preciosa que era increíble que fuese la primera vez que Marseus hacia el espectáculo. No había duda, ni temor…Su interpretación llena de sentimiento llego a todos en cada nota y cada tecla, mientras sus dedos danzaban por cada pieza de marfil blanca y los bailarines danzaban a su alrededor, deleitando la vista de los demás, hasta que poco a poco la quinta y última canción llego a su final y Marseus finalmente abrió sus ojos, iluminado el solo por una única luz en el techo. Parecía una rosa que acababa de florecer a la luz de las estrellas.
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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Nikkei el Dom Abr 14, 2013 11:02 pm

Estar encerrado entre las armas, el horno y el hierro era parte de su vida. La pasión de su ser, pero en medio de la faena diaria que representaba ser un armero, a la mente de Nikkei llegaba sin duda la soledad de su existencia. Una vida marcada profundamente por la paranoia, por la soledad que esta siempre trae y sin lugar a dudas por una asfixiante monotonía. Aquella tarde, cerro temprano la tienda y el taller. Mientras aun era de día se encamino a su hogar, dio un largo baño y después de mucho considerarlo se decidió por ir al Das haus des faun. Había oído tanto del lugar y sabía tan poco de él, una noche de entretenimientos para adultos no podría hacerle mal. Ver unas hermosas pasearse por ahí, un baile sensual y compartir una copa con una belleza eran suficiente para animarlo a ir y tolerar la música absurdamente fuerte que el lugar tendría.

Vestido de forma casual y por demás cómoda como acostumbraba, algo floja para ocultar sus armas y pantalones de bolsillo amplios para poder esconder dentro su cigarrera. Para seguir con el protocolo de vestimenta Blade, portaba una katana cualquiera, con una filo aceptable y poco llamativo.

Entro al lugar, como no era un invitado usual del local no vio inconveniente en el exceso de rosas, si bien creyó que eran demasiadas no se quejo de ellas. Por el contrario, se acerco al arreglo y lo olfateo lentamente, dejando que el dulce aroma de las flores invadiera sus fosas nasales. Miro detenidamente cuando el músico llego hacia el piano de cola, lo miro fijamente y se sorprendió de la sensibilidad con que representaba aquella melodía. Como los bailarines, razón por la que había decidido entrar al lugar, bailaban le parecieron aun más innecesarios para el espectáculo por lo que contrario a lo que haría normalmente se quito los lentes y los guardo con cuidado en su estuche el cual dejo sobre la mesa. Miro las sombras bailar al ritmo de la música, pero su mente se enfoco en la tonada, en el sentimiento impreso en cada nota y al terminar la canción, haciendo uso del protocolo de la informalidad se atrevió a aplaudir. En un espectáculo normal, no se debía hacer eso, sino dejar que el espectáculo siguiera el ritmo natural sin alterar o interrumpirlo con burdos aplausos. Pero al representación le aprecio tan hermosa, que no dudo en aplaudir cuando lo creyó necesario.
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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 21, 2013 11:23 pm

La verdad él estaba tan inspirado y emblezado por la melodía que no fue hasta el término y punto final de su tercera canción que noto que alguien en medio de todo el público le aplaudía al término de cada una… era extraño, por lo general, las personas no tomaban demasiado en cuenta el acto que ocurría en el escenario a menos que así quisieran y casi siembre estaban demasiado ocupados con sus propios asuntos y “camareros” personales como para siquiera brindar un aplauso.

Es por ello que todos se giraron hacia Nikkei cuando este aplaudió, algunas pequeñas risillas se oyeron ante la “ingenuidad” del recién llegado, pero Marseus, en cambio, le miro y sonrió agradecido, levantándose del piano y haciendo una reverencia para retirarse, después de todo, el tocaría una vez, el resto del espectáculo era de los bailarines, no de él.

Con cuidado regreso a su habitación para cambiarse de ropa y ponerse su traje negro con celeste y toques en blanco, quitándose el maquillaje en exceso y peinando sus cabellos blancos como solía ser siempre, saliendo al poco tiempo con la curiosidad de saber de quien se trataba.

Como cual lobo al acecho sus pasos no se sintieron y su mirada penetrante observo a cada uno de los asistentes de aquella noche, aun si hablaba casualmente mientras caminaba por el local, hasta que le encontró una vez más, sin duda era él… pero era aún más extraño de lo que pensaba, puesto no le había visto jamás entrar…¿acaso era nuevo?

-Mis disculpas, pero creo que no he visto su rostro antes djo con su tono usual, profundo y con un dejo de seducción y una sonrisa amable para su recién llegado, sentándose al frente de él- creo que no nos conocemos…pero agradezco mucho la amabilidad queme brindo al aplaudir las canciones….de verdad, gracias….-le observo de pies a cabeza con un dejo de curiosidad todavía, sirviendo dos whiskies en copas diferentes, uno para cada uno y le ofreció a Nikkei- ¿Podría saber cuál es su nombre, por favor?

Sus ojos celeste se posaron en los de Nikkei, mientras la melodía de un nuevo espectáculo en medio del escenario comenzaba a ocurrir, desviándose la mayoría de las miradas a él o simplemente ignorándolo.

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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Nikkei el Miér Abr 24, 2013 8:49 am

Podía oír las risas o algunos comentarios burlones ante su necesidad de aplaudir y animar a tan magnífico pianista, pero presto oídos sordos a estos y se dedico a deleitarse con la melodía. Con los años, había aprendido a apreciar la música clásica sobre porque cuando hacia trabajos delicados e intricados le daba la calma necesaria para ejecutarlos con precisión. Un camarero, o eso supuso, hacía comentarios coquetos al asiático pero este le ignoro porque estaba embelesado con las finas notas provenientes del piano. Cuando la música concluyo, decidió finalmente hacer caso del camarero y ordeno algo sencillo. Un poco de sake y algo para picar, nada del otro mundo.

Mientras esperaba que su encargo llegara, camareros vinieron a verle a coquetearle como era su deber. Lo podía deducir por la forma en que hablaban, por como uno que otro lo rozaba de forma indiscreta, pero no les prestó mucha atención sino que seguía con ojos ciegos las sombras que danzaban. Miraba el escenario, preguntándose si habría otro número musical como el que anteriormente había presenciado o simplemente tendría que ponerse los lentes y ver a las sombras bailar. No es que los bailarines fueran desagradables, por el contrario por ellos se iba a aquel cabaret…pero después de oír unas piezas tan bien ejecutadas y llenas de sensibilidad el artista dentro de Nikkei se había despertado.

Sintió que alguien le miro de forma constante, por lo que desvió la vista hacia aquella dirección con ojos ciegos. No sabía quién le miraba, y entre tantas personas o ruido era casi imposible precisar quién eran sin los lentes, pero por su acaso reacomodo su espada dejándole ver a quien fuese que traía una espada. Después volvió a poner sus ojos en el escenario donde seguían las sombras moviéndose. Si se había tomado el lujo de ser despreocupado y no tomar mayores atenciones a quien le observaba era porque: se hallaba en el territorio controlado por los Blades (zona segura) y además no se pondría los lentes, primero tendría un primer contacto con aquel individuo para valorar su grado de peligrosidad. La razón por la que tomaba esa medida, quizás algo suicida, es porque tenía el presentimiento de que le abordaría.

-No vengo seguido- respondió de forma sincera con un rostro serio, desvió los ojos del escenario para girar rápidamente en dirección a la barra, en un gesto que indicaba que esperaba algo de la barra. Su sake aun no llegaba. Giro sus ojos ciegos hacia Marseus cuando agradeció el aplaudir y le sonrió- ¡tú eres el músico!- dijo un poco divertido por la situación. Nunca pensó que el pianista se sentaría en su mesa-. ¿Es atípico aplaudir en este lugar, verdad? Lo supuse, sobre todo cuando se rieron, pero no tienes porque agradecer… me nació hacerlo-. Gracias a que era el intermedio entre un espectáculos, el volumen de la música bajo lo suficiente para que Nikkei pudiera oír como un liquido se vaciaba en un vaso o copa de cristal, por el olor pudo fácilmente advertir que se traba de alcohol. No era vino, ni vodka, o algún licor de aroma dulzón sino algo más…era whiskey. Por otros ruidos sutiles y por un destello, reflejo de las luces del escenario por el cristal, pudo percatarse sin necesidad de ponerse los lentes que se le ofrecía una copa.

-Te lo daré, si tú me das el tuyo antes- respondió con una sonrisa coqueta, tomando con torpeza la copa que se le ofrecía y fingir que debía de ella. Aun era demasiado paranoico para beber de la copa que le ofrece un extraño. Debería ponerse los lentes….pero no, no prefirió no hacerlo, aquello no parecía más que una coquetería y además, sería más divertido si lo hacía así. A pesar del espectáculo mantuvo su atención en su acompañante, a decir verdad, ahora lo que le interesaba era el músico.

-Soy Nikkei Fuyuki- dijo su nombre, después de oír la respuesta del otro-. Tocas muy bien, ¿Cada cuando es tu espectáculo? – se mostro sinceramente interesado, delineando el borde de la copa- por cierto…es raro servir whiskey en copa, siempre lo había debiendo en vaso pero es una experiencia interesante- le sonrió divertido.
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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 27, 2013 3:04 am

La verdad aquel chico era más interesante de lo que parecía y se notaba de inmediato que no podía ver bien con aquellos ojos, además que vio con claridad su precaución de no beber de su trago de inmediato. Era desconfiado, pero no le culparía, Marseus también lo era cuando no estaba fuera de su local o cuando conocía a algún extraño, mas con Nikkei había hecho excepción al tener ese “algo” que le hacía sentir seguridad y confianza en él a pesar de que apenas si habían cruzado palabra.

Sin duda se podía deducir que sabía de música solo por su manera de hablar, la emoción que habían presentado sus aplausos y la tierna sonrisa que le había brindado cuando con más ánimos de lo que acostumbraba presencian le dijo “¡Tú eres el músico!” como si hubiese sido un regalo el solo haberle conocido. Eso le causo algo de sorpresa, la verdad… La gente por lo general que iba a ese lugar no sabía más de música o arte de lo que podían ver y oír; pero Nikkei era distinto, algo que le llamó mucho la atención, probablemente sería una noche amena, o eso esperaba…últimamente nadie visitaba el Das Haus, o nadie que fuese interesante, por lo menos.

-Sí, yo soy el músico que interpreto las canciones que antes oíste.... y si otra vez -respondió devolviéndole la sonrisa con gesto amable- Por lo general la gente que viene a Das Haus solo viene para pasar el rato, beber algo y “mirar el paisaje” que brindamos en el local, y son muy pocos quienes realmente valoran la música y el arte que tratamos de representar e interpretar, por ello tu aplauso, a pesar de las risas ajenas, me fue tan sorpresivo y tal vez el regalo mas preciado que podrían brindarme esta noche. Para un artista, si puedo considerarme así, el aplauso es paga suficiente por todo el esfuerzo -respondió sincero acariciando su copa con uno de sus dedos enguantados, sentado con la espalda apoyada sutilmente en el respaldo del sofá y con sus piernas cruzadas, se veía muy elegante, más aún cuando bebió con modales exquisitos de su copa- Mi nombre es Marseus, Marseus Ivanov, soy el dueño de Das Haus, es un placer - respondió para luego reír con sutilidad al oír los elogios del peli oscuro, de verdad alguien singular, aplausos y elogios en una sola noche, ¿Qué más podría pedir?- Por desgracia no creo volver hacer el espectáculo, hoy solo me di el lujo de hacerlo porque quería y, más que nada, porque tenía el tiempo para hacerlo… además, como puedes ver, no es como que la gente vea al escenario…

Marseus miró a su alrededor con un leve dejo de tristeza casi imperceptible, viendo como todos los rostros ajenos se concentraban en sus asuntos o en los bellos camareros que les atendían, mientras que los bailarines prácticamente pasaban desapercibidos a los ojos de los demás, a pesar de que su danza era también tan digna de elogio como la música del alvino.

-Y si, puede que sea singular, pero puedo servirle otro trago en un vaso si así lo desea. Lo hice en copa porque las prefiero, personalmente, más que a los otros…- se acercó a la botella y se sirvió otro poco, ya que se le había terminado, para luego dirigirle otra mirada, analizándole una vez más- Solo por curiosidad ¿Podría saber que le ha traído a un lugar como este? No parece alguien que goze de este tipo de recintos muy seguido-Sonrió amable, hablando de la misma manera.
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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Nikkei el Sáb Abr 27, 2013 7:51 am

Sin poder evitarlo sonrió cuando Marseus le explico lo que representó aquel sencillo gesto de aplaudir para él, conocía el sentimiento, él sentía una oleada de placer cada vez que alguien alagaba su trabajo, su arte. El sentimiento era mejor aun si aquella persona mostraba conocer un poco del tema, por supuesto Nikkei no era un experto en música, simplemente oía lo que le gustaba y punto. Pero como todo artista era capaz de captar el sentimiento del autor hacia su obra o pieza, en este caso.

Cuando Marseus le confesó que no pensaba volver a presentarse, mostro un gesto de disgusto al ponerse a juguetear con su copa, pero después volvió a un humor más “alegre”. Su rostro no cambio mucho, pero lo que era expresivo en Nikkei eran sus ojos azules y el vibrar de su voz-. Es una pena... apenas consideraba hacer un hueco en mi agenda para verte siempre que pueda- confeso, delineando el borde de la copa con mayor velocidad. Quitando toda la delicadeza al gesto. Aunque no pudo ver el gesto, por el cambio en el volumen y la dirección, así como un timbre en su voz pudo detectar sin problemas el pesar que le causaba no ser el centro de atención como merecía ser-. Es una verdadera pena, pero bueno…no sirve de nada… Buta ni shinju- dijo de forma distraída y se humedeció los labios con el licor. Aunque no debió más que un pequeño sorbo. Al saber que su compañero también era un artista incomprendido, le fue imposible sentir cierta empatía hacia y él y por lo tanto tenerle un poco de confianza.

Miro a su acompañante, recordando que no hablaba con un japones- Perdón. “Buta ni shinju” es un refrán japonés, significa…”Perla al Cerdo”, es decir…- masajea su cuello. Era malo para explicar ciertas cosas- Digamos que no vale la pena dar un buen espectáculo a quien no lo aprecia. Así que entiendo que no quieras seguir haciéndolo… “aquí”, pero más que dejar de tocar creo que sería más adecuado cambiar de escenario. Necesitas un público y un ambiente más favorecedor, hay muchos lugares donde seguramente se apreciara tu música- dijo seguro. Se estaba tomando un poco más de confianza, pero creyó necesario decirlo.

-No te preocupes, no me molesta en lo absoluto- levanto la copa y fingió que la observaba a contra luz del escenario, girándola fragmentar la luz con los cortes del fino cristal-. Simplemente me pareció curioso, suelo relacionar a las copas con bebidas un poco más aromáticas y delicadas….- se llevo la copa a los labios con pasmosa lentitud- pero es un contraste interesante…- confeso, bebiendo finalmente de ella de forma apropiada.

Separo la copa de sus labios y lo miro sorprendido- Lo dices …¿por qué no recuerdas haberme visto antes? ¿Por qué te aplaudí? O ¿Por qué no tengo la apariencia de un cliente?- dijo mostrándose divertido por la pregunta, para beber un pequeño trago pasando sus ojos a donde estaba Marseus-. Soy más bien cliente de bares o de prostíbulos, no soy mucho de mirar y no tocar- admitió, encogiéndose de hombros.

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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 30, 2013 6:30 pm

Le pareció curiosa las expresiones y las palabras del japonés, sin duda el chico ya había captado su atención por completo y le agradaba su compañía, que era lo más importante, sin dejar de observar sus movimientos, incluyendo el cambio brusco al acariciar la copa cuando dijo aquel refrán en su lengua natal.

La verdad balbuceaba algo de Japonés, pero jamás se había dedicado a aprenderlo bien, por lo que la explicación le callo perfectamente, comprendiendo a que se refería, asintiéndole con cuidado, recostando su espalda contra el respaldo acolchado de los sillones del lugar; quedándose en silencio unos momentos, pensativo….

Era cierto, jamás se le había pasado por la cabeza siquiera ir a un bar desconocido a tocar algo de su música….es decir, era el dueño de Das Haus, si algo pasaba el siempre debía estar presente, pero bien sabía que durante todo el día por lo general no hacia demasiado a parte de dormir por la mañana y la idea de captar otro tipo de público le estaba agradando…pero no, no era correcto, y se exponía demasiado ¿verdad? Debía ser más cuidadoso, pero la idea no dejo por ello de rondar en su cabeza…

Por fin tener un público para él…era algo tentador, debía admitirlo.

-El buscar un nuevo tipo de público sería algo muy favorecedor…pero…-bajo un poco la mirada, jugando con aquel mechón de cabello más largo que el resto que caía por su mejilla derecha- ....no se si sería correcto y más aún, no estoy seguro de que funcione. En este mundo hay mucha gente más talentosa que yo, que soy solo un aficionado que gusta del sonido de tan noble instrumento.... y, por otro lado, el Das Haus me exige bastante tiempo y atención, sobre todo con finanzas…-se comenzó a oír inseguro por primera vez, desde que habia hablado, pero inseguro de si mismo y de sus habilidades, algo que no solia dejar salir con tanta facilidad- ...Además de esto, no conozco muchos otros lugares como para tocar….prefiero hacerlo a solas en ese caso o con los 2 o 3 clientes que piden mis atenciones para tocarles algo de música mientras conversamos....-luego dio una pausa, bebiendo nuevamente, terminando la segunda copa y secándose los labios con un pañuelo volviendo a tomar su seguridad natural y aquella sonrisa en el rostro, sin dejar de pensar en lo anterior- Y lo decía porque no le había visto, la verdad tengo muy buena memoria con quienes vienen aquí –y ante la declaración final del otro, Marseus sonrió de medio lado, sacándose los lentes que solía usar aun de noche, para mirarle a los ojos del otro, aun si no podía verle- Aquí jamás se ha dicho que no se puede tocar…si se tiene el dinero suficiente....En este mundo todo tiene un precio-susurro como si aquello fuese un secreto, para luego soltar una leve risita traviesa, mirando el escenario- Solo que eso es algo que no muchos saben.
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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Nikkei el Miér Mayo 01, 2013 5:59 am

Notó el nerviosismo en la voz de su acompañante. No hizo ningún comentario al respecto, se limito a un simple movimiento afirmativo de cabeza y un “entiendo…los negocios son los negocios” . Cuando las personas no confían en ellas mismas, ni las más hermosas palabras de inspiración o halago pueden hacerle cambiar de idea. Al menos no por mucho tiempo. Era como dibujas en la arena, cualquier ventisca podría borrarlas con facilidad por más profunda que sea la línea del trazo. Cuando menciono lo de espectáculo privado entorno rápidamente sus ojos, mostrando mucho interés, hacia Marseus-. ¿Podrías tocar para mi alguna vez?- pregunto de forma tímida pero audible, sonriendo de forma delicada en sus pequeños labios – yo creo ser capaz de apreciar toda pieza que desees tocar.

-Tienes una memoria prodigiosa…- levanta la copa y da un pequeño trago. Cierra los ojos y sonríe, estaba de acuerdo con el albino. El dinero mueve al mundo-. Lo sé. Pero no me encuentro en una posición económica tan desahogada para darme ese lujo- se pasa la mano por la cabeza para echar para atrás el flequillo, comenzaba a darle calor-. Pero tienes razón, no suelo venir aquí, pero no es solo porque busque sexo casual y sin compromiso. Sino que más bien mi trabajo es absorbente, soy adicto a él…- se lleva la copa a los labios, bebe muy poco solo humedece sus labios y mientras lo hace eleva un poco la katana. Deja la copa sobre la mesa y con una sonrisa dice- pero insisto, me gustaría más oír de usted. Si algún día tiene tiempo libre, dime y hare un espacio para ti…
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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 04, 2013 5:18 am

Cuando se hubo calmado una vez más, solo entonces pudo volver a hablar. La verdad le gustaba la idea de tocar para alguien que apreciara la música, pero no era tan inconsciente como para hacerlo gratis, después de todo cuando tocaba se emocionaba y usualmente pasaba toda la noche con el mismo cliente si se trataba de música; la decisión le era difícil, y dudó, omitiendo sus comentarios hasta más tarde, debía meditarlo….debía meditarlo muy bien.

Dio un suspiro y sonrió algo gracioso cuando le dijo ser adicto al trabajo, sintiéndose en parte bastante comprendido, lo que logro hacer que se relajase.

- Creo que se me va haciendo común conocer a personas como yo. A decir la adicción al trabajo no es tan poco común como debe creer, siendo que está sentado frente a alguien que padece de lo mismo hehehe-rió sutil, apoyando su rostro en una de sus manos, dejando que su cabello cayese un tanto por sobre su rostro, mirándole con sus hermosos ojos azules- Y tranquilo, que no le juzgaré por nada de lo que diga. Hay personas que vienen solo una vez y con eso ya es suficiente y luego jamás regresan. Muchas gracias por su elogio, también, he de reconocer que para los rostros soy muy bueno, aunque no tanto así para los nombres¬- levanto su rostro una vez más¬, esperando que la decisión que había tomado, luego de reflexionar fuese la correcta- Debo decirle algo antes de que pueda aceptar su invitación, y es que si lo hago, tendría que ser en un horario distinto a este…cuando estoy en Das Haus muchas personas pagan por mi…”compañía”, pero si quiere y si puede, podríamos salir un día de estos a algún bar, algo informal, nada de trabajo, además seria la unica manera en que no le cobraría. ¿Qué opina? Creo que podríamos conoceros mejor de esta manera, más que solo establecer una relación de servidor y cliente.-sonrió.
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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

Mensaje por Nikkei el Dom Mayo 26, 2013 2:17 am

Sonrió cuando le comento sobre la paga que recibía por su compañía y como amablemente le ofrecía pasar el rato a cambio de solo encontrarse en un horario fuera del trabajo. Después de pensárselo un poco, saco el estuche de sus lentes y se los puso. Lo primero que enfoco al verlo, fue el hermoso rostro de Marseus-. Muchas gracias Ivanov-san, es una gran privilegio que me ofrezca su compañía de forma gratuita. Le prometo que no le decepcionare- elevo su vaso para invitarlo a un brindis y a cerrar un trato tácito. Después de chocar los vasos de cristal dio un lento y prolongado trago, buscando con ellos emborrachar a la paranoia. Por un momento, tan solo por unos segundos, pensó en la posibilidad de que alguien le hubiese pagado a Marseus para tan solo dirigirle la palabra y mostrarse tan amable con él.

-Usted dígame a donde desea ir y yo con gusto lo acompañare- rebusca entre los bolsillos de su pantalón una caja negra, la cual puso sobre la mesa enfrente de Marseus. De ella extrajo una elegante tarjeta de presentación. Era de color blanco con letras verdes que decían “Fuyuki Store, Sword and Blacksmith”, más abajo con letras pequeñas venia “nikkei Fuyuki” y un numero de celular. A un lado de las letras venia la fotografía de la tsuna, finament tallada con diseños de samuráis en bronce y oro () y en el reverso la dirección de la tienda.

-Si algún día esta libre, no dude en visitarme a mi tienda- le sonríe después de entregarle la tarjeta.
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Re: Entre las rosas y un réquiem. [Libre]

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