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Brave Destiny

Mensaje por Nivam Salvglhad el Mar Mar 19, 2013 1:17 pm

Estoico, indefinido, absurdo, irreal… El cielo había dejado de ser cielo para dar paso a vapor, a ser nada, nada más que simples gotas de agua condensadas. Las nubes que formaban el amplio firmamento y que agradecidas adquirían los colores más suaves y caramelizados ahora inyectaban en ira y su cólera reflejaba como el gris oscuro de su prolongada existencia destellaba insolente a lo lejos, primero la imagen, luego el atronador sonido que desgarbada la silueta del cielo. El cielo había dejado de ser cielo para ser humo, humo que las fábricas producían negro, tenebroso y perjudicial, cuyas nubes que dejaron su vida esponjosa entre los reinos de caramelo soplaban para no retener en ellas la ira contenida de la industrialización. El cielo ahora era tan solo agua, llanto de las nubes que solitarias con sus pacíficas formas recorrían por encima de los edificios, sobre las cabezas de las personas, sobre las desamparadas personas. Y él.. ¿Qué era él? Trataba por entonces, deducir en un insípido instante en el que él contribuía a hacer mal a esas iracundas nubes desopilantes ante el humo que ejecutaba formas intrincadas desde el tubo y el filtro que sostenía entre los dedos hasta los puros labios que expresaban su desaliento al dejar escapar junto con ese humo, esencia vital. Pero bajo el cielo solo se hallaba la generación de humanos perdida en el vicio, en el poder ¡Mirad aquellos hombres que roban al anciano! ¡Mirad aquellos niños que pegan al estudioso! Y todo quedaba en el par de cristales que traficaba alientos con el ermitaño cielo, triste, mordaz, tenue. Solitario…


¿Qué era aquello que se oía al fondo? Sí, ese par de letras ¿Letras? Era música ¿Música? Podría decirse ruido, ruido atronador que acompañaba a la cruz de los vehículos que cruzaban el límite de su velocidad ¿Y él? ¿Dónde había quedado él? Tan injusto y tan ameno, ahora tan triste y apenado por el futuro de esos pequeños bebés que crecían en el vientre materno mientras dicha progenitora agarraba sus crisis y las ponía candado para salir a pasear. Entonces sólo cerró los ojos y de pronto esa nube de pensamientos comenzó a perecer, pasaron de ser blancos rayos intermitentes a grisáceas acometidas, que suavemente se mezclaban en espirales negruzcos entre otros… Y de pronto.


Oscuridad.



Todo el ruido mermó poco a poco hasta reducirse a un murmullo tan pequeño que incluso era difícil descifrar lo que trataba de transmitir esa “música” El ruido estrepitoso de las coléricas nubes había cesado por tan solo unos segundos, la oscuridad había engullido con ella cara percepción de la realidad, cada ensoñación, cada minuto que las esmeraldas habían atrapado y guardado como un mínimo flash en su interior, foto tras foto, como una película animada que se movía con tan solo agitar varias imágenes en distintas posiciones y entonces dio lugar al olfato, ese sentido que faltaba pudo deducir que cerca había un sumo aroma delicioso, dulce.. Tentador. Entonces abrió los ojos y esos ojos se enfrentaron a la claridad del día debido a la tormenta; Primero un parpadeo suave y después un frotamiento leve. Él se hallaba sentado en uno de los bancos pintados de azul del sitio donde ya no sabía desde hacía cuanto estaban sin el seguro del tétano ¿Pero qué más daba?. Su cuerpo estoico y recio se hallaba sentado sobre la base superior, tranquilo y sin alteraciones contiguas que decidieran mantener al tanto de cualquier persona que pasase a su alrededor, cualquier persona… Pero él sólo veía cuerpos, cuerpos que caminaban sin rumbo hacia un lugar, cerrar y abrir los ojos una y otra vez no aliviaba la sensación de vacío que vagaba desde su interior hasta su exterior en forma de lluvia, miles de paraguas cubriendo miles de cabezas de personas en esa ciudad sin personas. El vaho que resumía de sus labios no era signo de frío, era signo de fuerza, signo de ¿Qué más da lo que piensen? Signo de estar vivo… Signo de seguir allí. Sus cabellos humedecidos enfrentaban la estoica lluvia que quería apagar las llamas del fulgor de su cabello tan rojo, tan vivo. Bermejo, vino, rugidos de fuego y rebeldía y, entre esa tormenta una suave y delgada sonrisa aproximó la calidez de su interior, curvando las prolongaciones de sus labios de amoratado color, impertinente de rebeldía notoria y absoluta. Sus manos caían a sus costados como flácidos trozos de tela de una cortina pues, no era más que carne. Solitario, único y estrellado ser que no quería retomar el orgulloso paso hacia atrás, así se definía aquel que se dedicaba a observar sin mover un ápice de su cuerpo, el cigarro apagó cualquier pensamiento que pudiera llegar a decirles a aquellos que se movían para servir.
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Re: Brave Destiny

Mensaje por Allan 8Ball el Dom Jul 07, 2013 3:01 pm

Se escuchaba en el aire cuando todo el ruido desaparecía por un instante, ese momento en el que uno mismo se fusionaba con la nada y quedaba ingrávido en el espacio. Viajaba a través de las corrientes para llegar a sus oídos, como si el mismo viento estuviera susurrándole. Era tenue durante el día, apenas murmullos incomprensibles a los cuales no llegaba a prestarle atención; mas por la noche parecían ser varias las voces que le cantaban suave adormeciéndole de la realidad. Las oía en la calle, en la seguridad del hogar. Incluso cuando iba en moto, se deslizaban lentamente hacia su cerebro explotando en el interior. Eran más fuertes en soledad, su consciente se confundía con el inconsciente aletargado y las cosas físicas, incluido su cuerpo, dejaban de existir.

Le susurraban a cada paso que daba, a cada día que se sumaba a su vivencia, a cada minuto que pasaba preguntándose el sentido de su vida, mientras pensaba que todo estaría bien. ¿Era un iluso o simplemente realista? Inconformista, rebelde, transgresor… ir en contra de los valores y la ética que civilización tras civilización habían dejado escrito, sin que nadie se preguntara para el bien de quién era aquello. Explosivo, no dejaba que nada le controlara, que le sometieran. Él no era parte del pueblo, él era un individuo único. ¿Pero hasta qué punto podía ser único? ¿Ir en contra de las normas no era ya actualmente una forma de vida bastante común? ¿Qué era lo que hacía único a un ser racional? Si perdía la cabeza, dejaría de ser hombre, perdería la categoría y se mezclaría como cualquier animal en la jungla de asfalto. ¿Era eso lo que quería?

Le susurraban incluso en sueños aún cuando al despertar no lo recordara, pensando que eran pesadillas debido a la abstinencia de fármacos químicos que le alejaban de la pesada realidad. Se alzaban a gritos cuando la vida dejaba de tener sentido y se preguntaba qué era realmente lo que quería para sí. Avanzar o permanecer.

“Sal de aquí. Sal de aquí…”

Entendía las palabras, pero no el sentido de estas. Y sólo hacían que revolverle las entrañas para dejarle la vacía sensación de no ser más que un pájaro enjaulado. Dejó Holanda empujado por esas voces, pero ni siquiera así le habían dejado en paz. ¿Qué más tenía que hacer?

La realidad le golpeó cuando el primer trueno estalló en el cielo. Estaba en alguna calle lejos de donde vivía, incluso de donde vendía. Probablemente estaba en territorio peligroso, pero eso a él no le preocupaba en absoluto. El dolor físico, aquel que tortura la carne y los huesos, resultaba a veces una agradable diversión que alejaba el vacío insustancial y el aburrimiento visceral. Le gustaba, le hacía sentirse vivo. Sus ojos se alzaron pesados para ver el cielo de acero, pasándose una mano por la nuca con fastidio.

-Perfecto, ahora se pone a llover. – Siseó mirando alrededor.

Un banco, un hombre. Un cabello que le llamó la atención. ¿Otro individualista? ¿Otro ser buscando la distancia con el resto de sociedad? O, tal vez, simplemente un futuro cliente. Sus pasos se acercaron, cigarrillo colgando de sus labios pálidos, y se plantó enfrente de él con la cabeza ladeada. – Hey colega, ¿tienes fuego?
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Re: Brave Destiny

Mensaje por Nivam Salvglhad el Mar Jul 23, 2013 2:02 pm

Había perdido la noción del tiempo o tal vez simplemente lo había hecho porque había querido, allí se hallaba, de cara a la realidad, la que le había dado ese bofetón amistoso nada más cruzar las fronteras de su amada Rusia en pos de huir de posibles enfermedades por la radiación pues él vivía demasiado cerca de Chernóbil.  Y si se paraba a pensar tal vez siquiera respiraba por respirar , porque no todo era blanco o negro, también había un inmensa escala de grises que separaba esos dos colores que usualmente se utilizaban para dar algo de firmeza a la realidad… ¿Qué coño estaba pensando? ¿Él filosofando? ¿Desde cuándo? Desde que no era el mejor momento de su vida, seguro. Dejar atrás un corazón vacío por un gilipollas del cual se había enamorado locamente y sufrir en su propio cuerpo cómo este abandonaba y desaparecía para no hacerse cargo de sus sentimientos. Chasqueó la lengua con odio, fastidio. El cielo bien sabía cómo llegaba a sentirse, ultrajado, pateado y sobre todo, sobre todas las cosas, también podía llegar a sentirse un estúpido, un tremendo estúpido por romper la primera regla que se impuso “No amar a nadie, no enamorarme jamás” Se lo tenía bien merecido por haber hecho lo contrario. Estiró los brazos hacia delante con el fin de poder estirar los músculos, apresados por la chaqueta de cuero negra, que se apretaba a su cintura por unas evillas.

¡¿Y qué coño podía pedirle al cielo?! Nada, absolutamente nada. El agua de lluvia había impregnado sus hebras hasta parecer que prácticamente fueran lisas y casi tan humedecidas por los bordes que de los mechones rojizos brotaban las gotas de agua, escurriéndose hasta llegar al suelo y golpearlo en un pequeño chasquido inaudible. Pero bastaba ya de pensar en el pasado y lo que había vivido, era verano, un día lluvioso de verano (Algo habitual en aquellas tierras), bajo una lluvia que duraría lo que durase la nube en desaparecer. Alzó por primera vez en muchos minutos la vista y asió así sus ojos verdes, contemplando la compañía que le era ofrecida, volvió a chasquear la lengua, arrugó el entrecejo y deslizó la mirada al suelo nuevamente. ¿Por qué se habría parado ahí? ¿Es que no tenía nada más que hacer en esa  jodida ciudad de mierda?  Se sentía un cuadro de Dalí solo que metido en otro cuadro surrealista que no fuera el suyo propio.  Esos orbes tan intranquilos, esos orbes del color de la piel de las serpientes, esos ojos de reptil, de escamas. Volvieron a cruzar una nueva mirada con la de ese chico, seguro que pensaría que era un gilipollas por tardar tanto en responder, más, sin embargo no entendía. Primero vio los zapatos, humedecidos, luego los pantalones y el estilo de ese chico hasta que decidió recorrer con sus ojos color ciénaga el rostro del muchacho, sonrió de lado, clavándole la mirada como si sus orbes fueran simples clavos.

¿Fuego? ¿Con esta lluvia? No se te encendería el cigarro a no ser que te vayas a un portal.–Sin embargo Nivam rebuscó en su bolsillo, sacando de él un mechero de gasolina caracterizado por ser cuadrado y ancho, en éste estaba inscrito un par de palabras rusas y una inscripción que supuestamente le pertenecía a él, aunque casi todos sus objetos personales eran robados. Y es que no había nada mejor que follar y despertarse el primero para robar los objetos de la persona contraria. Tsk, putos  pringados. Incluso el pelirrojo sacó un cigarro para él mismo, porque él fumaba desde hacía un tiempo, solamente cigarros. Prendió con el mechero de gasolina la punta del cigarro y tardó en encenderse debido a la humedad del ambiente, a continuación,  alargó la mano para ofrecerle el mechero, inspiró el dañino humo del cigarro y lo soltó por la nariz como si fuera un dragón, el humo se esparció por sus fosas nasales débilmente hasta que se disolvió en el ambiente muy rápido.—Un maravilloso día. ¿Verdad? Es perfecto para intercambiar mercancía. –Alegó con una sonrisa desinhibida, de diablo,  travieso.—Estoy sin blanca. -- Y era lógico, se había gastado el dinero en cigarros y en litronas para que esa horrible ansiedad que le comía por dentro cesase de una vez y los remordimientos que tanto le jodían la cabeza dejasen de oírse. Porque era un gilipollas sin sentido del tacto, porque había sido aún más gilipollas por enamorarse y quedarse prendado de un estúpido que le había dado la espalda por completo, y aún más insano defendía con autoridad que él no seguía enamorado de ese tipo de polla grande que tanto llegaba a añorar, ni siquiera la humedad de la lluvia se comparaban a la tristeza que inundaba el cuerpo del de cabello de fuego. No, nada. Sólo el vacío. Y es que ni siquiera la banda a la que pertenecía lograba quitarle la ansiedad, ni siquiera reventar la cabeza a sus objetivos como Bullets. Nada, sólo el vacío...

El cielo a lo lejos parecía descampar, pero Nivam tenía la seguridad que la nube que estaba allí mojándolos a ambos era por su propia corazonada de haber perdido algo importante, chasqueó la lengua, sonrió de nuevo, miró hacia otro lado. Todo en un par de segundos, incluso expulsó la segunda calada que le dió a esa mierda que fumaba.
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Re: Brave Destiny

Mensaje por Allan 8Ball el Vie Jul 26, 2013 1:48 am

Su mirada felina, pícara y salvaje, no vacilaba ni bajo la presión del agua sobre sus pestañas oscuras, que aunque inundaban sus ojos se negaba a cerrarlos. Fue fácil ver el fastidio en los otros, se había criado en una casa de niños perdidos, donde la frustración era el primer reflejo que recibías del espejo todas las mañanas cuando te decidías a lavarte la cara y empezar un nuevo día, uno en el que de nuevo nadie querría hacerse cargo de ti y seguirías a la deriva sin una identidad. Cualquier niño rechazado de esa casa, incluido él, sabían desde mucho antes que ese pelirrojo que no te podías fiar de nadie moviéndote por sentimentalismos. Ni siquiera tenían amigos, porque los vínculos no formaban parte de sus vidas.
 
Se cogió el cigarrillo de los labios con dos dedos, índice y pulgar, entrecerrando un ojo para observar de cerca que, en efecto, el papel estaba algo mojado. Pero simplemente se encogió de hombros con la poca importancia que le daba a ese asunto, reconociendo que sonaba absurdo, pero no sería la primera vez que se fumaba, a medias -porque llegaba un momento que no tiraba el calo- un cigarrillo bajo un torrencial como ese. Se acercó un poco más poniéndose a su lado, de cara al banco, para apoyar un pie en el borde del asiento, con la otra mano en el bolsillo mientras le observaba encenderse uno, esperando su turno. Tomó el mechero tipo zippo dándole un vistazo rápido. – Conozco a un tío que tiene uno igual. – Lo encendió con dificultad, haciéndose cueva con la mano para evitar que el agua le apagara la llama, y tras tres caladas rápidas y profundas logró prenderlo, soltando el humo hacia abajo. – Entonces soy el tipo que andabas buscando. – Ladeó una sonrisa, sabiendo por experiencia que ese tipo no era un secreta, había tenido demasiados encontronazos con policías de secreto como para no saber identificarlos de lejos. - ¿Qué mercancía te interesa y qué me ofreces a cambio? – Ladeó la cabeza, calando profundamente de nuevo el cigarrillo. Sus mejillas se hundían en dos pronunciados surcos y sus ojos resaltaban todavía más en la palidez de su rostro.
 
Echó la cabeza hacia atrás para recibir la lluvia en su rostro, lamiéndose los labios para quitarse la sensación de boca seca. Demasiados porros esa tarde, tendría que controlarse y avanzar trabajo, llegaban vacaciones y habría mucho turista por allí que deseara conseguir una buena fiesta. Y pensando en eso, volvió a enfocar la mirada en el pelirrojo. – Si te interesa, en mi casa hay montada una fiesta ahora. Pásate y puedes probar el material antes de comprarlo. – Ofreció, ladeando una sonrisa con la misma malicia de la serpiente que ofrece el pecado original.Era cierto que hubiera una fiesta en su apartamento. Los gilipollas de los tipos que tenía 'contratados' para vender en las calles tenían la costumbre de montarla en su casa, por lo grande que era.
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Re: Brave Destiny

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