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Anníbal Sglavahgt

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Anníbal Sglavahgt

Mensaje por Anníbal Sglavahgt el Dom Mar 10, 2013 10:52 am

Nombre completo: Anníbal Sglavahgt.
Apodo o nombre como es conocido: -
Fecha de nacimiento: 30 de Abril.
Edad: 32 Años.
Inclinación Sexual: Indefinible.
Grupo: Prisioners.
Rango/oficio: Rango C.
Arma identificativa: -

_______________________________________________

Descripción física:
Su tez se define tan tersa y definida, cadavérica, anémica, tal vez yo haya tenido la culpa de que sea tan sensible a la luz del sol… Me critico a mí mismo por haberle encerrado durante años en el sótano del psiquiátrico pero era el único sitio seguro donde… Podía esconderlo –El hombre sacó de la bolsa negra un fichero lleno de fotografías del chico, de perfil, de frente, de espalda, cuando era joven y ahora, a sus treinta y dos años de edad.- Me siento tan culpable de arrastrar su enfermedad… Me siento tan… -Uno de los hombres enviados por el alcaide hizo un gesto con la mano para que dejase de hablar. Tomó la fotografía del hombre de piel tan súbitamente albúmina y esculpida. Parecía simple cincel tejido sobre un cuerpo, un muñeco, un maniquí de apariencia tosca, hombros anchos y translucidas las venas que cruzaban su mentón afilado. Parecía tan insólito, tan extraño… ¿De verdad era así? Se preguntó el hombre que aún sostenía la fotografía que había pasado el responsable del psiquiátrico. Dejó caer la fotografía para que su compañero pudiera verla. Existía una razón para que aquel hombre hubiese encerrado a este joven bajo el sótano? Existía tan solo alguien tan perverso de encerrar a otro solo por precaución? Su compañero comenzó a observar la fotografía que le había cedido, y entonces se detuvo, agachando la cabeza para fijarse, a pesar de ser un preso tenía unas facciones delicadas, pero varoniles, su cabello era de un tono azabache pero la luz de la fotografía dejaba ver claramente reflejos azules por la tonalidad. Y entonces los orbes de aquel preso cautivaron por completo al muchacho, esos ojos, unos ojos tan grises, era bruma, era espuma arrullada en unos orbes y esos pómulos níveos que realzaban su mirada. Los ojos del muchacho vagaron entonces sobre la nariz recta de la fotografía de Anníbal y poco a poco sobre su esternón hasta que, por un impulso retuvo la imagen en su mente y lanzó con desprecio la fotografía sobre la mesa. Sus ojos habían visto suficiente, era bastante el admirar el cuerpo de un preso que había pasado el resto de sus días encerrado bajo tierra, su cabello largo, sus facciones, su forma de mirar.. ¿Y todo eso verían a través de un simple cristal? Su cuerpo, tenía los hombros anchos y se apreciaba una cadera estrecha como antiguamente los hombres se cuidaban, el cuerpo en forma de V, justificada su notoria musculatura, escasa pero suficiente y cierta melancolía derramaba el agua y la espuma de su mirar intenso.

Descripción psíquica:
Tal vez, sólo tal vez sea esa bestia inhumana de comportamiento misterioso que se oculta entre un manto de nostalgia… Afilado y curtido en mil combates visuales cual cuchilla recién sacada de su precinto… Así recuerdo que era él, así, tan solo él. A veces tan frío, a veces tan misterioso. Él, es niebla en la penumbra, tempestad en los oleajes, esa tempestad que arrastra hasta la más absoluta y oculta gruta para despedazarte, podrás esconderte, podrás huir lejos... Te encontrará… Y hará que ese encuentro sea tu peor pesadilla –El hombre dejó de hablar por unos instantes, apartando la grabadora de la mesa donde reposaba los antebrazos cuyo vello presentaba erizado. Las piernas juntas y la cabeza agachada hacia abajo. La luz que dejaba el alógeno sobre la cabeza de los hombres del habitáculo cuadrado impedía ver bien las caras de dichos hombres que mantenían tan insólitos, varias eran las fichas que sujetaban sobre la mesa de madera aglomerada roída por los bordes y absolutamente podrida por las patas, remplazadas por acero tosco y grueso para sujetarla, sólo una única puerta de escapa ahogaba al hombre que relataba cómo era el sujeto que ingresaría en la cárcel minutos antes de adentrar a uno de sus emisarios al interior donde se encontraba el sujeto en cuestión.- Alejado de todo lo que puede englobar a un asesino, señores… Absurdo el pensar que él, es además de un genio, un eminente psiquiatra y medidor de cualquier mentalidad humana… Desquicia, analiza y deduce cómo atacar, tengan verdadero cuidado o acabará con ustedes… Enciérrenlo, aléjenlo de la humanidad, Pero todo tan oculto, bajo esa capa desfachatada y soberbia locura oculta como el mismo engloba su cultura, podría definirse cultivado… Sus conversaciones son elaboradas, coherentes y pacientes, refinado, de modal exquisito y buen proceder bajo ese manto estrellado de esquizofrenia… A veces simplemente, no habla y su silencio es peor que una muerte directa, caballeros… –Su suspiro abarcó por entero el habitáculo, llenándolo a esos hombres de falsas esperanzas, de tal vez, misterio por conocer a ... ¿Un asesino? Un asesino demasiado oculto bajo sus cultivados conocimientos vitales.- Por lo que puedo llegar a deducir él es amante del arte ¿No le han visto?, la música clásica… Sí, recuerdo las obras que murmuraba y tarareaba en sus primeros días ingresado en el psiquiátrico y la buena cocina, a veces se pasaba días sin llegar a probar bocado por la comida de nuestros comedores, definiendo de bazofia la comida reglamentaria para su tipo de… “Locura” sin embargo… En la otra cara de la moneda, pueden encontrar un individuo cínico, manipulador y con cierta tendencia a castigar severamente los "malos modos", amén de esa peculiar tendencia al canibalismo de la que hace gala. Él es idealista y no entiende de tratos… Aunque modales no le faltan es tan disyuntivo y ajeno, tan vació y a la vez potencial, absorto bajo su mundo de pensamientos y guerras...-Tembloroso el hombre sacó de una bolsa oscurecida todos los botes que tomaba el individuo, botes de medicina, pastillas y más pastillas, apilándolos uno a uno, mostrando que aquel hombre que iba a entrar a la cárcel no era alguien cualquiera.- No niego a pensar que su infancia fuese dura, investigamos… Investigamos tanto. –Otra tajada de aliento inundó el habitáculo que ya respiraba el hedor corporal de las horas encerrado allí, bajo la luz omnipotente del alógeno. Esas pastillas indicaban como claramente no estaba muy cuerdo, tantas pastillas que destruían esa personalidad marchita quebrando las defensas, manteniéndolo como un simple muñeco a merced del tratamiento para sus brotes psicóticos. Tomó aliento antes de continuar y finalmente concluyó- El modus operandi de este asesino son las acciones que él debe tomar para llevar a cabo el crimen… El comportamiento ritualista que satisface algún aspecto de su fantasía…

_______________________________________________

Gustos:
El sonido de la lluvia cuando es perceptible a sus oídos, así como el aleteo de un ave cuando dobla el vuelo en busca de alimento para su prole. El ruido del viento doblegar las ramas. Desde el psiquiátrico podía escuchar cada golpeteo de las ramas contra el cristal, el silbido del mismo colarse entre los barrotes y oxigenar el lugar donde se desarrollaba su tenue imaginación. La gastronomía, el olor, los sabores y la textura de los mil y un componentes de una cacerola llena de ingredientes, crudos, fritos o hervidos. Las verduras y su olor, las fresas, frutas y carnes, la comida poco hecha y bastante paciente de que prácticamente algunos alimentos tardasen más en elaborarse, las galletas, los dulces, salados. Cualquier nueva textura que embriagase su paladar exquisito. Los libros, los pergaminos, cualquier folio, hoja, papel, periódico donde pueda expresar sus pensamientos más recónditos y austeros. Su vida entera gastada en lapiceros y plumas, tinta, borradores, gomas para reatar, libretas. Él no sería nada sin que esos dedos no pudieran plasmar cuanto sabe, cuanto quiere esculpir de su figura, cómo transmitir en sí mismo su fanática voluptuosidad para doblegar el culto de las letras. Desgastar los dedos ensangrentados escribiendo poemas o simples relatos. El cielo, adora el cielo, ese minuto de silencio, el remanso de paz que consolida lo eterno y poco lineal, la libertad. Absolutamente el aullido de los animales libres, perdidos en sus vidas de depredadores, las nubes, la lluvia, la tormenta. Desgarran en él el sentimiento apático de la cordura y vuelve las ganas de pronunciarse, su voz. Esa voz que es ronca y tenue, suave y sensual que pocos oídos escuchan. Ilustre forma de leer libros, adora leer, aunque no entienda la palabra de cada libro, aunque sea en un idioma diferente él no se dará por vencido. Los idiomas, maneja varios sin embargo su comunicación no es muy disuelta. Las personas y su mentalidad, la forma en que cada ser se mueve en su mundo personal y cómo no, la forma de pensar de cada uno, analiza, bautiza, mengua y agranda su necesidad de comunicación, pero no mediante palabras. La sangre en todos sus sentidos, viscosa, fluída, entera.. Entre trozos de carne, entre sus dedos, en copas de cristal, entre su lengua y otra... Lo demás, simplemente lo deja a la imaginación.
Disgustos:
Su único disgusto es simplemente el quedarse sin algo en qué plasmar su forma de ser, aislado de cualquier sentimiento o acción, solitario en la penumbra de los gimoteos dolorosos de los hierros ajustados a su muñeca. Le tuerce la necesidad, de contactar con alguien para poder descifrarlo en su locura. Odia la comida de la cárcel, la gastronomía fluye por sus venas como un arte que rechaza así la forma sencilla y poco elaborada de cada plato. ¿Es bien poco lo que él considera como un desagrado? Hay poco que pueda llegar a desagradarle más que ese par de cosas sin las que no puede vivir, obvio odia que no haya una higiene continua a las personas y el hedor fuerte azota contra su sensible nariz, provocando reacciones adversas y extrañas. Los sonidos demasiado fuertes, la luz del día directa sobre la piel le quema, le fustiga. La simple idea de un rechazo de sus queaceres o la mala educación de las personas. Él no podría vivir en una urbe azotada por la contaminación debido a sus problemas considerables de salud que prácticamente reducen su vida a pocos años más. El ruido, el ruido que crean los estruendos, las personas, las personas y sus ruídos. Esas personas que hablan y hablan sin parar... No lo soporta e infantilmente tiende a taparse los oídos.
Habilidades:
De alguna forma, pienso que este hombre puede llegar a ser ingenioso en cuanto a armas, por eso procuramos no dejar nada al alcance en su celda, las revistas siquiera servirían de afiladas hojas. Habilidad, qué podría decirle sobre habilidad… Es un hombre que ha desarrollado una habilidad exquisita para poder evitar hablar con los demás o eso pensamos nosotros, los que nos ocupamos de él.. Tal vez sea una defensa, tal vez estemos confundidos en por qué hace eso. Tengo entendido que en las clases de cocina que hacemos él es el primero que destaca, me gustaría decir que incluso disfruta haciéndolo, elaborando figuras de arcilla o simplemente, observar, sí. Observar es una habilidad… ¿No creen? –Los chicos que estaban allí presentes se miraron mutuamente, luego procedieron a dirigir la fría mirada sobre el hombre que trataba de definir la habilidad del que sería futuro preso de la cárcel. Y en cierto modo tenía razón el celador del psiquiátrico. Anníbal era un sujeto extraño que adoraba hacer las cosas con las manos, aunque en la cocina se considerase todo un galán respetuoso de los alimentos, o simplemente elaborar figuras en los talleres, leer. Leer cuanto libro ponían frente al cristal, plastificado por si de alguna forma el “loco” pudiera cortarse las venas ¿Por favor..? Suicidarse era algo que dentro del vocabulario del preso no existía, atribuía cada día de su vida un mérito más el permanecer encerrado en el hormiguero de personas que se consideraban bestias. Qué más habilidades podría tan solo desarrollar dentro de un habitáculo cuadrado con las muñecas heridas de tenerlas sujetas. Además de una impertinente imaginación y figuras geométricas dibujadas en las paredes de su celda particular.

Debilidades:
Creo recordar que es bastante sensible a la luz directa del día, no por nada especial, simplemente lleva demasiado tiempo encerrado y un rayo de luz produciría una leve picadura o hinchazón sobre su piel. Por experiencia sé, cuando tratamos de trasladarlo aquí para que pudieran ustedes analizarlo y así poder transportarlo a vuestro centro. –El hombre que hacía de interlocutor entre los hombres de la sala tomó el vaso de agua que le correspondía y nervioso dio un pequeño sorbito al líquido translucido.- Él es sensible a las reacciones de su medicamento y a veces tiene severos dolores de jaqueca… Ahh.. Tan peculiar, tan extraño, tan duro y a la vez tan efímero. –Volvió a sorber del líquido, gastándolo, dando un golpe seco contra la mesa al depositar el culo del vaso contra el aglomerado- A veces siente remordimientos sobre su pasado, sobre sus ideologías y a veces, simplemente pasa a un estado bipolar que derrocha su forma de plasmar una realidad que… Creemos que ha sido inculcada por su infancia. ¿Debilidades? No es un recluso que se autolesione, no.. En todos los años que ha llevado encerrado en nuestro centro no ha dado problemas de ningún tipo respecto a problemas de salud correspondientes a autolesión. Si no recuerdo mal, tiene ligeros problemas para poder ver bien cuando el sol da de frente, es muy sensible a la refracción del sonido y por supuesto la luz directa, sus orbes son demasiado claros y la luz directa puede llegar a cegarle, supongo que eso lo sabrá usted .- Era cierto eso de que las personas con ojos claros tenían ese ligero problema, ¿Había algo más que nombrar sobre qué podría ser crucial para el preso? Oh, no iba a tomarle cariño sólo por definir lo que podía serle realmente mortal.
_______________________________________________

Historia:
Del silencio se hizo una tenue voz quebrada, una voz que emitía una garganta después de años.

Y aún recuerdo sus gritos teñidos en sangre... Lo recuerdo. Me alimento de esa intensa agonía que aún encierra los escombros de este cuerpo que se pudrirá entre los barrotes. Aun paladeo el dulce sabor de la sangre embriagarme el paladar y quemar la piel de mis dedos, debajo de las uñas el ferroso sabor de tal líquido vital, sabor… ¿Y aún quieres conocerme?

Hay pocos detalles que declaren mi infancia, pocos acontecimientos que puedan siquiera llegar a hacerme deducir qué cable fue el que llegó a cruzar la línea de la cordura, pero si hay algo que deseo contar y es que esto no es una venganza. Lo hago por gusto.- El hombre que escuchaba la sentencia del preso palideció durante unas décimas de segundo, tratando de analizar y recopilar todo lo que había dicho en su agenda, una agenda cuyas páginas bordeaban un color amarillento y el interior arrugado. La pasta era dura y estaba arrugada por la humedad del psiquiátrico. Ese hombre que tomaba nota era un mero locutor, un inspector de la sanidad que velaría por conducir al sociópata moreno al lugar que le pertenecía, como dirían muchos. Sin embargo ¿Había lugar para un pobre demonio sediento? El hombre no quería mirarlo directamente, sentía cómo con la simple mirada podía comerle las entrañas, podía desquebrajar cada hueso y romper los pulmones con un simple pestañeo. Le temía, lo notaba. Sin embargo el preso, sólo se dedicaba a contemplar sereno a través del cristal de metacrilato cómo tomaba nota, como sus dedos dibujaban hipérboles continuas, uniendo los puntos con los finales de cada palabra- ¿Lo anotará todo usted? Sugiero que opte por un ayudante… Esa mano le sabrá a poco. –Sentenció. No, no quitaba sus cristalinos ojos inyectados en la violenta electricidad fluorescente que remarcaba sus facciones. Pero el otro hombre no cesaba en el movimiento de su muñeca, sin prestar atención a las palabras del paciente hombre que dedicaba cada vez más corrompedoras es miradas, y solo a lo lejos podía percibir el vibrar del cristal donde observaban los presuntos representantes de la cárcel donde se alejaría, dejando atrás el psiquiátrico, esos hombres valoraban el miedo del interlocutor que analizaba y anotaba, y por si aquel hombre preso, atado, lograba deshacer las ataduras y devorar al otro varón ahí estaban los guardias ¿Acaso no se fiaban de las camisas de fuerzas que fabricaban? Par de incompetentes.-“Cuéntame cómo fue tu vida” –Detrás de la cabina donde se hallaba, tan atado, podía escuchar el respirar entrecortado del hombre temerario que escribía y escribía, sin embargo el permaneció callado durante largos y tensos minutos.- Nací y crecí cerca, demasiado… Cerca de un campo de concentración, a las afueras podría decirle, aunque este ya no estaba habilitado o su propia actividad era tan reducida como limpiar pruebas. En la frontera nazi que establecía Alemania en Hannover, tal vez... Exorbitantemente adyacente de Berlín. Mi padre siempre comentaba que odiaba como olía, odiaba como olían esos sucios cuerpos ardiendo y el hedor que desprendían los hornos. Pero ahora me sabe a gloria, y el humo y los gritos que desprendían no era más que una victoria, aunque no era referente a lo que él vivió... Sino yo..-El joven de cabello desarmado humedeció sus propios labios antes de proseguir con su conversación.- Pasé una infancia tranquila, tenía una madre, ama de casa y un padre, médico militar y médico en los campos de concentración... Exiliado tras la muerte del canciller. ¡Ah! Aún recuerdo, recuerdo… Cómo mi madre solía taparme los oídos para no oír yo las discusiones de por qué vivir tan cerca de semejante “aberración” decía ella, no le gustaba ni siquier mantener una finca tan cerca de algo que eran paredes, cenizas y huesos. Pero ella no comprendía que era para un bien mayor.. –Hizo una diminuta pausa donde tomó aire, notaba la garganta tan seca, no había hablado tanto en años y llevaba bastante tiempo interno en esa cárcel psiquiátrico, lejos, alejado del contacto, en un habitáculo cuadrado en el interior de aquel lugar, pero no dentro. No. Él sabía que lo habían llevado bajo tierra, y él era consciente de que no era más que por la seguridad de las personas que trabajaban en el interior del edificio.- Después tan solo recuerdo diversas imágenes de cuando me hice adolescente, la escuela y la caída del muro de Berlín en 1989... Ahí sólo tenía diez años. –Sus ojos grisáceos, tan claros, tan eléctricos como la marea quedaron fijos en un punto muerto del cristal de metacrilato y la propia habitación, el rincón tal vez- De adulto ingresé como militar y aceptaron mi condición, gracias a mi padre, para ser algo más que un simple soldado, recuerdo.. Recuerdo que fui general muy joven y recuerdo el águila, ese símbolo...¿Sabe usted lo que es sentir el poder en las manos? Adoraba golpearlos, romper sus huesos, quebrarlos. Aplastarles el cráneo… Y entonces, solicité una beca para proseguir con mis estudios, como médico.–Los hombres que estaban detrás del cristal donde apenas podía observarse comenzaron a mirarse las caras asombrados por el testimonio del ex general nazi, y durante varios segundos pensaron que otra vez necesitaría un chute para reanimar la conversación tan obrada, pues tenía la mirada perdida, absorta en sus pensamientos.-“¿Por qué mató a sus padres? ¿Por qué a esos pobres hombres, mujeres y niños? ¿Era un rencor familiar acumulado?¿O eran simples órdenes de oficio?” –Preguntó el hombre que anotaba todo lo que había estado diciendo.-“¿Por qué…”- El hombre de oscuro como el ala de un cuervo, casi como la oscuridad infernal volvió la vista lenta y pausada, paulatinamente hasta chocar contra esa mirada. Frívolo y maldito. Así pensó el escriba. Pero esta vez, de sus gruesos labios no salió una respuesta más adecuada, no salió nada más que una turgente risa que inundó la sala con sus carcajadas y sus ojos, sus pupilas se dilataron sólo de volver a reconocer ese ambiente, ese olor…

Los hombres que se hallaban tras el cristal solo pudieron ver ensombrecidos cómo volvían a tranquilizar a aquel hombre de risa diabólica y como en cuestión de segundos el escriba había decidido adoptar una postura alejada de la mesa, se había acorralado a sí mismo en una esquina ¡Lo que habían tardado los guardias en llegar había conseguido matar del miedo a aquel hombre que temblaba! Aquel representante de la cárcel sólo pudo observar al hombre de cabellos oscuros, y como los psiquiatras con más de dos o tres hombres conseguían inyectarle directamente en el cuello un calmante o lo que fuera el líquido que mantendría al sujeto en cuestión tranquilo hasta su traslado, drogado, más bien, o qué sabía él. Sólo habría un demonio más en la cárcel de Steinburg.


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Re: Anníbal Sglavahgt

Mensaje por Invitado el Dom Mar 10, 2013 8:14 pm


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