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El día después [Priv. Yuri Komarov]

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El día después [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 22, 2013 8:44 pm

El cerebro de Didi no estaba hecho para pensar y menos después de haberse pasado la noche fuera de casa... y tras lo que había ocurrido con Yuri, ese muchacho desconocido y peculiar con nariz de ratoncito que había acabado de un modo u otro ebrio en ropa interior en su cama. Sus ojos dejaron de ver el pequeño haz de luz perdiéndose en un rincón de la pared al rendirse al sueño finalmente. Pero no durmió bien, los remordimientos le martilleaban el subconsciente aun cuando no sabía muy bien qué había pasado y si había hecho algo que no debía. ¿Por qué simplemente sus pensamientos no podían apagarse como siempre hacían? No tenía caso darle vueltas a algo que no entendía ni sabía.

¿O sí?

Su clara mirada azul somnolienta y ojerosa volvió a vislumbrar de manera perezosa aquel rayito de rol que moría en su pared, lejos de su cama. Era más fuerte, debía de ser ya tarde. Didi observó su despertador en la mesilla de noche. Mediodía ya.

Se sobó el cabello, apartándolo de su cara para frotarse los ojos y bostezar, estirándose un poco en la cama. Fue entonces cuando notó algo blando al lado y se giró con medio cuerpo dolorido por no haberse volteado en horas. Sintió una punzada dolorosa y desagradable en el estómago al ver que el menor aún dormido había hecho una barrera de almohadas entre ambos. Mierda, a ver si anoche sí le hizo algo que no debía...

Estaba incómodo, no quería estar allí si había molestado a Yuri así que salió de la cama con cuidado para no despertarle y salió de la habitación oscura, entrado en su salón-cocina igualmente oscuros porque las cortinas cubrían el balcón. Fue al baño y cerró la puerta para orinar y meterse de inmediato en la ducha.

Ahora era un buen momento para pensar.

El agua caliente se sintió agradable en su piel, que de nuevo se había enfriado al salir del calor de las mantas. Fue como un abrazo después de la bofetada que había resultado ver aquella blanda barrera entre su cuerpo y el del albino, como si fueran incapaces de dormir el uno junto al otro igual que dos amigos cualquiera. No sabía el porqué, solo recordaba vagamente un acercamiento sexual, Yuri en el baño masturbándose y él con un sentimiento de culpa que ni entendía. Aunque el gay allí era el albino según recordaba, ¿habría puesto la barrera para evitar "tentaciones"? Se le hacía tan poco creíble esa idea, era casi irrisorio para él que un chico con un cuerpito tan pequeño y delgado en comparación al suyo pudiera "aprovecharse de él".

Por eso quizás no podía dejar de pensar en lo contrario, que él podría haberle confundido con una de las chicas que a veces se quedaba a dormir con él tras un revolcón y le habría metido mano en contra de su voluntad. Aunque... ¿por quése había ido al baño a masturbarse? ¿Sería que lo había dejado con ganas porque en verdad le estaba gustando? No, Yuri no haría esas cosas... ¿no?

Sin embargo, en sus recuerdos de duermevela podía entrever los retazos de sus rasgos en la penumbra, sentía aún el calor de su aliento en sus rostro y sus suspiros le retumbaban en los oídos como las voces en la cabeza de un perturbado. De hecho... recordaba los movimientos de aquella pequeña pelvis, la dureza de su hombría contra la suya...

La recordaba y no se había apartado.

Y cuando se dio cuenta de lo que estaba pensando, abrió el grifo del agua fría y un chorro helado le cubrió el cuerpo por completo de golpe.

¿En dónde demonios tenía la cabeza?

Si Yuri seguía en su apartamento, si había vuelto a la cama a pesar de lo que pasara, era porque no debía de haber ocurrido nada malo o al menos de lo que preocuparse, ¿para qué estarle dando vueltas entonces? Lo que tenía que hacer era simplemente como si nada hubiera pasado para que todo volviera a estar bien y prepararle un buen desayuno —o almuerzo ya más bien— en señal de disculpa o de simple agradecimiento por haberse quedado con él aquella noche.

Ah no, espera, no había hecho la compra, sus armarios y frigorífico estaban desérticos, solo tenía comidas precocinadas congeladas y de seguro más de una cosa caducada... uff, pues habría que pedir algo a domicilio o llevarle a comer a alguna parte pero si salía a estas horas el sol le haría mucho daño. Bueno, ya se le ocurriría qué hacer, por lo pronto saldría de la ducha e iría a vestirse o pillaría un resfriado monumental.

Se secó el cuerpo de forma enérgica porque el agua del aclarado se lo había dejado helado de nuevo, saliendo del cuarto de baño al fin desnudo sin pudor alguno mientras se frotaba el cabello empapado camino de la habitación. Yuri seguía dormido por lo que pudo ver de reojo, el menor continuaba en la cama, así que Didi intentó no hacer demasiado ruido y empezó a trastear en uno de los cajones de la mesita de noche justo a su lado, buscando en la penumbra algo de ropa interior.

Tenía el torso inclinado hacia delante casi algo más de 90º porque era muy grande y el mueble, muy bajito, haciendo que los extremos de la toalla que había dejado sobre su cabeza colgando pendulara en el aire como sus cabellos húmedos bajo ella... y la gravedad afectaba a todo su cuerpo, incluido lo que tenía entre las piernas, que también pendulaba hacia abajo bien visible en aquella postura.

Aunque daba igual porque ambos eran hombres y Yuri estaba dormido... ¿verdad?




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Re: El día después [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 23, 2013 1:34 am

No hubo ningún sueño extraño que hiciera que sus lindas y alborotadas hormonas se alocaran para brindarle una dura y húmeda erección mañanera, en realidad parecía que nada malo le había sucedido y que no tenía preocupaciones porque durmió como nunca, descansó, ni siquiera había soñado, todo fue paz, hasta el dolor de cabeza desapareció y todo fue tranquilo…al menos hasta que despertó de golpe y se sentó confundido, miró en todas direcciones y se llevó la mano al miembro, todo bien, seco, suave, en su lugar…bien, después giró el rostro y observó a su lado, vacío, aun estaba medio dormido así que se tomó un momento para bostezar y frotar sus ojos tratando de que pensar que era lo que le estaba fastidiando un poco la vista, al buscar a su alrededor se dio cuenta de que una de las cortinas no estaba bien corrida así que ese pequeño rayo de luz que iluminaba imperceptiblemente el lugar hacía que parpadeara mucho. Se estiró y con mucho cuidado arregló el detalle de la luz.

Nuevamente bostezó y se rascó la cabeza revolviendo aún más su cabello, se sentía raro despertar en casa de un desconocido pero no le importaba porque era Didi y sabía que era una buena persona. -¿Di?-de nuevo recordó que el lugar a su lado estaba vacío y cuando se quedó quieto, escuchando, se dio cuenta de que el bombero se duchaba, perfecto, eso le daba tiempo para pensar…o dormir un poco más…¡no!, era tiempo para pensar…pero podía pensar mientras se acomodaba de nuevo bajo la suavidad y calidez de las mantas y colchones ¿cierto?.

Se acostó escondiendo por completo la cabeza y tan solo dejó un escape de aire para poder respirar, cerró los ojos, encogió el cuerpo, sonrió y por fin se dispuso a recordar lo sucedido, sin embargo, no parecía mucho que debiera decidir, había tenido roces eróticos y deliciosos con Di mientras el rubio dormitaba…y bueno, eso era, no habían afectados; había ido al baño para masturbarse y deshacerse de la erección…y bien, eso era todo…no era tan malo ahora que lo pensaba, no habían quedado desnudos y por el beso pues, ¿un pequeño beso entre conocidos que ahora eran…amigos?, nada extraño…

Pronto se dio cuenta de algo, Di le gustaba y eso era malo, no porque era hetero o porque traicionaba su confianza con ese sentimiento sino porque le hacía darse cuenta de que quería tener a alguien a su lado, había estado tantos años concentrado solamente en encontrar a su hijo que había descuidado por completo su vida y sus relaciones sociales. –genial…-murmuró sintiéndose un poco deprimido, se sentía muy solo en Alemania…y se preguntaba si no debería volver a Rusia…su hijo tal vez estaba bien en donde quiera que estuviera…tal vez…

Sin darse cuenta, ya se había quedado dormido de nuevo, pero esta vez no fue un sueño tranquilo, tenía el ceño fruncido mientras se removía de vez en cuando y subconscientemente deseaba no despertar pronto…

Abrió lentamente los ojos cuando el sueño se marchó de nuevo por algunos sonidos en la habitación-…-se levantó de golpe, aturdido, recordando que debía estar pensando en vez de dormir. Miró a su alrededor mientras se recostaba y fue entonces que lo vio. -….un pene…balanceándose…-murmuró para sí mientras sus ojos seguían el espectáculo como un partido de tenis…tardó al menos 3 o 4 segundos en darse cuenta de lo que pasaba, entonces enrojeció de vergüenza y frunció el ceño.

-Di…¿por qué estás desnudo y…por qué tu enorme pene se balancea frente a mis ojos…?- “enorme”, tragó saliva mientras su culito se contraía al imaginarse eso…duro y más grande adentro de sus sedosas paredes…Al notar sus pensamientos giró el rostro para ver cualquier cosa que no fuera el cuerpo del mayor. -…te bañaste…¿podría yo también darme una ducha?-comenzó a buscar su ropa con la mirada y al verla regada en el suelo se agachó para buscar lo más valioso que debía tener en algún bolsillo…sus lentes de sol. -¿y mis lentes?-preguntó comenzando a temblar por el frío que rápido llegaba a su cuerpo, de pronto lo recordó, la mujer que bailó con él y sus lentes que se perdieron en alguna parte del piso ¿o lo había soñado?.

Olvidando a Di se quedó sentado en el suelo, era de día, no tenía su bloqueador solar especial con él…y no tenía lentes de sol…ni siquiera los que usaba la gente con ojos normales…estaba atrapado ahí hasta la noche…y sin ropa limpia… -oh demonios-suspiró enormemente y buscó sus cigarrillos para calmar sus nervios antes de que tuviera un dolor de cabeza que podría convertirse en migraña…¡y no tenía su medicina!. –estoy jodido…-murmuró quedo y sacó un cigarrillo mientras se elevaba, no había encendido nada porque no tenía ni cerillos ni encendedor.

-..creo que…-tomó el cigarrillo apagado de sus labios. –sería genial si pudiera quedarme aquí hasta que anochezca-se sentó en la orilla de la cama mirándolo con sus enormes ojos rojizos que reflejaban necesidad y algo de desesperación aunque el albino deseara mostrar fortaleza. -…invito el desayuno…-murmuró suponiendo que era hora de comer porque su estómago gruñía. –y…será más genial si pudiera darme una ducha-se revolvió el cabello y luego bajó la mano a su níveo cuello que aún estaba cubierto por una venda que ya se había aflojado y le estaba molestando. Le hubiera gustado cambiar la venda pero no tenía nada y en esos momentos no le importaba, odiaba ser albino y no podía pensar bien con hambre y sed.

-no seré una molestia…no notarás que estoy aquí…-murmuró y llevó el cigarrillo a sus labios como si con eso pudiera sentir la nicotina.-si vas a trabajar prometo no robar nada…-se dejó caer en la cama, entre su pálida piel y su cabello corto y claro que se esparcía por el colchón y que parecía brillar entre la oscuridad del cuarto, lo que podía notarse con claridad eran sus ojos, brillantes y rojos que miraban directamente los del rubio. –gracias por traerme y no dejarme en ese lugar-

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Re: El día después [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 26, 2013 2:20 am

¡Pero qué susto! Didi estaba tan tranquilo buscando su ropa interior en el cajón de la mesilla de noche cuando, de repente, el gusanito dentro de su crisálida en el que se había convertido Yuri bajo las mantas se alzó de pronto sin que se lo esperase y el mayor no pudo evitar apartarse un poco por mero acto reflejo, quedándosele observando sorprendido con cara de lerdo aún inclinado sobre el mueble.

Hasta la toalla que colgaba de su cabeza se le deslizó hacia el suelo sin darse cuenta.

Parpadeó un par de veces con curiosidad al ver que Yuri, tal como se levantó, volvió a tumbarse y se le quedaba mirando con cara adormilada. ¿Se habría despertado o solo estaría medio soñando? No fue consciente de lo que le estaba mirando el albino, ni siquiera cuando escuchó su murmullo y la cabeza de Didi se inclinó a un lado extrañada. ¿De qué demonios hablaba Yuri? ¿Un pene balanceándose?

Hasta que el menor no le hizo aquella pregunta no se dio cuenta de que era su propia hombría colgando en vertical en el aire por la inclinación de su cuerpo a la que se refería.

Automáticamente, Didi bajó la mirada y observó fugaz su pene, volviendo de nuevo la vista a Yuri. Sus comisuras se alzaron, riendo divertido para decirle sin pudor alguno:

Será quizás porque tienes los ojos pegados a él, pervertido, jajajaja —volvió a reír, alargando el brazo para pinzarle graciosamente la nariz a Yuri y retorcérsela suavemente un poco divertido como "castigo", soltándosela enseguida para sacar al fin unos bóxers negros mientras le decía con humor— Acabo de salir de la ducha, mäuschen pervert.

Iba a responder a su pregunta sobre si podía ducharse también cuando al girar la cabeza vio que el menor se había levantado y estaba desabrigado en el suelo, por lo que se enfundó en unos pantalones deportivos y agarró su enorme chaqueta de aviador del perchero, acercándosele por detrás para colocarle la cálida prenda sobre los hombros a Yuri.

Amm... sí, las gafas... —comentó un poco apurado Didi, al recordar que él las había quebrado en la pista de baile— No te preocupes, te prestaré unas mías luego.

Podría ser un pensamiento algo infantil pero no quería que Yuri se enfadara con él si le decía que había sido el culpable de romperlas. No diría nada, al menos hasta que pudiera conseguirle unas lo más parecidas posible a las suyas, se patearía la ciudad entera si hacía falta para encontrarlas. Menos mal que la borrachera le habría dado seguro muchas lagunas mentales...

Se andaba colocando una camiseta de manga corta, que a pesar de no ser del todo ajustada remarcaba sus bíceps y sus pectorales, cuando vio a Yuri en el suelo pensativo con su chaqueta sobre los hombros. Llevaba un cigarro en la boca, ¿qué le ocurriría?

Didi se acercó a él, recogiendo la toalla del suelo.

¿Te pasa algo, Yuri? ¿Algo va mal? —le preguntó, acariciándole la cabeza de forma totalmente refleja acuclillándose a su lado. En verdad que le despertaba mucha ternura casi sin darse cuenta.

Le observó sentarse en la cama, pero él permaneció a sus pies en la postura en que estaba, escuchándole. Sus cejas rubias se alzaron con algo de sorpresa. Lejos de lo que pudiera creer Yuri, algo dentro de Didi se alegró de que el albino no pudiera marcharse aún.

Le agradaba su compañía.

Claro que puedes quedarte, no hay problema —afirmó con una gran sonrisa amigable, dándole una palmadita amistosa en la rodilla, oyendo sus peticiones sutiles—. Bueno, ya más bien almuerzo, jeje, ¿qué te apetece comer? Puedo ir un momento a por lo que quieras mientras te duchas o también pedir algo para que nos lo traigan, lo que prefieras —le ofreció amable, realmente entusiasmado por pensar en que no pasaría el día solo. Entonces, sus ojos siguieron la mano del albino y vio el vendaje de su cuello—. Hay un par de toallas limpias en el armario del baño y creo que en el botiquín debe de haber vendas, ¿qué te has hecho?

Preguntó con curiosidad, sentándose en la cama junto al cuerpo tumbado de Yuri, inclinándose sobre él para revisarle curioso la posible herida que pudiera tener bajo aquel vendaje medio deshecho.

Sí que lo notaré —susurró, con una pequeña sonrisa tonta en la cara, intentando ver sin mucho éxito en la penumbra la piel que sus dedos habían descubierto apartando un poco la venda— pero tú nunca has sido una molestia, así que no lo serás ahora, no te preocupes —su sonrisa se alargó amable para quitarle importancia al asunto y se incorporó, poniéndose en pie. Se rió cuando Yuri le dijo que no robaría en su casa—. No creo que hubiese mucho que robar aquí de todos modos, soy pobre, jeje —admitió aunque no fuera del todo cierto, pero sí que vivía humildemente—. Entro mañana en la noche a trabajar así que podré hacerte compañía hoy.

Una sonrisa cálida adornó sus labios tras la sorpresa de escuchar aquel agradecimiento del albino.

Todo estaba bien, Didi se sintió tonto por haberse preocupado.

Fue su única respuesta silenciosa antes de ir a su armario a buscarle algo de ropa a Yuri —que de su talla no iba a encontrar nada desde luego, todo le quedaría enorme— para que pudiera ducharse como le había pedido.

No tengo nada de tu talla, lo siento —se disculpó, rascándose la nuca con una sonrisa de circunstancias y le dejó sobre la cama una camiseta enorme que seguro le iba a quedar muy escotada, larguísima de mangas y prácticamente como un vestido corto a Yuri. También le dejó unos calcetines que le quedarían como medias de fútbol lo más seguro y un pantalón deportivo que no estaba muy seguro de si debía dejarle o no porque se le caería cada dos por tres de lo gigante que era—. Mi ropa interior no creo que te quede bien, la uso ajustada pero...

Le observó las caderas con atención. No, definitivamente no le quedaría bien ni el bóxer más ajustado que tuviera, Didi era muy corpulento y el cuerpo de Yuri era muy delgado.

¡Bueno! —dio una palmada sonriente— ¿Qué más necesitas? ¿Voy a por comida o pido que nos la traigan?

Preguntó, dispuesto a salir o llamar por teléfono mientras el albino se duchaba porque él también estaba que se moría de hambre.

No lo negaría, estaba muy contento de que Yuri fuera a pasar el día con él.



Mäuschen pervert: ratoncito pervertido, en alemán (?) xD

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Re: El día después [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 02, 2013 6:15 am

Sonrió levemente sonrojado por su respuesta, esa expresión despreocupada del bombero y su sonrisa que parecía decir todo estará bien hacían que de cierta manera se sintiera mucho mejor… -no es verdad, tu lo meneas frente a mi como si me pidieras que…-se interrumpió, estaba a punto de decir “te la chupara” pero no era correcto, al parecer su cerebro aun no pensaba bien y ¿cómo hacer eso con la resaca que tenía?...eso también le preocupaba, un ataque de migraña…en verdad, su vida no era fácil… Todo se olvidó al sentir los dos dedos cálidos torcer suavemente su nariz. –oh…si, escuché que estabas ahí antes de dormir de nuevo-dijo refiriéndose a la ducha que tomó el rubio.

No comprendía porque Di era tan bueno con él. –gracias-murmuró abrigándose mejor con la chaqueta que colocaron sobre sus hombros. –eso será suficiente para soportar la luces de la noche… -aseguró hablando sobre los lentes, después suspiró hondo al escuchar su pregunta, sí, habían muchas cosas mal pero simplemente no podía decirlo abiertamente, al menos aun no. –no quiero aburrirte con mis problemas…-respondió en voz muy baja. –ya has hecho suficiente por mi-Ahora, acostado en la cama sin dejar de observar a Di volvió a sonreír y asintió como agradecimiento a que dejara que se quedara. –pide una pizza, yo pago-lo miró confundido. -¿por qué lo dices?-preguntó y se sentó tocándose el cuerpo. -¿tengo alguna herida?-pasó lentamente las manos por su torso y sus brazos pero no encontró nada, al final, se volvió a recostar y permitió dócil que Di lo inspeccionara, fue entonces que, al sentir sus dedos rozar con la venda en su cuello comprendió todo.

-no, no es una herida, es más bien…una cicatriz del pasado-lo miró ponerse de pie y sin dejar de escucharlo se fue quitando la venda con cuidado, fue rápido pues ya estaba muy holgada. -¿pobre?, debo decirte que mi departamento es del tamaño de tu habitación…-sonrió de lado. –pero aun así, no, no robaré nada-dejó a un lado la venda luciendo ahora con facilidad el enorme tatuaje azul en su cuello. –bien, tal vez te ayude a limpiar…como un gracias por dejar que me quede-se levantó de la cama. –está bien, solo con algo que pueda ponerme para no estar desnudo estará bien…-aseguró con voz dulce, estaba de buen humor gracias a Di. Miró la enorme camisa, los calcetines que parecían medias y los pantalones que…eran…no, simplemente no intentaría usar esos pantalones… -jaja, no importa, tampoco creo que sea cómodo para ti que me ponga tu ropa interior, está bien, solo no usaré nada debajo-se revolvió el cabello, tenía mucha sed pero eso lo resolvería después de la ducha.

-si la idea de la pizza no te parece buena, puedes pedir pasta-se acercó y tomó la ropa. –no demoraré-aseguró y se metió al baño. No fue su intención tardar pero se sentía tan cómodo bajo el agua caliente que solo dejó que sus problemas desaparecieran por ese momento, lavó su cuerpo con cuidado y al terminar se secó el cuerpo, el cabello y se vistió divertido mirando la enorme camisa que se pondría pero después de un rato se dio cuenta de que eso no funcionaría ya que se le deslizaba por los hombros de manera frustrante así que al final se la colocó de tal manera que ató las mangas alrededor de su delgado y menuda figara para sostener la ropa y que no se cayera; se sintió estúpido porque parecía que usaba un vestido que apenas tapaba más debajo de sus muslos pero solo sería por unas horas y no había nada más que pudiera colocarse…¡y es que no se pondría su ropa con olor a cigarro y alcohol!…además al salir se colocaría la chaqueta que antes le colocó Di en los hombros.

Salió y rápido se colocó la chaqueta sobre los hombros aunque le quedó larga de los brazos, se sentó en la cama y pasó su nívea mano por su cuello tatuado. –Di…¿dónde puedo lavar mi ropa?, no creo conveniente salir vistiendo así cuando me marche en la noche….¿Di?-murmuró. –si quieres una explicación…te la daré…-se acomodó el cabello húmedo. –es decir, creo que debes saber al menos un poco…-caminó descalzo buscando al bombero, suponía que ya había pedido la pizza o la pasta. –lo que sucede es que…-suspiró, recordaba algunas cosas de la noche anterior, no todas y las que recordaba eran solo pedazos que dudaba fueran totalmente verdad.

-en la noche…-subió los pies a la cama ya que se le comenzaron a poner fríos. –creo que recuerdo…-se sonrojó, no, no le comentaría nada sobre su rápido desliz sexual…sin embargo los recuerdos hicieron que presionara con fuerza las piernas antes de cubrirse con las cobijas para calentar su cuerpo y para impedir que reflejara sus deseos si su mente volaba de nuevo a la noche de toques eróticos. –recuerdo haber mencionado a mi abuelo y a mi hijo…-elevó la mirada. –sí, tengo un hijo, debe tener seis o 5 años-elevó la mirada buscando la del contrario que debía estar escuchándolo con atención. –no lo conozco, vive con su madre…ni siquiera se su nombre…y, la razón por la que vine a Alemania es porque quiero encontrarlo para llevarlo a vivir conmigo…-hizo una mueca, no quería indagar más en lo que se refería a su hijo porque seguramente no le interesaba a Di. –y bueno…con respecto a mi abuelo…él me desterró del….em…grupo-no quería soltarle que había sido parte de un grupo de mafiosos, Di era tan moralmente bueno que seguramente lo odiaría por eso –me desterró porque soy gay…-explicó. –eso es todo, ahora, mi única familia es mi hijo…-de nuevo sintió la necesidad de fumar para alejar la estúpida depresión que volvía. -¿tienes lumbre?-preguntó y se estiró para que, desde la cama pudiera alcanzar su chaqueta tirada en el suelo, claro que al moverse de esa manera su traserito de porcelana quedó al aire, meneándose mientras buscaba lo que quería. -¡ah lo encontré!-se sentó de nuevo y sacó de la cajetilla un cigarrillo, lo colocó en sus labios y buscó la mirada ajena con un cerillo o un encendedor en la mano.

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Re: El día después [Priv. Yuri Komarov]

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