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Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

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Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 15, 2013 3:42 pm

Cuando Didi entró al Blue Door aquella noche para disfrutar de la actuación de sus amigos ciertamente no esperaba en absoluto marcharse de allí de aquella manera: con un ratoncito albino ebrio a más no poder bajo el brazo.

Tampoco es que fuera la primera vez que lo hiciera, acompañar a algún desconocido a su casa para evitar que se metiera en problemas era algo no tan extraño de hacer para el bombero. Sin embargo, generalmente era alguno de sus amigos o quizás una chica que le gustaba —o no, las poco atractivas tenían tanto derecho de llegar seguras a casa como las tías buenas— y con la cual quería ganar puntos para conquistarla tarde o temprano. Eso de aprovecharse de una persona ebria no iba con él, era un buenazo.

Sin embargo, Yuri le había despertado la curiosidad. Quizás por su empleo en contraste con su juventud, quizás por sus achaques de salud o simplemente porque se había reído con él tanto en tan poquito tiempo que había despertado en Didi un aprecio y un instinto de protección que pocas veces le nacía con hombres. Dios, aún se estaba riendo entre dientes por el camino recordando lo del pedido de Yuri con arroz y salsa...

Y aun estando borracho, el menor parecía alguien misterioso. Normalmente durante la ebriedad se decían tonterías mil, pero muchas tenían bastante de verdad. Lo de que Yuri era gay no le causaba demasiada duda ya, lo cual no le incomodaba lo más mínimo al rubio. Mas aquellos comentarios sobre su abuelo, su hijo, los gatos... Le hacían hacerse preguntas que en su mente se desvanecían con cosas como aquel deseo de Yuri de volver a ir a beber con él o su promesa de acudir al Blue Door siempre que actuase en las noches de improvisación libre.

Le hacía feliz que su presencia agradase a Yuri.

Caminaban juntos por la solitaria calle al ritmo que marcaba el menor con su paso haciendo eses mientras que Didi intentaba tenerlo un poco estabilizado pegándolo a su cuerpo con el brazo en torno a uno de sus hombros mientras le escuchaba sus elucubraciones alcohólicas.

No pudo evitar sonreír aguantándose la risa al ver que Yuri le señala puro muro para indicarle la dirección de su casa. Así estaba claro que el albino no sabía ni donde estaba, quizás le iba a tocar a Didi llevarle a su apartamento a pasar la noche. Bueno, no es que le disgustara realmente la idea, le encantaba no estar solo en su casa.

Sus ojos se entornaron con dulzura al ver que el menor hacía el intento de abrir los ojos y, como acto reflejo, la mano de Didi abandonó el hombro de Yuri y la posó con suavidad de forma horizontal sobre sus ojos rojizos para cubrirlos, de modo que las puntas de sus dedos descansaban en las sienes del albino y sus nudillos recibían el cosquilleo de su blanco flequillo al cubrirle también parte de la frente.

Así mejor, ¿verdad? —dijo amable, guiándole de aquella manera para evitar que volviera a abrir los ojos y de igual modo sus párpados estarían más protegidos— Bueno, primero veremos dónde comprar el gato y luego iremos a casa —comentó sonriente siguiéndose el rollo ebrio—. Claro, ¿tienes hambre? Creo que debe de haber un puesto ambulante por aquí cerca...

Y si no lo encontraban, no le iba a negar nada de lo que tuviera en su casa para comer, pero igualmente andarían un poco, su barrio estaba en los suburbios de Steinburg central y habría un pequeño trecho que recorrer. Así que lo mejor era evitar que Yuri se le quedase dormido, darle conversación sería lo mejor.

¿Eh? ¿Yo? ¿Hijos? Espero que no, jajajaja —rió de forma espontánea, igual que si le hubiera contado un chiste gracioso— Tengo cuidado con el sexo, ya sabes, no puedo andar regando el mundo con mini-Didis así como así, jeje —bromeó un poco sin detenerse, guardando unos segundos de silencio, pensando en ello—. No creo estar preparado aún para ser padre —musitó con suavidad y fuera de bromas, con un leve deje resignado en su voz y en su mirada oculta a los ojos ajenos— así que prefiero ser un hombre responsable y meter lo justo y necesario dentro de una chica, nada de bebés de penalti, jajaja.

A Didi le encantaban los niños pero era cierto que le aterraba la idea de ser padre tanto como le ilusionaba. No se consideraba un hombre responsable —aun no siendo cierto— ni ejemplar para criar un hijo, era un lazo demasiado fuerte y duradero, lo cual siendo alguien con cierta alergia por el compromiso tenía muy claro que eso en aquel momento no era para él.

Mas no obstante, sería incapaz de vivir alejado y despreocupado de una criatura que él hubiera engendrado.

La voz de Yuri nuevamente le sacó de sus pensamientos, viéndole mientras parecía cantar una canción en un idioma que no tenía ni idea. Su sonrisa volvió a crecer y sus ojos se entornaron, observándole. Qué gracioso, se ponía de puntillas algunas veces para caminar junto a él, por lo que para bromear un poco, Didi también se apuntillaba para quedar ambos a la altura a la que deberían estar. Pero su voz se volvía más lenta, igual que su paso. Didi se inclinó un poco hacia Yuri y dejó caer la mejilla en su albina cabeza sin posar todo su peso en él.

¿Cómo se llama esa canción, Yuri? —le preguntó suavemente a media voz sin cambiar de postura ni dejar de andar, con intención de que el menor se espabilara un poco con la charla— ¿De dónde es? ¿Es de tu país? Allí no se habla alemán, ¿verdad? Háblame de él, yo nunca he salido de Steinburg... y no creo que salga nunca...



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Re: Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 15, 2013 11:12 pm

Agradeció la mano sobre sus ojos con una sonrisa, un suspiro y un sentimiento de calma y confianza que automáticamente dejaba que su cuerpo se relajara para que el sueño cayera sobre él finalmente. –mejor…-murmuró quedo mientras asentía a lo que le decía el mayor, ya no le estaba haciendo caso y no entendía lo que decía pero el simplemente asentía. Al escuchar hambre despertó un poco y asintió caminando un poco mejor. -¡si vayamos a comer algo!-elevó los brazos y se rio antes de volver a aferrarse con fuerza al mayor. -¡yo comeré un bombero y tu comerás a Yuri!....jajajajaja, eso sonó perverti…-calló, el sueño llegaba grandemente sin que pudiera evitarlo.

-tengo…sueño…-murmuró.-¿falta mucho para…llegar?, el gato está solo…-sonrió y su atención volvió a ser captada por el rubio. -¿esperas?-preguntó frunciendo el ceño automáticamente, esos temas de mucha responsabilidad en verdad le importaban, tal vez Didi no era tan responsable como había pensado en un principio.-oh cuidado….-murmuró y se encogió de hombros. –bien bien...-murmuró restableciendo su fe en el mayor. –creo que serías buen padre….¡y buen tío! Jaja el tío favorito…-sonrió. -¡así se habla!, la responsabilidad es lo primero…-asintió muy rápido y se quedó callado hasta que escuchó la voz del rubio.

-¿la canción?....nieve…nieve cayendoo…-medio cantó y sonrió antes de apegarse a él y detenerse por completo. Ya no podía caminar más, sus pies no respondían, solo quería dormir y Didier parecía una agradable y cálida almohada, almohada caminante… pero almohada al fin y al cabo…Sonrió abrazado a él. –Rusia…-murmuró.

-diré ¡ добро пожаловать в мою страну!-se rio.-te mostraré mi escuela…mi familia…mi departamento viejo…mi…-lo último lo dijo tan bajo que dudaba que Didi lo hubiera escuchado pero como aun estaba luchando contra el sueño se incorporó un poco y dio un par de pasos. -¡mi cuarto y mi colección de lentes de sol!-sonrió. –se quedaron con el abuelo, desde que era muy pequeño usaba lentes así que es una gran colección-se detuvo nuevamente.

-pero no te presentaré al abuelo porque pensará cosas…¡лишенный наследства снова! jajaja-suspiró hondo y se quedó callado un rato. –no creo poder regresar a Rusia en muchos años…tal vez hasta la muerte de mi abuelo…pero no quiero regresar solo por su muerte…-murmuró y elevó el rostro para ver al mayor, no podía verlo porque sus ojos estaban cubiertos por la mano del contrario pero fue una reacción instintiva.

-…quiero dormir…¿me llevarás a casa?-elevó la mano buscando la cara del contrario, dio con su hombro, su cuell y por fn encontró la mejilla, bajó torpe por la barbilla y dejó caer la mano, se le escapó una risita suave y se encogió. -tu barba pica... jajaja-luego de decir eso se quedó dormido.

Spoiler:
добро пожаловать в мою страну:bienvenido a mi país
лишенный наследства снова:desheredado de nuevo

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Re: Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 16, 2013 6:30 pm

Didi rió ante la nueva tontería salida de entre los labios del albino que llevaba con la vista tapada medio dando tumbos por la calle pegado a él.

¡Jajajaja, que mi Yuri sea con arroz y salsa! —bromeó divertido, recordando las palabras del menor en el Blue Door— Aunque si te comes un bombero entero se te indigestará si es tan grandote como yo, jajaja.

No había interpretado aquello como nada pervertido, más bien como algo divertido propio de un comentario ebrio. De hecho, ni siquiera había pensado que Yuri se estuviese refiriendo a él en concreto con eso de comerse un bombero...

Comentarios incoherentes más aparte, tenía que espabilar al albino para que no se le durmiese por el camino, por ello le contó sin tapujos ni mentiras su visión sobre la paternidad. Le fue imposible no sonreír complacido por las palabras de Yuri asegurándole que sería buen padre y buen tío, lo cual le hizo reír suavemente.

Sería bonito ser tío —musitó mientras caminaban—... pero no tengo hermanos, así que nunca podré tener la casa llena de sobrinos revoltosos a los que consentir...

Bueno, siempre le quedarían los hijos de sus amigos y vecinos, que no sería la primera vez que los dejaran a su cargo porque ciertamente se le daban bien los críos. A veces parecía uno de ellos, normal que les agradase tanto.

La canción incomprensible de Yuri le hizo relajarse un poco, despertando de nuevo su curiosidad sobre el menor que volvía a darle otro bajón al terminarla. Por ello no se privó de hacerle preguntas al respecto, para despertarlo un poco y también para saber. Se tuvo que detener cuando el menor lo hizo para no llevarlo arrastrando, escuchándole y dejando que le abrazase sin incomodidad alguna mientras su mano permanecía aún sobre los blancos párpados ajenos.

Nieve. Así que de eso hablaba esa canción rusa...

Nieve blanca como Yuri.

Solo que él era cálido y suave, no frío como ella.

Sus palabras le hacían sonreír, no solo porque parecía que le hablase como si le fuera a llevar a Rusia sino porque se notaba que debía de amar mucho su hogar, su país. Didi nunca había salido de Alemania así que no tenía ni idea de lo que era alejarse de todo lo que se conocía desde niño, al menos eso era lo que le dejaba entrever Yuri con lo que le decía. No entendía ruso lógicamente pero igualmente se le hacía gracioso escuchar al menor hablándolo de repente a veces. Otra vez mencionaba a su abuelo, ¿sería la persona que le hubo criado? ¿Sería un hombre duro? ¿Qué habría pasado para que Yuri no pudiera volver a su país si así lo deseaba?

No te preocupes, verás que un día podrás volver si es eso lo que deseas —le animó con un tono suave y confortador, inclinando la cabeza para rozarle suavemente la nariz con la suya al ver que el otro levantaba la cara como si le viera.

Su somnolienta petición le hizo sonreír.

Claro, el gato puede esperar hasta mañana... —susurró con cariño, igual que si hablase con un niño pequeño cansado después de un divertido día en el parque de atracciones.

Entonces, volvió a ocurrir.

Cuando los dedos de Yuri se alzaron y le tocaron, ascendiendo por la piel de su cuello en dirección a su cara, los ojos de Didi se entornaron observando su cara enrojecida por el alcohol y parcialmente cubierta por su enorme mano a modo de gafas de sol. Realmente tenía una nariz tan linda... Ni se dio cuenta de que se había quedado embobado mirando sus labios.

Al notar el roce de aquella mano en su mejilla, una sonrisa surgió al instante, pudiéndose notar perfectamente para el otro aun sin verle por el movimiento de los músculos faciales de aquel simple gesto espontáneo. Sus ojos azules se entornaron un poco más, mirándole con dulzura.

No tenía gran predilección por recibir semejantes mimos de un hombre, pero se le hacían agradables viniendo de Yuri.

Un suave escalofrío le recorrió el estómago al notar su tacto en su barbilla.

Y no pudo evitar reír con el ebrio albino al escuchar sus últimas palabras antes de que se le quedase dormido de pie contra el pecho, haciendo que Didi tuviese un acto reflejo de abrazarle pensando que se le caería al suelo.

Silencio.

Yuri dormía entre sus brazos, acurrucado contra su pecho, sintiendo el rítmico palpitar de su corazón y el calor de su enorme cuerpo comparado con el suyo, más bajito y delgado. Didi bajó el rostro y dejó caer sus labios entre las hebras blancas, frías por la temperatura ambiente pero suaves. Olía bien. Y era relajante. No supo cuando cerró los ojos ni le importó.

Se sentía bien.

Pero por agradable que fuera aquello, no se podían quedar mucho tiempo allí parados. Yuri podría enfermar y eso no era bueno. Por lo que el bombero se las ingenió para voltearse sin mucha brusquedad para no despertarle ni hacerlo caer al suelo y se lo cargó a la espalda, llevándole de aquel modo durante todo el camino que restaba hasta su barrio, su hogar.

Le fue un tanto complicado abrir la puerta principal del edificio con solo una mano pero lo consiguió, intentando empujarla lo más lentamente posible para que el chirrido estridente que emitió no fuera muy intenso y no despertara al durmiente que portaba. Casi encendió la luz del portal pero por fortuna, no lo hizo. Temía que le hiciera daño a Yuri en la piel o en sus ojos en caso de que los abriese en cualquier momento, por lo que tuvo que ingeniárselas para ir a ciegas hasta la escalera —golpeándose en la pierna sin remedio al encontrar el primer escalón— y comenzar a ascender con cuidado en la oscuridad hasta el primer piso.

Encontró la puerta de su departamento por el silencioso pasillo sin poder ver, guiado únicamente por la memoria y la cercanía de su hogar con respecto a las escaleras. Igualmente abrió con cuidado trabajosamente sin bajarse al menor de la espalda, agradeciendo internamente el haber recogido un poco la casa —pero solo un poco, seguía siendo un desordenado de mucho cuidado— antes de salir por la noche por si venía con alguna chica.

Porque estaba claro que no esperaba volver con un ratoncito.

De nuevo, se detuvo de encender la luz de la sala a tiempo por evitar despertar o lastimar a Yuri, avanzando a tientas sin dejar de chocarse con todo su desorden por el camino, ahogando sus quejidos apretando los labios para no hacer ruido mientras extendía un brazo al caminar para no dejarse los dientes contra una pared mientras buscaba la puerta de su dormitorio.

La luz de la luna entraba por las ventanas, iluminando su enorme cama de matrimonio, por lo que corrió un poco las cortinas y dejó en penumbra la habitación antes de acercarse y acostar al durmiente sobre la suave colcha mal colocada. Una vez libre de peso en su espalda, Didi le miró sentado junto a él y sonrió de forma ladeada. Bueno, se pondría cómodo y prepararía su pequeño campamento en el sofá antes de acomodar mejor a Yuri.

Volvió entonces a ponerse en pie y le dio la espalda a la cama, pues el armario estaba en la pared paralela a las ventanas. Se deshizo de la chaqueta mientras se descalzaba aliviado, siempre preferiría sus deportivas a unos zapatos de vestir. Las curvas de los marcados músculos de su espalda fueron remarcados con la escasa luz que incidía en su piel cuando ésta al fin fue expuesta tras apartarse la camisa y fue a llevar sus manos al cierre del pantalón.

Sin estar pendiente si Yuri continuaba dormido o no...


Spoiler:

Plano aproximado del apartamento


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Re: Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 17, 2013 3:39 am

-¿eso crees?, seguramente solo lo dices porque no quieres darme de comer…¡y yo muero de hambre! Jajaja-suspiró hondo escuchando atento el tema de los niños, tal vez era interesante para él porque tenía un hijo y luego de que consiguiera tener la custodia total necesitaría de un poco de apoyo, no preferentemente de una pareja estable, es decir, eso no le molestaría pero lo que en realidad quería era un amigo confiable con el que pudiera relacionarse él y su pequeño.

Él mismo no era sociable, además, ese era un país desconocido…todavía se sentía extraño con el viaje y el cambio pero se alegraría de saber que podía contar con el responsable y amigable bombero. Sonrió. –pero tendrás a mi hijo…mi hijo será tu sobrino-asintió ante sus propias palabras. –serás el primero que lo conozca luego de que…de que lo lleve a vivir conmigo…-murmuró, aun ebrio, pero aun así, cuando hablaba sobre su hijo todo era serio, aunque, por lo mismo, porque tenía el alcohol extra se sentía algo sensible al tema así que se encogió un poco con expresión deprimida, y si no fuera por su enorme orgullo se hubiera lanzado al rubio para desahogarse con algunas lágrimas de por medio.

Una pausa fue todo lo que necesitó para tranquilizarse, después regresó a su estado alegre. –ese algún día será muy lejos del ahora jaja pero no importa, se podría decir que ya no tengo motivo para volver a Rusia…-sacudió levemente la cabeza al sentir el roce cosquilludo de la nariz del rubio con la suya y después se rio dulcemente. –Didi me acabas de dar un beso…-murmuró pues había escuchado alguna vez que los roces entre narices eran como un beso entre los esquimales, después de eso y de sentir la sonrisa en el rostro ajeno, viajó al mundo de los sueños.

Aun estando medio dormido podía ser capaz de notar algunas cosas como el latido del corazón de su amigo, su calorcillo agradable, su aroma suave que se distinguía bien bajo el aroma del cigarrillo que se impregnaba en la ropa al estar en el club de jazz por mucho tiempo. Su respiración era muy calmada, pausada y producía pequeñas virutas de aire debido al frío ambiente.


El movimiento que ocasionaba el cuerpo de Didi cuando lo cargó o cuando caminaba tan solo producía suspiros salir de sus labios rojizos, ni sus brazos ni sus piernas se movían, disfrutaba del “paseo” y de la siesta. Gruñiditos casi inaudibles salieron de su boca cuando el rubio chocaba contra algo y eso hacía que su confort quieto terminara, pero no despertó hasta que cayó o mejor dicho fue dejado lentamente sobre un suave y frío colchón que pronto comenzó a calentarse por su cuerpo descansando quieto.


Pasados unos cuantos segundos sonrió girando el cuerpo, acomodándose en la cama al distinguir que ahora estaba en el perfecto sitio para descansar, poco tiempo después sus ojos se abrieron lentamente, el lugar estaba a oscuras pero él, acostumbrado a eso podía adaptarse y observar lo que pasaba a su alrededor.

Su mirada fue directamente a la espalda de alguien, podía distinguir que era hombre pero no se fijaba en su color de cabello, además estaba ebrio y su mente le hizo recordar un momento en su vida pasada cuando su pareja, Nicolai, se desnudaba para después acostarse a dormir con él. Al no tener padres que lo mimaran y en vez de eso ser criado por su rígido y desamorado abuelo siempre quedó en él un vacío, una necesidad de amor que su pareja llenaba abrazándolo en las noches, esos eran los mejores momentos que tenía Yuri de su exnovio, los fuertes y posesivos abrazos que tanto necesitaba, que le demostraban que no estaba solo y que era amado. Con esa imagen en la mente observaba a un hombre que para su gusto tardaba demasiado en quitarse la ropa.

-no….-murmuró muy muy quedo “no te tardes” pensó y muy lenta y silenciosamente se quitó las botas, la gabardina y medio desabotonó la camisa que tenía, quiso quitársela pero no pudo así que la dejó como estaba. –ven a dormir…-dijo y de pronto abrazó al bombero por la cintura, tiró de él para que cayera en la cama y una vez que lo tuvo ahí subió sobre el cuerpo rubio lentamente, casi arrastrándose sobre él, deslizando las manos por sus brazos suavemente aunque con torpeza, después se detuvo. Teniendo los ojos medio cerrados se acurrucó abrazándose fuertemente del mayor y respirando cada vez más lento, cerró los ojos. –no me dejes….solo…-ya que tenía el rostro escondido en el cuello contrario aspiró suavemente su aroma, le dio una lamidita cariñosa y lenta como si quisiera probar su sabor y así saciar su hambre y después le regaló un pequeño beso de buenas noches antes de quedarse dormido nuevamente sin pensar en nada de lo que sus acciones podrían ocasionar.

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Re: Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 17, 2013 9:48 pm

A pesar del silencio que reinó durante el resto del trayecto hasta su apartamento, Didi no obstante no se sintió solo o incómodo en ningún momento. Yuri a su espalda era un calorcito agradable a pesar de llevarlo en peso, que si bien no era demasiado tampoco era como llevar un niño pequeño que se equiparaba al peso de una hoja de papel casi para la fuerza del fornido bombero. Sus palabras daban vueltas por la cabeza a modo de recuerdo, haciéndole sonreír y reír suavemente como un idiota por estar haciéndolo solo en las calles desiertas. No podía evitarlo, el ratoncito era alguien realmente divertido tanto sobrio como ebrio.

Mas le sorprendía que el menor hablase tanto de ese hijo que aún era incapaz de creerse que tuviera. ¿Cómo tenían hijos los gays? Fuera como fuese, verdad o no, no pudo evitar sonreír ante aquella afirmación. Yuri quería que fuera el tío de su hijo, realmente no podía negar que le hacía ilusión.

¡Ah! ¡Pero por más vueltas que le daba a su cabeza hueca no lograba saber cuándo había besado a Yuri! ¿Estaría él también algo borracho para empezar a tener lagunas mentales? Él se acordaba de todo y no se notaba ningún efecto del alcohol, mmm... La cosa era que se distrajo sin darse cuenta de una forma tan tonta ante la pequeña risa del albino cuando rozó su nariz que quedó descolocado unos instantes cuando le dijo aquello de que le había dado un beso, preguntándose cuándo y cómo constantemente extrañado.


"¿Cuál beso? En serio que no me acuerdo, pfff..."


Tampoco es que le resultase incómodo el besar a un hombre, no sería la primera vez que lo hiciera —ni que lo hicieran, si tenía tanta "seguridad" en su heterosexualidad no era por nada— y tampoco era algo que considerase de gran importancia pero... le inquietaba el no recordar haber besado a Yuri, sin caer en la cuenta de que quizás solo era un comentario al azar más propio de la ebriedad...

Llegar a su apartamento le hizo dejar de pensar en cosas como esa y centrarse en no matarse por el camino andando a oscuras para procurar que Yuri no se despertara y la luz no le dañase en momento alguno. Una vez soltó al menor en la cama, Didi al fin recuperó la totalidad de sus capacidades físicas y estiró el cuerpo para luego empezar a desnudarse con intención de acomodarse antes de hacer lo mismo con el ratoncito que había recogido en el Blue Door.

Sentir movimiento tras de sí en la colcha le hizo girar la cabeza al momento, notando que el albino parecía hablar en sueños y se empezaba a desvestir muy lentamente durante su duermevela. El rubio sonrió aliviado y terminó de desvestirse, quedándose únicamente con unos bóxers ajustados color rojo que marcaban glúteos y paquete que daba gusto.

Pero al ver que Yuri necesitaba ayuda, optó por prestarle atención a él primero y luego se buscaría algún pantalón y camiseta para dormir, en su casa hacía frío porque no había calefacción y lógicamente no iba a dejar la estufa encendida, podría ocasionar un incendio y eso en el apartamento de un bombero no era algo demasiado bueno, claro.

Por lo que se sentó en la cama junto al menor y le ayudó a quitarse las botas, le retiró la gabardina de la cama y cuando le desabrochaba los últimos botones para quitarle la camiseta, desvió sus ojos hacia aquellos labios al pronunciar su ensoñada invitación. Obligándole a abrir los ojos en una expresiva mueca de sorpresa al sentir el tirón de su cuerpo porque no se lo esperaba en absoluto, alarmándose porque estaba a punto de dejar caer todo el peso de su enorme cuerpo sobre el del albino.

Apretó los labios para no proferir palabra alguna, siendo rápido de reflejos y se agarró también al otro al tiempo que apoyaba el pie en el suelo y rodaba en la cama con él, de modo que pudo caer su espalda sobre la colcha y el chico a su lado sin peligro de aplastarle. Didi suspiró aliviado. Uff, qué susto, casi hacía puré de Yuri... Aunque estaba visto que la tranquilidad iba a desaparecer tan pronto como llegó.

¿¿Qué demonios estaba haciendo Yuri?? ¿Estaría soñando que escalaba una montaña o algo de eso para que se le encaramase encima de esa manera? No se movió en momento alguno, observando el ascenso del menor con ojos sorprendidos y estupefactos. Su cuerpo estaba tenso, su corazón iba a mil. Pero Didi en ese momento solo se daba cuenta de que igual iba a ser verdad eso de que Yuri era gay...

Debía admitir que era bastante... ammm... relajante aquello teniendo en cuenta que estaba en ropa interior en invierno y que un cuerpo humano encima no demasiado pesado era una fuente de calor bastante agradable. Podía notar el palpitar del corazón ajeno sobre el suyo propio, su pecho y abdomen desnudos sobre los suyos. Era... ¿agradable?

La respiración en su cuello no obstante lo tenía algo nervioso y no sabía ya a qué punto penumbroso de su habitación mirar. Así que sentir la lamida le dio un insquietante cosquilleo que le hizo sujetar los brazos de Yuri por acto reflejo, como si lo fuera a apartar.


Pero no lo hizo.


¿Por qué?

¿Por aquel suave beso en su cuello? ¿Por aquellas palabras que por un instante le cortaron la respiración?


"No me dejes solo"


¿Cuántas noches le habría dicho eso sin palabras a cada chica con la que se acostaba en esa misma cama?

Didi permaneció estático con el otro aún encima, sintiendo su rítmica respiración en su cuello. Sus ojos se entornaron, pensativo. Él era un hombre cariñoso y tolerante, consentía mucho a chicas y chicos hasta cierto punto, al menos hasta que le hacían sentir incómodo. Pero ahora... no parecía sentirse así.

¿Por qué no le resultaba incómodo tener un hombre desconocido a medio desvestir sobre él?

Quizás fuera ese deseo que siempre tuvo de volver de sus salidas nocturnas acompañado de la mujer que podría eclipsarlas a todas con solo una mirada y una sonrisa, aquella que le esperaría en esa misma cama que ellos llamarían "nuestra" a que se desnudara y se reuniera junto a ella para subírsele encima traviesa a hacerle mimos y cariños hasta que se durmieran abrazados entre peticiones inquietantemente parecidas a la de Yuri.


"No me dejes solo"


Hasta los bomberos grandes y fuertes que no parecían tener preocupaciones nunca porque siempre había una sonrisa dibujada en sus caras deseaban decirle eso a su chica especial.

Su cuerpo se relajó parcialmente, soltándole el agarre de los brazos al menor y cerrando los ojos dejó que sus manos penetrasen bajo la camisa de Yuri para tocar la piel de su espalda con delicadeza. Acariciándola con cariño, siguiendo la forma curva de la misma de forma ascendente y descendente con ternura, sus músculos, sus omóplatos, notándolos entre sus dedos e imaginándolos de forma inconsciente en su cabeza.


"No lo haré"


Eso era lo que quería decirle con aquel suave gesto sin pronunciar palabra alguna no obstante.

Era inquietantemente agradable pero debía evitar quedarse dormido de aquella manera. Podían enfermarse y cuando Yuri despertase podía pensar cosas que no eran, al fin y al cabo estaba borracho y a saber lo que pasaría por su cabeza si despertaba medio desvestido sobre un tipo en calzoncillos en su cama, en su casa. No quería que se fuera de allí enfadado o pensando mal de él.

No quería que Yuri se fuera de su vida tan repentinamente como llegó.

Volvió pues a sacar las manos de debajo de la camisa y empezó a retirársela con cuidado de no despertarlo hasta que pudo echarla a un lado de la cama, rodeándole los hombros con uno de sus brazos para poder volver a rodar y depositar su delgado cuerpo debajo de él.

La gravedad atraía los mechones rubios y ondulados de Didi hacia abajo en aquella posición, como si quisieran alcanzar el rostro dormido del ratoncito. Didi le observó dormido bajo él, procurando no aplastarle con su peso lógicamente. No se dio cuenta de cuando entrecerró los ojos ni de que volvió a quedársele embobado mirando en silencio. Seguía teniendo una nariz bonita. Y unos labios lindos también.

Cuando se dio cuenta de que sus ojos estaban parados en el torso desnudo del menor, parpadeó un par de veces y sacudió la cabeza, sin saber qué hacía como idiota ahí parado sin terminar de desnudarlo para que estuviera más cómodo para dormir. Así pues, le desabrochó el cinturón y le retiró los pantalones con cuidado, sintiendo su lampiña y blanca piel en el dorso de sus dedos al hacerlo.

No era la primera vez que desnudaba a un tipo ebrio ni tampoco la primera que se quedaba mirándole el bulto de la ropa interior. Didi se rió silenciosamente entre dientes mientras apartaba el pantalón a un lado de la cama.

Vaya vaya, pues sí que el ratoncito tenía ahí algo más propio de hombres que de niños, jeje...

Regresó a la cama y levantó con cuidado a Yuri con un brazo para poder destapar la cama y poder meterse bajo las sábanas, las mantas y las colchas para que estuviera suficientemente abrigadito. Sin embargo, aquí venía el dilema de Didier Callahan...

¿Se iba a dormir al sofá como debía... o se quedaba con Yuri y no le dejaba solo?

El rubio torció la boca graciosamente con gesto pensativo, sobándose la barbita. Debería irse al sofá, Yuri no se pensaría cosas raras ni se molestaría cuando se le pasara la borrachera por la mañana y vería que podía confiar en él. Pero a Didi era muy fácil hacerle chantaje emocional y más si era por parte de una persona que le despertaba tanto intinto protector como el albino, así que se sentía muy culpable dejándole allí solo en su gran cama.

Él mismo sabía lo grande que podía resultar cuando uno estaba solo en ella...

Didi suspiró resignado.

Con cuidado, el bombero se sentó en la cama junto a Yuri, de cara a la cabecera. Su enorme cuerpo se interponía entre la ventana y el menor, por lo que si amanecía era imposible que le alcanzase nunca un solo rayo de luz a pesar de estar corridas las cortinas. Sentía la respiración del chico junto a su pierna, en su muslo. El tacto de la punta de su nariz fría era agradable. Didi lo observó en silencio y le tomó uno de los brazos, dejándole pasarlo por su propia cintura para que pudiera sentir que estaba junto a él y que no se movería de allí.

Finalmente, el mayor inclinó un poco su torso hacia delante, marcándose sus abdominales por ese gesto, y usó uno de sus brazos como almohada de su mejilla al apoyar el antebrazo en la cabecera de la cama. Su mano libre no obstante se dirigió hacia el rostro del durmiente, acariciándole con el dorso la mejilla y la frente, apartándole el flequillo de los ojos cerrados sin dejar de verle.

Entonces, se inclinó sobre él y le susurró al oído:

Buenas noches, Mäuschen...

Suavemente, depositó un tierno beso de buenas noches en su frente y volvió a posicionarse como antes, acariciando el rostro y el cabello del menor mientras lo miraba apoyado en su brazo almohada sobre el cabecero. Tenía pensado pasar la noche en vela, pero pensar no era el fuerte de Didi.

La imagen de Yuri dormido se fue desdibujando cada vez más, a medida que los ojos azules que lo observaban se iban entrecerrando sin dejar de acariciar su rostro y su cabello, sintiendo el frío del metal de los piercings y aretes de aquella oreja cuando sus dedos pasaban por ella.

Hasta que su mano cayó lacha tras la blanca nuca.


Didi sucumbió al fin al sueño.


Pero no había dejado solo a su ratoncito.




Spoiler:
Pues tú cierras el tema en el siguiente post y yo abro tema ya por la mañana... o seguimos la noche en este tema un poco más, quedan aún dos horas para que amanezca 8B Tú elijes qué hacer x3

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Re: Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 18, 2013 6:06 am

Se había quedado quieto y silencioso mientras el mayor lo desvestía, lo observaba, con mirada somnolienta, sus ojos seguían el movimiento de las manos que le ayudaron con el calzado, rápido su pie estuvo libre y sus deditos blancos se permitieron moverse acompañados de una risita por parte del joven albino, un pequeño y simpático lunar se vislumbró en su pie izquierdo, pero su atención para con sus pies cambió cuando unas enormes manos desabrocharon los botones restantes de su camisa azul.

Ya con el cuerpo del mayor bajo él y disfrutando traviesa pero inconscientemente de los rápidos latidos contrarios se quedó quieto para dormir. El enorme cuerpo bajo el suyo se sentía diferente, no era conocido, además estaba frío al contacto de su piel en algunas áreas…pero pronto se calentó así que no importó lo demás, sin embargo su cuerpo rápidamente comenzó a ponerse frío, especialmente sus pies, su cabello y su nariz, por lo que su rostro se movía ligeramente produciendo que se restregara contra el cuello del contrario como mimoso gatito.

-mmmn…-sentir el agarre en su brazo ocasionó que su abrazo en el cuerpo contrario fuera más fuerte, sus brazos largos trataron de rodear el torso del mayor aunque solo logró apegar las manos a sus costados y sus piernas suaves se enredaron con las contrarias buscando algo desesperado calor que abandonaba su cuerpo a cada minuto que pasaba. Su piel estaba erizada y sus dientes tiritaban levemente.-frío…-reclamó con un ligero puchero entre sueños, pronto apareció una sonrisita en sus labios al sentir que el hombre bajo él se relajó y dejó de aferrarse a sus sensibles brazos.

Pero no terminó ahí todo-aah…-al sentir las frías manos en su espalda todo su cuerpo entero tembló, sus piernas se encogieron y sus ojos se entreabrieron levemente, hacía muchos años que no sentía el contacto tan directo en su cuerpo así que estaba muy sensible con respecto a eso. Suspiró sonrojado, casi ronroneando, pero como el sueño era más poderoso cerró los ojos dejándose llevar, pensando que tal vez solo tenía un maravilloso y estimulante sueño que se sentía muy real, alguien tocándolo y acariciándolo con tanta dulzura simplemente debía ser debido a un sueño. Suspiró de nuevo cuando las manos abandonaron su espalda.

Nuevamente, entreabrió muy levemente los ojos antes de cerrarlos casi al instante sin dormirse, ¿cómo no hacerlo si lo estaban desvistiendo?, no tenía mucha conciencia, era como un intermedio entre el consiente y el inconsciente. Podía sentir la presencia sobre él, no sabía cómo habían cambiado las posiciones pero no importaba; respiraba calmadamente, algo encogido por el frío que mantenía erguidas sus pequeñas tetillas. Su silencio no duró mucho tiempo, sus labios se separaron para gruñir y su ceño se frunció mientras giraba el cuerpo para acostarse de costado, todo como un reclamo por ser sacudido en su tranquilidad, se arqueó levemente por el roce de los largos dedos en sus piernas y tembló por el ambiente frío que pareció golpear su parte baja al ser desprovista de la ropa.

Ahora, semidesnudo y más expuesto que antes, era cubierto simplemente por sus pequeños y ajustados interiores negros que contrastaban agresivamente con su piel albina apenas marcada por algunas cicatrices esparcidas a sus costados y espalda, muestra de su entrenamiento pasado en la mafia rusa.

Afuera, comenzaba a nevar así que la ventana se empañó y su cuerpo tembloroso ayudó a que sus labios tomaran un colorcillo morado. Comenzando a sentirse congelado se encogió para quedarse en posición fetal, pero, como no se podía quedar quieto se removía buscando algo con que poder cubrirse, claro que se detuvo al ser elevado por los brazos de Didi.

-jeje…-una risita se escuchó en el silencio de la habitación acompañando al roce de las sábanas, mantas y colchas cálidas y abrigadoras. Inmediatamente, el menudo ruso se encogió y se aferró suavemente a la primera sábana que estuvo a su alcance. El silencio regresó al cuarto y cómodo, cayó en un profundo sueño que no fue perturbado por los movimientos de Didi aun cuando este lo acomodaba a su lado, aunque si se aferró a la cintura ajena como auto reflejo y es que estaba acostumbrado a abrazar una almohada o un pedazo de su sábana por lo tanto, el bombero era un suplente a esas cosas, además no podía estar más feliz pues tenía como extra las caricias suaves en su rostro y el beso en su frente.

El silencio reinó en el lugar.

Abrió los ojos de golpe un par de horas después y lo primero que notó fue un cuerpo frente a su rostro, más específicamente una llamativa prenda roja que rápido distinguió como ropa interior de un hombre…-….-quiso hablar pero al parecer se había quedado sin palabras, elevó la mirada y observó el rostro dormido de un Didi que parecía tener frío ¡obvio si tenía la mitad del cuerpo fuera de la protección de las telas abrigadoras!. No demoró en notar que él solo tenía su ropa interior y nada más (acompañado claro de dolor de cabeza, necesidad de ir al baño y mucha sed).

Su mirada viajó hacia abajo como si pudiera ver a través de la tela y comprobar que en verdad solo llevaba una prenda. No debía desesperarse, trató de ignorar el dolor y se concentró en lo primordial, primero, no estaba desnudo (cosa que sabía), segundo, no se sentía húmedo y tercero (y más importante) no tenía un punzante dolor en el trasero. Debía confiar en Didi sabiendo que era hetero pero aun así siempre quedaban algunas dudillas…

Más aliviado observó el rostro contrario en silencio, sin soltarlo, el sol aun no salía y aunque todo estaba a oscuras la poca luz le permitía distinguir el rostro ajeno. De un momento a otro enrojeció del cuello hasta las orejas al recordar algunas cosas y algunas frases suyas…aunque estaba rogando que muchas fueran recuerdos de sueños…Tragó saliva, eso era incómodo ¡y Didi ni siquiera estaba despierto!. –eh…-su mirada ahora viajaba a otra parte de su nuevo amigo, su pecho, su abdomen y más abajo…sí, se sintió algo culpable y pervertido pero ya que estaba ahí casi ofrecido para el disfrute de su mirada, entonces…¡rayos!, las cobijas le impedían el espectáculo…ni modo.

Ya que no podía disfrutar entonces iría a saciar las necesidades…aunque…había frío, no sabía en donde estaba el baño…y no quería despertar al mayor. Un gran dilema lo mantenía en el mismo lugar, así que continuó en la misma posición hasta que no pudo aguantar por más tiempo, soltó lentamente a Didi y se sentó, rápido se puso de pie y avanzó por la oscura habitación a tientas hasta que descubrió el baño. Al salir, prácticamente corrió de regreso a la cama, no quería dar un viaje para encontrar agua, ¡prefería morir de sed!

Refunfuñando por el frío se metió de nuevo bajo las telas abrigadoras y se abrazó al cuerpo caliente del rubio y sin querer ¡si, juraría hasta la muerte que fue sin querer! uno de sus brazos cayó más debajo de lo que estaba antes, digamos, en cierto pene cubierto por una simple y delgada prenda...Lo más rápido que pudo retiró el brazo tragando saliva, se sentó y miró a Didi con vergüenza. –lo siento em…-murmuró suponiendo que con tanto movimiento, ruido y toques el mayor había despertado. –ven a dormir aquí abajo…-buscó su mano bajo las cobijas y al encontrarla tiró de ella. –te congelas…-frunciendo el ceño, quería agradecerle por haberlo llevado a su casa, de haberlo cuidado y abrigado para dormir y claro, porque no se había aprovechado de él pero no era el momento, debían dormir.

Segundos después se sentó apoyando la espalda en la fría cabecera de la cama-Di…-ya a su lado, parpadeando suave y observando el masculino y atractivo perfil del rubio ladeó el rostro buscando su mirada. -¿Di?-entrecerró los ojos con el sueño de regreso. –gracias-por el momento soltó ese agradecimiento sincero pero al amanecer lo haría de mejor manera, además le cocinaría el desayuno y si despertaba antes hasta se lo llevaría a la cama. Esperando una respuesta tiró de sábanas y demás telas para cubrirse y cubrir de paso al contrario. -¿dormimos?-asomó el rostro para verlo de frente.

Spoiler:
seguimos yeah!!! XD

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Re: Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 19, 2013 12:59 am

El silencio de la noche se hizo dueño del lugar por un buen rato, apenas interrumpido por las suaves respiraciones de los durmientes en aquella habitación.

La nieve caía, hacía frío.

Pero aun a pesar de lo helada que tenía la piel, Didi dormía de forma por completo profunda en su incómoda y poco saludable postura. Hasta se había olvidado de buscar su pantalón y su camiseta antes de acomodarse junto a Yuri y acompañarle durante su sueño como el menor le había pedido entre su somnolencia y los restos de embriaguez.

Ni siquiera soñaba de lo cansado que estaba. Un día normal de Didier Callahan era ciertameente agotador siempre.

Fue ajeno por completo al despertar repentino de Yuri y a su escaneo visual previo a su decisión final de levantarse de la cama para ir al baño. Las sábanas apenas le cubrían las piernas un poco, por lo que se movió un poco para recolocarlas sin dejar de estar acostado sobre su brazo en el cabecero, quedando así al descubierto parte de su cadera... y lógicamente lo que había bajo sus piernas atrapado en el bóxer rojo.

Sin embargo, que el bombero estuviese dormido no significaba que su cuerpo también lo estuviera...

Como hombre con una perfecta salud que era, no podía evitar que le ocurriera lo que a todo varón sin problema sexual alguno combinado con una vegija llena: erección involuntaria totalmente ajena a sueños o pensamientos eróticos.

La típica "sonrisa vertical" de cada mañana.

Por lo que en el momento de sentir el repentino contacto en su entrepierna —el brazo de Yuri al volver a la cama—, su cuerpo reaccionó al instante.

Hmmf... —medió gruñó, medió suspiró apretando los labios y los párpados de forma refleja al tiempo que un fugaz cosquilleo en su vientre le provocó una breve convulsión en la cadera.

Sus ojos se entreabrieron por instinto tras eso pero aún sin despertar, en ese momento en que no sabes si lo que estás viviendo o escuchando es sueño o realidad. Oyó la voz de Yuri a su lado sin pensar demasiado si era él u otra persona, en la penumbra y medio dormido no veía nada y lo único que pudo hacer fue llevar su mano libre a su propia entrepierna y sin meterla bajo el bóxer, se recolocó el miembro endurecido de mejor modo: a un lado junto a la ingle, de forma que no estuviera apuntando hacia delante porque le molestaba la tensión de la tela. Si ya lo tenía grande flácido, erecto aquello casi se le quería salir por la cinturilla de la ropa interior pero así al menos dejaría de presionar en exceso.

Uh, ¿tiraban de él? Su primer acto reflejo fue resistirse levemente pues algo en su mente le decía que no se debía mover de cómo estaba sin recordar el porqué —si su cerebro no pensaba demasiado despierto, dormido ya mejor ni imaginarlo— pero al notar el calor de las mantas, se dejó llevar y se metió bajo ellas hasta el cuello todo encogido y dando un gracioso escalofrío intentando buscar el calor del cuerpo ajeno para acurrucarse contra él cerrando los ojos.

En un principio no reconoció aquel "Di" como su nombre, nadie le hubo llamado así nunca, pero como lo escuchó un par de veces mientras iba volviendo a recuperar el sueño más profundo emitió un leve gruñido en señal de que había oído si es que le hablaban a él.

Mmmm —profirió con una sonrisa tonta ante el agradecimiento que llegó a sus oídos sin saber el porqué ni de quién provenía pero un "gracias" siempre era bonito el recibirlo.

Mas al sentir que el cuerpo que estaba a su lado se acomodaba mejor y podía notarlo más cerca, le hizo asociar medio en sueños situaciones similares del pasado en que había recibido esa pregunta de chicas con las que acababa de acostarse y le preguntaban si dormían... o pasaban a un segundo round.

Una sonrisa picarona se ladeó en el rostro del mayor.

Podría decirse que eso era un no... aunque no había abierto los ojos en momento alguno, estaba actuando por completo inconscientemente y sin saber que lo que tenía al lado realmente era un hombre y no una mujer.

Y estaba tan dormido que al acurrucarse contra el cuerpo del menor y enroscar sus piernas con las ajenas para buscar calor ni se dio cuenta de que su propia erección se andaba apegando a otro bulto que no correspondía precisamente a lo que debía tener una chica entre las piernas...

Pero se estaba tan calentito y tan bien que así dormido que siguió.


Spoiler:
Ahora será Yuri el que no dormirá (?) x'DDDD


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Re: Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 19, 2013 8:30 pm

No había notado nada fuera de lo normal hasta que de pronto la mano de Didi se movió extrañamente lenta…dudoso de a donde se dirigía observó silencioso hasta que contuvo la respiración al disfrutar como el mayor bajaba la mano hasta su parte baja para acomodar su pene que por alguna razón parecía que estaba más grande de lo que se había imaginado….¡bueno, es que tenía una imaginación muy avanzada y claro, él apoyaba la creatividad!

“oh Dios” pensó tranquilizándose aunque su corazón ya latía rápido y su rostro no quería dejar de tener tono un rojizo. Normalmente no era perverso pero sentía que lo era mientras se preguntaba si no sería incorrecto rozar de nuevo el pene del mayor por accidente voluntario… ¡pero no, debía controlarse!. Respiró hondo y lentamente se acostó cuando se dio cuenta de que el mayor en verdad no estaba despierto. Pobre, Didi debía estar muy cansado, se preguntó si había tenido un día difícil como bombero, solo pensar en ese trabajo, en lo peligroso que era y en las posibilidades de la muerte del rubio le hacía desear que lo cambiara, después de todo era su nuevo mejor amigo y se preocupaba por él…sí, seguro solo eso era, aunque sabía que su amigo rubio nunca dejaría su trabajo pues era algo que le apasionaba, eso era obvio.

Di era diferente a su anterior pareja en todos sentidos, por lo que, aunque pensaba que no podía ser compatible con él tal vez era lo que en realidad necesitaba…¡además lo acababa de conocer!, no sabía mucho de él, podría ocultar otra personalidad o actuar diferente en ciertas ocasiones…eso tendría que averiguarlo. Y es que le gustaba la barba levemente crecida del rubio, además de sus vellos que crecían de su abdomen y bajaban más allá de su bajo vientre…él no tenía vellos así que le parecía interesante y divertido el tener algún día la oportunidad de pasar sus dedos por ese caminito.

Se acomodó en la cama lentamente dejando cierta distancia entre él y el rubio por el cual sentía mucho más respeto en esos momentos, pero, le pacería tan tierno ese hombretón con ese quejidito de molestia por ser llamado mientras dormía. Lo observó y se preguntó si podría encontrar a alguien como él algún día, no sería malo tenerlo a su lado siempre, un hombre que le de tanta confianza, que lo cuidaba y que era sincero, su carácter era algo contrario al suyo pero eso le daría picante a la vida...¿cierto?...aunque claro debía ser alguien más porque el rubio era hetero al 100%, es por eso que ignoraba el calor del cuerpo frente a él con esa pícara sonrisa que parecía tentarlo a hacer alguna travesura discreta y rápida.

-no…-murmuró callando sus pensamientos, debía ser correcto y dormirse de nuevo así que se quedó quieto, de pronto los ojos que mantenía cerrados momentos antes se abrieron enormemente cuando el cuerpo de Didi se acercó al suyo, aunque ese no fue el problema sino el que sus caderas estuvieran tan pegadas y que el bombero parecía querer fundir sus intimidades frotándolas insistentemente.

-¡aahg…!-se mordió el labio con fuerza, no quería despertar a Didi porque ¡se sentía condenadamente bien!, ya tenía rato sin sentir eso ¡y no contaba la ayuda de su mano!...-no, no mm Di despierta-trató de alejarse de él pero el mayor era muy fuerte y…tal vez él no ponía mucha resistencia.

Inmóvil, con los ojos entrecerrados y el cuerpo más caliente que antes dejaba que su cuerpo y el contrario se brindaran placer mutuamente, por fin lanzó la cordura por la borda, quería sentir, palpar todo con su mano, apretar su trasero, oler su cuello, lamer su nuca, besarlo hasta que sus labios húmedos e hinchados los dejaran sin aire, frotar el glande hinchado del mayor con el pulgar hasta dejarlo húmedo y pegajoso al tacto; quería alocarse como la bestia salvaje que sabía habitaba en él y seguir así por todo el tiempo en el que Di estuviera dormido (eso y muchas cosas más). Así que sus caderas ya habían comenzado un vaivén simulando embestidas y sus labios dejaban escapar gemiditos y jadeos; una de sus mano se fue deslizando algo dudosa hasta el cuello contrario y la otra bajó para frotar gustosa el pene del mayor por sobre su ropa interior, lo tocó con dedos temblorosos, después palpó su dureza y antes de poder hacer un mejor contacto se retiró rápidamente.

-lo siento…lo siento Di…-murmuró y le dio un beso muy pequeño y superficial en los labios fríos, apenas un dulce y suave roce que le causó cosquillas y ganas de más, después se escabulló del cuerpo enorme del mayor y salió de la cama, la culpa había llegado y estaba acompañada de la frustración dura entre sus piernas. Sentía que era su castigo, trataba de culpar al alcohol que aun debía quedarle en el cuerpo pero sabía que aun con esa verdad tenía la suficiente voluntad para detenerse.

Comenzó a insultar en ruso y se encerró en el único lugar que conocía de la casa además de la habitación, el baño. No estaba seguro de que debía hacer ahora, no sabía si el bombero había despertado o si seguía en la cama en un estado de shock que entendía, también entendería que lo sacara de su casa y que le pidiera amablemente que no se volvieran a ver (y es que sabía o sospechaba que Di sería amable con él aun después de lo que había pasado), o tal vez estaba siendo muy dramático.

¿Qué no era normal que tuviera deseos y que se dejara llevar unos minutos por la excitación?, además Di también tenía algo de culpa en eso…con sus roces, gruñidos, gemidos y sonrisas… ¡y seguramente lo había disfrutado como él!, sabía que era atractivo, su piel era suave, su cuerpo bien cuidado…y decían que olía levemente a flores salvajes…así que aunque Didi fuera hetero no podía quejarse. Bueno, no debía adelantarse, primero resolvería su erección después, buscar rápido alguien con quien poder descargarse porque al parecer la abstinencia le enloquecía las hormonas, luego ya vería…

Bajó su prenda y miró su pene erguido y levemente húmedo en la punta, tomó papel, suspiró hondo y por un momento se quedó inmóvil preguntándose si el bombero había estado soñando con la morena de horas antes mientras se frotaba contra él, la respuesta obvia de “si” logró que frunciera el ceño por ¿celos?...¡definitivamente debía buscarse un novio aunque tuviera que anunciar su pedido en el periódico! (de nuevo era dramático…).

Volviendo a sus necesidades, sujetó la punta de su miembro con el papel y su mano libre se dio a la tarea de estimularse, ya que había sido estimulado antes no duro mucho tiempo en terminar, frotó su pene y sobó con tirones sus testículos antes de correrse con un entrecortado y erótico gemido. Se quedó un momento inmóvil, tranquilizando su respiración y después de limpiarse y acomodar su ropa interior se lavó las manos con el cuerpo temblando de frío.

Afuera se vislumbraba la tenue luz matutina que avisaba que pronto amanecería, podía notarlo a través de las cortinas, debería levantarse pero tenía sueño, ya se sentía relajado y necesitaba reposar para olvidar el dolor de cabeza, además tenía frío y la cama calientita gritaba porque regresara a ella. No miró al bombero, subió rápido a la cama y formó una barrera entre él y el cuerpo a su espalda con muchas almohadas para evitar otra sesión de roces, sonrió satisfecho, bostezó, se acurrucó y cerró los ojos.

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Re: Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 20, 2013 9:21 pm

Ajeno casi por completo a la realidad, Didi dormía apegado al menor a su lado creyéndolo en su subconsciente la chica de turno que se hubiera quedado a dormir con él esa noche. Por ello, su cuerpo reaccionaba de forma natural y con movimientos acostumbrados, ¿qué chica no querría el calor y los mimos del hombre que acaba de dejarla satisfecha tras un revolcón? Enlazar sus piernas o pegarle el paquete contra la entrepierna desde luego que no eran nada raro... no al menos cuando lo que había entre las piernas de su acompañante no era otro pene, claro...

Mmh... —murmuró en su duermevela apretando fugazmente los labios al contactar su hombría con algo que se le hizo agradable al presionar su propio miembro.

Quizás fue por esa placentera fugacidad unida al hecho de buscar calor a su cuerpo helado lo que le hiciera mover sutil el cuerpo de forma que el frotamiento le proporcionaba más de una sensación agradable inconscientemente. La voz de Yuri moría en sus oídos, lejana y desconocida, estaba demasiado dormido.

Al menos hasta que el calor empezó a invadirle el cuerpo al bombero y la excitación se hizo más intensa.

El cuerpo junto al suyo se movía, frotándose también contra él de forma más enérgica así que lógicamente el de Didi se movió por pura inercia también. Podía notar el calor de la anatomía contraria, su propia excitación se expandía a su cuerpo y le despertaba los sentidos de forma que le arrancaba cada vez un poquito más del mundo inconsciente en el que estaba sumido. Sentía las manos ajenas, las suyas se movieron también. Le enroscó los brazos en torno a la cintura, bajando una de sus manos hasta la blanca cadera enloquecida que parecía querer embestir contra su entrepierna. Sobó una de sus nalgas cubiertas por la ropa interior, aferrándola con gusto mientras su respiración se aceleraba, honda y profunda.

Mmmm... hmm... —suaves, gustosos morían aquellos suspiros dentro de sus propios labios mientras los sonidos ajenos cada vez eran más cercanos en sus oídos.

Le gustaban, sonaban sexys.

Y eso se la ponía más dura aún...

Al sentir no obstante un contacto más prieto en su miembro, fruto de aquella mano perversa que se había aventurado a tocar su hombría, Didi se mordió los labios de forma gustosa y sensual, entreabriendo los labios... y los ojos.

En la penumbra y medio dormido aún no veía nada en un principio, solo podía sentir la forma de los largos y temblorosos dedos recorriendo su extensión morbosamente. Una imagen se fue dibujando frente a él a medida que sus ojos se acostumbraban a la oscuridad y el sueño se alejaba un poco, una imagen llena de blancura, cálida y de intenso olor a excitación y calor.

Unos labios delineados, entreabiertos y suspirantes. Una barbilla fina, unos pómulos suaves y altos. Unos ojos llenos de deseo y necesidad, anhelantes.

Una nariz recta y respingona, como la de un ratoncito.

Ahora notó que lo que había entre su erección y la mano que la sobaba era otro bulto similar al suyo.

Y solo pudo cerrar los ojos, seguir gozando.

Al menos hasta que el frío volvió.

Una disculpa se disolvió en el aire como el vaho en el ambiente helado de afuera, el calor, el placer se iban. No, no quería que se fueran. Mas ni siquiera le dio tiempo a moverse para recuperarlos, ni siquiera abrió sus ojos.

Aquel roce seco y helado, fugaz como una repentina gota de lluvia cayendo del cielo sin llegar a morir en sus labios sedientos hizo que por inercia avanzase el rostro como acto reflejo de atraparlo.

Ese toque que a pesar de ser gélido le había estado proporcionando calor con su ardiente aliento.

Al notar que no pudo alcanzarlo fue cuando abrió los ojos.

Entonces Didi se encontró a solas en la cama, bajo las sábanas y mantas. Acalorado pero con un ansia de necesidad que se fue de golpe en el momento en que se espabiló lo suficiente como para recordar. Sus ojos se abrieron sorprendidos y alarmados al ver que Yuri no estaba en la cama... y una puerta había sonado en la oscuridad.

Yuri... —susurró espontáneamente, apartando las cobijas y dándose cuenta de lo que tenía entre las piernas.

Sus ojos viraron hacia la puerta de su habitación, preocupado.

¿Qué había hecho?

Apenas tenía retazos de su duermevela en la memoria que se disolvían de igual modo al pensar que quizás le había hecho algo indebido al menor sin darse cuenta. No podía pensar, eso no era lo suyo.

Por lo que se puso en pie de un salto y caminó hacia el salón, deteniéndose al escuchar ruido en el baño.

En parte sintió alivio, pues eso quería decir que Yuri no se había marchado de su casa como en principio creyó al escuchar la puerta. Pero quería asegurarse de que todo estuviera bien, así que caminó de forma sigilosa hacia la puerta del cuarto de baño y levantó el puño para llamar y preguntarle al albino.

No llegó a llamar.

Suspiros. Como aquellos que aún recordaba en su mente de hacía unos segundos. Apoyó la frente en la puerta, sin atreverse a llamar, a hablar, ni siquiera a pensar.

No sabía que hacer.

Así que se quedó unos segundos allí parado en aquella postura, cerrando los ojos mientras su propia erección se endurecía aún más ante aquellos gemidos sin que él mismo se diera ni cuenta.

Ya no sentía el frío.

Sus mejillas ardían de impotencia y vergüenza por no ser capaz de reaccionar ante aquel momento, ¿se suponía que todo estaba bien? ¿Debía decir algo? ¿Preguntarle si le había hecho algo que le disgustara? ¿O simplemente hacer como si no se hubiera dado cuenta de nada?

El orgasmo de Yuri se le clavó en el cerebro en el momento en que intentó buscar alguna respuesta a esas preguntas...

Y tan silenciosamente como llegó, se marchó de allí.

Didi se metió en un extremo de la cama, de lado cara a la ventana para que su espalda diera hacia la puerta y su rostro quedase oculto al menor si regresaba a la habitación. Cerró pues los ojos y fingió que estaba dormido.

Aunque hasta que no volvió a escuchar los tenues pasos de Yuri por la habitación, no sintió un poco de alivio. Al menos hasta que notó el movimiento del colchón, en señal de que se había vuelto a acostar. No llegó a saber lo que había puesto en la cama como barrera, no se había movido un ápice de la postura que hubo tomado.

Solo permanecía con los ojos cerrados, respirando acompasadamente como si durmiera de forma profunda.

Una vez sintió el menor ya dormido, volvió a abrir los ojos lentamente.

Observando el pequeño y débil haz de luz colándose por un lado de las cortinas que iluminaba apenas un pequeño resquicio de la pared como si tuviera la respuesta a todas sus preguntas.

Pero, ¿realmente Didi sabía cuales eran las preguntas?

Quizás sí y quizás no...

... aún.




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Re: Abierto hasta el amanecer II [Priv. Yuri Komarov]

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