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Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

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Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 09, 2013 4:37 am

¡Ah, el Blue Door! Cómo anhelaba Didi esa atmósfera única que en aquel local se acomodaba en sus paredes y en su mismo aire cada noche que iba a gozar de su encantador ambiente. Cierto que no era el típico sitio al que muchos pensarían que alguien como él fuera a pasar su tiempo libre, pero su debilidad por el jazz y el blues le hacía amar aquel escenario que tantos artistas conocidos o por conocer ocupaban para goce y disfrute del público que allí acudía.

Didier esa noche venía como espectador, pues unos amigos que tenían un grupo de jazz actuaban y él por supuesto no se lo quería perder. La ocasión valía arreglarse un poquito más de lo normal, por lo que no se privó de enfundarse en un elegante traje de chaqueta negro, zapatos lustrosos y una camisa color vino por fuera del pantalón abotonada apenas hasta la mitad de su pecho, por lo que iba luciendo sus marcadas clavículas y el inicio de sus trabajados pectorales.

Acomodado en un taburete junto a la barra, se atusaba un poco las ondas de su cabello rubio, el cual descansaba libre y bien peinado sobre sus hombros mientras disfrutaba de la actuación de sus amigos. Su pie marcaba el ritmo en el suelo sin darse cuenta, igual que su torso se movía suavemente con la música. Eran geniales, aplaudió entusiasmado con una gran sonrisa en la cara cuando terminaron una de las improvisaciones que habían llevado a cabo.

Pero, sin duda, lo mejor estaba por llegar.

Los ojos azules de Didi se abrieron sorprendidos, desdibujando su sonrisa apenas unos segundos cuando vio a uno de sus amigos haciéndole señas desde el escenario para que se acercara. Y cuando vio el saxofón que le alzaban, su mirada se iluminó retomando su sonrisa más amplia si cabía, terminándose de un trago la bebida y yendo entusiasmado a unirse a ellos en su próxima canción.

En cuanto sus dedos tocaron el instrumento, sintió que su cuerpo había recuperado una de las partes que le faltaban.

Los primeros acordes del piano tocando el inicio de Hit the road Jack hicieron que el cuerpo de Didi se bambolease rítmicamente en la posición que había tomado en el escenario, marcando el ritmo con uno de sus pies de forma enérgica hasta que se lamió los labios sonrientes antes de llevar la boquilla del reluciente saxofón a ellos para empezar a hacerlo sonar.


Spoiler:

Sin embargo, Didi era un hombre inquieto incluso cuando tocaba y eso se notaba nada más verlo interpretar. No solo marcaba el ritmo con los movimientos animados y constantes de su torso y su cabeza, también caminaba por el escenario sin parar de bailar ni olvidar de acercarse a cada uno de sus amigos músicos durante la actuación para poder resaltar la interpretación de todos a pesar de que fuera él quien llevaba el ritmo principal. Y tampoco se olvidaba de mirar al público y hacerlo partícipe de su interpretación con sonrisas y miradas cómplices, juguetonas y divertidas porque eso era lo que estaba haciendo: divertirse tocando y bailando con sus amigos e intentando divertir también al público con ello para que lo gozase tanto con él.

Corta pero intensa fue la canción pero si breve, dos veces bueno decían. Didi saludó contento con una amplia sonrisa, agradeciendo entre abrazos, apretones y toques amistosos a sus amigos por haberle invitado a participar con ellos de aquella forma totalmente improvisada.

Mas cuando volvía a la barra para que ellos continuaran con el repertorio de su actuación esa noche, Didi se encontró con que había un joven bastante peculiar ocupando el taburete en el que antes estuviera sentado.

Oh, me robaste el sitio, jeje —comentó divertido, mirando a su alrededor para tomar otro taburete y acercarlo, sentándose junto a él—. Bueno, no importa, te tocará aguantarme entonces un ratito, jajaja —bromeó sonriente y amigable, hablándole como si lo conociera de toda la vida para luego preguntarle sobre sus amigos los músicos—. ¿Qué te han parecido? Son geniales, ¿verdad?



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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 09, 2013 3:32 pm

No era muy dado a esos sitios, no es que no le gustara escuchar música y beber pero no tenía amigos y pues bueno, su tipo de vida hacía que en las noches trabajara así que no tenía tiempo para disfrutar de las normales maneras de divertirse…Sin embargo, estaba ahí por trabajo, o eso había pensado porque lo había dejado plantado su cliente…comenzaba a dudar de las personas de esa ciudad o es que ¿había algo en el que hacía que huyeran?. Se miró, no parecía extraño, había un poco de frío así que llevaba una gabardina larga de color negro, botas, pantalón gris y camisa azul, además portaba un sutil aroma de una colonia que se perdía entre el aroma de los demás y el humo de los cigarrillos. –mmmn…-entrecerró los ojos y se encaminó más al fondo del lugar, la música era buena pero de cierto modo hacía que sintiera que estaba en el pasado.

Se acomodó los enormes lentes de sol y se sentó en el primer lugar vacío que encontraron sus ojos y ese lugar fue junto a la barra, escuchó tras él algunos comentarios de burla sobre sus ojos cubiertos pero como siempre lo había hecho, ignoró todo lo que escuchaba, los demás nunca le habían importado… Sacó un cigarrillo y lo encendió, después procedió a disfrutar del espectáculo, si ya estaba ahí entonces debía descansar un poco. Observó muy discretamente todo lo que sucedía a su alrededor y mientras se relajaba pidió una bebida, un poco de alcohol le iría bien a su sangre…más si era en una dulce bebida.

Le sorprendió enormemente el recibir un saludo tan cotidiano de un chico que momentos antes estaba tocando con la banda, esa clase de amabilidad de parte de otros no iba con él así que tuvo que mirar muy discretamente a sus costados para comprobar que el chico a su lado le hablaba a él. –eh…-se quitó el cigarrillo para poder hablar y dejó que el humo escapara de sus labios cuidando de no incomodar al visitante, y, mientras el humo se alejaba trataba de pensar en una buena respuesta, había quedado en shock y eso lo avergonzaba un poco así que carraspeó nervioso y miró al alto hombre. –si, lo son-sonrió y no supo que más decir hasta que recordó su trabajo, entonces sacó una tarjeta de presentación y se la entregó al hombre; en ella se leía: “Yuri Komarov, detective privado”, fue en ese momento que le sirvieron su trago y mientras lo elevaba observó detenidamente al sujeto; desprendía una extraña vibra, era algo como euforia, emoción, energía, en verdad parecía una persona bastante peculiar. –Yuri-murmuró estirando la mano como un saludo de presentación. –usted parece bastante interesante….-murmuró y se permitió una sonrisita de interés.

Se distrajo un momento pues algunas personas comenzaron a bailar y mirándolas supo inmediatamente que si él hiciera algo así haría el ridículo y es que si no se viera los pies todos los días ¡podría jurar que tenía dos pies izquierdos!. Regresó su atención al desconocido y mientras ladeaba el rostro adivinando su edad pidió un preparado con Vodka ya que esa bebida parecía popular. –yo invito-dijo acercándole la bebida al rubio. Nunca era amable con los demás pero pensó que desde ese momento tal vez podría ser un poco más social.

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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 10, 2013 2:17 am

La sonrisa de Didi se alargó de forma automática y nada discreta al recibir de su nuevo acompañante una afirmación positiva sobre sus amigos músicos. La verdad es que quizás le había sorprendido el aspecto de aquel jovencito más que el hecho de habérselo encontrado sentado en su anterior lugar junto a la barra. Las enormes gafas oscuras que ocultaban sus ojos y parte de su cara fue lo primero que le llamó la atención, ¿por qué las llevaría si era de noche y no hacía sol dentro del local? ¿Le molestarían las luces de la sala? Pero si estaban muy suaves, igual es que era ciego el chaval...

Pero las gafas realmente quedaron eclipsadas en el momento de ver el color de su cabello. Vaya que si era blanco, si no tuviera unos rasgos faciales que se le antojaban bastante juveniles podría haberle confundido con un abuelo verlo de espaldas. ¿Se lo habría teñido? ¿Era posible teñirse el cabello de blanco? ¿Quién querría parecer un abuelo de espaldas? Qué extraña era la juventud de hoy en día... Porque el cabello blanco no era normal en la gente ¿o sí? Igual en el Polo Norte la gente era blanca como la nieve, incluso el cabello, quién sabía.

Ni se había dado cuenta de que aún tenía los ojos fijos en su cabello y en la curvatura de sus labios.

Al menos hasta que vio que le tendía algo y bajó la mirada con una expresión curiosa en los ojos, observando la tarjeta unos segundos antes de parpadear un par de veces y tomarla entre sus dedos.

Alzó el cartoncito a la altura de su cara y leyó en silencio lo que ponía:

"Yuri Komarov, detective privado"

Una ceja rubia se alzó en sus rostro y bajó la tarjeta un poquito, lo justo para que solo se viera el azul de sus ojos, parpadeando otra vez un par de veces mirando al chico que tenía delante. ¿Le estaría haciendo propaganda al negocio de su padre?

Escuchar su nombre no obstante le hizo pensar en su posible error, bajando la vista otra vez cuando el albino le tendió la mano.

Oh, vaya, así que eres tú, jeje —alzó un poquito la tarjeta antes de guardársela para estrecharle la mano con firmeza —notándose lo fuerte que era— mientras decía aquello divertido con una gran sonrisa, queriendo decir que el nombre y empleo se referían a él— Te ves muy joven, ¿cuántos años tienes?

Iba a presentarse también cuando le soltó la mano pero no se esperó aquel repentino "halago" del menor y la sorpresa se dibujó en su rostro al momento, mutando su expresión luego enseguida a una sonrisa algo avergonzada mientras se rascaba la sien diciendo:

¿Yo? Ah... ¡nah, si yo soy un hombre muy normalito! Jajaja —rió un poco, recolocándose mejor en el taburete—. Soy Didi, no tengo tarjetas pero seguro que el número de mi trabajo te lo sabes ya de memoria, jeje —bromeó, apartándose una onda rubia de su cara sonriente y orgullosa de aclarárselo—. Soy bombero.

Al albino no fue el único que se le fue la vista un momento hacia las personas que empezaron a bailar, Didi también miró fugazmente. O más bien, se le fueron los ojos detrás de una rubia con un vestido que dejaba más bien poco a la imaginación... Y de nuevo, volvió de su trance al oír la voz del chico justo en el momento en que llegaba el pedido de Yuri y éste se lo ofrecía en invitación.

Didi le miró sorprendido y curioso sin saber el porqué de tal gesto pero no se privó de mostrar su contento con una amplia sonrisa espontánea.

Oh, vaya, ¡gracias! Qué tío tan enrollado, no hacía falta, jeje, prost! —agradeció sincero y enérgico dándole una amistosa palmadita en el hombro, tomando la copa para luego darle un suave golecito contra la del albino y pronunciar aquel "salud" antes de dar un buen trago— Aaah, qué bueno, a la próxima ronda invitaré yo —le anunció ladeando su sonrisa y guiñándole un ojo amistosamente, para luego dejar la copa a su lado y apoyar el codo en la barra para sujetarse el mentón con la mano. Se acercó un poco al rostro ajeno en aquella postura, mirándole curioso a los ojos que no podía ver—. Oye, ¿por qué llevas gafas de sol aquí dentro? ¿Vas de incógnito o algo de eso? Jeje.



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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 10, 2013 6:02 pm

Una de las cosas buenas que le brindaba el usar anteojos (además de la protección) era que los demás no podían verle los ojos, por lo tanto, podía ver muchas de las cosas que pasaban sin que los demás se dieran cuenta, fue así como notó la mirada contraria en su cabello, eso hizo que soltara un suspiro, no le importaba y ya no le causaba coraje o fastidio…pero era un poco cansado tener que plantar tantas preguntas entre los demás, aunque, pensándolo mejor, causaba parte del misterio que lo envolvía… -si, es mi color natural-murmuró ladeando un poco el rostro para que algunos mechones se deslizaran por su rostro, iba a agregar un “también es de color blanco ahí abajo” ¡pero no era nada correcto! ¡y aun no tenía tanto alcohol en la sangre como para hablar así!...¿oh si lo tenía?. Miró su vaso. -¿Cuándo me lo terminé?-preguntó al aire mientras le asentaban un nuevo preparado, con el popote comenzó a revolverlo y luego le dio un trago.

Frunció el ceño mientras lo observaba un tanto resentido, ¿insinuaba que por su altura parecía menor de lo que era?... –oh-se relajó cuando supo que se refería a su apariencia. -22-murmuró con una sonrisa de satisfacción, había logrado mucho a su corta edad. Cuando escuchó al rubio hablar sobre ser normal se rió, eso no era nada común en él así que hasta le pareció extraño escucharse. Suspiró hondo y con una sonrisa bebió de su preparado.

–Didi…-repitió ampliando la sonrisa al escuchar su profesión –si eres bombero mereces otro trago…yo invito de nuevo, no hay problema-pidió otra ronda de bebidas. –vamos, bebe para que te traigan otro ¡salud!-lo alentó terminando con varios tragos largos para poder disfrutar de un nuevo y delicioso preparado, aunque antes de poder acabar se dio cuenta de que el contrario se le estaba acercando así que bajó el vaso y lo miró curioso sin moverse. -…eh…-se acomodó los anteojos y sostuvo en su mano la nueva bebida que le habían dado- los tengo porque…-antes de terminar sintió un jalón en su mano y antes de que pudiera reclamar o reaccionar una joven muy alta y de cabello castaño había tirado de él y lo arrastraba a la pista con un ¡¡bailemos!!. -¡pero no se bailar!-reclamó y bebió de su preparado para evitar que se cayera con tanto movimiento, una vez en la pista frunció el ceño al elevar la mirada, ¡su reciente pareja de baile lo sobrepasaba por 20 centímetros!, al mismo tiempo, una chica de cabello negro y de complexión menuda, con sonrisa tierna y alegre invitó a bailar al rubio.

No era nada bueno con las personas, no quería ser grosero con una chica pero no quería bailar, no sabía bailar (lo cual se comprobaba con él pisando los pies de la chica mientras era…aconsejado de mover el cuerpo, no seguir bebiendo del vaso que tenía en la mano, no pisar y guiarla como era debido), simplemente no le gustaba el contacto ajeno con desconocidos, debía terminar con eso sin herir los sentimientos de la mujer y como el alcohol comenzaba a pensar en él…-¡soy gay!-

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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 11, 2013 9:29 pm

La repentina aclaración sobre el color de su cabello hizo que Didi bajara sus ojos a donde se supone debían estar los ajenos tras los cristales tintados, mirándole con una infantil sorpresa que en aquella cara adulta debía resultar bastante peculiar y graciosa.

Wuooo, ¿en serio? Vaya, qué cosas... —murmuró espontáneamente aún curioso sobándose un poco la barbita al saber que el cabello blanco también podía ser natural sin ser viejo, ¿tendría blanco el de abajo también?

No se habría cortado un pelo en preguntárselo de no haberse visto de repente con la tarjeta del chico entre sus manos, revisándola mientras Yuri se preguntaba a sí mismo cómo podía beber y no darse ni cuenta. Didi en ningún momento intentó ofenderle, solo que era demasiado sincero en sus observaciones pero al parecer el enfurruñe se le pasó al chico tan rápido como le vino.

¿Veintidós? Joder, yo creí que ni llegabas a los veinte, jeje, cuando yo cumpla los treinta o los cuarenta también quiero conservarme así de bien, jajaja —bromeó divertido con él, riendo de buena gana y disponiéndose a presentarse también.

Pero volvió a pillarle de sorpresa el menor con una nueva invitación. ¿Por ser bombero? No, no, él se enorgullecía mucho de su empleo por lo gratificante que le resultaba usar sus habilidades para ayudar a los demás pero ni de lejos quería tratos especiales por ello y así se lo haría saber.

Ah no no, a ésta ya dije que invitaba yo —comentó sonriente mientras se adelantaba a pagar las dos nuevas copas que les trajeron, una vez se terminó de un largo trago el que le había pagado antes Yuri—. Los bomberos también somos hombres normales y corrientes que invitamos a nuestros nuevos amigos, jeje.

Ni le dio tiempo de probar lo que le sirvieron, pues cuando Didi se quiso dar cuenta, los cristales oscuros de aquellas gafas que miraba atentamente como si pudiera penetrarlas con la vista y ver más allá de ellas desaparecieron de golpe de delante. Eso le obligó a voltear el rostro y no pudo evitar reír un poco, al ver cómo una despampanante castaña con unos taconazos de vértigo se raptaba a su acompañante hacia la pista de baile. Bueno, en fin...

Oh, pero cuando andaba bebiendo, otra linda chica con iniciativa se acercó a él también para preguntarle si quería bailar. Ay, cómo le iba a decir que no a una mujer, no sería Didier Callahan si lo hiciera.

Claro, preciosa, lo que tú quieras cuando y dónde quieras —le dijo divertido y coqueto, guiñándole un ojo y apurando su bebida en apenas unos segundos para tomar la mano de la muchacha y levantarse diciéndole con una gran sonrisa—. Llévame al fin del mundo, que yo te sigo, jeje.

Ella rió un poco y lo arrastró hasta donde había otras parejas bailando... o intentándolo, como era el caso de Yuri y su enorme pareja improvisada. Debía admitir que le gustaba más la chica del albino pero Didi no desmerecía a la chiquita linda que lo sacó a bailar. Le gustaban todas, qué le iba a hacer, faldero hasta la muerte. Aunque no se había dado cuenta de lo bajito que era su acompañante hasta que lo vio de pie, perfectamente le sacaría una cabeza igual que la mujer con la que bailaba Yuri.

Sin embargo, la ventaja de bailar con una chica en extremo bajita era que siempre se tenían unas vistas privilegiadas de su canalillo en su prieto escote, ju...

Así que Didi no tenía queja ninguna al respecto.

A pesar de que ya debía de llevar como tres o cuatro copas en el cuerpo, Didi no mostraba signo de ebriedad ninguno. Estaba acostumbrado a beber con cierta asiduidad —con moderación, eso de pillarse borracheras no lo hacía a menudo— y unido a lo grande y corpulento de su cuerpo se le hacía más fácil tolerar el alcohol que para alguien con un cuerpo más menudo y poco acostumbrado... como Yuri probablemente.

Didi estaba atento a su chica mientras bailaba pero no podía evitar ver de reojo divertido los tumbos que daba el pobre chaval con tanta mujer entre sus manos, debía de imponerle mucho o el alcohol le estaba haciendo de las suyas.

Mas agradeció estar cerca de la pareja cuando oyó aquel "soy gay" del menor porque a él se le quedó la misma cara de sorpresa que a la pareja de baile de Yuri. Uff, Didi al rescate...

Amm, mi amigo quiso decir "guay", eso, "guay" —intervino enseguida, poniéndole una mano en el hombro a Yuri por detrás mientras le hablaba a la chica alta todo sonriente—, que se siente guay, ya sabes, por estar con una mujer tan sexy toda para él, jeje, es que aún no controla el idioma el chico este, ais... —bromeó divertido, revolviéndole el blanco cabello y le dijo a la mujer medio confidente— Es un poco tímido, no se lo tengas en cuenta, guapa —luego, volvió a acercarse a Yuri antes de alejarse de la pareja, susurrándole con discreción al oído—. Aguanta, campeón, yo te la quito de encima cuando acabe la canción.

Le animó a intentar seguir bailando para no hacer sentir rechazada a la chica, dándole una amistosa palmada en la espalda antes de regresar la atención de nuevo a su menuda pareja de baile. La idea de montarse un trío con las dos se le hacía verdaderamente tentadora pero saber que el pobre albino se quedaría solo y medio ebrio a merced de otra loba feroz le hizo pensar que debía hacer otros planes para esa noche. De hecho, pensó que el chico le hubo dicho que era gay por quitársela de encima por puro nerviosismo y agobio, no porque lo fuera realmente.

Cierto que acababa de conocer a Yuri y no tendría porqué quedarse sin un buen par de ricos polvos por él pero no le parecía bien dejarlo ahí tirado sin más después de lo amigable que había sido.

Ya podría revolcarse entre féminas en otro momento.

Oye linda, creo que mi amigo no se encuentra muy bien —le susurró el mayor a su morenita linda, inclinándose un poco hacia delante mientras bailaban para poder hablarle al oído y de paso tenerla más cerca—, ¿por qué no me das tu número de teléfono y quedamos en otro momento, hmm? —le sugirió aquello, ahondando la voz de forma coqueta— Tengo que ir a ayudarlo, esa chica es mucha mujer para él sabiendo como está el pobre ahora, jeje...

La chica entre sus brazos rió un poco al escucharle sin atisbo de querer alejarle o rechazar aquel contacto más cercano, no parecía desagradarle la idea de volver a verle así que... ¡punto para Didi!

Ahora quedaba ver si Yuri podía aguantar hasta el final de la canción.

Al fin y al cabo, fueran ciertas o no sus palabras, los gays no tenían prohibido bailar con chicas, al menos que él supiera...




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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 12, 2013 5:13 am

Miró de reojo a Didi, el rubio parecía muy divertido mirando el escote de la chica con la que bailaba…eso le dejó la mente en blanco y un sonrojo apareció en sus pálidas mejillas, así que el chico era un tanto pervertido…pero, rápido dejó de distraerse con el contrario, regresó a su realidad y mientras veía el rostro en shock de la chica terminó su bebida con una sorprendente rapidez (tal vez para que a su mente se le ocurriera algo para quitar esa expresión en su compañera de baile), de pronto, una presencia se notó tras él y elevando la mirada se sorprendió al ver al mayor ahí, lo escuchó y ladeando la cabeza por un momento suspiró. –si se lo que dije, eso era lo que quería decir…-murmuró antes de sobresaltarse por la mano en su hombro. -…oh-asintió y sonrió al comprender al mayor…o al menos entendía sus intenciones pero ¡el no quería seguir bailando!, no le gustaba bailar y menos cuando pisaba a su compañera de baile…y mucho menos cuando la pareja lo sobrepasaba tanto en altura ya que se sentía un niño.

Se trató de acomodar el cabello luego de ser desordenado por el bombero. –de acuerdo…-le murmuró a Didi, resignado. Suspiró largamente y extendió los brazos con pesadez en señal de que intentaría seguir con el baile. -¡ah!-la chica, con renovadas energías trató de mover al chico al son de la música como si éste fuera un muñequito de trapo, al parecer creyó firmemente en lo que había dicho el rubio porque se pegaba a Yuri a los enormes pechos mientras repetía con una sonrisa “¡que ternura!”. –ahg…-entrecerró los ojos, tanto movimiento lo estaba mareando y ya no parecía baile, solo intentaba no caerse mientras lo giraban, jalaban, empujaban y meneaban por la pista mientras escuchaba quien sabe que cosas que le decía la mujer. –tengo sed…-murmuró tratando de buscar una nueva manera de zafarse de ese embrollo. -¿qué dijiste?-preguntó la chica metiendo nuevamente el rostro del bajito chico entre sus pechos. -¡¡qué tengo sed!!-gritó alejándose de ella sin mucho aire para poder respirar, ¡su cuerpo le gritaba que había sido demasiado contacto humano por un día así que comenzaba a desesperarse! -¡yo invito ah!-su cuerpo fue lanzado y detenido por la mano de la mujer antes de girarlo para terminar.

–¿cómo negarme a un pedido como ese?-aceptó la chica sonriéndole, sin embargo, cuando por fin todo se detuvo se sujetó la cabeza, todo le daba vueltas y además de que podía estar un poquitín ebrio…su vista no ayudaba ya que con el último giro sus lentes habían salido volando en quien sabe que dirección, inmediatamente sus rojizos ojos se dilataron y se cerraron con rapidez, ¡dolía!, solo ese corto momento en el que tuvo la luz sin protección sintió el dolor golpearle los ojos; frunció el ceño y se quedó quieto, no tenía muchas opciones. –mis lentes-la mujer se le acercó. –oh pero quiero ver tus ojos cariño…además creo que alguien acaba de pisarlos-Yuri gruño y estiró los brazos para saber en dónde estaba la mujer. –un placer conocerte- tomó la mano de la mujer, la sacudió de arriba hacia abajo con rapidez y se alejó en dirección desconocida con los brazos extendidos para abrirse camino, llegar a la barra, pagar y salir donde la luz tal vez fuera menor.

Ignoró la voz de la mujer que lo llamaba y avanzó rápidamente con los ojos cerrados hasta que chocó contra alguien. Cayó al suelo y se sujetó la cabeza mientras de sus labios salían muchos insultos que para suerte de los presentes eran en ruso. ¿era mucho pedir una segunda ayuda del bombero rubio?

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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 12, 2013 3:56 pm

Qué envidia le daban a veces los chicos bajitos como Yuri, pues con chicas altas podían tener no solo buenas vistas sino también dos buenos airbags en donde dejar caer la cara ante chicas pegajosas como aquella castaña. Didi no podía evitar que se le hiciera graciosa la manera en la que ella manejaba al pobre albino deseoso de liberarse de la muchacha, pero sí que era cierto que la mayor parte de las chicas eran muy sensibles al rechazo y había que tener cuidado con lo que se les decía. El bombero ya se había llevado más de una bofetada o un drama innecesario por hacer lo que no debía...

Pero para eso estaba la experiencia, para aprender.

Aunque Yuri al final no aguantó, sus ojos azules le siguieron fugazmente cuando le oyó gritar y, literalmente, huir de la chica camino de la barra. Su pequeña compañera de baile se reía suavemente al ver la escena, lo cual obligó a Didi a poner la atención en ella y reír también un poco olvidando que le había parecido ver hacía un segundo algo volando por los aires. Nah, igual fueron imaginaciones suyas...

Terminó pues la canción que bailaba y la morenita le agradeció sonriente haberla acompañado, pasándole una tarjeta también de lo que parecía un negocio personal atendiendo a su petición de darle su número de teléfono. Didi la aceptó sin borrar la sonrisa de su cara, viendo de reojo que Yuri "escapaba" de su chica como si se lo fuera a comer en cualquier momento aunque... ¿por qué iba caminando como si fuera un zombie con los brazos extendidos?

A ver si iba a ser ciego de verdad y él no se había dado cuenta hasta ahora... ¡CRACK!

Ups... —fue lo que musitó Didi al notar que había pisado algo mientras andaba distraído y que al bajar la cabeza descubrió eran unas gafas de sol. Sospechosamente parecidas a las de Yuri...

Se agachó a recogerlas aunque se hubiera cargado el cristal y parte de la montura, estaban para tirarlas. Iba a comprobar si en verdad eran las suyas cuando vio que la chica del peliblanco estaba sola en la barra llamando a su huidizo compañero de baile, por lo que Didi no podía dejar escapar la oportunidad y de paso, solucionar el asunto del rechazo de la chica.

Se despidió pues de la chica bajita y se acercó a la otra, dejando las gafas rotas en la barra para luego llamar su atención de forma fugaz diciéndole:

Ajajaja, no te preocupes, guapa, dale tu número a uno de mis amigos —le señaló a los músicos tocando— y yo se lo paso a él para que te llame, creo que no se encuentra muy bien, ya sabes... muy tímido, alcohol, no controla el idioma, mucha mujer, combinación letal, jeje.

Ella le sonrió contenta creyendo que aún había posibilidad de coincidir con el albino lindo y tímido mientras Didi se apresuraba a irse con tranquilidad en busca de Yuri, que seguía vagando sin rumbo por el local. Al menos hasta que pareció chocarse con alguien y sus maldiciones en un idioma que a Didi le sonaba a chino parecieron atraer a algunos tipos de seguridad. El Blue Door no admitía que los ebrios andasen montando jaleo y molestando a la clientela.

Mas por fortuna, Didi se apresuró a llegar hasta él antes.

Todo está bien, tranquilos, yo me hago cargo —les dijo con una sonrisa a los de seguridad para que se retirasen, tomando a Yuri por debajo de los brazos y levantándolo igual que si pesara tan poco como un papel para que se pusiera en pie—. Venga, Yuri, por aquí.

El mayor le guió pasándole uno de sus fuertes brazos por los hombros como si fueran colegas de toda la vida y le condujo hasta una de las mesas más escondidas del bar, en un rincón medio vacío en el que apenas llegaban las luces de la sala principal. Tampoco hacían mucha falta, justo al lado tenían una ventana y la luz de la luna se filtraba por ella al interior, dando una iluminación más íntima casi en penumbra pero suficiente para poder verse.

Aquí no molestaremos a nadie, ten, siéntate —le dijo amable, acercándole a uno de los asientos de la mesa antes de sentarse él mismo justo enfrente—. ¿Te encuentras mal, Yuri? ¿Qué te pasa en los ojos?

Le preguntó aquello lógicamente porque andaba con los ojos cerrados, cosa de la que no se dio cuenta hasta que se reunió de nuevo con él y entendió el porqué caminaba como zombi. Quizás tenía alguna enfermedad en los ojos o simplemente se le metió algo en ellos, Didi era demasiado inculto como para saber lo que era el albinismo ni lo que ello suponía en las personas con semejante mutación genética.

Entonces, ahora que no llevaba las gafas, Didi pudo ver mejor los rasgos de su cara.

Sí que Yuri parecía mucho más joven de lo que era pero no tenía rasgos afeminados ni en en exceso aniñados. Ya le había visto los piercings y aretes antes pero ahora era cuando se fijaba en sus orejas. Piel clara, boca grande de labios bien delineados y marcados, barbilla puntiaguda, pómulos altos y finos, rosados y cálidos y una nariz recta, no muy grande, graciosamente respingada.

Igual que un ratoncito.

Didi no se dio cuenta de que se le había quedado mirando embobado de nuevo como si nunca hubiera visto un chico lindo —¿qué? los heteros también tenían ojos en la cara—, esperando sus respuestas expectante... cuando lo que en verdad estaba esperando inconscientemente rebosante de curiosidad era ver sus ojos abiertos, pues ahora solo podía observar sus blancos párpados cerrados.

Y la reacción que iba a tener al verlos probablemente no se la iban a esperar ninguno de los dos...




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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 12, 2013 10:01 pm

Más insultos iniciaron cuando unas voces algo lejanas de sujetos de seguridad comenzaron a decirle que si estaba muy ebrio debía pagar y abandonar el lugar, ¡abandonar!, ¡era un insulto!, molesto y aun en el suelo comenzó a buscar entre su ropa, siempre llevaba sus armas y es que nunca se sabía que podía pasar, podrían haber atacantes, problemas o idiotas insinuando que era un ebrio que no podía mantener el equilibro…-¡ustedes имбецилы!-gritó sosteniendo una de sus armas y antes de que la sacara escuchó la conocida voz de Didi. Su cabeza le dolía así que debía tomar su medicamento, no debía combinarlo con alcohol pero…un último coctel le iba a caer muy bien a su noche estresante…

-¡¡огромный идиотов!!-se puso de pie ayudándose del mayor y se aferró a él con fuerza para no caer a tropezar con algo, ahora sentía que podía confiar plenamente en el rubio. Ya no dijo nada más por el momento, estiró la mano hasta dar con la silla, se sentó y se cruzó de brazos con los ojos cerrados mientras su mente trataba de aclararse para saber bien que debía hacer. Ante el comentario de sus ojos notó que ahí no parecía haber luz que lo pudiera seguir lastimando, un silencio se formó entre ellos, aun no quería explicarse y al parecer Didi no tenía nada más que decir pero sentía su profunda mirada llena de escrutinio y expectación.

Finalmente decidió que podía probar abrir los ojos, al menos para dar un pequeño y rápido vistazo para saber en donde estaban ahora, así que sus orbes rojizas se abrieron lentamente, rápido notó que ahí no había mucha luz, sin embargo, cerró un poco la cortina de su lado, perfecto, así estaba mejor, ahora solo le quedaba el dolor, elevó la mano, pidió agua y un coctel con jugo de frutas con un poco menos de alcohol que antes. –la luz me lastima-murmuró pestañeando varias veces para acostumbrarse mejor a los rayos lunares. –oh si…-se rascó la cabeza y desvió un poco la mirada. –gracias por lo de antes-hizo una mueca y sacó unas pastillas que rápido tomó con el agua que le habían llevado.

-duele pero pasará un poco con la medicina-suspiró, no le sucedía seguido que podía ver a través de sus propios ojos a no ser que estuviera en su casa bajo la seguridad de las cortinas cerradas y las tenues luces instaladas, lo más seguro para él siempre había sido estudiar su casa hasta que sabía en donde estaba todo, así podía encontrar lo que buscaba sin tropezar, además claro ayudaba que todo lo tenía en un estilo muy minimalista.

-mis ojos son muy sensibles a la luz…-medio explicó mejor mientras lo observaba y al mismo tiempo sonrió muy discretamente. –sabía que eras rubio…-murmuró, ya se lo había imaginado, un rubio de ojos azules o verdes. Se acomodó en la silla y le dio algunos trasgos a su bebida para por fin estar ebrio por completo, aunque ya tenía las mejillas rosadas por el alcohol desde hacía un rato atrás. No pasó mucho tiempo para que el alcohol hiciera su cometido, si de por si ya estaba mareado ahora tenía una mano sujetando con fuerza la mesa como si fuera a caerse si no lo hiciera. -¡esa mujer casi me asfixia!-dijo de pronto. –aun siento su mirada…-murmuró sintiendo un escalofrío, después sonrió divertido por sus propias palabras.

-¿cómo te fue a ti?, parecías muy divertido con la chica pequeña…-sonrió de lado y le guiñó el ojo, después frunció el ceño. –¡tenía pechos enormes!-elevó los brazos abriéndolos enormemente. -…mmm-ladeó la cabeza y lo observó. –era más alta que yo…-apoyó la cabeza en la mesa y sacó una de sus tarjetas para hacer un pequeño avioncito que lanzó para que volara antes de chocar con alguien. -¡Didi bebamos una ronda más!-se rió haciendo un nuevo avioncito.

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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 13, 2013 1:11 am


Ya, ya, solo hacen su trabajo, Yuri, relájate —le intentó tranquilizar con voz serena y despreocupada al ver lo alterado que le hablaba a los de seguridad—. Vamos a un sitio más tranquilo, ¿ok?

En un primer momento no se dio cuenta de que Yuri iba armado, al menos no hasta que lo puso en pie y vio donde tenía la mano. Eso no era nada bueno, podía ocasionar muchos accidentes si no estaba con pleno control de sus facultades y más si se enfrentaba a la seguridad del local. Eso podía hacer que le denegaran la entrada al Blue Door y lógicamente Didi no podía permitir eso, así que intentó calmar el ambiente y hacerse cargo de la situación. Le condujo pues a una zona más apartada del bar y lo dejó acomodarse como gustara, interesándose por su estado porque se le hacía raro que andase con los ojos cerrados lógicamente.

Mas esperando una respuesta, se le hubo quedado embobado mirando y cuando vio que al fin parecía irse mostrando lo que Yuri ocultaba bajo sus párpados, su cara se acercó un poco más sin darse cuenta con ojos curiosos y expectantes.

Su cara debía de parecer la de un crío viendo salir por primera vez una mariposa del capullo.

Qué... grandes. ¡No sabía que los ojos de Yuri fueran tan grandes! Y ¿rojos? Didi entornó los suyos, tomando su cara una graciosa expresión extrañada ladeando el rostro igual que un perro curioso, pensando que igual a causa de la penumbra no debía de estar viendo bien.

No obstante, en su cabeza enseguida asoció el aspecto pequeño y lindo de Yuri tan blanquito y con aquellos grandes ojos rojizos a una imagen muy concreta...

Mäuschen... —susurró sin hacer sonar siquiera su voz lo suficiente como ni para oírse él mismo.

Sí, el aspecto de Yuri se le hizo igual que el de un ratoncito pequeño, larguirucho e inquieto de suave pelaje blanco y ojillos rojos.

Adoraba los animales, no era raro que asociase a las personas que le agradaban —en especial a los hombres— con ellos muchas veces.

Permaneció con la vista fija en sus ojos mientras las palabras del joven alcanzaban sus oídos y aclaraban sus dudas. ¿Ojos sensibles a la luz? Vaya, eso sí que debía ser molesto, ahora entendía lo de las gafas... y se sentía bastante culpable por haber sido él quien se las pisó y quebró por accidente.

Siguió sus movimientos con la mirada y no reaccionó hasta que le agradeció algo que no atinó a saber a qué se refería pero igualmente le quitó importancia, como siempre:

¿Ah? Nah, no te preocupes —se sentó un poco mejor y no con el rostro tan cerca, sonriendo amigable—. Era lo que debía hacer, debe de ser muy molesto eso de la luz, ¿te pasa desde siempre?

Era muy inculto y lógicamente por ello no sabía que el albinismo y todo lo que ello conllevaba era de nacimiento, al menos la sensibilidad de piel y ojos a la luz. Tampoco sabía a qué venía lo de que era rubio si Yuri no estaba ciego, no pensó que tras los cristales de unas gafas de sol no se veían los colores igual que sin ellas. Así que el muy tonto parpadeó un par de veces algo sorprendido y se tomó uno de sus ondulados mechones y miró su color, como para confirmar que era cierto, que siempre fue rubio y lo seguía siendo.

Al contrario que su acompañante, Didi no pidió nada más para beber y más viendo que Yuri ya estaba tonando a un buen grado de ebriedad, ¿por qué bebería tanto un chico tan joven? Él lo hacía para acompañar a sus amigos, a alguna chica con la que quisiera ligar o simplemente alguna ocasión escasa en que quería olvidar o hacer el tonto, pero no era nada usual que se emborrachara.

Iba a decir algo al respecto cuando el menor le saltó con la experiencia de haber bailado con la chica enorme y pegajosa, no pudiendo evitar mirarlo con curiosidad y terminar riéndose con él por sus palabras.

El ratoncito era bastante gracioso aunque estuviera ebrio.

Jajajaja, vamos, no fue para tanto, ya quisiera yo poder bailar con la cara metida entre dos buenas tetas, jajaja —dijo divertido, pensando en lo difícil que era que le tocase una chica que midiera como dos metros para poder hacer eso— ¿A mí? ¡Muy bien! Loreen me parece que se llama me ha dado su teléfono, espero que el de tu chica me lo consigan mis amigos luego, jeje —le explicó sin vergüenza alguna, Yuri ya había dado señales de sobra de que esa chica no le interesaba así que ¿por qué le iba a molestar que se la ligara también? Los ojos de Didi volvieron a seguir los gestos ajenos, pareciéndole gracioso cuando dejó caer la cabeza en la mesa y empezó a hacer avioncitos— Me gustaba más tu pareja que la mía, podríamos haber cambiado si no te agradaba que fuera tan alta o tan efusiva, a mí me encanta que me hagan mimos y cariños, jeje —le comentó, pensando aún que eso de que era gay lo había dicho el alcohol y sus ganas de huir de la castaña— Aunque de todos modos no podría decirle que no a ninguna, jajaja.

Y él empezó a intentar agarrar los avioncitos en el aire, igual que los niños jugando a alcanzar burbujas de jabón flotando sobre sus cabezas.

Al menos hasta que Yuri le pidió otra ronda más y bueno... Didi no le pudo decir que no.

Está bien, está bien, una más —afirmó con una amplia sonrisa, alzando la mano para llamar la atención de uno de los camareros para pedirle algo más suave a Yuri y un trago un poco más fuerte para él. Tampoco pasaría nada si tonaba un poco con el alcohol estando en aquel rincón apartado y con sus amigos en el local. Lo que no quería era emborracharse por si tenía que llevar al ratoncito a su casa. Entonces, una pregunta llegó a su mente y tuvo que hacérsela sin remedio— ¿Viniste solo? Se me hace raro que un chico lindo como tú no anduviera con compañía en el bar, ¿te gusta el jazz?

Cierto que se le hacía raro verlo en un bar sin amigos o sin una chica —o varias— acompañándole, quizás fuera que había venido esa noche a escuchar la actuación de sus amigos porque le gustaba el jazz...

Ya que se le hacía incomprensible que dejasen plantado a alguien como Yuri, así que ni se le pasó por la cabeza esa posibilidad.




Maus/Mäuschen = Ratón/Ratoncito (?) en alemán xD

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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 13, 2013 4:32 am

Le divirtió la expresión del contrario al mirarle con sorpresa y hasta duda, no habían muchas personas que lo habían visto sin lentes o con lentes pero claros así que estaba acostumbrado a todo tipo de reacciones, generalmente se molestaba o le eran indiferentes pero Didi le pareció divertidamente simpático así que sonrió y le palmeó la cabeza como si le agradeciera su lealtad o su cachorro. -¡quiero una mascota!-lo miró con interrogación, miró que los labios de Didi se movieron pero no escuchó nada y aunque le quedó la duda rápido lo olvidó.

-mmn-suspiró bajando la mirada. –eran mis favoritos…-murmuró recordando su pérdida, los lentes tenía un bonito color naranja. -¿mm?-asintió rápido. –si lo es pero llegas a acostumbrarte…tiene sus cosas malas y sus cosas…buenas…-ladeó el rostro. –bueno, no puedo pensar en algo bueno…¡oh si!, la gente no sabe si los estás mirando…-se rió. –sí, desde que nací…también mi piel, es sensible así que odio los días soleados, es más, no salgo en las mañanas al menos que sea algo muy importante…-entrecerró los ojos como si con la sola mención del día pudiera sentir el brillo poderoso de los rayos solares. Frotó sus ojos y miró al rubio. Estiró el brazo para que estuviera más cerca de los ojos del mayor. -¿la notas?, es muy delicada…-asintió rápido.

Se estaba comenzando a liberar, no tenía amigos, pareja, amante, confidentes, no había personas con las que pudiera contar, además era muy desconfiado por todo lo que sucedió con su abuelo, ¿cómo confiar en alguien si podría ser un empleado que buscaba información para comunicárselo al jefe de la mafia rusa?. Suspiró y miró al bombero, era obvio que él no era ningún espía, ¡era demasiado sincero para serlo!. -¡duele!-bajó la mirada y apoyó la mejilla en la mesa. –y da dolor de cabeza…además tengo migraña...-miró a Didier.
De pronto se incorporó y se rió. –la chica será toda tuya cuando aparezca de nuevo jajaja ni siquiera se su nombre-frunció el ceño. –no me gusta tocar los pechos de una mujer…las mujeres son traicioneras y falsas-siseó. –Lo…reen…-dijo pausadamente…-¡jajaja entonces ella te encantará!, al parecer creía que era un muñeco…jajaja yo en verdad no se como me gustaría una pareja…-miró su bebida y le dio más tragos. –una vez salí con alguien pero…no por mucho tiempo…¡no importa!, de todos modos creo que estaba conmigo por mi herencia…-bebió de nuevo de su coctel. -¡yo si podría jaja!, ya sabes, porque soy gay jajaja-terminó su bebida. –mmm-relamió sus labios. –el dolor se había disminuido no solo por la medicina sino por el alcohol. -¡otro jaja!, nunca he bebido con alguien-sonrió revolviéndose el cabello.

Reía y seguía lanzando sus aviones hasta que sus tarjetas se terminaron, por suerte solo había llevado algunas. –si, vine solo…-frunció el ceño. -¡tenía una cita con un cliente pero nunca llegó!, en este lugar las personas nunca llegan a las citas-comenzó a refunfuñar nuevamente en ruso. –me gusta el jazz pero no vengo a estos lugares…-se le acercó. –no me agrada que haya mucha gente…-murmuró como si fuera un secreto. –tu me dijiste que estás aquí por tus amigos…¿eso quiere decir que no vienes seguido?...¡¡ah!!, ¡te haré un descuento cuando necesites mi ayuda profesional jaja!-le palmeó el brazo.

-¿pedimos más?-señaló su vaso vacio. –o mejor caminamos un…rato…-entrecerró los ojos y lo observó, después sonrió por quien sabe que pensamiento y luego se recostó de nuevo en la mesa. –Didi es un bombero rubio…¡creo que compraré un gato!, a mi hijo le encantará…al menos que sea alérgico…mmm pero hay gatos sin pelo-se levantó. -¡vayamos a comprar uno!-tomó la mano del mayor y tiró de él para que se levantara, comenzaba a tener sueño y a hablar incoherencias, claro que eso era muy obvio. Entrecerró los ojos y se quedó quieto. –creo que estoy ebrio…-le sacudió la mano con rapidez. –un placer conocerte, ¿tienes mi tarjeta?-palpó sus bolsillos. –mmm parece que se me terminaron…salgamos otro día a beber-sonrió. –debo irme…¿dónde dejé mis lentes?-preguntó al aire con expresión adormilada.

Spoiler:
sorry por no traducir las palabras rusas aunque son insultos así que... XD

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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 14, 2013 12:59 pm

Si hubiese tenido una cola atrás, se le estaría agitando felizmente sin cambiar su cara de bobo ante la actitud sonriente de Yuri tratándole como un perrillo...

Quizás sus palabras sobre las mascotas contribuyeron a que Didi en su mente le viera como un ratoncito, pues aunque también podría haberlo asociado a un conejito eso le recordaba a comida más que a animales de compañía. ¿Qué? Le gustaban los animales, pero también la carne, jamás podría imaginarse vegetariano en la vida.

Y estaba claro que no iba a comerse un ratoncito lindo...

El bombero no pudo evitar rascarse la sien, sintiéndose culpable por lo de las gafas de Yuri y más sabiendo que eran sus favoritas. Mmm... ¡oh! ¿Qué tal si se pateaba la ciudad hasta que diera con unos lo más parecidos posibles a los rotos y se los compraba como compensación? Uh, qué buena idea, pero no le diría nada, así sería una sorpresa y una excusa para volverse a ver, jeje.

La sonrisa del mayor se alzó al ver que Yuri no llevaba tan mal lo de su "enfermedad" —para Didi lo era, que no tenía ni idea sobre albinismo— y le explicaba al respecto. El rubio era cierto que no era muy listo ni culto pero eso no quería decir que no le gustara aprender o escuchar sobre cosas que no sabía. Igual lo que le decían se le olvidaría a los cinco minutos pero disfrutaba de que alguien se tomase la molestia al menos de explicarle en vez de simplemente considerarlo idiota y no decirle nada.

Sus ojos azules se fijaron en la mano que extendía el albino hacia él, observando su blancura curioso mientras acercaba uno de sus grandes dedos a ella de forma dubitativa. Como si su simple contacto la fuera a quemar o lastimar. Por lo que apenas recorrió con la punta la piel un poquito, sin saber si aquella suavidad era o no sensible pero al menos no le había hecho daño.

Didi no tenía que ser muy listo para ver que su improvisado acompañante estaba ya como una cuba, tan pronto le estaba dando una explicación de sus males —¿migraña? ¿Qué sería eso? Sonaba a comida— como le sacaba el tema de las chicas que habían conocido antes.

Se alegró de tener la confirmación de que no le molestaría que le levantase la chica, aunque no pudo evitar alzar las cejas por aquel comentario sobre las mujeres. Uh, al final resulta que iba a ser gay de verdad... o al menos Yuri quería sentir que no le gustaban las chicas, ¿por qué sería? Didi iba a decir algo al respecto pero cuando el menor le habló de esa pareja que una vez tuvo y que fue al parecer tan breve e interesada su sonrisa se desdibujó un poco a pesar de que Yuri no parecía haberle afectado demasiado hablar de ella.

¿Por eso Yuri se empeñaba en ser gay? ¿Porque aquella chica —sí, creía que era mujer— que salió con él le lastimó el corazón?

Pero no todas las chicas son tan malas, Yuri, hay hombres igual de traicioneros y falsos, en esta ciudad por desgracia hay demasiados... —musitó sereno, intentando atrapar los avioncitos de papel— ¿Y ya has probado a las chicas y a los chicos para saber que ellas no te gustan? A lo mejor es que no has conocido a la chica ideal aún —le explicó sonriente, para luego mesarse graciosamente pensativo el mentón, al venirle un pensamiento a la cabeza que acabó diciendo más para sí mismo que para el otro—. Aunque algunos amigos gays me han dicho que una vez se prueban los hombres, no se quiere otra cosa...

¿Sería verdad? Porque Didi nunca había sentido atracción alguna por hombres —al menos que él supiera— y era incapaz de imaginarse la vida sin una mujer en su cama...

Rió con él por pura inercia, Yuri tenía una risa —ebria— contagiosa después de todo. ¡Oh, ahora lo entendía! Le habían dejado plantado pero no había sido una cita sino un cliente, algo que al parecer le debía de haber pasado más de una vez.

Jajaja, no te preocupes, quizás te vieron muy joven y pensaron que solo les estabas tomando el pelo, verás que cuando seas más conocido no tendrás ese problema —le animó sonriente, lanzándole uno de los avioncitos que había atrapado—. Oh, muchas gracias, lo tendré en cuenta, jeje —agradeció su descuento gratuito aunque Didi no era muy dado a ese tipo de cosas, cuando quería algo, él mismo se lo conseguía— Mmm, bueno, me gusta ir a muchos tipos de sitios pero el Blue Door me agrada especialmente cuando me apetece estar tranquilo o disfrutar de buena música y espectáculos, las noches en que hay improvisaciones de jazz siempre me tendrás aquí o en el escenario, jeje.

Wao, el ratoncito parecía un pozo sin fondo, ¡no se cansaba del alcohol nunca! Eso no era bueno para la salud, por lo que iba a sugerir que salieran afuera a que les diera el aire pero Yuri se le adelantó con su retahíla de comentarios sin sentido aparente, riendo un poco el mayor al ver como el albino volvía a dejar caer la cabeza en la mesa.

De nuevo, otra vez se le quedó embobado mirando al ver que el menor también lo hacía, sonriendo por pura inercia cuando Yuri lo hizo aunque no supiera ni el porqué.

Se tuvo que reír al verlo ponerse en pie y jalarlo para ir a ¿comprar un gato sin pelo para su hijo? Definitivamente, el ratoncito era demasiado divertido.

¿En serio? Ni me dí cuenta, jajaja —respondió ante su parada para decir aquella gran verdad de que estaba ebrio, observándole actuar como tal como si de nuevo se presentara para luego dejar de sentir el contacto de su mano mientras Yuri se rebuscaba buscando tarjetas que descansaban en forma de avioncitos en la mesa. Didi afirmó con la cabeza sonriente ante su petición—. Claro, cuando tú quieras...

Entonces, Didi se le quedó mirando nuevamente cuando Yuri se buscaba las gafas que ya no volvería a ver más, haciendo que una sonrisa se dibujara inconscientemente en el rostro del bombero y sus ojos se entornase con dulzura.

Le daba demasiada ternura aquel chico.

Así que se levantó tranquilamente y pagó la consumición, pasándole de nuevo uno de sus fuertes brazos en torno a los hombros del menor para decirle:

Cierra los ojos, Yuri, yo te guiaré —le susurró pasando fugazmente su mano a modo de caricia sobre los párpados ajenos para que le hiciera caso, inclinándose un poco para susurrarle en la sien suavemente con una expresión tierna en el rostro sonriente—. Vamos a comprar ese gato.

Estaba claro que a las 4 de la mañana no iban a ir a por ningún gato, pero Didi quiso seguirle la incoherencia porque simplemente le salió natural. Así pues, condujo al menor sin soltarle en momento alguno para poder guiarle hacia la salida del local. Vio a sus amigos músicos en el escenario y se sacó la mano libre del bolsillo para hacerles un gesto de despedida y luego una señala de que ya les llamaría, antes de cruzar el umbral de la puerta con Yuri.

Un papá gay, qué moderna es la juventud de hoy en día... —musitó divertido el mayor al aire riendo un poco aunque no se hubiera creído eso de que el albino tuviera un hijo.

La brisa nocturna movió sus ondas rubias al salir del Blue Door, alzando Didi la vista hacia la luna reluciente en la noche que ahora los veía errar sin rumbo fijo.

Y bajando de nuevo sus ojos azules hacia el chico, no pudo evitar sonreírle.


Era como tener un pedacito de luna bajo el brazo.





Spoiler:
¿Tú cierras el tema en la siguiente respuesta y yo abro el siguiente en las calles residenciales para que se den un paseíto a ver dónde acaban la noche? (?) ;3

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Re: Abierto hasta el amanecer [Priv. Yuri Komarov]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 14, 2013 8:29 pm

Spoiler:
me parece perverso!! ^^

Era curioso como Didier hacía esas extrañas muecas, era como si pensara en muchas cosas al mismo tiempo mientras le prestaba atención a lo que decía, ¿seguiría pensando en mujeres?, tal vez ya había conseguido una cita con la morena alta que bailó con él.

Debía aceptar que el mayor estaba tomando muy bien lo de su enfermedad y eso le agradaba, nada de preguntas incómodas, innecesarios o miradas como si él fuera un bicho raro de otro planeta…si, era cierto que era muy diferente a los demás, nadie tenía una piel tan blanca como la suya, ni cabello claro y mucho menos ojos rojos, era como una clase de rata blanca de laboratorio…para muchos eso era algo repulsivo…para otros era curioso y lo perseguían con molestia, tal vez esa era alguna de las razones por la que era tan evasivo con la gente.

Miró su mano y le pareció divertido que el rubio lo tocara con tanta delicadeza que le erizó la piel. –no se romperá si la tocas, tampoco es tan delicada, es decir, la luz la lastima como si fueras a la playa y te quedaras bajo el sol algunas horas para descubrir que te quemaste…solo que en mi caso eso pasa en minutos…y sin necesidad de sol fuerte…-al alejar el brazo Yuri sobó su piel para quitarse el hormigueo que aun sentía debido al toque ajeno. -¡pero los moretones son más evidentes jajajaja!-

Los heteros no siempre estaban felices con las relaciones entre homosexuales y menos cuando éstos hablaban de sus relaciones, lo sabía y lo comprobaba al ver la expresión de duda (o incomodidad) en Didi, pero bueno ¿Qué se le podía hacer?, nada, no es como si un día desertara deseando no ser gay y mágicamente se volviera heterosexual. Era feliz siendo quien era.

Sonrió. –si, todos pueden ser traicioneros…-se rio cuando un avioncito se le atoró en el cabello, lo deslizó por sus hebras blancas y lo lanzó nuevamente. –nah, no quiero conocer a ninguna chica, no me gustan, son algo indiferente…lo supe desde joven hasta que un día desperté a los 12 años, miré al cielo y dije…-se quedó callado elevando la mirada mientras sonreía entre ebrio y soñador. –Yuri, eres gay……-miró a Didi y luego de un silencio algo largo comenzó a carcajearse. –probar hombres jajaja ¡no somos comida!-le palmeó el brazo con diversión. -¡deme un plato de Yuri con arroz! ¡no olvide la salsa!-se rio de nuevo de sus propios comentarios idiotas.

Frunció el ceño, las risas desaparecieron. –es por mi altura, prefieren personas altas como tu…-suspiró algo resignado. –pero se cuidarme y se hacer mi trabajo…-le sonrió agradecido por los ánimos. -¡es eso!, no me conocen…lo cual es malo…y bueno-murmuró perdido en su pasado. –ssht nadie debe saber de él…-se le acercó. –ya sabes….de él…de mi abuelo…-colocó el dedo índice en los labios de su acompañante mientras hacía nuevamente un “shhht”.

-¡entonces vendré todos los días de improvisación para escucharte tocar!-aseguró cambiando de conversación rápidamente. Relamió sus labios, estaban secos, quería más cocteles y un poco de comida pues al parecer ese gruñido de su estómago era un pedido por tener hambre.

Ya de pie, despidiéndose y buscando sus lentes asintió sin dejar de ver al mayor. -¡entonces mañana!, todos los días son buenos para tomar un trago dulce….-

Al ver que pagaban la cuenta sin que el aportara algo sacó su billetera, sacó billetes y los asentó en la barra sin pensar en la cantidad. –mi parte…-murmuró elevando la mirada para descubrir que era ese peso extra en su cuerpo. –mmm…-pensó un poco en la proposición de Didier mientras mantenía los ojos cerrados. –está bien-sonrió. -¡solo no me lleves a la pista de baile jaja!-se erizó al sentir el aliento cálido contra su piel. –de acuerdo…que mejor sean dos…uno para ti y uno para mi y uno para mi hijo….-ladeó el rostro. -¿dos?...jajaja serían tres-

Podía notar las luces a través de sus ojos cerrados, el lugar no estaba tan oscuro, más bien parecía nublado gracias a la luz de la luna y los faros en las calles. El aire frío le movía la gabardina, el brillo lunar le daba un tono plateado a su cabello y si no tuviera ya un carmín adornando sus mejillas debido al alcohol, las habría teñido el frío al igual que a sus labios. Ya que el ruso era tan bajo de estatura se divertía parándose de puntillas para alcanzar al bombero, no podía verlo pero podía sentir su enorme presencia.

-¿lo crees?-murmuró sonriendo sobre el comentario de ser un padre moderno.-espero que él piense lo mismo…y espero que no sea como yo…albino-suspiró aminorando su caminar torpe. Suspiró largamente. –entonces los gatos y luego mi casa…debe estar por aquí…-abrió los ojos pero los cerró rápido riendo aun cuando le había ardido.-jajaja lo olvidé, no abriré los ojos, tu eres mis lentes…-su rostro tomó una expresión pensativa. –¡mi casa está por ahí!-señaló hacia un muro. –unas vueltas a la derecha, unas a la izquierda y llegamos…-dijo totalmente convencido. -¿iremos a otro lugar para comer?-se apoyó en él casi completamente. -¿tienes muchos hijos?-preguntó de pronto, pensaba que Didi sería o era un muy buen padre, divorciado tal vez o simplemente le gustaba mucho andar de una mujer a otra con algún hijo perdido en algún lugar.

De pronto comenzó a cantar una canción en ruso mientras sonreía, aunque cada vez era más pausada su voz y más lentos sus pasos porque se estaba quedando dormido, así que prácticamente arrastraba los pies.


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