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Recuperando parte de lo perdido. [Libre]

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Recuperando parte de lo perdido. [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 03, 2013 11:39 am

Había pasado los últimos tres días divagando, paseando sin un rumbo fijo perdiéndose entre el flujo de peatones siendo tan sólo un transeúnte. Un anónimo más, entre la gente, pensando sin sentir, sintiendo sin pensar, como un autómata que reescribe funciones olvidadas.

Vivir parecía ahora más difícil. Encaminar los pasos uno a uno. Saludar suavemente. Esperar ante el rojo de un semáforo. Sentir el peso de las ropas y el pasado, empapando su piel con sensaciones agrias. Continuar. Pasar de página y alzar de nuevo la mirada. La cabeza. Su conciencia manchada, pero intacta, operativa. Como todo su cuerpo. Capaz de trabajar.

Había sanado y debía reincorporarse. Aún así la sensación de perder el compás le atormentaba. Se sentía torpe, y rezaba por no haber perdido su instinto... tras todo lo ocurrido. Era evidente. Estaba simple y llanamente, oxidado.

Sí. Seguía siendo "Bauman". El agente con más de 100 casos cerrados. Pero era también "Bauman", el chivato que delató a su compañero. Había rumores incluso antes de haber disparado. Ahora... Bueno, estaba seguro de haber dado más de un tema de conversación a los novatos y antiguos compañeros.

Finalmente fue su mente la que puso el piloto automático, repitiendo el camino tantas veces recorrido, avanzando a través de pasillos y plantas, sin más dudas, sin dilaciones, pareciéndose un poco más al hombre que había hecho de ese edificio su refugio y su templo.

El hombre que deseaba ser de nuevo.

Entrar en el Despacho de su superior e informarle era tan sólo un trámite, pero lograba ponerle nervioso. Su figura trajeada pareció empequeñecer ante la puerta mientras la tensión agarrotaba sus hombros y su cuello, apoderándose de cada ápice de sus entrañas y su cuerpo.

Sabía que le preguntarían por Dieter. Por todo lo ocurrido. Por su estado de ánimo y el informe psicológico tras el incidente. Le preguntarían directamente si deseaba regresar al cuerpo, a su vida anterior. Sin mentiras ni peros. Sin dudas.

Sabía también que había nacido para llevar la placa. Al menos, después de comprender su verdad ante las llamas 8 años atrás, en una ciudad lejana y extranjera en la que podía ser un fantasma. Quien quisiera. Sin nombre o apellidos. Un mundo y una identidad que había dejado consumirse en ese mismo incendio para volver a casa y entender la ley con hechos, no palabras.

Así que se limitó a golpear la puerta, con el gesto tantas veces repetido, chocando los nudillos contra la oscura caoba una, dos, tres veces. Después, el reconocimiento en la voz de su superior hizo que parte de su miedo se disipara, mezclado con el aroma del recuerdo. Esa misma sala. El mismo edificio. Las mismas personas.

Al menos, todas menos una.

Cuando salió de nuevo del Despacho, se sentía confundido. La reunión había ido bien. Las preguntas y respuestas habían fluido, sin más. Verdades por verdades, sin medias tintas. Al menos, la burocracia interna seguía las mismas reglas conocidas. Pero a pesar de la falta de obstáculos... de haber vuelto oficialmente a su puesto de trabajo, no albergaba la sensación de logro que hubiera imaginado.

Sólo la misma incertidumbre.

Observó su placa entre las manos, recorriendo de nuevo los pasillos hasta volver a aquella puerta, dónde su nombre permanecía junto a un nombre tachado. Abrió la puerta sin cerrarla a su paso, tan sólo entrando y observando la sala pausadamente. Con pesar. Demasiado despacio... dejando a los recuerdos el tiempo necesario para abandonar el espacio. En el despacho. En su memoria.

De pie, a solas, como un recién llegado de otra vida, distinta, tiempo atrás. En esa misma planta, tras esa misma puerta. La misma placa entre sus dedos. Abollada y sin brillo.

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Re: Recuperando parte de lo perdido. [Libre]

Mensaje por Owen Connor el Mar Mar 19, 2013 6:08 pm

Owen estaba disfrutando de un plácido sueño tranquilo cuando un grito horrible le despertó de golpe. Tras calzarse las deportivas a toda prisa salió estrepitósamente del apartamento mirando hacia los lados.

- Que ha pasado?!.- Preguntó alterado fijando su vista en una mujer que estaba de pie frente a las escaleras. Se encogía sobre si misma mientras lloraba. Seguramente había sido la autora del grito. Rapidamente se acercó a ella tomándola de los brazos intentando tranquilizarla y sujetarla. Parecía muy inestable y estaba demasiado cerca de las escaleras, tenía miedo de que se callera.

- Tranquilícese señora. ¿Qué ha ocurrido? ¿Ha gritado usted?.- Incapaz de articular palabra la señora tan solo señaló hacia el final de las escaleras. Owen siguió esa dirección con la mirada y lo que vio al pie de estas le hizo ahogar un grito. Un hombre de la misma edad y nacionalidad de la mujer que lloraba estaba tirado en el suelo, seguramente su marido. Su pierna y su cuello estaban doblados en una posición poco humana; parecían rotos. Un charco de sangre rodeaba su cabeza y parecía aumentar paulatinamente, encharcando el suelo de madera.
Owen tubo que apartar la vista. Si seguía mirando acabaría vomitando, o puede que ya lo hubiera hecho de no ser porque tenía el estómago vacío.
Respiró profundamente un par de veces y después se intentó separar de la señora. Esta le agarró con fuerza negando con la cabeza y farfullando cosas sin sentido para el joven.
- No se preocupe, vuelvo ahora. Voy a por el móvil. Espéreme.- Soltándose como pudo fue hasta su apartamento y cogió el teléfono de la mesilla, metiéndose de paso las llaves en el bolsillo de su pantalón de pijama por si acaso. Llamó rapidamente al hospital. Informó que uno de sus vecinos se había caído por las escaleras y dio la dirección. Cuando colgaron volvió a donde había dejado a la señora.
Seguía en el mismo sitio, las lágrimas le caían a borbotones y seguía diciendo cosas que no entendía. Seguramente en otro idioma. Se fijó mientras se acercaba a ella que tenía varios cardenales en la cara y los brazos. ¿Había habido un forcejeo? ¿El hombre estaría maltratándola y ella la empujó? Negó con la cabeza. No quería pensar en cosas tan horribles. Tenía que mantenerse calmado, o al menos todo lo que pudiera.
Volvió junto a la señora arrodillándose junto a ella, tomándola de los hombros con delicadeza. - He llamado a una ambulancia y vienen en camino. ¿Entiende.?- La señora asintió y se aferró fuerte a las mangas de su camiseta. - Yo no lo tiré! Se calló! Yo no fui!.- Tenía un acento muy marcado pero se le podía entender. - Tranquila! No estoy diciendo eso. Enseguida vendrán los profesionales y sabrán que hacer.-

Como dijo no tardaron en venir. Pero antes que la ambulancia llegó la policía. Owen se extrañó ya que no les había llamado, seguramente habían avisado desde el hospital. El policía que llegó primero le comprobó el pulso al caído. - Está muerto.- Anunció a sus compañeros que entraban tras él. Uno de ellos hizo una llamada y los otros dos miraron hacia las escaleras. Esquivando el cadaver y con cuidado de no pisar nada subieron hasta donde estaban. Owen solo les miraba sin saber que hacer y la mujer no dejaba de llorar.

- Es usted el que ha llamado?.- Le preguntaron. - Sí, si soy yo. Estaba en mi apartamento y salí al oír un grito.- Señaló su puerta con la cabeza que estaba justo al lado de las escaleras.

- Muchas gracias, ya nos encargamos nosotros.- Los policías cogieron a la mujer de los brazos intentando levantarla. Pero esta se aferraba con fuerza a Owen. - No! No dejes que me lleven! Me meteran en la cárcel! Yo no he sido! No fui yo!.- Exclamaba mirando al joven con los ojos desorbitados, húmedos por las lágrimas.

- Eh.. no podría acompañarla?.- Preguntó. Los policías se miraron entre sí y uno asintió. - Está bien. Pero deprisa.-

Owen consiguió que la mujer se levantara y bajaron las escaleras todo lo rápido que pudieron, entrando en el coche de policía. El tercero se quedó allí y enseguida llegó otro coche. Seguramente a investigar la zona del crimen. Pero no era un crimen. ¿No? Solo había sido un accidente. No pudo evitar poner cara de angustia mirando por la ventanilla mientras el coche se alejaba.

Llegaron rapidamente al departamento de policía. Les hicieron bajar el coche y les llevaron hasta un piso concreto. "Departamento de homocidios" Decía el cartel.

Homicidios? Eso le sonaba muy fuerte.

Una vez allí arrancaron finalmente a la señora de sus brazos y se le llevaron sin más. Seguramente a interrogarla.

Owen se quedó allí plantado sin saber que hacer. ¿Tendría que quedarse para que le interrogaran también? ¿O acaso podía irse ya? No tenía la menor idea. Quería preguntar a alguien pero todo estaba lleno de gente que iba de un lado a otro o hablaba apresuradamente. Todos parecían demasiado ocupados como para decir nada.

- Aparta chico.- Le dijo uno de los hombres que allí estaba. Se apartó como pudo hacia una pared intentando no molestar. Esperaría un rato a ver si lo necesitaban o si la señora salía y si no se iría.

Se abrazó a si mismo frotándose los brazos. Estaba aún con su vieja y cómoda ropa de pijama que parecía un chandal sencillo. Suspiró resignado. Se estaba sintiendo muy mal. Todo aquello le había colapasado un poco mentalmente. Fue dejarse caer sobre la pared, para apoyarse un poco. Pero tal fue su mala pata que se apoyó sobre una puerta, una que no estaba bien cerrada del todo y cedió bajó su peso abriéndose.

Sin poder recuperar el equilibrio cayó hacia atrás entrando en uno de los despachos cayendo con su trasero sobre el duro suelo. - ouch ouch ouch...- Se quejaba bajito una vez estaba abajo del todo.
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Re: Recuperando parte de lo perdido. [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 20, 2013 12:47 pm

Aún no se había sentado, permanecía de pie frente al viejo escritorio de teca, con las persianas de aluminio aún entornadas, como si el mismo fuera polvo. Un fantasma, asustado ante su propia muerte, incrédulo, observando la vida desde "el otro lado".

Estático. Yermo. Pero "en activo", con la placa de nuevo entre sus dedos, su arma reglamentaria en la cintura. Al principio recuperar su propia pistola le produjo rechazo. El frío metal era una prueba. Un recuerdo en sí mismo. Un momento perpetuo, en su cadera. Casi podía oír el disparo. Aún. Cada día. Siempre que cerraba los ojos...

Pero era un policía, o no era nada. Apenas era humano, lo que quedaba de sí mismo eran fracciones. Retazos de ese otro, que sí sabía qué hacer. Que lo hacía siempre. La sombra de ese héroe, que ahora era su propio enemigo. Un villano, capaz de disparar al ser amado.

Suspiró, quitándose la americana, colgándola en el viejo perchero que siempre la sostuvo y apoyando las palmas en la mesa. Dejando a un lado su placa reglamentaria. Dejando de pensar. De sentir. Asumiendo su nueva situación. El presente.

Sentía su propia cicatriz escocer, desde dentro, y no supo si era culpa o dolor verdadero. Observó la maceta marchita, junto a su mesa, ensombreciendo su mirada. Sin él, sin Dieter, nadie había acudido a ese despacho. No había agua. Ni vida.

Resignado, se dispuso a tirarla a la basura, cuando el estrépito de la realidad golpeó su puerta, y con ella, un muchacho. En pijama. Cayendo dentro del despacho. De esa Comisaría. De su vida. Como un eco de un pasado ardiente, en el que él, siendo un hombre maduro y estoico, fue capaz de salvar la vida de otro chico, más joven, indefenso. En pijama también.

Reaccionó por instinto, tratando de frenar la caída, con las manos anudadas a esas ropas domésticas, los ojos fijos en los ojos castaños del muchacho, y el alma agradecida de no encontrar azul. Congelado, sintiendo el peso de otro cuerpo. Sintiendo aquella cercanía, de forma inesperada. Abrumado, sesgando aquella bruma en llamas, en su mente, dejando a un lado del déjà vu.

Agitado por la brusquedad de sus propios movimientos, respiró hondo y acompasó su ritmo antes de hablar, buscando esa estabilidad perdida, recóndita, que debería encontrar muy dentro de sí mismo.

- ¿Quién es usted... y qué hace aquí.... y en la Comisaría?

Oliver pestañeó, siendo capaz de percibir esa distancia en su voz, rota y ajena, casi antipática, pugnando con su primer impulso de proteger al chico. Dividido, como siempre...

Se apartó, suavemente, sin apartar su mirada del chico, apartando su propio cabello de su rostro, intentando pensar, sintiéndose sorprendido, superado, por el presente.

-¿Se ha hecho daño?


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Re: Recuperando parte de lo perdido. [Libre]

Mensaje por Owen Connor el Miér Mar 20, 2013 9:43 pm

Aunque trasbilló un poco por suerte no acabó completamente en el suelo. El hombre que estaba dentro del despacho haciendo gala de unos reflejos increíbles le atrapó a media caída.
Le miró desde abajo parpadeando un par de veces. En ese estado de mi shock que se le queda a uno cuando se a precipitado hacia el suelo que tu mente solo se pregunta como demonios has acabado perdiendo el equilibrio de esa manera.
Abrió la boca para agradacérselo pero antes de que pudiera hacerlo le había soltado y estaba bombárdeándole a preguntas cortas con tono estático.
Owen solo alcanzó al principio a devolverle la mirada con la boca ligeramente entreabierta, dispuesta a contestarle. Normalmente habría sido mucho más rápido de palabra y ya estaría hasta contándole que ese mismo viernes tenía un concierto programado, y todo con una sonrisa. Pero seguía afectado por todo lo que acababa de pasar. Por lo que acababa de ver.
La imagen del cadaver de ese hombre en el suelo no se le iba de la cabeza. Con la sangre tan roja... cada vez se volvía más roja en su recuerdo. Y sobre todo a la mujer... La cara de la mujer rota por el llanto y el miedo. Eso sí que le había dejado tocado. Se había quedado muy preocupado por ella. ¿Que estarían haciéndole ahora? Seguro que la estaba interrogando... y estaría llorando.

Respiró hondo intentando alejar esos pensamientos de su mente. El hombre que le había agarrado seguía delante suyo esperando por una respuesta y estaba siendo muy mal educado al no contestarle aún.

- Descuide estoy... estoy bien. - Le dolía un poco el tobillo pero no le parecía nada importante.

-Me llamo Owen, Owen Connor. He presenciado un crimen.. Bueno no! No era un crimen ha sido un accidente!. Parecía... un accidente. Estoy... estoy seguro de que lo era. Y bueno yo... era su vecino. De la mujer que han traído aquí y ella no se soltaba de mí así que, le ha acompañado. Aunque ahora ya se la han llevado a alguna sala y no se por qué sigo aquí pero quizás necesitaban interrogarme también o... podía acompañar a mi vecina de vuelta a casa luego. No.. No se...-
Estaba desorientado. Además de bastante conmocionado, eso se le notaba sin duda en la voz y en la forma en la que solo conseguía explicarse a cachos. Dudando en algunas partes con pequeñas pausas.

Se agarraba un brazo con el otro, como abrazándose a sí mismo en un gesto de auto reconfortarse. Había viajado bastante y visto mucho mundo ya. Pero había visto nada como aquello hasta ahora. Seguía en estado de shock.

Alzó la vista con unos ojillos desesperados y dio un paso hacia el policía. Agarrándole de ambos brazos.

- Van a soltarla. ¿No? No ha hecho nada malo. No lo creo! Estaba destrozada... destrozada por dentro. Y solo lloraba y gemía. Es imposible que ella le empujara. Seguro que se calló.- Se llevó una mano a la cabeza agarrándose de los pelos, un gesto muy característico suyo cuando algo no acababa de caberle en la cabeza. - Aunque bueno.. parece que él le pegaba. Pero aún así... o igual no. Igual solo era una mujer torpe. Pero mierda ¿¡Que se yo!? Si no llevo en ese edificio ni una semana!.-

Respiraba alterado y hablaba con el tono de voz un par de octavas mas altas que de normal. Se soltaba el pelo para echarselo hacia atrás y después volver a agarrárselo, mientras su otra mano seguía aferrada al brazo del policía.
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Re: Recuperando parte de lo perdido. [Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 21, 2013 11:53 pm

Antes, el hombre que era Oliver… el hombre que fue Oliver, hubiera sabido responder a esa necesidad de guía y de calma, de consuelo, con un paternalismo suave. Cálido, sereno, capaz de hacer sentir a los demás que todo estaría bien, que se arreglaría pronto, que él tenía el control y les ayudaría. Pero ahora… tan sólo supo apoyar una mano en el hombro del chico y mirarle a los ojos, sobrio, casi quedo, sentido de un modo personal, demasiado profundo, como si su propio dolor deseara asomarse en su mirada, aún convaleciente.

- Cálmese, Owen. Respire.



Incluso hablar de usted era un error, claramente. El muchacho apenas tendría 20 años. ¿Era realmente necesario ese “respeto”? No… tan sólo era distancia. Una distancia impuesta, una distancia de seguridad… que en realidad, necesitaba Bauman. Con los extraños, los conocidos, era más fácil mentir. Más fácil dejar a un lado su pasado. Sus propios sentimientos. Cada uno de sus miedos. Sí. Ellos, todos, eran ahora tan sólo “usted”. Él mismo, Oliver, ahora era sólo “Bauman”. Sin nadie que se dirigiera a él por su nombre.


- Ahora, va a sentarse conmigo y va a contarme lo que ha visto y cómo se siente. Esto no es un interrogatorio, y usted no es un sospechoso, téngalo presente. Simplemente me gustaría saber lo que ha ocurrido para poder aconsejarle, joven.

Ayudándole a incorporarse por entero y adquirir una postura digna e independiente, tratando de infundirle cierta seguridad, le ofreció asiento frente a su escritorio abriendo sus manos suavemente con elegancia, recuperando al menos un instante ese porte antiguo y viril, decidido.

- Por favor, tome asiento. Mi nombre es Oliver Bauman, soy detective. Si me relata usted lo acontecido podré orientarle con mayor precisión.

Acomodándose también al otro lado de la mesa, en su silla, en su propio despacho, se sintió extraño. Como si el tiempo no hubiera pasado. Como si no hubiera cambiado. Como si hoy fuera igual que ese ayer, tan remoto. Pero al mirar al chico y verle amedrentado, confuso y en pijama, tan perdido… se sintió como él, tan fuera de lugar y tan ausente, tan asustado, como todas las víctimas a las que había ayudado. A las que había jurado proteger.

Tratando de centrarse y sin saber si respondiendo a la inquietud del chico o a su propia inquietud, trazó un amago de sonrisa, muy tenue. La primera en más de siete meses, desde haber empezado esa investigación… terminada en tragedia.

- No se preocupe, tómese el tiempo que necesite. Sé que no es fácil.


Y en verdad, lo sabía. Lo sabía no sólo como pueden “saber” los testigos, los confesores, o los psicólogos. Lo sabía como “saben” los que han vivido, los que han sufrido, los que aún no han sanado.
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Re: Recuperando parte de lo perdido. [Libre]

Mensaje por Owen Connor el Vie Mar 22, 2013 11:52 am

Owen no estaba acostumbrado a recibir consuelo. Su vida de trotamundos y haberse criado en un lugar donde eran unos treinta niños por adulto que enfocaran la anteción lo suficiente en él como para darle consuelo y reconfortarle no era precidamente lo que esperaba, quizás fuera ese uno de los motivos por los que acostumbraba a pasar sus dolencias y enfermedades en soledad.
Por eso mismo la actitud del policía no le pareció distante. Al contrario el leve toque en el hombro le hizo calmarse un poco. Volver a la realidad. Le devolvió la mirada a los ojos. En otra ocasión podría haber notado algo en ellos.. el dolor que enterraba el oficial. Pero no en esos momentos en los que su cabeza estaba aún en la escena vivida minutos antes.

Asintió quedo con la cabeza haciendo caso de su consejo, respirando profundamente. Tenía que calmarse. Tratar de alejar esa visión de sus pensamientos. Ya había pasado y no se podía hacer nada más por ese hombre que ya había desaparecido de su vencindario y del mundo en general.

Asintió de nuevo de la misma forma cuando le dijo que se sentara. Se soltó del brazo del que le seguía agarrando y se acercó a la silla que había señalado frente al escritorio, parecía el lugar de las visitas. Se dejó derrumbar en ella pasándose la mano por los ojos, apretando levemente con el índice y el pulgar sobre los lacrimales. Presintiendo que más tarde le esperaba un dolor de cabeza muy poco gentil.
Al escuchar el sonido de la silla bajo el peso contrario alzó la vista viendo que se había setando frente a él. Correspondió a esa pequeña sonrisa con algo más amplia, no todo lo que podía haber sido si Owen estubiera más calmado. Pero conocer gente nueva siempre le alegraba, aunque fuera por desgracia en una situación tan accidentada.

- Encantado Oliver. Es un placer conocerte. Aún.. de este modo.- La segunda sonrisa que esbozó fue algo más triste, acompañando a esas últimas palabras.

- Pues a ver... como te cuento...- Owen en cambio no era tan dado a las formalidades. No trataba nunca a nadie de usted, aunque no era por faltarle al respeto, simplemente la costumbre. No era ningún maleducado pero tampoco se había criado en un ambiente muy dado a demasiadas formalidades. Él era de un trato más directo. Como llamar a la gente por su nombre. El apellido le parecía muy distante. Y aunqeu siempre se quedaba con los nombres de la gente jamás recordaba un solo apellido.

Le costó unos minutos continuar la frase. Lanzó un suspiro y entonces se puso en una postura más erguida en la silla. Dispuesto a empezar.

- Bien yo.. Estaba en la cama. En ese estado ya sabes.. que estás medio frito pero no. No sueñas y eres consciente de la realidad pero no te mueves y tu actividad cerebral es más bien nula. BUeno en eso que oí un grito de mujer. Me levanté de golpe y salí corriendo fuera. Allí estaba una señora. Supongo que era vecina mía por estar en el edificio. Pero la verdad es que acabo de llegar a la ciudad y no he tenido tiempo aún de conocer a ningún vecino. Bueno... la mujer estaba allí ¿Sabe? Frente a la escalera llorando. ¡Pensé que se iba a caer! Así que me acarqué a ella enseguida para sujetarla. Entonces señaló hacia abajo y.. estaba allí... Un hombre tirado. Abajo del todo. Tenía varias partes del cuerpo dobladas demanera que.. uf... te aseguro que he visto mucha gente contorsionista y creo que eso no se puede hacer sin romperse. Y había sangre en su cabeza... la veía brotar.- Se llevó una mano al estómago sin dejar de hablar, recordando el vuelco que le había dado al estomago ver semejante visión. - Y la mujer hablaba. Pero no le entendía. No se de donde será. Y tenía como cardenales. Como si alguien le hubiera estado pegando. Fui a por el móvil para llamar a una ambulancia, casi no me dejó ir por él. Entonces llegaron los policías. Dijeron que el hombre en el suelo estaba muerto y se llevaron a la mujer hasta aquí. Pero como no quería soltarse de mi pues vine con ella. En realidad creo que no hacia falta que viniera. Así que igual lo mejor habría sido irme después a casa directamente. Pero me he quedado un poco preocupado. Estaba llorando destrozada. No creo que esa mujer haya sido capaz de hacer algo como empujar a ese hombre por las escaleras. Debió de caerse... No... no hay otra explicación. Pero si ha sido un accidente no se por qué la retienen aquí aún. Con lo que estará sufriendo pobrecita... Deberían dejar que se fuera a que la cosuele sus amigos o familia, o lo que tenga.-

Lo contó todo de un tirón. Derrumbándose de nuevo sobre la silla después, totamente reclinado sobre el respaldo. Si hubiera hecho alguna pausa quizás no habría podido continuar.

Se abrazó a si mismo, con la mirada fija en el escritorio, pero sin mirar nada realmente. - Además... no se si... quiero volver ya a casa. Seguro que aún está ahí... Si no está el hombre. Estará la sangre... No quiero volver aún.-

Eso último lo dijo bajo pero audible. Casi más como un pensamiento en alto que como si se lo estubiera contando a Bauman.
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Re: Recuperando parte de lo perdido. [Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 22, 2013 4:38 pm

El suspiro en los labios del chico le resultó tan familiar como su propio miedo, su propia desorientación. Era un reflejo exacto de esa impotencia, hueca, que parecía extenderse desde dentro, ancha, vaporosa, dominante. Apoyó suavemente su espalda en el respaldo de la silla, dispuesto a acomodarse, a oír, a escuchar esa historia, esa pena, el resumen de ese trauma, ajeno y propio. Otro retrato de la muerte.

Hubiera deseado poder acompañar el tiempo con una taza de café, solo, seco y amargo. Tal vez un trago denso y duro de ginebra. Sabor a realidad, en bruto, al natural. Bastaba con sus labios, su boca, el vacío de ese beso nunca dado, marchito.

Asintió, pausadamente, animando a Owen a abrirse, mostrándose dispuesto a atender cada una de sus frases como los sacerdotes que consuelan las almas de sus fieles, navegando la bruma de pecados secretos.

El relato le resultaba vagamente familiar, conocido. Una escena diaria en esas calles lúgubres. Violencia, maltrato, desesperanza. Muerte. Muerte. Muerte. En todas partes. En cada casa. En cada barrio. A punta de pistola o simple mala suerte. Destino cruel.

Apagó el primer impulso, de inspector, que hubiera deseado empezar a tomar notas ante la narración, apuntando detalles, atendiendo a los cómo, obviando los por qué. Porque que él ya no podía juzgar razones, sólo hechos. Su propia brújula moral estaba averiada y rota, vencida por el óxido.

Aún así, aunque la escena, la sangre y los motivos le resultaban conocidos, casi tópicos, nada exóticos, el tono de aquel chico al compartirlo si llamó su atención. ¿Era esa voz la voz de la inocencia? ¿Genuina? Era una voz hermosa, joven, pero profunda. Cálida, pero honda, cuidada. Una voz especial. Recordable. Como esa voz de melodías que te persigue, anidando no sólo en el recuerdo, sino casi en tus labios. Una voz musical.

Bauman parpadeó, dudando de sí mismo. Un testigo le relataba un caso, un suceso terrible, ¿y él pensaba en su voz? ¿Qué sería lo siguiente? ¿Estudiar el color de sus ojos, castaños y no azules? ¿Observar esa piel juvenil, ese cuerpo menudo? Oliver sintió una ola de desprecio por sí mismo nacer desde su pecho, sus entrañas, apartando su propia mirada, fingiendo meditar.

Definitivamente, parecía no estar recuperado. Pero necesitaba estarlo. Volver a estar "al frente", operativo. Volver a sentir ese frío, el de su placa, el del metal. El frío hiriente de la verdad, de la vida, cortante y afilada.

- Owen, comprendo su preocupación, y entiendo que al no haber contemplado lo ocurrido por completo albergue dudas sobre la implicación de esa mujer. Le aseguro que el Departamento hará lo posible por hallar la verdad, tratando a su vecina con respeto. Aún así, debe entender que nuestro trabajo, lo que la sociedad merece y demanda, es justicia. Y debemos investigar qué ha sucedido y verificar que la muerte de ese hombre ha sido un accidente. Sin culpables.

Culpables.

La palabra que lo cambiaba todo. Culpables, como Dieter. Como él mismo. Culpables, que empuñaban su culpa hiriendo a otros.

Ahora el suspiro fue de Oliver, abriendo en dos su pecho por la necesidad de aire. De expiación. Su mirada terrosa vagó desde su pena hasta aquel joven, sentado frente a él. Huyendo, como él mismo, sintiendo que la sangre le esperaba... si volvía.

Y era verdad. La sangre siempre regresaba, acechando en los sueños. En los silencios. Bauman lo había vivido... llevaba reviviéndolo a oscuras, día tras día, noche tras noche, desde aquel baile de disparos, traiciones y deseos.

- No es necesario que regrese... todavía. Si lo desea, puedo iniciar un expediente y tomar nota de lo que ha relatado, para ayudar en la Investigación. Puede durar un par de horas, acompañándome mientras me informa de los detalles que el Departamento puede necesitar. ¿Qué le parece? Podemos empezar por un café, aún es pronto, y por su aspecto deduzco que no ha tenido tiempo para empezar adecuadamente su mañana. ¿Verdad?

Despacio, Oliver se puso en pie, con ese porte lleno de sutileza aristocrática que sólo puede haber crecido junto a un buen apellido, fruto de una familia adinerada, culta, recta. Volvió a intentar sonreír tímidamente a Owen, aún en pijama, impropio, inadecuado, inocente también en su aspecto.

- Permítame traerle algo de beber antes de comenzar. Relájese, no tardaré mucho.

Y así, sin preguntar realmente, sin pedirle permiso y atreviéndose a dar cosas por hecho, como antes, avanzo los pasos que restaban hasta salir de su despacho hacia la sala dónde sus compañeros descansaban junto a la cafetera. Sintiendo el peso de los meses transcurridos, rehuyendo las miradas, oculto en esa profesionalidad gélida que de algún modo, extraño, hacía que su estatura y ese porte tan regio pasaran desapercibidos.

Dejando sólo a Owen, apenas tres minutos, mientras tomaba tazas y acunaba el café en la porcelana lejos de su despacho.
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Re: Recuperando parte de lo perdido. [Libre]

Mensaje por Owen Connor el Vie Mar 22, 2013 5:20 pm

Alzó la vista cuando le habló. Owen siempre miraba a la cara a la gente con la que hablaba. Directo a los ojos. Con los suyos grandes y limpios.
Asintió un par de veces. - Por supuesto. Quiero decir... Lo entiendo perfectamente. Es vuestro trabajo y es sin duda uno muy admirable y necesario. No quiero pensar en como sería el mundo si no hubiera hombres como usted. Pero me alegra oír eso, que será tratada con respecto aunque no es que lo dudase solo... me da miedo que la retengan más de lo necesario... entre que parece que no habla bien alemán y lo alterada que estaba...- Arqueó un poco sus cejas, en expresión preocupada. Puede que fuera una desconocida pero no le deseaba a nadie pasar un mal trago, y tras haberla visto así no podía evitar quedarse preocupado.

Sonrió ampliamente con la propuesta del policía. - Si! Eso sería perfecto! Bueno... Quiero ayudar en lo que haga falta, aunque no se de que podría servir. No se como trabajan aquí pero me quedo y le doy los detalles que haga falta.- Le animaba mucho la idea de retrasar su vuelta a casa. Aunque aún se encontrara en ropa de cama y no llevara ni calcetines bajo sus deportivas. No se sentía incómodo ni avergonzado por su ropa. Sabía que lo único malo sería después cuando tubiera que salir al frío de la calle sin nada con que cubrirse salvo la vieja camiseta que llevaba.

Alzó la mirada cuando el hombre se levantó pero no se puso de pie, si aún iba a quedarse allí un rato más supuso que esa silla sería su lugar. Asintió sonriéndole. - Muchas gracias. Si que es cierto que no he podido ni tomar algo de zumo aún.- Confesó. Un buen vaso de zumo y algún bollo solía se su desayuno rápido.

Se acomodó en la silla, aflojando el abrazo sobre si mismo. Se sentía mucho más tranquilo. Pero justo cuando escuchó la puerta cerrarse se dio cuenta del pequeño detalle. Café. Iba a molestarse en traerle café cuando a Owen iba a disgustarle hasta el olor. - Oliver! Espere!.- Fue a ponerse en pie para seguirle pero el tobillo aún le dolía un poco y con una buena punzada de dolor le hizo sentarse de nuevo. Miró hacia la puerta. Fuera se oía bastante ajetreo era casi imposible que le hubiera oído.

- Ag... rayos... Bueno, espero que él tenga ganas de dos cafés me sentiré muy culpable si se desperdicia.- Comentó en alto perdiendo su mirada en el techo mientras esperaba. se había apoyado el tobillo dolido sobre la otra rodilla y se lo masajeaba un poco con las manos. La deportiva estaba en el suelo, se la había quitado para que le doliera menos.
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