Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Confieso...
Dom Ago 14, 2016 10:18 am por Zarek

» IMPORTANTE!!! Anuncio de Administración
Vie Oct 16, 2015 3:36 pm por Alcalde Diedrich

» Cuenta y besa a quien te toque.
Lun Abr 27, 2015 9:01 pm por Jan Bozkurt

» Publicación de temas fueras del foro
Dom Abr 26, 2015 6:35 am por Bzou

» Mensaje a la administración (Importante)
Jue Abr 02, 2015 10:23 pm por Alcalde Diedrich

» El amo y el lobo [Celda de aislamiento] [Priv. Herman Engels +18]
Lun Feb 09, 2015 12:43 am por Herman Engels

» ¿Nuevo compañero? [Priv. Killer]
Dom Feb 08, 2015 2:54 am por Killer

» Other World [RPG Anime (Saint Seiya, Inuyasha, Naruto)] afiliación normal
Lun Feb 02, 2015 8:50 pm por Invitado

» Karma [priv. Geist]
Dom Feb 01, 2015 11:46 pm por Gô Koyama

» Mihail ``Perro viejo´´-I.D-
Miér Ene 28, 2015 2:56 pm por Mihail Mihaeroff

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 55 el Vie Jun 15, 2012 12:46 pm.
►Pasa el mouse por las imágenes y contáctanos

ALCALDE DIEDRICH
Contact
Herman Engels
Contact
Zennu
Contact
Broker
Contact


HERMANOS

ÉLITES

↑Click↑

Mañana soleada. [Libre]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 03, 2013 12:14 am

El sol no dejaba de brillar. Al igual que el paso de los días, la vida y cada una de sus horas había continuado transcurriendo. Minuto a minuto, el tiempo iba avanzando lentamente, como un zumbido sordo que se extiende onda a onda, después de la explosión.

Así se sentía Oliver. En plena zona cero de su alma, devastada, mientras el pasado era sólo ceniza. ¿Cómo había ocurrido? ¿En qué momento? La pérdida parecía exagerada, inesperadamente inmensa y lúgubre. Invariable, tiñendo su mente de impotencia silenciosa.

Porque ya no había nada en sus manos. Tal vez nunca lo hubo. No realmente. ¿Había tenido opción? Algo en su pecho le respondía que no. No desde abrir la Caja de Pandora y descubrirle... Ya nada había importado. La historia estaba escrita y el final sería oscuro, porque eran enemigos.

Oliver nunca creyó en Romeo y Julieta. Le parecía una historia amarga, llena de moralejas. Ahora estaba más convencido que nunca, sintiéndose perdido. Envenenado... y vivo. Demasiado despierto tras el drama, desconcertado al no hallar su castigo. Vacío a pesar de haber "hecho lo correcto".

"Lo correcto" debería ser reconfortante. Cálido. Pacífico. Pero no lo era. Era cruel. Solitario y acuoso, frío, esquivo como las verdades que habían muerto con él. A través de sus manos. Su gatillo. Su voluntad. ¿Cuándo había empezado a traicionarle? ¿Y él a Dieter? Ambos se habían apuñalado por la espalda... sólo Oliver era capaz de respirar de nuevo.

¿Era así la justicia? ¿Sangrienta? Odió el brillo del sol, el parque, las voces de esas gentes que había jurado proteger y en realidad amaba, sin necesidad de motivos o de nombres. Odió que ya no fuera como antes y nada fuera fácil. Odió su edad, el paso de los años. Sus dudas.

Su ausencia.

Lo sabía. No importaba que no fuera capaz de pronunciarlo. Que nunca lo admitiera. Lo sabía. Eso era lo que le estaba devorando... Esa certeza. Y dolía que doliese, a pesar de saber a ciencia cierta que Dieter era "uno de los malos". Dolía saber que daba igual. Que lo correcto no era lo que anhelaba. Que la verdad no era tan blanca y pura.

Y así, dejo que los minutos avanzaran mientras de nuevo obedecía y hacía lo que le habían recomendado, tomando llanamente el sol y despejándose después de varios días entre las pulcras sábanas que habían estado enrojecidas durante su rehabilitación.

Su rostro había cicatrizado. Su mente, no. Su corazón... ni siquiera había asumido estar herido.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 03, 2013 4:13 pm

¡Sí! ¡Día libre al fin! Después de sus habituales tres días viviendo 24 horas en el cuartel de bomberos —porque estaba claro que las emergencias no iban a esperar a que a él le viniera bien— llegaron nuevamente sus cuatro libres de rigor. Su casa estaba hecha puro desorden aunque por fortuna no estaba tan sucia como se esperaba de alguien pésimo para las tareas del hogar como él. Aun así, debía aprovechar para descansar, pasarla bien y, para su desgracia, ordenar y limpiar la casa, hacer la compra...

¡Pero qué día tan bueno! Mejor dejaba las tareas y obligaciones domésticas para más tarde y se iba a dar un paseíto hasta la hora de comer.

¡A la calle!

El agradable sol le hizo sonreír en el momento en que tocó sus hebras rubias por completo libres de atadura alguna, igual que él. Daba igual si hacía frío, él iba la mar de bien enfundado en su cazadora de aviador marrón con su cuello de borreguito, sus simples vaqueros desgastados y sus botines de montaña. Se metió las manos en los bolsillos para que no se le enfriasen y se arrebujó en la calentita bufanda que una de sus vecinas le había tejido amablemente para él hacía poco. Una viejecita encantadora, era como tener una abuela aunque nunca la hubiera tenido.

Caminó a paso firme y animado por su humilde barrio de las afueras de Steinburg central a pesar de estar simplemente paseando —el frío le hacía andar más rápido para entrar en calor—, saludando a todo el mundo prácticamente sin privarles de una sonrisa animada y como no quería tener un mal primer día libre, optó por ir a la plaza Real. Seguro que a pesar de las bajas temperaturas había niños jugando por allí y un montón de gente también caminando o simplemente disfrutando del buen día que hacía.

Qué poquito hacía falta para ser feliz.

Llegando al sitio, se encontró con una pequeña pelota de goma que le dio la bienvenida llegando a sus pies rodando. La miró un momento, ilusionado con lo que eso significaba, pues al levantar de nuevo la vista se encontró con un grupito de niños de unos ocho o nueve años que le pedían que se la lanzara.

Una bonachona sonrisa apareció en su cara y alzó el balón con el empeine, haciéndolo botar con sus pies y rodillas unos segundos por mero disfrute de sentirse niño de nuevo jugando de ese modo bajo la vista de los críos admirados por lo que hacía. Pero cuando se dispuso a lanzarles la pelota, la pateó demasiado fuerte y se alzó por los aires demasiado alto para los niños, que la siguieron con la mirada igual que Didi hasta darse cuenta que se iba demasiado lejos.

Ups —se encogió de hombros con una expresiva y fugaz mueca de culpa mordiéndose graciosamente el labio inferior— ¡Lo siento, chicos! ¡Voy a por ella! —les dijo sonriente enseguida, corriendo tras el balón— ¡Vuelvo enseguida!

El objeto no obstante iba directo justo hacia otro hombre tan alto y corpulento como Didi de espaldas a él.

¡Eh, cuidado! —le gritó desde lejos haciendo amplificador con sus manos en torno a su boca, para avisarle de lo que se le venía encima, sus patadas eran demoledoras.

Y el pelotazo que se iba a llevar no sería peligroso dado lo ligero del material del balón pero sí seguro que certero como no lo esquivase de algún modo...


avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 04, 2013 12:25 am

Si fuera cierto, si la vida tuviera voluntad propia y fuera capaz de enviar mensajes vestidos de metáforas, la realidad del grito y la pelota hubieran sido una revelación. Así lo sintió Oliver, pausado ante aquellos rápidos movimientos, sintiéndose como un espectador que observa el rastro de colores mecidos por la velocidad...

Al menos, hasta que su cuerpo reaccionó y sus reflejos despertaron, al mismo tiempo. ¿Cuánto tiempo llevaba "sin sentir"? Sentir como sienten los nervios, interpretando las señales eléctricas, impulso a impulso. Como una máquina, ingeniería pesada. Como un humano que no entierra su instinto.

Girándose, preciso, estudió la amenaza que anunciaba aquel grito. Sus ojos se encontraron con la veloz pelota, tensando sus facciones y estirando las manos, abiertas, preparadas. Aferrándose a ella, frenándola contra su pecho interrumpiendo así la trayectoria, sintiendo el calor de los giros contra las yemas de sus dedos. Respirando agitadamente, como un policía. Como alguien capaz de responder físicamente, sin sentir miedo.

Una gota de sudor surcó su frente, tras revivir un flashback momentáneo. Hubo un tiempo, cercano, dónde la adrenalina bombeaba a través de sus venas cada día, furiosa y energética. Un tiempo dónde desenfundar no conllevaba dudas, y se sentía tan fuerte y poderoso como un sheriff, con espuelas de plata.

- No se preocupe. No ha sido nada.

La tensión en sus dedos fue disipándose, sosteniendo la pelota suavemente, sin fuerza. Despacio, avanzó hasta aquel rubio, fornido, que había gritado la advertencia. Asintiendo con gracia pero los labios aún serenos, sin sonrisas, le ofreció la pelota nuevamente.

- Gracias por advertirme.

avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 04, 2013 8:21 pm

Por mucho que corriera, Didi no iba a llegar a alcanzar la pelota antes de que golpease al tipo hacia el que iba a todo trapo el esférico. Así que la única opción que tuvo fue gritarle para que la esquivara pero no se detuvo, debía devolvérsela a los niños lógicamente. Fue su culpa que la perdieran momentáneamente al fin y al cabo.

Pero al ver lo que hizo la diana humana, agarrando certeramente con grandes reflejos la pelota, el rubio se paró en seco a dos o tres metros de distancia. Observando aquello igual que si viera un partido en la tele.

Didi escuchó sus palabras, viendo que se encontraba bien. Permaneció parado al ver cómo el gafitas con pinta de protagonista intelectual de película de acción se acercaba a él para devolverle el balón, agradeciendo su aviso.

El rubio parpadeó un par de veces, mirándole directamente con una cara de lerdo asombrado que habría sido para enmarcarla, antes de reaccionar al fin:

¡Wao, tío, qué paradón! ¡Ni Casillas en su mejor temporada, jajajaja! —exclamó, emitiendo una enorme y bonachona sonrisa mientras le felicitaba con aquellas palabras y tomaba con energía la pelota— Gracias, colega —le dio una palmada en el brazo como si lo conociera de toda la vida y se giró de repente, gritándole a los críos ahora— ¡¡Eeeeh, ahí va!!

Esta vez midió mejor su fuerza y no le dio tan fuerte a la pelota al volverla a patear, no quería llevarse a ningún niño por delante lógicamente. Al ver que éstos la recuperaban y le agradecían, su sonrisa volvió a crecer y les dijo adiós con la mano antes de volverse de nuevo hacia el portero estrella.

Perdona por el susto, hacía mucho que no pateaba un balón con niños cerca, jajaja —se excusó sin borrar su sonrisa ni su buen humor, rascándose un poco la nuca— Oye, ¿juegas en algún equipo? No me suena tu cara...

Le comentó, poniéndose la mano bajo el mentón y se acercó un poco a la cara ajena —sin robarle espacio personal— con una graciosa y expresiva mueca pensativa algo teatral, como si estuviera intentando recordar si le había visto en algún equipo de fútbol, fuera amateur o profesional.

El intelecto de Didi era bastante pésimo pero para algunas cosas tenía una memoria que ni él se lo creía...



avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 05, 2013 12:09 pm

La alta voz del rubio, sus expresiones afables y familiares y su risa hicieron que Oliver abriera ampliamente los ojos, tiñendo su semblante con un gesto de circunstancia, sin llegar a entender la retahíla de palabras jocosas y joviales del hombre musculoso frente a él. ¿Paradón? ¿Casillas? ¿Temporada? Y peor aún... ¿Colega? Bauman palideció colocando formalmente su corbata, como si eso le otorgara una mayor presencia, tal vez cierto aire de respeto o pudiera reflejar su madurez.

Se sintió un poco mejor, hasta recibir la palmada en su espalda. Definitivamente el tiempo de descanso, a solas, había mermado un poco su don de gentes. Aceptó la cercanía y trató de sentirse más cómodo. Antes, los desconocidos eran no sólo fuentes de información, eran los inocentes que deseaba proteger y a veces, conocer también.

Sus ojos siguieron el fuerte movimiento y el nuevo rumbo del esférico, contemplando finalmente a los niños, expectantes y alegres, regresando a su juego. Si no hubiera analizado esa sonrisa, ancha, franca, sincera, hubiera creído que las palabras del rubio eran tan cómicas como sonaban. ¿Estaba hablando en serio? ¿Él? ¿Un deportista? La sola idea hizo de su semblante circunspecto un lienzo de ironía.

- No, lo lamento. Me dedico a algo menos público y menos espectacular. Ha sido sólo suerte.


Ofreció su mano con esa profesionalidad adquirida día a día, veterana.

- Oliver Bauman, un placer. Soy policía.


Decirlo en voz alta le hizo sentir... la sombra del orgullo, invadiéndole. Creciendo, alimentada por un calor antiguo. Esa satisfacción profunda que te embriaga cuando tus actos te hacen sentir bien.


- Y, ¿usted es?

avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 05, 2013 8:40 pm

Didi era una persona demasiado cercana con la gente, la conociera o no. Las únicas veces que podría escuchársele hablar de usted y con cierto grado de respeto era cuando se dirigía a su superior, el jefe de bomberos, cuando trabajaba y cuando hablaba con gente visiblemente anciana. Aquel tipo parecía mayor que él, pero tampoco es que se le hiciera un abuelo ni nada por el estilo, por muy gafitas y trajeado que fuera.

Tomó la pelota como si nada y la devolvió a los chicos cual acto reflejo para seguir en compañía del hombre que le había llamado la atención. Sí, cierto, cualquier excusa era buena para acercarse a alguien que no conocía de nada, podría haberse igualmente llevado un pelotazo en plena cabeza y aun así el bombero seguiría ahí dándole conversación.

No se sabía si una persona era o no interesante hasta que no la conocías un poco, palabra de Didier Callahan.

Sus dedos se mesaban suavemente la pequeña barbita rubia que recorría su mentón de forma puramente inconsciente cuando el otro le respondió, viéndole a los ojos de manera curiosa.

¡Venga, hombre! ¡No seas modesto, jajaja! —volvió a bromear, sacudiendo una mano en el aire como simple gesticulación para enfatizar sus palabras.

Entonces, su vista bajó ante la mano que le ofrecían, levantándola de nuevo al rostro ajeno para escuchar una presentación que le hizo volver a ampliar su sonrisa mientras se la estrechaba con fuerza y energía.

Oh, eso explica que estés en forma, hay muchos malos tras los que correr, jeje —de nuevo, una broma más pero ciertamente, con más carga de verdad de la que el rubio hubiera deseado.

Iba a presentarse también cuando le soltó la mano tras el apretón pero su pregunta le hizo interpretarla de otro modo, ya que las últimas palabras del ahora conocido para él como Bauman —costumbre de llamar a sus compañeros de trabajo por los apellidos— habían sido sobre su empleo. De ahí que pensara que le había preguntado por eso.

¿Yo? Soy miembro del cuerpo de bomberos de Steinburg y espero serlo por mucho tiempo —le respondió con una expresiva mueca de felicidad y orgullo por su profesión grabada en su amplia sonrisa—. Me llamo Didi, un gusto, Bauman —le dio otra palmadita enérgica en el brazo y caminó unos cuantos pasos a su lado como instándole con ello a que él hiciera lo mismo y hablasen mientras caminaban—. Y ¿qué hacías? ¿Andabas de servicio buscando malos o ibas como yo, sin rumbo fijo por puro ocio? Jeje.



avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 06, 2013 10:31 am

No podía evitarlo, algo en el interior de Oliver observaba a ese hombre, auténtico y real, como si fuera el eslabón perdido de una evolución alternativa. Un nuevo "cromañón" moderno, feliz, rodeado de alegre ingenuidad más allá del ambiente, la ciudad o la época en la que se encontraba. Sus ojos bailaban al compás de la incredulidad y la fascinación más académica, mientras aquel fornido rubio continuaba actuando como un niño, sonriendo con soltura y moviendo las manos en el aire.

Lo que no podía determinar era si le agradaba su actitud... Era refrescante, pero a la vez tan sumamente temeraria que era capaz de encender en su instinto policiaco todo tipo de consejos y amonestaciones. Actuando como un anciano pesimista capaz de verle el lado malo al mundo en todo su esplendor ya fueran mariposas o miradas.

Por favor, podía notar el orgullo al descubierto, hinchando su pecho y sus palabras. Era... ¡era más transparente que el propio Bauman! Eso le llenó de desconcierto y guió sus pensamientos a nuevas cuestiones, con un enfoque personal. ¿Era así como se veía él? Rodeado de verdades capaces de leerse, sin ni siquiera hacer el esfuerzo de hacerlo entre líneas, sacando letra a letra conclusiones.

Escuchó las preguntas, sostenidas entre ellos mientras el cavilaba, y asintió tardíamente, mirando de nuevo al rubio directamente a los ojos. Definitivamente sería cierto, la vida exigiría cierto equilibrio calibrando hermosura e inteligencia al repartir los dones a cada nueva esencia. Para Bauman era obvio lo que no había recibido Didier Callahan.

- En efecto, deambulaba sin un rumbo concreto. El día invita a malgastar el tiempo al aire libre, ¿cierto?
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 07, 2013 10:57 pm

Didi sabía que no todo el mundo se llevaba bien con sus ademanes y comportamientos tan cercanos, más aún siendo un hombre tan grande y corpulento ya que eso solía intimidar en vez de agradar. Sin embargo, quizás esa era una de las razones por las que siempre se mostraba sonriente y amigable, le disgustaba causar miedo o desconfianza en la gente, prefería verse como un protector. Su sinceridad era algo que le gustaba, ocultar a los demás quién era solo provocaba que le mirasen con recelo.

Otra de las razones por las que odiaba la violencia. Porque sabía que tenía una fuerza que ciertamente a veces le asustaba hasta a sí mismo...

La gente como Bauman le causaba cierta gracia, es decir, las personas que se notaba que claramente eran de clase alta o tenían ese aire intelectual que poseían muchos de sus anticuados profesores de la escuela. Tan finos y correctos, sus caras siempre parecía que estuvieran viendo la cosa más impresionante del universo cuando gente de clase más humilde socializaban con ellos, al menos esa era la sensación que tenía Didi cuando hablaba con muchos.

Igual también era por la poca costumbre de ver alguien feliz y despreocupado en una ciudad como aquella pero, ¿de qué servía estarse lamentando?

La vida era demasiado corta para vivirla amargado.

Jajaja, ¿malgastar? ¡El sol es bueno, hombre! Te sube los ánimos y te da un moreno sexy e irresistible para las mujeres, jajajaja —le dijo animado, bromeando con su acompañante con aquel último comentario mientras se atusaba coqueto el cabello hacia atrás en señal de presunción teatral y fingida. Le encantaba hacer el payaso. Alzó el rostro y cerró los ojos, sintiendo el agradable calorcito del sol en sus facciones alegres a pesar de la temperatura ambiental—. Si sigue haciendo tan buen tiempo quizás me vaya a la playa a jugar al fútbol, a ver si arrastro a Kohl y a Hansen también, que parece que les dé alergia la arena o algo, jeje —le contó sus planes y habló de sus compañeros de trabajo como si Bauman los conociera de algo, volviendo a bajar el rostro para ver a su acompañante mientras caminaban—. ¿Tú no tienes ningún entretenimiento que te guste hacer al aire libre o con tus amigos?

Preguntó curioso e interesado, metiendo las manos en los bolsillos de su cazadora mientras sus pasos avanzaban por los fragantes jardines de la plaza con el refrescante sonido del agua de la fuente central de melodía ambiental a lo lejos.

Entonces, algo llamó su atención.

Didier se detuvo y observó un grupo de personas a varios metros de distancia agrupadas bajo un árbol, mirando hacia arriba.

¿Qué habrá pasado? —musitó como un pensamiento en voz alta convertido en pregunta a su acompañante al volver la cabeza hacia Bauman, con ojos curiosos y algo extrañados borrando su sonrisa— Ven, vamos a ver.

Hizo un fugaz gesto con la cabeza en dirección al grupo para que Bauman se sintiera invitado a acompañarle en la pequeña carrerita que dio a continuación hacia aquella gente sin sacar sus manos de los bolsillos.

¿Había algo interesante en el árbol?



avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 12, 2013 12:23 pm

Puede que Oliver no fuera tolerante, o puede simplemente, que mantener con tanto esfuerzo su fachada le hiciera odiar con saña aquellos comentarios, tan constantes y francos, que no sabía imitar. No odiaba a las mujeres, había amado a su madre hasta la devoción, a pesar del dolor que exigía su respeto... a pesar de esa cárcel, a solas, en la que se obligaba a vivir, para no defraudarla. Defraudarles.

Pero ni todos los dioses, ni todas las mentiras necesarias, lograrían que sonriera ante esa broma, humilde y natural, en los labios del rubio. Porque ni todos esos mismos dioses, y todas las mentiras que intentaba creerse, lograrían que deseara sentirse deseable... por las mujeres. Tragó saliva, con el rostro más tenso y la mirada esquiva, maldiciéndose, sin saber añadir ningún comentario ingenioso que pudiera escudarle. Por fortuna, Didier parecía hacer honores a aquella primera impresión, sin atender ni sus reacciones ni sus gestos, contando ahora alegremente detalles de su vida.

A él. Un completo desconocido, que había conocido minutos atrás, fortuitamente. La voz del policía en su cabeza quiso gritar o suspirar. Era un milagro que en esa ciudad, podrida, no ocurrieran más crímenes. Los inocentes continuaban confiando... de forma gratuita, exponiéndose, arriesgándose. Porque... porque eran inocentes, y no entendían el hambre de la noche. La voraz malicia que anidaba en tantos corazones, con fachada. Como su propio corazón enmascarado, bajo motivos diferentes.

- En mi tiempo libre, me gusta... estar solo.

Porque se había acostumbrado. Porque la soledad era sencilla, fácil, y no le hacía preguntas. Porque la soledad no hablaba sobre Dieter, no cuestionaba sus acciones, no indagaba en sus propios motivos. Se sintió descortés, pero no hizo nada para corregirlo... Era verdad, a pesar de ser poco adecuado.

Sin embargo no hubo preguntas al respecto, ningún ánimo herido que deseara corregir su propio afán de soledad. Caminaron, hasta que la multitud congregada bajo el árbol ocupó su atención. Avanzó, tras el rubio, hasta observan lo que llamaba la atención a aquella muchedumbre...

El olor fue lo primero en notar. El tenue aroma de la muerte, siempre calaba dentro. Después, sus ojos confirmaron aquella reacción visceral, y el policía que llevaba en la sangre, en la mente, tomó el control. Su gestó cambió completamente, adquiriendo esa autoridad natural, necesaria, dirigiéndose a la multitud.

- ¡Policía! ¡Apártense!


Era... un cadáver. O al menos, parte de él. Una mano, lacia y descompuesta, se asía a una de las ramas, bajo una indicación ensangrentada, escrita en la corteza.

"Du bist mein" (Sois míos)

¿Suyos? Maldito malnacido... Bauman sintió nauseas, desesperación e impotencia. Después, su cuerpo reaccionó, trazó un nuevo perímetro con sus manos definiendo la distancia adecuada y rodeó aquel árbol mientras sacaba el móvil del bolsillo en un movimiento repetido mil veces, profesional, perfecto y engrasado. Puede que llevara 3 meses apartado... pero Bauman había nacido para ésto. Marcó el número del Departamento, explicando la situación con calma pero presteza. Sería necesario un equipo completo, él aún no estaba de servicio. Analistas, inspectores, y agentes de uniforme, hasta cubrir la Plaza, recuperar cualquier indicio o pista e interrogar a todos los testigos.

Llevaría tiempo. Había al menos 20 personas junto al árbol. Junto a ellos.

Miró a la muchedumbre, y luego al rubio.

- ¿Alguien ha visto algo? Si no poseen información, retírense. Los agentes no tardarán en llegar y no deben obstaculizar su investigación.


Añoró tanto poder hacer uso de su placa para disuadir a los curiosos... por el momento sólo contaba con la fuerza de sus propias palabras. Y algunas de sus convicciones, aún enteras.

Buscó nerviosamente en el bolsillo de su gabardina, revisando cada letra en el periódico, mostrándolo también al joven rubio. ¿Estaría relacionado con la nueva víctima de "El Carnicero"?


avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 15, 2013 9:40 pm

A veces la poca inteligencia de Didi era algo de agradecer para las personas que le rodeaban, pues no solo era una persona muy manipulable sino también algo despistada a la hora de darse cuenta de ciertas cosas. Por lo que no era extraño que su creatividad y su cerebro trabajasen en base a sus experiencias de la vida y ¿quién se incomodaba o no constestaba a comentarios y bromas de tipo sexual?

Estaba claro —para Didi— que un hombre tímido.

Por eso no le molestó lo más mínimo la actitud de Bauman con él, muchas gente de clase alta o más inteligentes y cultas que él tenían incluso problemas a veces para entenderle hablar pero no por ello las juzgaba a la ligera. No podía decir que afortunadamente siempre recibiera lo mismo, pero si algo sabía el bombero es que los juicios rápidos a veces daban muchos problemas innecesarios. Una cosa era ser precavido y otra, un completo neurótico.

Oh, ya veo, entonces muchos amigos no debes de tener, jajaja —bromeó ante la respuesta que le había dado su acompañante, volviendo la vista distraídamente hacia algo que iba a romper la calma de su agradable día soleado.

En cuanto su nariz notó el olor, la arrugó de forma refleja antes de empezar a apartar gente con su embergadura y la intimidación inconsciente que provocaban dos tipos enormes como ellos cuando pedían paso educadamente a la gente a su alrededor. Algo le decía que no iba a ser precisamente bueno lo que se iban a encontrar en el árbol...

Joder... —murmuró para sí el rubio frunciendo el ceño y apartando todo atisbo de sonrisa que pudiera quedar en su cara.

No era el primer cadáver que veía ni tampoco el primer miembro separado de su cuerpo o la primera amenaza de una mente enferma como para hacer algo como eso. Y no precisamente los había visto por primera vez en su trabajo... Sin embargo, lo primero que hizo fue mirar a su alrededor mientras escuchaba a Bauman imponer un poco de orden para empezar a controlar la situación como se debía. Lo que menos le importaba eran los curiosos mientras solo observasen, sino los niños.

Los niños nunca se debían acostumbrar a ver esas cosas.

Por ello, se sobó los enganches metálicos que le colgaban a modo de adorno de los vaqueros mientras oteaba los alrededores, en busca de algún tenderete en donde pudiera obtener lo que necesitaba.

Hasta que lo vio.

Bauman, ahora vengo —le dijo con voz firme y a buen tono al policía dándole una palmada en el hombro antes de irse mientras éste hacía una llamada a la comisaría supuso.

A grandes zancadas a la carrera, Didi se acercó a un puesto en donde vendían periódicos no muy lejos de la escena del crimen, deteniéndose en seco para sobarse los bolsillos y mostrarle al dependiente algo en su cartera: su placa e identificación del cuerpo de bomberos de la ciudad de Steinburg, pues iba a pedirle algo que lógicamente no se pedía todos los días en su tenderete.

Apenas un par de minutos después, Didi regresaba al árbol junto a Bauman con algo en su mano mientras se sacaba uno de los enganches metálicos que a pesar de usar en su trabajo, solía llevar siempre encima para momentos como aquel.

¡Apártense, por favor, cuartel de bomberos de Steinburg! —exclamó con seguridad y firmeza para abrirse paso entre la gente mostrando su identificación hasta uno de los árboles cercanos al que había llamado la atención de los curiosos, utilizando la cuerda improvisada que se había hecho con los cordones usados para atar los periódicos como forma provisional de acordonar un pequeño perímetro con el que alejar a los demás hasta que llegase la policía. Anudó pues con habilidad y experiencia uno de los extremos del cordón a uno de los enganches que colocó en el árbol bajo el que se detuvo y entonces empezó a bordear los alrededores, intentando cercar un par de metros en torno al que tenía la mano y el mensaje—. Detrás del cordón, por favor, échense para atrás, hagan caso al policía —señaló a Bauman, que intentaba pedir colaboración ciudadana cuando él finalmente terminó de acotar el perímetro y amarró el extremo final al enganche de igual modo rápido, quedando dentro de la zona apartada a la gente. Se buscaba el móvil cuando vio acercarse a su improvisado compañero, mostrándole un periódico que observó hasta dar con sus ojos azules en lo que quería mostrarle el otro—. Joder, macho, como si con las mafias no tuviéramos suficiente, pff... —bufó molesto, alzando la vista para buscar los ojos ajenos y mostrarle su indignación ante tal acto que nunca llegaría a entender por muchas veces que lo viviera en tercera persona. No sabía muy bien como ayudar ante aquella situación, él sabía hacer cosas de bomberos, no de policías, pero le hacía sentir impotente no poder ayudar— Hay mucha gente, supongo que habrá que saber quién fue el primero en dar con eso, ¿no? —señaló a la mano en el árbol, llevándose el móvil al oído para hacer una llamada, sin apartarse por ello de Bauman para hablar— Fitz, soy Callahan, ¿anda tranquila la cosa por el cuartel? —tiempo de escucha— Hay jaleo en la plaza Real, andamos esperando a la policía así que entre que hagan fotos y esas cosas no creo que os avisen para levantar los restos y las pistas que necesiten hasta más tarde, ya sabes, un árbol de Navidad —explicó por encima, hablando un tanto en "lenguaje bombero" para referirse a que habría algo que bajar de un árbol—. Si para entonces os véis muy atareados, yo andaré por aquí, no creo que requieran más que una escalera y un hombre, si aviso a Kohl para que me traiga un par de cosas yo mismo me puedo encargar, ¿ok? —esbozó una pequeña sonrisa fugaz— Venga, tened un buen día, cuídate, tío.

Colgó, volviéndose a guardar el móvil y a observar a su alrededor para evitar que nadie traspasara el cercado improvisado, esperando que la gente colaborase con Bauman mientras no llegaban los policías de servicio.

Los policías y los bomberos al parecer no tenían días libres nunca...



avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 18, 2013 12:01 pm

En cuestión de minutos, su vida, había vuelto a esa rutina inesperada y tenebrosa, dónde los días de sol se vuelven "escenarios del crimen". Una parte de él, ausente, observaba la escena, a los presentes, la mano mortecina en ese árbol. Los hechos. Los sucesos. Reales. Con consecuencias. Y ese olor... ese olor olvidado, inolvidable, que reclamaba como suya su existencia.

Muerte.

Muerte.

Muerte.

Su cabeza vislumbró un disparo. Sangre. Oscuridad. Rabia y terror. Después otro disparo. Sintió que el vil aroma se le clavaba en las entrañas, casi ahogándole, nublando todo en su memoria y en su mente. Cerró los ojos. Cerró los ojos... y pudo ver la mano, esa mano, amputada... enlazada a sus dedos, en silencio... mientras la culpa y el deseo le enloquecían, tan mudas, tan secretas, que envenenaban sus sentidos.

Y de repente, sin preámbulos, sin una buena explicación, sintió el avance súbito y amargo de las náuseas, recorriendo su estómago hasta estallar en su garganta. Vomitando sus miedos, sus temores, y toda su impotencia, junto al fornido rubio que nunca entendería que la batalla, la verdadera escena, el verdadero crimen, vivían dentro de Bauman.

Se arrodilló, apoyando sus manos en la hierba, observando sus zapatos, manchados... La evidencia de aquella dignidad, perdida, lúgubre. Buscó un pañuelo en el bolsillo de interno de la americana, y se secó los labios, mientras el sabor ácido y retorcido le invadía.

Afortunadamente, las sirenas anunciaron un coche patrulla, que acudía a su llamada. Él aún no estaba de servicio... y parecía obvio que no estaba preparado para llevar el caso. No ahora. No así. No hoy, al menos. Buscó los ojos del bombero y trató de mostrarse menos perdido, menos patético, volviendo a incorporarse.

- Perdone, áun no estoy de servicio. Me reincorporaré en un par de días... Pero por el momento dejaré el caso en manos de otros compañeros. Gracias por el cordón improvisado.


No dijo más, recuperando sólo a medias la compostura, sin alzar su mirada hacia ese árbol. Hacia la mano. Hacia el vacío rugiente en su memoria. Hacia la muerte....

- Creo que necesito comer algo. ¿Quiere usted acompañarme? Le invitaré a un café.

Necesitaba irse. Salir de allí. Volver a sentir el frío recogimiento de un local, la seguridad de unas cuatro paredes cualquieras, mientras el mundo, la calle y los recuerdos, quedaban fuera. Lejos de su alcance.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 28, 2013 8:07 pm

Oh oh, algo no estaba bien en su compañero policía cuando volvió la vista hacia él tras el barrido visual que hizo alrededor del improvisado cordón policial. Viendo que Bauman parecía tener mala cara de repente, se acercó a él para interesarse por su estado y comprobar qué le pasaba.

Bauman, ¿qué te...? —se tuvo que interrumpir y apartarse un poco de forma refleja en el momento en que el gesto del otro se torció y una arcada le hizo vomitar, haciendo que la expresión del bombero se arrugase pero no perdiera tiempo en ubicarse tras su acompañante en el momento en que se arrodilló, inclinándose hacia delante para sostener la frente ajena con una de sus grandes manos mientras sostenía un poco la respiración o acabaría haciendo lo mismo él también—. Tranquilo, cabeza fría, Bauman —le dijo con firmeza pero a modo de consejo, usando el apoyo de su meñique para sostener el puente de sus gafas con intención de evitar que se le deslizaran al suelo—. Piensa en cachorritos, niños jugando a la pelota, días de sol sin bomberos pesados dándote la lata...

Bromeó un poco de forma sutil mientras le intentaba alejar la mente de la situación, pues hasta hacía un momento estaba bien y pensó que quizás no estaba acostumbrado a ver ese tipo de cosas. No todos los policías trabajaban en la calle o veían cadáveres, igual Bauman era uno de esos policías de oficina que estaba todo el día entre papeles, ordenadores y teléfonos y lo más cerca que había estado de un muerto era en una carnicería...

Dejó que se tomara su tiempo, alzando sus ojos azules en el momento en que oyó sirenas de coches de policía acercarse. Notar que el otro se movía e intentaba recomponerse le hizo apartarse a un lado y darle tiempo a que fuera capaz de levantarse para ayudarle.

No te preocupes por eso ahora, Bauman, tranquilo —le dijo con una pequeña sonrisa para intentar confortarle y restarle importancia a lo sucedido, frotándole de forma amigable el brazo con intención de relajarlo—. Dejemos que los compañeros se ganen también el sueldo, ¿ok? ¿Cómo estás? ¿Un poco mejor?

Bauman tenía razón, salir de allí y olvidarse del asunto por un rato quizás sería lo mejor para sacarse la mala imagen de aquel trágico suceso de la cabeza para volver a usarla correctamente. Didi hubiera querido quedarse a ayudar pero debía atenerse a sus propias palabras, quizás el policía necesitaba un rato con alguien y ya que había nacido de él la invitación a acompañarle no se la rechazaría.

Claro, será un gusto —dijo sincero, alargando su sonrisa contento—. Dame solo un minuto.

Y tras darle una palmada amistosa en el hombro, Didi se alejó de nuevo de Bauman para acercarse a grandes zancadas rápidas a los policías que revisaban el cordón policial improvisado que había hecho antes. Les saludó y de forma un tanto resumida y rápida les puso un poco en situación enseñándoles la placa y su identificación, ofreció su ayuda en caso de que la necesitaran y no se privó de darles la tarjeta de su amigo Yuri por si él tenía alguna información que les pudiera ser de ayuda al ser detective privado.

Sin más que hacer por el momento allí, se despidió de los agentes deseándoles un buen día con un gracioso gesto militar acercando su mano a su frente y se volteó para reunirse de nuevo apenas poco después con su nuevo amigo.

Listo, ¿nos vamos? —le dijo a Bauman con una sonrisa amigable, dándole una palmadita en la espalda para hacer que se movieran de allí— ¿Quieres ir a algún lado en concreto o aceptas sugerencias?



avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 08, 2013 12:50 am

Si las sensaciones de su interior no fueran tan intensas, tan dolorosas y profundas, tal vez Oliver se atreviera a pensar en la imagen que daba, arrodillado como un triste novato que no puede soportar la muerte. Pero ahora, aterrado y herido, su dignidad no parecía tener sentido.

Ya no podía engañarse. Ni a sí mismo ni a otros. Fingir que estaba entero, que era el mismo, sería tan sólo estúpido. Peligroso. Aún era un policía. Un detective. Pero no volvería a sentir la distancia de hielo con la que antes sopesaba las muertes. No. Ahora la muerte era un descenso brusco, un tobogán, un vértigo. Pero tal vez por éso, por empezar a comprenderlo, la suciedad de una realidad sórdida se abría ante él con cristalina transparencia.

El mundo era una manzana mordida, con un sabor tan agrio como espeso. Inolvidable. Y él ya lo había probado. Ahora era como esos criminales. Ahora lo comprendía. Ahora era un asesino. Y como ellos, aprendería a "mentir". A fingir ser normal. A buscar su coartada en la rutina.

Rutina que ahora exigía contestar a ese hombre e ir a cualquier lugar, lejano, dónde volver a ser humano y no sentirse hormiga.

- Me sentiría más cómodo en un local conocido, si no le importa. Soy un hombre de costumbres. Podemos llegar caminando, si le parece bien. Puede que me despeje andar un poco. Por favor, acompáñeme. No tardaremos, no está muy lejos.


Y así, se propuso volver a ser "normal". Avanzar, paso a paso. Inventar un motivo diferente para su malestar. Contar verdades sólo a medias. Girar cada pregunta de esa conversación, no dando nada de sí mismo y averiguando cosas de ese otro, rubio, fornido y agradable, demasiado inocente para jugar al juego sucio que exigía esa ciudad. El mundo. Cada día. Volver a respirar.

Indicó con su mano la trayectoria hacia la cafetería a la que deseaba dirigirse, permitiéndole a Didier el paso, amablemente. Cortés. Premeditado. Todo sería más fácil "con un papel". Interpretando. Cumpliendo expectativas. Como un actor que entiende no sólo su papel, también el escenario.

Como los niños, que eligen ser piratas para no ver la realidad oscura y sobria de las ciudades descarnadas, dónde los parques son "reservas de sueños" y todos somos indios.


Spoiler:
Mándame un privado y pactamos la localización del nuevo tema.

avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 25, 2013 12:49 am

No querría haber dejado solo a Bauman después de lo mal que había parecido encontrarse en un momento envuelto en aquella situación, sin embargo, por muy despreocupado que pudiera parecer, Didi era un hombre que tenía más madurez y sentido de la responsabilidad de lo que aparentaba y por ello consideró que debía informar y ofrecer su ayuda a los policías antes de regresar enseguida con su nuevo amigo.

Viendo que el policía tenía clara su elección para salir de allí, el rubio asintió y dejó que Oliver le guiase adonde pudiera sentirse más cómodo.

Claro, vamos donde tú quieras, por mí no hay problema, llévame al fin del mundo, jeje —bromeó un poco para suavizar el ambiente, dándole una palmada amistosa en el hombro comenzando a caminar en la dirección indicada.

No avanzó demasiado, volviendo el rostro atrás para asegurarse de forma refleja que el otro le acompañaba también antes de proseguir mientras enfundaba sus manos en los bolsillos de su cazadora. Las tenía heladas. Y no era por el frío. Quizás no notaba aquello nunca porque la mayor parte de las ocasiones de tensión en su vida las llevaba a cabo en el trabajo, en incendios. Entre calor abrasador y aquel uniforme que se había convertido casi en su segunda piel ya después de ocho años de servicio.

La presencia de los cuerpos de seguridad en la plaza se había extendido y se podía notar la curiosidad y nerviosismo de algunas personas no muy lejanas a la zona, que observaban el lugar del crimen cuchicheando sin atreverse a mover de donde se encontraban.

Didi apretó sutilmente los labios cuando se dio cuenta y, volviendo a alzar las comisuras, viró el rostro hacia su acompañante para distraerle un poco de aquello diciéndole mientras caminaban:

Oh, por cierto, creo que no me lo has dicho antes pero ¿eres de aquí? ¿De Steinburg? —preguntó con curiosidad— Hay tanto extranjero en la ciudad que a veces me despisto, jeje.



avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Mañana soleada. [Libre]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.