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Noches rojas (privado Hund)

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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 8:10 pm

Así, comenzó a sentir aquellas grandes manos sobre su cuerpo. No era verdad que su piel estaba insensible ante el contacto, al contrario, porque no se le trataba con cuidado la extrañeza de la suavidad le hacían intensificar la sensación. Era incluso los golpes y arañazos los que no sentía, no recordaba cómo eran, el dolor ya no era parte él porque ahora el dolor lo sentía alguien más. Ahora sólo podía sentir los momentos mas tranquilos mas curiosos, más sencillos ... es por eso que todo estaba bien en su vida y nada malo pasaba.

Cerró el ojo y comenzó a sentir todo lo que le hacía, el detalle impresionante que daba a cada parte de su cuerpo, si bien pudo haberse sentido nervioso al principio, no lo sentía ahora, se relajaba en extremo. Daba incluso pequeños ronroneos gustosos de lo que recibía.

¿Qué podría ser? ¿Alguna especie de ritual inicial? ¿Un aburrido hombre que no se le ocurría otra cosa? ¿Un fanático del pequeño dolor y los masajes? ... Por supuesto que no podía ser nada tan superficial, o eso quería creer Hund.... tal vez... quería que se sintiera de alguna forma antes, que se relajara, se acomodara para que luego sintiera peor lo que venía después.

Eso no pasará

No no, estaba siendo demasiado paranoico, claro que no pasaría. Es normal desconfiar de lo que puede pasar después de haber vivido todo lo que Hund vivió ¿No? Así que tampoco se lo reprochaba demasiado...

Ah... pero se sentía tan bien, esas manos recorriendo absolutamente todo su cuerpo. Ese aroma, esa sensación... como si el aceite pudiera curar milagrosamente todas sus cicatrices. Y era verdad, si que necesitaba muchos mimos, pero no lo iba pedir, incluso no lo había pensado hasta ahora. Así que... no los "necesitaba" después de todo.

Se giró con tranquilidad como se le fue indicado ya sin cerrar los ojos, mejor mirándole de frente para observar el cómo le ofrecía todas esas caricias aún sin respuesta.

- Mi piel... está bien - dijo en suave voz como comentario a lo anterior dicho, no necesitaba mimos porque estaba bien, no había ningún problema con él... porque era perfecto.

Los roces en sus partes íntimas no le sugería ninguna incomodidad ni tampoco del todo una excitación, sólo le relajaba, su rostro estaba realmente relajado.

Parpadeó un poco, lentamente, ante lo de haber terminado. Lo miró, sintió los dedos en sus labios y sin pensarlo sacó un poco la lengua para lamerlo. No podía tocarlo si no se le había dicho, aunque quería... esos músculos y clara piel le incitaban a querer tocar, tocar como él le tocaba... pero no lo iba a hacer por ahora.

Desde esa posición su parche se notaba un poco más, su rostro en general. Era una suerte que ahí no tuviese marca alguna, al menos fuera de lo oculto. Si se le permitía, seguiría lamiendo esos dedos cercanos, probando incluso un poco de aquel aceite, disfrutando del aroma y la suavidad de la piel contraria.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 8:59 pm

No iba a negar que su forma de demostrar un poco de interés era por demás adorable y hasta divertida, pero su timidez y su falta de…chispa, eran las virtudes o tal vez extrañezas mas grandes de su carácter, de su misteriosa persona.

Su sonrosada y traviesa lengua se paseó por mis dedos a medida que mi mano se movía y que la noche para ambos llegaba a su fin. Pero el último paso ya no era asunto mío, ya no me correspondía decidirlo porque mi propósito con aquella criatura había finalizado y copular con un muñeco inanimado no era mi ideal de sexo placentero.
Como amante maduro y casi veterano, disfrutaba realmente cuando la persona que me secundaba llegaba al mismo nivel de lascivia y pasión salvaje que yo pero…ambos (yo y..Yo) sabíamos que era imposible que eso sucediera con al menos, éste peculiar ser humano que tan amablemente buscaba un poco de mi atención.
Mi rostro se acercó al otro y evité fijarme en el parche que parecía tapar un agujero mas grande que no sólo implicaba a lo físico, y me centré en sus labios, degustándolos con suavidad, sin invadir su boca, simplemente comprobando la dulzura, saladez o en su defecto, languidez de la boca que tan poco pero tan certera se había movido en la noche.

-Es usted muy bello, también lo es su cuerpo. Lo que yo quería hacer con usted, ya lo he hecho.-

Aclaré con una sonrisa, separándome de él y tomando la bata que hacia unos momentos había cubierto su carne, para volver a taparlo con ella y peinar sus cabellos, acariciando su mejilla y su mentón. Aúna riesgo de parecer un hombre frío, me levanté del suelo, dejándole una caricia en el vientre y me fui a mi cuarto de negocios, sacando la billetera y unos billetes de tres cifras.
Llegué hasta donde estaba él y volví a sentarme en el suelo, junto a su cuerpo, para dejar el fajón de dinero junto a su cabeza y volver a observarlo sin prejuicio. Hund estaba haciendo su trabajo después de todo.
-El sexo ya no es una condición para la paga conmigo, porque jamás le pagaré por el sexo. No puedo disfrutarlo si mi acompañante lo hace por el dinero y no porque tenga algún atributo interesante así que…lo que quieras hacer a partir de éste momento, es tu decisión. –
Le sonreí, dejándole su ropa a un costado y como obsequio, una prenda negra de redecilla de hilo de seda y bordados de rosas negras.
Para no presionarlo, me levanté del lugar y dejé un suave beso en su cuello, retirándome a la cocina a beber mas vino.

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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 9:46 pm

Recibió el beso y lo continuó con cierta expresividad. Le gustaban los besos y se podía decir que no era un novato del todo. Acercó la mano apenas rozando el cabello de Annen, comprobando si quemaba tanto como se veía a lo lejos. Profundizó tanto como pudo, tomándose su tiempo hasta que finalmente se separaron.

Lo miró y lo escuchó ciertamente sorprendido.. aquello no era muy común. Sobre todo cuando paraba en aquel callejón y alguien lo recogía. La mayoría iban sólo para una cosa mas este hombre había tenido otra idea en su cabeza. Así que eso es a lo que se refería con "poco convencional".

Tragó saliva, miró al techo cuando estaba ya tapado de nuevo por la suave tela escuchando los pasos del otro alejarse un momento. A final de cuentas, sí que era eso. Hacerle sentir la tranquilidad y placer de una suave caricia sobre su cuerpo para que después la anhelara, la deseara, la extrañara. Una tortura que no podía ser combatida siquiera por su ángel de la guarda, estaba más allá de su entendimiento y poder pues aquel sólo se limitaba a los dolores físicos. Una sensación de vació que acrecentaría después de salir por aquella casa. Si supiera llorar, ese había sido el momento.

shh ... Aún estoy aqui... Contigo

Recibió el dinero del generoso y bello hombre. Se sentó y miró su ropa. Le escuchó y lo miró partir a la cocina. No es que disfrutase del todo el sexo con extraños, era sólo un método de vida que parecía funcionar bastante bien, pero si se lo ahorraba y había recibido ya su paga, qué mejor.

Se vistió con tranquilidad aún sintiendo un poco de las manos contrarias sobre su piel estremeciendose ligeramente mientras se colocaba pantalones, camisa la chaqueta no porque dentro estaba cálido. Observó el obsequio y lo abrazó un poco. Lo iba a aceptar.

Miró a la cocina y luego a la puerta... era aún de noche. Tenía que intentar. - Annen ... ¿Puedo quedarme aqui? Por esta noche - Le dijo cuando había ido a la cocina, quedándose de pie en el marco de la entrada. - Si es un gasto extra, lo pagaré - aseguró tendiéndole uno de los propios billetes que antes había recibido. El dinero si bien era importante, tampoco lo era todo. Hund se sentía bastante bien servido con la cena y la agradable compañía.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 10:52 pm

Estaba bebiendo mi copa de vino en aquella postura nada comprometida con la realidad, hasta que sentí que la joven silueta comenzaba a vestirse.
Era de esperarse pues, lo que había hecho, lo hice por razones particulares, no a cambio de sexo, y esa sola condición hacia que toda la noche acabara en algo profundamente sublime y mágico, no necesitaba más
Guardé la botella en el frío porque ya no pensaba seguir bebiendo, quería estar lúcido para poder seguir trabajando en la computadora pero…algo distinto pasó.
De nuevo, la criatura se apareció frente a mi pidiendo quedarse y ofreciendo devolverme el dinero pero, su rostro se mostraba aún inexpresivo, extraño, anormal. Aún asi, si quería quedarse, porqué iba a negarle un lugar cándido para dormir? Si mis intenciones nunca fueron llenarlo de placeres para luego demostrarle que sólo lo estaba usando.
Llevé sus manos con el dinero a su pecho, en señal de que no lo quería devuelta, y dejé la copa a un costado llevar la mano a tocarme la oreja, que aún molestaba un poco. Ha..de ahora en más ese pequeño tironcillo de orejas serviría para convertirse en la voz de mi conciencia.
- Claro que puede quedarse, joven Hund. La noche está oscura y fría.-

Musité besando sus jóvenes labios que tan bien me habían correspondido, mientras lo dejaba en la cocina y buscaba algo para acondicionarle el sofá pues, los cuartos de huéspedes aun no estaban acondicionados como tales. Había pilas de libros y cajas, escritorios desarmados cubiertos con sabanas, deposito de otros menesteres y los camastros sin armar, junto con colchones sin sacar de sus fundas plásticas.
Una casa tan grande y tan pocas personas para organizarla…
- Te traeré unas mantas y una almohada para que el sofá no te sea tan incomodo.-
Le dije entrando de nuevo, en mi cuarto para sacar del placard algo que pudiera abrigarlo durante el resto de la noche y la madrugada. En esos instantes tal vez me hubiera fumado un cigarrillo, pero recordaba que había dejado el vicio y tenia que aprender a cultivar algún otro vicio destructivo, como el cuestionarme mis propios actos, ja!.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 11:53 pm

Regresó el dinero al bolsillo al recibir la negativa. Observó de nuevo el arete el cual aún pensaba que se le veía bastante bien. Lo besó con suavidad, aunque el contacto fuese corto, le había podido transmitri la gratitud que de igual forma la diría en palabras - Gracias... Las noches siempre son oscuras y frias, es por eso que busco siempre dormir bajo un techo - Platicó con naturalidad siguiendolo hasta la sala.

Ultimamente estaba teniendo suerte ya que al principio las noches bajo la luna eran aterradoras, solitarias, heladas. Muchas veces ni siquiera las recordaba. Esos días era cuando su angel de la guarda tenía mucho trabajo. Pero ahora, se podría decir que "el negocio iba bastante bien"

- No es incomodo así como está...pero gracias - dijo mientras iba a sentarse en el sillón, observando de reojo hacia donde iba el pelirrojo.

No se dormiría de inmediato, pero si Annen había terminado ya el asunto con él, tampoco iba a interrumpirle de sus actividades. Estaría calladito, sentado hasta que la noche, mas bien, la madrugada llegara que era las horas que generalmente dormía... claro que sin actividad anterior ¿Siquiera dormiria toda la noche? ...No sabría pero al menos no estaba afuera.

Se quedó mirando la chimenea ya casi extinta. Le hubiera gustado ver el fuego arder controladamente.

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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Dom Jun 17, 2012 6:43 am

Con una persona durmiendo en el sofá, no podía darme el lujo de dejar salir a la bestia. En eso pensaba mientras miraba las píldoras en mi mesa de luz, allí, desparramadas pues había empujado sin querer el frasco sobre ella, o tal vez fue un impulso agresivo que venia por otro lado.

Sin mediar palabra conmigo mismo, me tomé las pastillas y las pasé con agua, y ya estando desnudo y en bata, solo quedaba llevarme la computadora ala cama y darle las buenas noches a mi huésped. Si yo fuera una persona normal, estaría inseguro al tener un desconocido durmiendo en mi sofá. Que suerte que no era normal, era algo peor, era un psiquiatra, la locura humana no me sorprendía en lo mas mínimo, al contrario, me fascinaba.

- Si te da hambre durante el resto de la noche, o tienes ganas de desayu7nar, puedes tomar lo que desees de la cocina.-
Le aclaré mientras le entregaba en mano la manta y una almohada mas blanda, peinando sus cabellos para que no estuvieran tan desordenados, sonriendo divertido al ver su turbada expresión…su locura latente…
-Me levantaré tarde, pero si me necesitas, mi cuarto está allá. Buenas noches Musa.-

Dije caminando a la habitación, levantando una mano para saludarle y metiéndome a la cama, prendiendo la PC y poniéndome unos lentes nocturnos. Al no salir a psicopatear por allí en la oscura Steinburg, mi cerebro tenia que encontrar una actividad agotadora.



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Re: Noches rojas (privado Hund)

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