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Noches rojas (privado Hund)

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Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 14, 2012 4:19 am

Deslumbradas las almas que pasan por la calle, el crepitar constante de suelas contra pequeñas piedras en los adoquines viejos. Qué fue de aquellas noches en donde sólo habitaba la aventura y el romance? Hoy sólo son ruinas hechas de memorias, cubiertas del polvo del olvido.
Sin rechistar los faroles titilan enfermos algunos, rítmicos otros, no titilan aquellos, que permanecen inmutables mientras paso bajo su radiante aura nocturna. Por momentos, mi cuerpo ha de ser visible, por otros, me sumerjo en la oscuridad, en el silencio que solo provocan mis pasos.
Ha quedado el trabajo en casa y ahora no busco, no sabría decir con exactitud, qué, pero si sé que tengo una necesidad y ésta no puede ser saciada tan fácilmente. Ni lo inverosímil de mi apariencia ni de la anécdota de gala, ni lo ocurrente de mi capricho melancólico se pueden bosquejar en la situación como para saber porqué, porqué busco siempre un escape de una vía que he construido a conciencia y voluntad.

Poeta de la era romántica, me resisto a creer que el mundo se ha podrido en esencia y carne. Me resisto como el hombre medieval, a creer que ya no hay nada sagrado tras los gestos, tras las caricias. Como médico de la mente, me resistiré siempre a creer que hemos tocado el fondo los hombres, como para solo concebirnos como dos cosas engrampadas: alma y cuerpo. Que uno puede gozar mientras el otro espera, que el alma puede estar satisfecha pero el cuerpo no y viceversa. Carne, alma, corazón, mente, somos parte de un todo compacto, somos más que un sistema de engranajes abstractos. Mi alma es como la muestran mis ojos, mi ardor es como lo expresa mi cabello, mi voz es el color de mi corazón, que no digan entonces los ignorantes, que una caricia no produce nada más que el placer de la sola piel.


Soy el éter de los terrores infantiles, no me defiendo de los dedos acusadores de la moral ni del juicio de los altruistas, por que en el fondo sé que no hay demonio mas horripilante que el que sale de mi garganta cuando me excito, cuando me excedo. Pero sigo teniendo un corazón, sigo siendo digno de amor y no puedo evitar que la sangre hierva en mi cuando veo a un hijo de puta golpeando a una prostituta. Qué le da ese derecho? Qué poder divino le ha concedido la osadía de pensar que está por sobre aquel ser humano?. Despreciable abominación de persona, ha de ser yo quien decida sobre su destino, no porque sea una divinidad, si no porque estoy lleno de maldad, soy el concepto de la destrucción que debe actuar para que surja la creación, la vida.

El único con derecho a ser hijo de puta, soy yo, por que ninguna mente podrá jamás ser tan aberrante como la mía. Psicópata disfrazado me dijeron mis colegas…
Ella ahora llora en la calle sin nadie que la consuele, creyendo que la violencia esta justificada porque sigue una cadena que comienza en la mente de alguien y acaba en su cuerpo. Pero no soy el indicado para ayudarla, debo dejar que mis instintos me guíen. Si no siento que debo ayudarla, es porque quizás el destino tiene otra cosa para ella, quizás deba hacerse fuerte si planea vivir de maltratar su cuerpo y reducir su persona a la carne.


Todo ente que se prostituya es así?. No hay acaso, un alma detrás de sus personas? No hay anhelos y miedos’ No hay historia?. Me resisto a creerlo, nuevamente.

Al seguir mi camino, un nuevo ser se cruza en éste. Allí bajo una sombra que es tan opaca como su presencia. Allí cubierto de cuero, de una piel que no parece la propia, allí esta un misterio de la filantropía.
El auto aparcado en la penumbra quedó, más yo había seguido mis pasos y ahora me encontraba a metros de aquella joven criatura del Señor. Mis manos enguantadas descansaban en mis bolsillos, negros como el abrigo, como mi vestimenta en general, siempre invernal.
Lo miré serenamente hasta que mi presencia hubiese sido muy obvia y esbocé una suave sonrisa.

- Discúlpeme joven. Podría éste hombre…solicitar sus servicios?.-
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 14, 2012 5:15 am

Solo un alma más de entre tantas en el mundo. Un humano que camina, come, duerme, trabaja. Un humano que si bien es como cualquier otro también es especial, porque en el fondo todos lo somos. Eso es lo que se nos dice desde pequeños. Cuando te sientes querido por alguien y no sabes el por qué, la respuesta de ese alguien es un simple "Porque eres especial para mi". Sabias palabras del difunto padre que le enseñó tantas cosas de la vida... aún cuando ni el mismo Hund lo hubiera querido

Es de noche, hora de trabjar

Efectivamente era de noche. Quizás ni se había dado cuenta de eso si no fuese por esa suave y amable voz que a veces escuchaba en su cabeza. Conciencia unos dicen que es, pero él prefiere verlo como su ángel de la guarda. Aquel que en suaves susurros le cuida siempre que algo sale mal... pero no... nada ha salido mal, todo está perfectamente bien. Era de noche y había que trabajar para ganarse algo de comida para sobrevivir el día siguiente. Sin problema alguno.

No escuches, no pasa nada, todo está bien

Creyó haber escuchado algun fuerte sonido parecido al choque que provocaba un puño y algún saco de carne. Pero algo le decía que no pasaba nada. ¿Por qué no le iba a creer? Si no pasaba nada no pasaba nada. Así que se recargó en la pared que había estado por las últimas noches. Había dado buen resultado las últimas noches por lo que volvía siempre al mismo lugar.

Levanta el rostro, eres hermoso

Sus ojos perdidos entre la sombra de la misma noche miraban a ningún punto en especial. Sus manos en su espalda señalaban que estaba esperando. No había por qué ofrecerse del todo, levantar el rostro y confiar en que su angel de la guarda lo cuidaba era lo que hacía siempre. De cualquier forma, la ciudad estaba llena de gente con problemas, gente con dinero, gente con frustraciones o con simple aburrición. Alguno de ellos tenía que venir.

Despierta

Observó al hombre que se acercaba sólo cuando suaves palabras salieron de aquella sonrisa, tan vista durante todos esos años de profesión.

- Si. Haré lo que quieras... Cualquier cosa - Le dijo con seguridad pero no con desesperación al hombre tan bien vestido. Se acercó colocandose en frente, saludando apenas con un pequeño movimiento de cabeza. ¿El pago? Ya sería negociado después... solo esperaba que fuera algo de comida y refugio ya que el dinero era más dificil de manejar... no le gustaba del todo.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 14, 2012 5:47 am

Conocí su voz, mas aquella vibración me sonó diferente, ajena a lo que se presentaba frente a mí. Un ente que se escondía tras una máscara?. No, imposible, o al menos poco probable, sin querer ser soberbio, pues mas bien parecía que la mascara estaba fundida al ser de verdad, era ante mi, un amasijo de complejas emociones y apariencias, una bola de estambre en donde los hilos del alma se enredaban.
Precioso, parecía serlo. Desde su cabello hasta su caminar, sus breves y desganados gestos, su ojo incapaz de comunicar algo. Dios santo, sentí tanto miedo de encontrarme cara a cara con la muerte, queriendo matar mis ilusiones y esperanzas.

Era éste el ente post-moderno al que yo tanto me resistía a ver?. Estaba por comprobarlo, tenia la oportunidad de despejarme la duda.

Mi mano se extendió brevemente, para mi brazo doblarse de manera algo anormal, que al final logro entenderse como un gesto conocido como “tender el brazo caballerosamente a una persona”, con el fin de entrelazarlo con el ajeno y caminar hacia nuestro próximo destino.
Jamás dejé de mirarlo ni siquiera ante el saludo porque…no era invisible, no era indigno de respeto al menos hasta ahora, pues después de todo, estaba en presencia de un ser humano como cualquier otro.

- Entonces acompáñeme, iremos en auto hasta mi residencia. Por favor no se asuste, es que no deseo hacer nada en este callejón. Hace frío y es incómodo.-


Sin quererlo las palabras salían de mi boca, como el evidente aroma al cigarrillo recientemente consumido, tal vez productos ambientales estéticamente aceptados como la lavanda artificial, oriunda del ambiente de mi hogar, siempre pulcro. No nos habíamos presentado, aún no llegaba el momento, aún no estábamos frente a frente como debía ser, ni estábamos perceptivos a lo que tuviésemos que decir, porque seguramente, yo era para este místico ser, un cliente más, un extraño cualquiera. Ni siquiera sospechaba su mente que mis intenciones estaban fuera de lo convencional. Acaso nadie se ha excitado jamás con la posibilidad de generar expectativas? De sorprender al otro?...

El aroma a desahuciado y desolación de aquella criatura contaminaba mi armonía, la noche sería muy larga, pero disfrutaría cada minuto, mientras su ser me permitiera explorarlo, mientras me permitiera pulir su naturaleza, buscando algo que brillara sensual y natural, sin ser forzado.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 14, 2012 6:19 am

Un hombre elegante, caballeroso, atractivo, imponente, agradable. No importaba, todos eran así al principio. Cada sonrisa, cada gesto amable, cada saludo formal no significaba nada en ese callejón pues bien sabía que la verdadera cara de cada cliente se vería en el momento en que se viese tendido en una cama, suelo o cualquier lugar que el cliente eligiera. En las propias madrigueras de cada uno es cuando sabría realmente sus intensiones.

Sujetó la mano del aquel hombre en llamas que brillaba a pesar de la oscura noche. Su apretón de manos era débil, suave, intranquilo y a la vez vacío. No decía nada, mera cortesía que a la humanidad se le ocurrió cierto día.

-¿Por qué habría de asustarme?- ¿Acaso no es común ir a la residencia de otro hombre cuando éste pide sus servicios?

Si lo advierte.... es por algo

- ¿Te incomoda el frío? - Simple curiosidad que se le ocurrió saciar mientras caminaba al auto de ese hombre.

No es que a Hund también le gustase hacerlo en el callejón, siempre prefería estar bajo techo, a temperatura ambiente, buena comida si es que había. Pero el ser curioso era su naturaleza... al menos una de ellas. Le gustaba escuchar las respuestas que cada uno de los humanos con quien iba le daba ante sus preguntas. Sólo escuchar, preguntar y seguir escuchando a menos que se le dijese, exigiese lo contrario.

No lo mires, camina

Era cierto, sólo tenía él que caminar, platicar si quisiera pero sin la necesidad de recordar la figura que le acompañaba. Quien sabe, era posible que no lo volviese a ver no precisamente porque no quisiera sus servicios de nuevo. Y si no lo recordaba no había por que preocuparse de nada. Uno nunca sabe.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 14, 2012 2:26 pm

No era una persona asidua a dejarse llevar por la ansiedad, pero no quería perder tanto tiempo andando de aquí y allá cuando el auto podia solucionar ese percance del momento. La joven criatura volvió a susurrar algo, bueno, lo hizo dos veces y expreso dudas sobre mi persona, y eso me reconfortó en muchos sentidos al demostrar que no era un ser vacío…que tenia una humana curiosidad.

Para hacer la conversacion hacia el auto y durante el trayecto , mas larga, decidí contestar mientras le indicaba que se pusiera el cinturón en el asiento del acompañante.

-Bueno,unas palabras obvias como aquellas pueden eliminar la tensión y el misterio del momento y segundo… el frío es insalubre,, no me gusta provocarlo y que despues me enferme, a mi edad, no puedo subestimar las inclemencias de la naturaleza.-

Contesté con una sonrisa, ahora que aquel hermoso ser había hecho un intento de conexión. Era hora entonces de la pesentacion, mientras las luces desfilaban por el vidrio del auto.
- Antes que nada joven, quiero aclararle que hoy será una noche poco convencional para usted, no deberá esforzarse demasiado. Puede llamarme Annen, cómo puedo llamarle a usted?.-

Pues la formulacion de la pregunta debia estar correcta, el humano quizás usaba un nombre profesional o sencillamente no denotaba su verdadera identidad. Qué habría bajo todo ese barro de modernidad? Habría una persona tímida y dulce? O no habría nada y el barro era todo lo que tenia ese muchacho para hacer mas visible su existencia?. Merecía saber mis intenciones.

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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 14, 2012 6:37 pm

Entró al auto con tranquilidad, sin expresión alguna como todo el tiempo había estado. Hund no sonreía, no lo había hecho en tanto tiempo que terminó por olvidarse de cómo hacerlo. Nada le divertía aunque si habia varias cosas que le entretenía, que le llamaban la atención o le daba curiosidad. Ejemplo era aquello que escuchaba de los labios de ese hombre. Palabras sin duda interesantes para el agudo oido del perro. "La tensión y el misterio del momento" Fue lo que más le llamó la atención. Hund era enemigo de la tensión aunque inmune al misterio. Por alguna razón no le gustaba pero al mismo tiempo, alguien dentro de él lo anhelaba. Siempre podía ser buena oportunidad para hacer su trabajo, para cuidar, para ladrar y morder si fuese necesario.

Al final, no comentó nada más.

No lo mires


De cualquier forma no podía mirar a ese hombre, estaba del lado donde su visión no alcanzaba para mas. Debía mover demasiado el cuello si quería mirarlo y eso podía ser un poco incómodo para ambos.

- ¿Poco... convencional? -¿Esforzarce? Aquello sí que había llamado su atención de una mejor forma que lo dicho antes. ¿Qué sería? ¿Sería mejor o peor de lo que normalmente hace? ... Eso significaba entonces que ... ¿Había estado pensando ya en lo que haría? ¿Había pensado en él? ¿O solo pensaba hacer eso que piensa con cualquiera?

Responde


- Bien Annen...Puedes llamarme Hund, asi lo han hecho todos. - Porque eso es lo que era, solo un perro callejero. Una simple palabra alemana otorgada por su segundo padre que terminó por convertirse en una "especial" que era dirigida sólo para él. Para que atendiera, hiciera caso, realizara todo lo que se le dijese... de alguna forma tenía que ser llamado ¿No? ¿Por qué iba a rechazar su nombre?

- Annen.... ¿Tiene algún singificado? - Tal vez debía tener uno, así como el suyo no era mas que "perro". El nombre contrario podría significar algo. Esta vez si intentó mirar. Giró su cabeza hasta que su grisaseo ojo cruzara con la mirada del otro... o bueno, no con la mirada, seguramente él no le vería. Sólo intentaba ver un poco más del rostro. Si podia hacerl... ¿Verdad?
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 15, 2012 12:28 am

Hund, ahora la criatura tenia un nombre que le sonaba muy familiar debido al dialecto, y pensó qué tan relacionado podría estar ese burdo término con una persona como aquella. Su único ojo casi no se movía, mas que por acto reflejo, mientras que su parpado permanecía bajo, como un telón de alguna obra dramática, una tragedia del romanticismo.

Pero una pregunta salió de sus labios, una muy interesante por cierto, qué querría hacer el destino conmigo que me planteaba aquello a través de humildes y desconocidos labios?. No pude evitar reír y echar la cabeza hacia atrás mientras conducía, mirando las luces ya conocidas que adornaban las cercanías de mi casa.

- Ha…si lo supiera, sería muy feliz, estimado compañero.-


Dije mientras aparcaba y apagaba las luces, poniéndonos acordes a la discreción de las estrellas, mientras procedía a bajarme del auto y caminar alrededor, abriéndole la puertas para que bajara y activando el seguro.

-Adelante, por favor.-

Indiqué, abriendo la puerta de la residencia para caminar con seguridad y encenderlos interruptores.
La chimenea no estaba encendida completamente, apenas brillaban las maderas de un refulgente rojo magmático, protegida mi casa con una baranda baja que contenia agua, en fin todo un sistema para mantenerla naturalmente caldeada sin riesgo de que se incendiara y me quedara sin casita.

El alfombrado era nuevo ya que el ultimo había sido arruinado por mi “medio hermano” y su desorden alimenticio enfermizo, asi que había optado por cambiarlo a un color rojo terracota, mientras que los sillones, eran blancos marfil con mantas de tapizado negro.
La cocina tenia un estilo constructivista ruso basado en metal, vidrio y muebles blancos, totalmente funcional y para anda decorativo. Esta bien que era un homosexual amante del teatro, pero no por eso mi apartamento tenia que ser un abanico de cosas grotescas y afeminadas.

La sala de estar estaba separada de la sala del living por una puerta-pared de vidrios cuadrangulares, traslucidos claro, y en la sala de estar yo tenía el sofá grande, frente a la televisión y a una mesa baja de vidrio grueso, en donde siempre tenia bombones de licor. A su costado, había una biblioteca, ya demasiado llena, tanto que había tenido que arrimar un mueble más para apoyar los libros sobre su techo.

-Le pediré por favor que se desnude y deje la ropa ordenada en algún rincón de su agrado, y que luego proceda a el baño de éste lateral, y en efecto, limpie su cuerpo en la tina. Mientras usted toma el baño, yo prepararé la “siguiente etapa”. Si busca correctamente, encontrará las toallas.-

Dije Aún sin rozarlo o siquiera, susurrarle cerca. No era momento de acechar y el muchacho se encontraba en un estado contaminante y dudoso. Me fui a al cocina a atender otra cuestión.





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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 15, 2012 2:24 am

No solo "feliz", "muy feliz" dijo aquel hombre. ¿Se puede ser así de feliz con tan sólo conocer el significado de un nombre? Sabía el suyo y no le molestaba pero si no lo supiera ¿Estaría triste?. No había forma de saberlo. No había siquiera por qué pensarlo. No se puede modificar u olvidar así como así lo que uno sabe de sí mismo.

Por supuesto que no se puede. No hay de qué preocuparse. En lo absoluto


- Gracias -

Había sido buen detalle aquel de abrirle la puerta del coche, pero Hund no respondía a esas amabilidades de inicio. Como ya sabía, todos eran así al principio. Entró al mismo paso que Annen, sin adelantarse demasiado ni por supuesto atrasarse. La casa era hermosa, elegante, tan acorde con el hombre que ahora acompañaba. En pocas ocasiones tenía la oportunidad de ver hermosas madrigueras. Lo que más le llamó la atención fue esa chimenea. Sin duda el hombre debía odiar el frío, esa había sido su conclusión. El ligero crujir de las maderas y pequeño resplandor del fuego le tenía hipnotizado. Era sin duda un privilegio el poder una chimenea.

Obedece. No lo arruines.


- Está bien - Asintió con la cabeza tranquilamente aunque por dentro se encontraba emocionado por todo. El bañarse antes no era algo nuevo pero el mantener el misterio, como antes había dicho, sin duda le mantenía a la expectativa.

No hizo esperar ni un segundo y comenzó a obedecer las ordenes en el preciso orden en el que se le dieron. Ahí, donde se había parado para mirar un poco la chimenea y de reojo toda la casa. Donde Annen se encontraba frente de él. Justo ahí comenzó a desnudarse. Primero aquella gabardina larga y negra que usa para pasar las frías noches. Se la quitó con rapidez y al mismo tiempo doblándola con los mismos rápidos movimientos. Sin la gabardina se podían ver esos brazos llenos de marcas diversas, cicatrices de cortaduras, quemaduras, ataduras, por fortuna ningún golpe reciente. Lo mismo era con la piel de su torso ahora visible cuando su camisa negra había sido removida. Su cuerpo era delgado, vientre plano quizás por falta de comida, pero no estaba del todo insalubre pues siempre se las arreglaba para comer al menos una vez al día. Lo siguiente fueron los pantalones y de una vez la ropa interior, bajando todo en un solo movimiento. Las piernas lampiñas de blanca piel también tenían esas marcas. Su espalda, trasero, brazos, piernas.... nada se salvaba mas que ese angelical rostro que había sido cuidado hasta donde su parche dejaba ver.

Dobló las ropas estando de pie, ordenándolas como se le había dicho y también con cierta rapidez. Eso sí, el collar y el parche debían quedarse en su lugar, no eran parte de "desnudarse" de acuerdo a su criterio. Si se podía ver el cuerpo, con eso era suficiente. Se dirigió al lugar que le habían señalado, el baño. Antes de entrar dejó las ropas en la esquina mas cercana a la puerta. No cerró con seguro ni nada parecido, simplemente fue a la tina y fue hasta ahí cuando su collar y parche fueron removidos, manteniendolos cerca y a la vista. Su limpieza fue rápida y eficiente. Limpió todos los rincones de su cuerpo sin molestarse en absoluto las marcas en el mismo, ya estaba acostumbrado y además no era más que descuidos propios.

Así es, sólo descuidos de un niño travieso pero no importa, eres un buen chico.


Mientras buscaba las toallas y se bañaba, no podía quitar de su mente aquella "Siguiente etapa". Podrían ser tantas cosas. La mente pervertida de un humano podría llegar hasta lo inimaginable. Tenía curiosidad, era inevitable.

Se secó correctamente, muy muy bien para no manchar con agua dentro de la casa, eso sí, sin verse ni un momento al espejo. No le gustaba verse, odiaba verse. Las sesiones de sexo que implicaban espejos las odiaba. Obedecía a lo que decían pero no por eso significaba que por dentro estuviese retorciéndose de la incomodidad. Incluso era por eso que su cabello no estuviese del todo arreglado.

No importa cómo te veas por fuera. Siempre eres hermoso


Una vez bien seco, salió del baño. Limpio y refrescante con por supuesto su collar y parches bien puestos. Dio unos pasos más hasta volver al lugar donde había estado anteriormente, esperando nuevas ordenes.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 15, 2012 3:32 am

Los días y las noches pasaban despacio cuando uno se dejaba arrastrar por la rutina, hundidos todos en una red que tejimos con nuestras propias inseguridades y miedos. No importaba de quién se trataba, no importaba el ser vivo que estuviese frente a mi. Era en esencia, un caballero, la única manera de mostrar mi grandeza, era respetando la de seres que ( según los demás seres) no merecían ni siquiera ser integrados en este amasijo de sociedad humana.


A fuego lento, la sartén se calentó, de metal siempre, de teflón contaminante y moderno jamás. El secreto de los sabores estaba en la vejez de los instrumentos. Da igual si tienen plomo o si tienen estaño, nos cuidamos de unos y nos envenenamos con otros, el mercurio de las nuevas luces, la radiación de los microondas. Creemos que la tecnología nos da libertad y solo nos encasilla en el lugar, victimas de nuestra propia inutilidad, siendo asediados por nuestros compromisos y por el contrato paradójico con empresas fantasmas, que saben que comemos, que pensamos, que decimos y en donde estuvimos.

Cuatro tomates rojos son cortados minúsculamente hasta ser una pulpa indefinida que se vuelca en la sartén, junto con la cebolla y un poco de romero, perejil y sal. EL salteado es sin aceite para cocinar y no para freír, para que finalmente quede una salsa lista y roja como la sangre. El agua hierve, los fideos tiesos y dorados caen como una cabellera angelical, mientras se mojan y ablandan, procedo a poner la mesa de la cocina para tres. Plato, vaso, servilletas, sazones, cubiertos, vino tinto Malbec y una rama de perejil para neutralizar el olor a cebolla, si es que hubiera quedado.

Puse un poco de música porque el ambiente era demasiado silencioso para mi gusto. IL Pagliacci, por Carusso en su juventud claro, y me moví entusiasmado (pero no de manera exagerada) hacia el living, viendo el cuerpo desnudo, ahora limpio, de Hund el prostituto.
No pude disimular(temo que no) la decepción que se alojó en mi rostro, dejando caer mi sonrisa mientras mis ojos recorrían esa piel, tan curtida y marcada que parecía un patrimonio público, un graffiti , una escultura de arte urbano…tan mancillado, tan imperfecto. Que mente criminal podría excitarse con un cuerpo así de maltratado?. Una inferior y mediocre, claro está, una incapaz de dejar su marca en su propio lienzo, va y recorta una de un lienzo ya súper usado, como Hund, por ejemplo.

Caminé alrededor de él y mi mano se acercó a su cuerpo, mas traté de apoyar los dedos en donde no hubiera marcas. Las aborrecía, eran tan poco sensuales como podía ser el balanceo de una gelatina. Hund entonces debía tener un amplio rango de dolor o ninguna frontera, por ende, juzgaba la sensibilidad de su piel como algo que quizás no tenia ya. Qué es nuestra piel sin sensibilidad, solo una manta. Tendría que buscarla entonces, por otro lado o no lograría una erección en toda la noche.

- Póngase esto por favor y acompáñeme.-

Dije, tendiéndole la bata de baño de suave toalla negra que era de mi uso personal, y que había sacado del armario del baño para él. Le indiqué que caminara hacia la cocina y que se sentara.

- Es una tarea sencilla. No se si usted habrá cenado, pero me gustaría que me acompañe. No he comido desde hoy en la mañana.-

Me justifiqué, sentándome luego y poniendo “play” al botón de la cámara, puesta en la mesa que no enfocaba su rostro, solo, al menos sólo hasta su boca.
De seguro podía pensar que nada tenia sentido, que estaba loco o que simplemente no salía de mi hoyo, o quizás lo comprendía todo mucho mejor que yo inclusive. Quizás hasta ni si quiera le importaba y solo hacia lo que le decía por el dinero. Pero en mi interior todo estaba cargado de un simbolismo atroz, de un propósito y de una emotividad. Descubrir qué poblaba ese cuerpo, en el interior, el placer que no proporcionaba sólo el coito brutal entre hombres, era el reto de la noche. Ho…Mundo Neoliberal, te demostraré que la vida mas simple y humilde puede yacer en el envase mas indiferente y terrenal.




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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 15, 2012 5:00 am

El olor a comida era deliciosamente penetrante en las fosas nasales del perro que no había probado bocado alguno desde el día anterior. Le hubiera gustado observar la preparación, escuchar el salteo de la cebolla, el hervir del agua. Con eso incluso hubiera bastado para no comer ese día. Era fácil imaginarse el comer algo aunque no probase bocado alguno, el imaginar le satisfacía el cerebro... aunque a veces, le jugaba malas pasadas. Tal fue el caso cuando observó la sonrisa que se desvanecía en el rostro de Annen. ¿No le gustaba su cuerpo? ¿No era lo que esperaba? ¿Ya no requería su servicio? Le dejaría por las calles olvidado ya tarde cuando los clientes ya no pasan, no le pagaría sus servicios si es que al final le pedía algo y él lo haría. Lo trataría mal por no tener un cuerpo que ese hombre buscaba, trataría de deformarlo para que quede como a él le gusta, quitaría piel, quitaría dedos, lengua, cualquier pedazo de carne o hueso que no le gustara el acomodo en su anatomía.

Tranquilízate .... no nos importa si no le gustamos... ¿No es así? Tu eres hermoso y perfecto. No importan los demás


Un pequeño escalofrío había recorrido su espalda ante los toques y la vista del otro. Su rostro "como siempre" no demostró emoción alguna. Solo se quedó parado hasta que la nueva orden fue dicha.

Se cubrió el cuerpo con aquella bata, muy suave por cierto y se sentó en la cocina subiendo sólo las manos en la mesa. Lo miró con tranquilidad, a la comida, la mesa, la cámara, la cocina, escuchó la música. - No he cenado, acompañarte a cenar sería un placer es mio - dijo algo, emocionado por si así se podía decir. ¿Como no estarlo? Le encantaba la comida. - ¿Acostumbra no comer hasta esta hora? -

Observó de nuevo todo más discretamente, bajo la ligera sombra de su cabello alborotado. - ¿Hay alguien más que nos acompañará? - Preguntó curioso al ver el tercer plato ¿Sería eso lo que estaba ocultando y fuera lo esperado? .... No ... debía ser algo más, seguramente era un preparitvo como había dicho anteriormente ... ¿Que pasará al final?
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 15, 2012 5:31 am

Preguntas, preguntas, preguntas.
Los interrogantes brotaron de aquella mustia lengua que llenó la cocina con una dulce y aterciopelada voz., mientras percibía una especie de debate que sucedía en su interior. Era eso? Un conflicto esencialista?. No podía saberlo y la curiosidad me torturaba…ha que delicia.
Sonreí ampliamente ante aquel tierno y triste ojo que sobresalía de entre esos cabellos negros, ahora limpios y brillantes, que no dejaban de ser hermosos, mojados o secos, opacos o brillantes. Bebí un poco de vino mientras movía la copa levemente para aspirar el olor y que la música también penetrara en mi piel, vibrando para transmitirle calma y un culto placer.

- Vuelvo muy tarde del trabajo, suelo cenar a esta hora. A veces ni siquiera ceno porque…la cena, el almuerzo…el simple desayuno. Son rituales, son mas que llevarse algo a la boca, estimado Hund. Un ritual que sólo tiene sentido si se comparte con alguien, cuando no es así, es sólo una triste evocación…un simulacro de socialización.-

Conteste a sus preguntas una a la vez, observando sus manos, sus líneas y nudillos, sus admirables yemas y cutículas. Mi mano viajó hacia sus dedos y los toqué con una fugaz intención, estaba ante una rosa carcomida por los parásitos, el mero toque brusco, rompía su pétalo, colgando suspendido, tensionado, tan efímero, como un péndulo, sobre su tallo. Tan admirablemente trágico.
Luego quedaba por resolver el tema del tercer plato en la mesa, ese que permanecía tan vacío como la casa y como nuestras ambiciones.

- Estimado Hund, éste plato esta en la mesa por pura precaución, porque espero que asista esta noche un invitado especial. Es algo que no podemos desprender sencillamente de nuestras vidas, la tuya, la mía, la de todos. Está en pregnancia sobre nuestra rutina, sobre el sueño y cuando estamos embargados de soledad.
Este lugar en la mesa es para el Destino.

De alguna manera, él me llevo a ti por una razón, él hizo que mi noche fuera distinta hoy. Porqué? Cuales son sus motivos? Qué resultará de todo esto?... la verdad es que no puedo descifrarlo y por ende lo estimo mucho, creo que merece que lo tengamos en cuenta…no te parece?.-

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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 15, 2012 5:59 am

Curioso, era la palabra. Ese hombre además de hermoso y amable era curioso. Su sonrisa volvió y la confianza y tranquilidad en Hund aumentaba. Tomó con cierto apresuro el cubierto y comenzó a comer tras una última mirada de aprobación a Annen. Lo escuchaba mientras daba grandes bocados pero masticando bien y sin ensuciar. Simplemente hambriento pero educado.

- ¿Y si no tienes con quien compartirlo? ¿Si te encuentras solo? ... Moririas de hambre - Comentó una vez que tragó bien el primer bocado, mirándole. Quería saber más, quería que le contara algo. Siempre le había gustado escuchar y para escuchar muchas veces tenía que preguntar. No pararía a menos que se le dijese que lo hiciera.

Había dejado una sola mano inmóvil sobre la mesa, misma en la que sintió el suave toque de la varonil mano contraria. No había por qué rechazarla, no había por que retirarse. Incluso le había gustado. Annen parecía ser un hombre de detalles, un hombre que gustaba de observar y analizar. Eso le decían sus ojos, sus movimientos, sus labios. En una burda imitación, giró la mano y abrió la palma buscando tocar también la mano del pelirrojo antes de que la retirase. Mas que observar su mano con el ojo, le observaba con el tacto. Cada arruga, cada centímetro de piel, toda la mano entera le decían que era un hombre experimentado.

. . .


Y ahí estaba de nuevo. El curioso hombre que hablaba poesía desde la garganta. - ¿Te gusta dejar las cosas en manos del destino? - Preguntó en suave voz - Es cierto... que hay que tomarlo en cuenta... A alguien como él, nunca hay que hacerlo enojar. - Miró hacia la comida volviendo entonces a dar otro gran bocado.


El destino no existe. YO hago lo que quiera, YO decido obedecerte o no, el destino no me obligará ir con alguien si no quiero.... yo decido.... si vives o mueres.




Tragó, le miró - Te gusta mucho el misterio ¿Verdad?.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 15, 2012 6:25 am

La piel de nuestras palmas se rozaron y compartieron líneas, que pasaban de una a otra, como en alguna canción de trazos ceremoniales, un mudo momento de contacto. Sus dedos eran largos y bellos, sus yemas, eran sensibles y prometían un tacto divino, más sus uñas eran las de un hombre, hermosas y masculinas como lo era su voz.

De repente, soltaron sus labios algo interesante. El enojo del destino. Una fuerza que había reunido a éstos polos casi opuestos y ala vez, con tanto en común dentro de la antítesis, si el destino se enoja, hemos de suponer que nos castiga con lo que creemos, injusticias. Era el Destino un tirano entonces? Un Dios griego plagado de virtudes y defectos?. Qué habría pasado en la vida de ésta pobre criatura de Dios que hacia tener en cuenta el lado mas oscuro de las fuerzas de la vida? Las entrañas de nuestros hilos de vicisitudes?.
A medida que Hund hablaba, más convencido estaba de que su presencia en mi mesa no era mera casualidad. Su humilde juicio, su inocencia de mis pensamientos, estaba provocando la revolución de ideas de mi estructurada psiquis. Era Hund la personificación del Destino entonces que me ponía a prueba?.


- Si yo quisiera que mi vida fuese una aventura, porqué tendría mapas de todo para saber dónde buscar?. Es una aventura porque no sabes qué te depara, no es una aventura si sabes como terminará todo, sólo serías un mediocre, pretendiendo caminar sobre lo seguro y lo obvio por miedo a lo desconocido. El misterio es necesario porque nosotros, los humanos, somos seres incompletos, y es esa conciencia de estar inacabados lo que despierta nuestra curiosidad inherente, constante, nuestro afán de probar límites, el misterio estimula la curiosidad porque…nos da la enorme libertad de imaginar finales distintos, de pensar ideas, de tomar desiciones. El destino elige el misterio para nuestras vidas, pero nosotros elegimos tomarlo o dejarlo…mientras, el destino aguarda, nos da señales, si elegimos verlas, encontraremos nuestro núcleo, si elegimos ignorarlas, seguiremos nuestras propias pisadas, el resto de nuestras vidas. No habremos sido distintos de una piedra, de un grano de arena…pero en cuanto al hambre…-


Me llevé un bocado y mastiqué despacio, hasta tragar, sin dejar de mirarlo, alejando el plato de mí para acercárselo a él y que lo terminara con mi permiso absoluto.
- Comer sólo por comer, no evitará que me muera de hambre…mi carne puede estar nutrida, pero llenar el estómago es algo básico que puedo hacer hoy o mañana. En cambio, cenar… son pocas las veces en las que puedo cenar con tan grata compañía.-

Sonreí liviano y seductor para tomar sus dedos y besar sus nudillos, dejándolo descansar de mis caricias y bebiendo mas vino.

- ¿Qué o quién hay detrás de su parche.?-
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 15, 2012 6:58 am

Tenía que dejar de masticar, no podía hacerlo pues debía prestar la total y completa atención a las palabras de Annen. Miraba sus labios moverse, como si leyera un texto al mismo tiempo que lo escuchase. Incluso parpadeaba lento, como si el solo movimiento de sus pestañas sobre el aire pudiera interrumpir las cautivadoras palabras del poeta.

- ¿Podemos entonces elegir... ver esas señales? ¿Qué pasa cuando... nunca sabes si lo que eliges es lo que quieres? Eliges para obtener algo... pero la elección que pensabas era la correcta se vuelve incorrecta cuando no eso que querías no está en tus manos ¿No? .... ¿Para qué elegimos si el destino igual hará lo que tiene escrito? - De pronto, se dio cuenta que estaba hablando de más. Calló de inmediato, bajó la vista. Tragó saliva. No debería hablar demasiado para no incomodar... eso se supone lo había aprendido alguna vez. No recordaba como o cuando... pero no era bueno hablar demasiado, no lo era.


Maté al bastardo que se atrevió a golpearte cuando dijo que hablabas demasiado.... Pero tu no lo sabes, así que no te preocupes. Disfruta la comida. Está deliciosa ¿Verdad?



Observó el plato que se acercaba. Tampoco lo iba a rechazar, no podría hacerlo dada que era una muy buena oportunidad de conservar los nutrientes. Al igual que un animal, no se sobrepasaría de comida pero sí aprovecharía pues no sabría si al siguiente día podrá volverlo a hacer. Además ¡Estaba deliciosa!

- Gracias - Musitó ante el evidente halago "grata compañía". No tenía muchos de esos últimamente.

Escuchó lo de su parche, casi habría bien el otro ojo por la sorpresa de la pregunta. No lo hizo pero sí se congeló por un instante. Incomodo, el tema de su parche siempre le resultaba incómodo por alguna extraña razón. Solo era producto de ser un niño bastante activo ¿No es así? ¿Verdad que si?


Si... una caida, sólo un accidente.



- Me.... lastimé cuando era pequeño, caí de un árbol y una rama cruzó mi camino... Fue un accidente. Me gustaba mucho trepar árboles - Dijo casi como si fuese un libreto que estuviera leyendo. Completamente ensayado. - ¿Qué hay? No lo se - Debía responder su pregunta y un "no lo se" parecía ser lo más acertado. Después de todo, si hacía tiempo que no se miraba al espejo, eran aún mas años los que no se miraba detrás de ese parche.


Come


Si, es verdad, la comida estaba deliciosa. Había que aprovechar.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 15, 2012 4:55 pm

Mi mano sostuvo a mi rostro, mas específicamente mi puño, mientras una sonrisa se esbozaba en mi rostro al escucharle, absorto en su simple pero transparente juicio mientras bebía un poco de vino para digerir aquellas preguntas y poder contestarle.

- La verdad es que yo tampoco sé como responder esos interrogantes, es por eso que amo escuchar lo que opinan los demás, en busca de alguna mente superior, capaz de resolver éste gran misterio que es el Destino. El Destino quiso que yo tuviera un nombre irrastreable, el destino hizo que las cartas se posaran frente a mi, pero el que eligió una y no otra fui yo, y me paso las noches, preguntándome, qué hubiera sido de mi si hubiese elegido otra carta?. Esto tenia el destino para mi? O era aquello que no elegí?. Estoy viviendo mi vida o estoy en un mundo equivocado?...
Estoy disfrutando mucho éste momento, es por eso que creo estar en el rumbo correcto. Tus preguntas, son inteligentes y románticas, me han ayudado a comprender que no soy el único con éstas dudas.
No calles, quien soy yo para acallar las dudas de los demás?...A mi no me gusta que acallen las mías…Aunque claro, primero debes comer, jaja.-


Reí suave, bebiendo mas vino y mirando el aparato que reproducía la música. Cerré los ojos y le di descanso a mis dudas por aquel instante. Un encuentro, totalmente humano, sin sexo de por medio, aún había salvación para la especie humana. Para los Paladines de la moralidad, yo estaba realizando un juego tétrico y aberrante de sumisión humana, diciéndole a éste joven muchacho lo que tenia que hacer. Pero para mi, esto sólo era un preliminar, un proceso.

- Puedes lavarte los dientes luego de comer, en el baño. Ya es suficiente con las dudas carcomiendo tu cabeza, no dejes que las caries la imiten también.-

Dije, dando una pista quizás de lo próximo que haríamos. Personalmente el mal aliento no me molestaba tanto, pero deducía que mi acompañante tenia una vida difícil, y yo era un hombre algo detallista, la higiene también era una necesidad básica.

Un accidente hm… una mentira tan evidente para un psiquiatra como yo , que me hizo pensar en una violencia escondida tras ese sumiso aspecto, algo que goteaba permanentemente. Esos gestos, esa rigidez muscular, esa única pupila inestable y fugaz. Su voz…ha… si, si… mi demonio podía sentirlo también, como si los monstruos pudieran comunicarse telepáticamente entre ellos, sin necesidad de que sus cuerpos humanos bocetaran palabra alguna.

- Te gusta la música, pequeño Hund?.-



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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 2:00 am

- Entonces, nunca lo sabremos... - Musitó antes de seguir comiendo hasta terminar. Era agradable escucharle así que lo mejor era no interrumpir.

- Las dudas no carcomen mi cerebro.... lo alimentan - aclaró al brillante hombre pues era cierto. No es que preguntase porque la duda y curiosidad "le carcomía" y le nublara la mente con pensamientos de suma ansiedad, no no, no era nada parecido a eso. Las preguntas que se formulaban en su cabeza eran hechas para escuchar más del interlocutor, si el otro no quería hablar tampoco había problema. Pero eso si, las caries si carcomían dientes, así que había que obedecer y lavárselos.

- Sólo la música que cuentan lindas historias... me gusta escucharlas - y no es que las melodías sin letra no contasen una historia, lo que sucedía es que no muchas veces Hund las comprendía pues para hacerlo el autor se basa en que hay escenas y situaciones que un humano ha vivido casi sólo por nacer. Pero Hund no había tenido una vida normal, tranquila y llena de escenas amorosas que la mayoría ha experimentado. Es por eso que prefería las que tenían letra, las que podía escuchar e imaginarse la historia que contaba. - ¿A ti te gusta la música? -

. . .

Tragó la bebida que se le fue servida sólo hasta que en los platos no hubiese absolutamente nada de comida. Asintió con la cabeza al final y apresuró a lavarse debidamente, encontrando por sí mismo las cosas para hacerlo. Ah! pero antes de hacerlo - ¿Puedo ayudar a recoger los platos? - pidió. No los ropmería, tendría cuidado. Era sólo que le gustaba atender a sus clientes debidamente y se le había acompañado a comer, lo más correcto era recoger, lavar, limpiar. No importaba.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 3:11 am

Estaba en presencia de un ser absolutamente especial y eso me fascinaba, me excitaba mas que cualquier cuerpo humano esculpido por manos divinas, su voz y sus palabras son preciosas sin lugar a dudas, pero su aura, ha…es tan depresiva, tan oscura… es un jeroglífico en vida.

Me levanté para juntar los platos y ver que su entusiasmo por lavarlos también era genuino. Iba a desistir y a encargarme de la limpieza, pero entonces pensé ¿Por qué no dejarlo ser? Si era como otorgarle una confianza a su persona, sin juzgar, en una tarea tan sencilla como lavar los platos.

- Claro que puedes ayudar…-

Le dije en un tono suave, dejándolo ocuparse de la mesa mientras guardaba cada cosa en su lugar y me disponía a cambiar de música, pensando en la misma rama del arte al cambiar de displays. Elegí un poco de música del barroco, mas bien Beethoven, lamentando que no tuviera el tipo de música que le gustaba a Hund.

- En cuanto a la música…me gusta bastante la ópera y la música clásica, mas que nada el estilo neoclásico y del barroco. La escucho siempre que estoy en armonía y en relajación, aunque a veces cuando no puedo relajarme, la evoco también. La música es una de mis grandes musas y de mis medicinas, especialmente a tamañas horas de la noche.-


Contaba repasando la mesa y dejando todo impecable, para dirigirme al umbral de la puerta de la cocina, mirando de reojo la figura humana que se explayaba en la cocina con mis platos.
- Cuando termines con eso y los dientes , te espero en la chimenea…aún queda más.-
Musité desde mi posición, hablando con una sonrisa y caminando hacia mi habitación, decidí cambiarme y desnudarme, liberándome de los cintos, de las corbatas y camisas, de los zapatos, quedándome en ropa interior y en una bata cerrada color vino, de un satén suave y de costuras escondidas. El cabello siempre suelto, mis dientes lavados y mi dignidad en su lugar, con eso yo volví al living de la chimenea y me traje del baño, un pequeño botiquín azul que contenía algunas cosillas.
Paciente, me había sacado una botella de vino, esta vez New Age y dos copas, por si mi acompañante quería beber más aunque tuviera que lavarse de nuevo los dientes

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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 4:03 am

Entretenido hizo el quehacer de la cocina. Lavando con rapidez y perfección ante años de haber hecho lo mismo. No era nada el limpiar y acomodar comparado con algunas otras cosas muy difíciles que los clientes le ponían a hacer.

Se fue a lavar los dientes como tenía antes ya previsto, sin correr por la casa pero tampoco a paso lento, lo suficiente para no mantener esperando por mucho tiempo al cliente. Enjuagó su boca evitando a toda costa mirar el espejo de frente. Todo aquello le decía lo importante que era para Annen la higiene así que como extra, lavó bien sus manos y su rostro a pesar de haberse bañado antes. No importaba, él tenía que estar perfecto.

Ya lo eres

Volvió hacia donde le estaban esperando y se quedó parado frente de él, esperando la siguiente orden... pero había algo que estaba pensando, una curiosidad. - Y ahora... ¿Escuchas música porque estás relajado? ¿O porque n puedes relajarte - Ladeó un poco la cabeza mientras preguntaba. Hund no sabía mucho sobre aquellas palabras "neoclásico" "barroco" "musas". Pero la suave y sensual voz con que el otro lo decía. Le hacían sin duda imaginarse un sitio tranquilo tal y como la melodía estaba sonando. Si, probablemente la respuesta sería que estaba relajado.

Entonces se dio cuenta. Parecía que la música en el ambiente afectaba de ciertas diferentes formas el estado de ánimo de las personas. Entraba al cerebro y lo movía a su antojo sin que el cuerpo no se diese cuenta hasta que fuese demasiado tarde. Pero si le gustaba la música clásica.. la música tranquila. ¿Sus actos serían igual?. Hasta ahora no había sido diferente. La suavidad con que le había tocado, las dulces y elegantes palabras. Y sin embargo, no podía asegurarlo aún. No hasta que diera a notar sus verdaderas intenciones. ¿Esperanza? .... Podría tener si... pero lo preferible era simplemente esperar. Esperar y Obedecer.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 5:04 am

Lo esperé con paciencia en mi lugar. Sus movimientos por la casa eran como la estela que deja un cigarrillo en un ambiente cerrado, esa silueta semitransparente que choca con los ángulos y simplemente se esparce…tan místicamente frágil, tan etérea. La verdad es que me deleité más viéndolo moverse así que cuando lo vi por primera vez, sus músculos marcar y dar forma a la tela, sus pasos, su respiración, su voz.
Deposité mi cuerpo en el suelo, impávido, mientras sólo mis orbes azules lo seguían de aquí y allá hasta que estuvo frente a mi. Mi codo, cómodamente apoyado en el cojín blanco, era del brazo que sostenía la copa, más mi otra mano se estiró para hacerle una invitación y que se sentara en el cojín, así mi cabeza quedaría cerca de su pecho.

- Estoy relajado, claro.-


Musité divertido por su pregunta, por sus ahora, mas abiertas reacciones. Ya sabia que aquel cuerpo carecía de magia, peor había comprobado lo hermoso de su entidad, de su naturaleza, y ahora que las necesidades básica son eran motivo de nada, ahora que ambos estábamos relajados y desprovistos de ropa más que algunas meras prendas sueltas, ahora era el momento de probar la sensibilidad de la piel, de ir a la intimidad.

Era el momento indicado para comprobar donde comenzaba la humildad y terminaba el pateticismo humano, que vende la carne por necesidad o por placer, o que simplemente, por auto castigo.
- Acércate y siéntate, mi pequeña musa, tengo un trabajo para ti.-


Musité aún con la mano tendida para que siguiera siendo mi acompañante. Si de algo estaba seguro es de que no iba a violarlo no… al menos mi yo actual no lo haría y éste ser no excitaba esa parte morbosa de mi porque…sencillamente no luchaba por la vida, simplemente, se dejaba llevar por ella, como la corriente, como un lánguido pétalo en el mar.
Saqué un catéter y una aguja, seguida de un estuche con un pequeño aro de barra, que contenía un hermoso zafiro. Sí si, planeaba perforarme la oreja izquierda y hacerme un arete, ni mas ni menos.

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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 5:37 am

Se acercó tal y como se lo indicaron. Se sentó. No se acomodó del todo pues seguía expectante, curioso por lo que seguiría. Su ojo no dejaba de mirar la posición y el rostro en que Annen se encontraba. Ciertamente parecía relajado y eso... por alguna razón, le ponía un poco nervioso. ... No ... nervioso no .... emocionado podría ser la palabra.

Por suerte su rostro no demostraba mas que tranquilidad absoluta.

Observó la mano extendida del pelirrojo mas, esta vez, no la sujetó con su mano. Gateó hasta él aprovechando a colocar con suavidad su rostro sobre esas expertas manos. Tal vez porque por experiencia sabía que esos pequeños detalles de les gustaban a hombres como Annen. Pero por otra parte ¿Qué otro hombre era como el hombre de fuego frente su vista? Quizás sólo estaba buscando un poco de contacto físico más intimo, mas sensual. ¿Era acaso esa posicion? ¿Las escasas ropas? La intensidad de los azules ojos que contrastaban deliciosamente en su rostro. No podría saberlo.

- Lo que desees - respondió con calmada actitud diciéndole que no importa el trabajo, él lo haría.

Miró aquellos objetos, curioso en verdad ¿Lo tenía pensado para Hund? ¿Para él mismo? ¿Para un tercero? Quizás un nuevo fetiche que no había experimentado con alguien más ... ah..... Tantas preguntas que no tenía caso formularse ahora.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 5:50 am

Su rostro se posó en mi mano y yo sólo sonreí, dejando que la caricia se concretara y que mis dedos se diluyeran suavemente en su mentón, mientras su cuerpo se posicionaba cómodamente en el gran cojín. Claro que era lo que deseaba pero…en el fondo mis interrogantes seguían flotando, apenas resueltos.

Mis yemas recorrieron su tersa piel, su rostro suave y aún virgen, lejos del parche. Mis dedos apenas lo rozaron, pues no querían invocar ningún demonio de momento. Luego peiné sus cabellos y estudié la sedosidad de los mismos, sonriendo al comprobar que éste bello perro se encontraba con las proteínas justas. Luego mi mano viajó por su cuello y su pecho, rozando un pezón, encontrándome con un sin fin de cicatrices en el camino de las que negué en un gesto mudo, de desaprobación, y finalmente llegué a su mano.
Le entregué el pequeño catéter con la aguja ya puesta en él, y mis manos entonces alzaron todo mi cabello hacia un costado, mostrándole mi blanco y fibroso cuello, la oculta oreja.
- Una perforación, ponga el arete y cuide que la sangre no se derrame.-

Le sugerí, sin cerrar los ojos pues no me asustaba el dolor ni las agujas. Pero… porqué un arete? Un simbolismo también se escondía detrás de él. La violencia corporal era un extremo destructivo de las cosas que no se regurgitan, que no se gritan, y yo estaba plagado de ellas, pero mi mano era incapaz de flagelar de aquella manera mi cuerpo. Por que no darle a otro ser vivo la oportunidad de hacerme un mortal como cualquiera?.
Pasado el dolor, vendria la morfina y con él, el último paso de la noche: los aceites eroticos....
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 6:22 am

Ya no importaba el por qué había hecho lo que hizo. Lo que realmente importaba era que aquellas suaves caricias eran agradables. Ladeó incluso un poco más su cabeza para buscar más contacto. No despegó vista del otro hasta que algo fue entregado en sus manos.

Miró el objeto e incluso lo inspeccionó con los dedos. Paso luego la mirada al pelirrojo. Un sensual movimiento que no había pasado desapercibido por el gris ojo de Hund, que si bien opaco, percibía cada detalle de cada situación.

Parpadeó un poco ante semejante petición. Efectivamente nunca había hecho algo parecido - E...esta bien - dijo por mero instinto pero ¿En verdad estaba bien? ¿Por qué querría que alguien inexperto en el tema violase la naturaleza de un cuerpo? Aunque este fuese sólo un pequeño agujero decorativo, era violar y modificar el cuerpo.

Sólo hazlo, sin pensarlo.


Tragó saliva y se acercó aún mas con el objeto en la mano. Miró analítico el dónde debía hacer el agujero. Por fortuna sus manos no temblaban pero sí que se encontraba nervioso. Aún se preguntaba el por qué se arriesgaría demasiado al pedir semejante cosa.

Removió la protección del catéter y apuntó al centro del lóbulo. Dió un ultimo vistazo al rostro de Annen como última aprobación antes de entonces comenzar a perforar la piel.

Un horrible escalofrío pasó por la espalda de Hund cuando apenas un poco de la aguja había hecho sangrar el oido. Era casi como el horrible chirrido de unas uñas arañando un vidrio o una pizarra. La piel se le enchinaba en el momento... ¿Que sentimiento era en sí? ....No ...lo estaba disfrutando ¿Verdad? ... no, no podía ser eso.

Sin pensarlo. Dije


Empujó un poco más la aguja hasta perforar toda la carne. La mano que antes estaba en el hombro de Annen, ahora estaba detrás de la oreja, como si la simple perforación fuera suficiente para hacerle desaparecer esa oreja con el más mínimo error. Tragó algo más de salida. ¿Y ahora? ... Colocar ese arete.... pero ... Una pequeña gota comenzaba a salir de la lastimada piel. su primer impulso fue de acercarse, dado que tenía las manos ocupadas debía de evitar alguna forma de que esa gota de sangre manchara algo. Sacó la lengua, se acercó mas alcuerpo ...pero ...

NO!!


Paró de inmediato. Metió la lengua y optó por restregarse ligeramente sobre la herida una vez retirada la aguja, manchando así su rostro, del lado opuesto al parche. ¿Qué hubiera pasado si hubiese probado la propia sangre? ¿Si hubiese siquiera sentido el calor y metálico líquido en su lengua? .... Sólo una persona lo sabía y no lo iba a decir.

Se alejó un poco y tomó el arete, acercándolo y colocándolo con mucho cuidado. Limpiando de vez en vez con sus dedos, intentando no manchar nada de la vestimenta.

Terminó y miró el cómo había quedado... la verdad era que le quedaba muy bien. Su ojo buscó la mirada contraria en busca de un rechazo o una aceptación por su trabajo. Se mantenía tranquilo pero... ¿Por qué su corazón le palpitaba tan fuerte? ¿Por qué se sentía tan intranquilo? ¿Qué había significado todo eso? ... o quizás, no había significado nada en realidad.

- Te.. queda muy bien... me gusta cómo se ve - comentó con sinceridad demostrando lo que sentía por dentro con esa voz suave y algo temblorosoa.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 6:47 am

Un leve momento de dolor, un puntazo que removió algunas fibras sensibles de mi ser, que no se comparaban con otras experiencias dolorosas. Por una centésima de segundo vislumbré algo horrible riéndose frente ami, una sonrisa dentada, un pecho masculino desnudo, una cabellera de fuego, pero por otros instantes…el cuello era delgado, una cabellera rubia y…risas…

Abrí mas los ojos y parpadeé, volviendo al mundo real cuando la piedrecilla fue enroscada en el arete, ya siendo parte de mi oreja. Por instantes, sentí la humedad conocida de una boca abierta, y al segundo, su rostro limpiando mi oreja.
Creería quizás que mi sangre estaba contaminada o…no le gustaba hacer tal gesto desagradable para muchos. Esta bien, no intentaba forzar la situación si no mas bien que fluyera, con sus tensiones y con sus equilibrios estáticos del momento.

-Así que te gusta…-


Susurré tanteando mi oreja para saber en donde estaba el arete y luego mirando al joven junto a mi, acariciando su mentón con mis nudillos y la nuez de su cuello semi-descubierto. Dedos traviesos y dulces que trazan caminos sutiles sobre una piel muerta y curtida.
Llegaba el momento del embalsamamiento natural y para ello el lugar era el indicado, pues el alfombrado era cómodo como lo eran los cojines y los cojines normales que adornaban los cojines, valga la redundancia, pero en sentido de decoración, era detallista.
Los pequeños cojines los eché en el suelo mientras mis manos se acercaron al cinto de la bata de Hund, y con suave destreza me deshice de él, para dejar caer su bata y mirarlo a los ojos, sin prestar atención a su cuerpo…aún.
Su naturaleza curiosa y sumisa me habían mostrado un ser completamente rico e inspirador, que sentía la humildad en cada movimiento y en cuya displicencia se encerraba una melancolía que cualquier dramaturgo envidiaría tener. Su mirada, triste como una pintura del Expresionismo, evocaban miles de tragedias y a la vez, un enorme vacío. Había encontrado en Hund, el resumen de todos los aspectos de la vida y que hacen que existan musas: había encontrado en é al destino actuando, la vida rutinaria y a la mismísima muerte, como fantasmas que rondaban en el pobre perro alemán y que lo movían cual marioneta, consumiendo su corazón como casi habían consumido al mío.

Lo miraba con una sonrisa mientras pensaba que el Destino lo había puesto en mi camino por una razón, y yo quería creer que era la de salvarlo de marchitarse. No hablaba del cuerpo, no hablaba de la profesión, hablaba de la esencia Si Hund se resignaba a ser parte de la corriente, su riqueza se perdería, y aquello que lo hace único y distinto a los demás…se perdería en el olvido. Había encontrado al último Dios de los humanos, había encontrado un ser despojado de la carne que sólo era alma y mente, cómo podría sencillamente dejarlo ir y no producir siquiera una buena acción en él?.

Yo no era el monstruo, podría demostrarlo. Mi tacto grácil jamás cambiaba y eso podía demostrarlo, redundando de nuevo, tanto en un maduro amante ario, como en un simple puto.

- Y le gustaría recostarse en los cojines del suelo?...boca abajo, si no le es incómodo, acomode los cojines como quiera, estará un rato largo en aquella postura.-

Pregunté pasando mis nudillos por sobre sus genitales, sólo mirándolos, no violentándolos o mancillándolos.
Mientras a mi espalda, abría el botiquín y sacaba tres pequeños frascos transparentes, que contenían líquidos sonrosados y en apariencia, aceitosos. El aroma era muy tenue como para ser percibido en su totalidad, pero se trataba de aceite de amapolas, de hierbas aromáticas y finalmente de rosas.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 7:59 am

Y le miró, todo el tiempo le estaba mirando a los ojos, aquellos que contaban una historia pero que a la vez callaban hasta el mas profundo del ser. Hund no era de aquellos que analizaban a fondo a las personas. No tenía caso si sabía que no las volvería a ver, si no en mucho rato, seguramente nunca. No tenía aquella experiencia que probablemente el hombre frente de sí tenía. ¿Que cómo lo sabía? ... Solo era cuestión de sentir esos suaves tactos, esa mirada completamente penetrante que parecía atravesar todo su ser ... ¿Nervioso? .. Por supuesto, aún mas de lo que estaba con lo del arete.

Asintió con la cabeza, el párpado caído que siempre llevaba ahora estaba un poco más abajo, señal de que aquellas caricias eran de su agrado. Casi como un gato que ronroneaba ante el ligero roce de un humano... ah pero Hund no era un gato, era un perro, sólo un perro callejero que no tenía derecho de aquellas suaves toques pero que aún así buscaba por ellos.

Lo que quedaba de ropa fue deslizada a voluntad del hombre de fuego dejando ver aún mas los detalles del grueso collar en el cuello y por supuesto el maltratado cuerpo pero que, según su ángel de la guarda, era perfecto. Como buen cachorro, se quedó quieto, le dejó que le mirase, que sonriese, que le examinase todo lo que quisiera. No le importaba. Para eso era después de todo. Algunos tienen animales para cuidarlos, alimentarlos, pero también algunos otros, disecan a los animales para tenerlos como trofeos en un aparador. Un perro podría tener bastantes usos. Era muy bueno eso, significaba que nunca se aburriría.

"Gustar" no es la palabra pero ... - Claro... parecen muy cómodos -

Obedeció con rapidez y sin incomodarse nada sobre aquel roce en su "zona íntima" que de íntima no tenía nada. Se recostó colocando un sólo cojín bajo su barbilla haciéndole curvar ligeramente su espalda dando nuevas sombras a como se veía de pie. Su trasero, aunque marcado, bien definido, ni tan redondo ni tan pequeño ni tan perfecto. Sólo eran los glúteos de Hund.

Observó de reojo los nuevos objetos que sacaba. Los reconoció de inmediato, aumentando el ligero aroma que se podía percibir. Sobre todo el de rosas que era el más comercial, el olor le llegó aunque tenue, su cerebro se encargaba de maximizarlo - Ah ... el sentido que faltaba - susurró mirando hacia en frente y cerrando momentáneamente su ojo.

Si, era el único sentido que faltaba por ser estimulado, había degustado la comida, escuchado la música, sentido las caricias, de la vista era evidente que tan solo mirar los ojos y el hombre en general se daba por servido. Así, el único sentido faltaba ser estimulado correctamente era el del olfato. Ahi estaba. Tan suave y gracil como el hombre mismo.

Presta atención

Abrió el ojo, su cuerpo ya estaba descansando por e el momento, ya no temblaba, ya no estaba nervioso, ya no palpitaba fuertemente al ritmo de ese órgano vital. No, ahora se encontraba tendido preguntandose que tantas cosas se le corurriría hacer al eplirrojo de fuego
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Re: Noches rojas (privado Hund)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 5:48 pm

El primer aceite embadurno mis dedos, dejando mis manos brillantes y pulidas, húmedas y cálidas, para comenzar a pasearse con gusto por su silueta fibrosa, desde sus pantorrillas hasta sus glúteos, a los cuales masajeé en movimientos circulares, también presionándolos y separándolos.

Luego mis palmas viajaron por su espalda, ancha y hermosa, por sus omóplatos perfectos y por sus hombros redondos y bellos. A pesar de la piel marcada, su naturaleza era preciosa, como si hubiese sido entrenado para aquella actividad.
No importaba, en lo absoluto.

Recorrí su cuerpo en aquella posición, dejando el aceite en cada rincón de piel, amasando sus músculos, esculpiendo sus caderas, lo acaricié hasta que el aceite fue consumido por su maltratada piel, como un desierto que devora la mas pequeña gota de agua.
Luego vino el segundo aceite, y ésta vez me senté de espaldas, desnudo pero con el bóxer, para poder tener sus pies en un mejor ángulo y llenarlos del aceite también, explorando la planta y los dedos, sus talones, sus tobillos, besándolos con suavidad y sintiéndolos ásperos al principio, quizás por que no usaba los calzados adecuados.
Tenia tantas imperfecciones y tantos matices distintos y caóticos, que cuando uno decidía mirarlo como un solo ser…se veía como una obra de arte, se veía único y era ese caos en su cuerpo y aura lo que lo hacían perfecto, único, irrepetible.

- Su piel necesita muchos mimos…-

Susurré continuando con el masaje en su trasero, comprobando que también había cicatrices, que no había una sola curva de él que no estuviera sesgada o martirizada, pero la única curva que no había visto hasta entonces era la de su rostro, una sonrisa. Claramente y quizás, no la conocía.

El aceite volvió a secarse, más su piel quedó tersa y lustrosa, perlada pero no mojada, y mis manos tocaron su hombro y así, inclinado, casi de rodillas junto a él, le indiqué que se volteara, para colocar el tercer y último aceite en sus pectorales, en sus pezones y su vientre. Mis manos aceitadas viajaron a su zona erógena, más solo acaricié sus testículos, para irme a sus muslos, sus rodillas y finalmente, sus brazos, esparciendo el liquido aromático hasta sus manos.

Hund era a pesar de todo un ser hermoso, y en aquella noche había desmitificado muchos postulados que me atormentaron durante meses. Había traído la claridad a mi mente y la seguridad de mis acciones.
Una ultima caricia en su pecho y luego deposité mi mano en su vientre, para mirar la chimenea que aún crepitaba, resistiéndose a extinguirse, mientras mis cabellos, sólo las puntas tocaban su pecho.

- Creo que hemos terminado.-

Sonreí en aquella postura, mirando sus jóvenes labios y pasando un dedo sobre ellos.
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Re: Noches rojas (privado Hund)

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