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Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

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Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Andre Y. el Mar Jun 05, 2012 6:18 pm

Andre estaba sentado en ese lugar mirando a la nada recordando el día que Ian le había salvado la vida, había llenado el asiento de tras de su coche con rosas y algunas flores de su jardín para ver a su amo, ya que de alguna forma el hacer de nuevo su promesa al peliplata era una costumbre muy mentida en el, mientras esperaba a su amo se puso a recordar como había llegado a ser un lobo amaestrado por el jefe de los Blades.

(Inicio Flash back)

Tenía poco mas de un mes de haber llegado a Steinburg, después de haber dejado Francia y haberse ganado su reputación como Rosa-Orient, aun era algo joven pues tenia recién cumplidos los vente años, dada su personalidad se había mantenido a ralla de la guerra entre ambos bandos, observando como buen Lobo sediento de sangre tratando de conocer que pasaba con la situación y como se desvolverían las cosas. Dada su personalidad distante con las personas busco una casa con un amplio jardín a las afueras de la cuidad dado que estaba divididos los territorios y el hecho de que en la espalda como en la cadera portaba sus armas, termino comprándola algo retirada dentro del territorio de los Blades, aunque eso no era lo importante (aun conserva la casa solo que ahora esta llena de flores y rosales), en algunas ocasiones cuando salía podía ver a los Blades ir y venir, aunque para evitar meterse en problemas con cualquier persona simplemente había decidido guardar su espada y guadaña en porta planos para no llamar la atención, pero en especial para no involucrarse demás.

Durante algún tiempo mantuvo la calma hasta que una carta llego a la casa y con un olor a pólvora en ella, por curiosidad la abrió leyendo el contenido algo asqueado por ese aroma a polvorea entre sus rosas, ademas era uno de esos días que soplaba el viento, pero no anunciaba la lluvia ni nada por el estilo.

“Querido Andre Y. Hill o debería decir querida Hime Andre Yuki Nijo Hill-sama.

Hime de las kunoichis del emperador es un placer mandarle esta carta solo como un recordatorio de que no puede dejar atrás su pasado y menos en esta ciudad donde yo conozco su pasado y el futuro de usted si regresa, no se preocupe yo mismo me encargare de borrar la ofensa de usted al dejar la Casa Nijo con su madre que ya a pagado su deshonor, espero poder verle en esta guerra para poder disfrutar de lo que su muerte me dará.

Atte. El que conoce su secreto, un Bullet.”


El solo leer eso hizo que los nervios se le pusieran de punta por que ahí estaba su nombre completo ese nombre que el mismo había destrozado para dejar se ser quien era y poder vivir una vida "normal" como las demás persona en este mundo, quizás lo que lo hacia encresparse de los nervios era que estaba en el código que su familia paterna usaba para comunicarse, fuera quien fuera tenia que encontrarlo, para quitarse esa marca en su ser.

Reviso el sobre notando una pequeña anotación dentro de este, era una dirección, poco le importo que fuera una trampa o algo así, solamente estaba pensando en deshacerse de esa persona lo antes posible para llevar una vida calmada y “normal” como las demás personas en este mundo en decadencia.

Se cambio la ropa que usaba para cuidar su jardín (un conjunto deportivo colo azul celeste) por un combinado diferente, un pantalón de vestir negro, una camisa blanca y un saco largo pegándole mas a la apariencia de un gabardina negra hasta la rodilla, sus cabellos sueltos llegándole a los hombros, con cuidado cuelga en su espalda a la vista del mundo su guadaña y en la cadera su espada, se había quitado los lentes por que no los necesitaría para lo que haría.

Sale de su residencia para caminar hacia el lugar escrito en el sobre, sin importarle ser visto por los Blades como uno mas de ellos por sus armas, sus facciones eran mas frías y marcadas, su mirada era como la de un lobo sanguinario apunto de matar a su primera presa después de varios meses sin comer, sus pasos eran delicados y suaves, mientras caminaba calmadamente, eso si iba mascullando como si de un perro enojado se tratara.

Después de un rato llego hasta donde estaba la dirección, era un lugar estaba en ruinas fuera lo que fuera el lugar, era donde se encontraría con aquella persona le había mandado la carta, pero al caminar por el lugar el sonido de una bala le hizo brincar aun lado para evitar el rebote de esta busco con la mirada a la persona que le había disparado, pero al parecer había caído en un trampa ahora estaba rodeado por algunos Bullet- que divertido esto, sal tu que me has llamado- dice alto ocasionado que le disparan los que le tenían rodeado, solo pudo parar algunas de las balas con la espada, tres impactaron directamente contra su cuerpo haciéndolo perder el equilibro, por que una fue en la pierna derecha por suerte no había dado el alguna vena importante, otra en el brazo derecho y la ultima rozo cerca de su mejilla izquierdea.

(Fin del flash back de los recuerdos previos de Andre de ese día)

Escucha los pasos de su amo lo cual lo regresa a su realidad por lo que sonríe al verle y hace una pequeña reverencia- buenas tardes amo- se acerca para besar la mano del mayor como mala costumbre- hace tanto tiempo no cree amo Ian, ya son cuatro años de estar con usted- susurra esperando que Ian recordara ese día como él.

Andre Y.
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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 08, 2012 8:02 am

Año dos mil ocho. Como en todos los años la ciudad estaba sufriendo de una importante transición, en busca de una paz que no llegaba, en busca de un consuelo a la sangre derramada, del minuto de silencio, de las condolencias. Pero no tenía permitido eso, desde hacía ya varios años. El capo de la familia Blades, Ian Mirko Doglio, llevaba en la cabeza tres años, dos de los primero habían sido tortuosos, dedicados a la restauración mediante matanzas y ordenes crueles que lamentaba dar. Pero fue recompensado y logro mantener su sitio y ahora su grupo crecía y los que tenía cerca eran leales. Y también, esporádicamente, había empezado a conocer gente que le atraía.

Desde el balcón de aquella casa que dejaría el próximo mes, miro a aquel sujeto avanzar por la calle y al principio no le llamo la atención pero entonces lo escucho. Si, lo escucho, un segundo antes de mirarlo, el tintineo que provenía de sus cuchillas. La guadaña y al espalda, cada uno en su sitio. Le miro perderse en la longitud de la calle y entonces lo siguió. Era joven y estúpido y lo mejor es que hacía lo que su instinto le ordenaba. Y allí había algo que le llamaba la atención poderosamente. Pareciera que había contado el momento exacto para seguirlo pues la distancia no le dejaba ni ver ni ser visto, pero podía escucharlo. Paso, tintineo, paso, tintineo y fue eso su guía.

Escucho los disparos y de nuevo el tintineo, cantarín, llamándole con una fuerza muy extraña. Un bullet le intento llegar por el costado mientras el examinaba el terreno, encontrando, poco a poco, de donde venían los disparos. Desenfundo antes de que el otro pudiera levantó el arma y lo destajo, empezando por el cuello, por si se le ocurría gritar.. Abanico la espada una sola vez, quitándole el exceso de sangre y siguió avanzando por el exterior del círculo. Se tomó su tiempo con esto, mientras el extraño sujeto allá abajo iba perdiendo enemigos rápidamente.


____________________________

Esas ruinas siempre le causaban calor. Es como si pisara una costra que nunca se caía, una costra que le recordaba aquellos días tormentosos y llenos de sudor por el esfuerzo físico. Llevaba el pelo firmemente atado en una coleta por la nuca, liberando piel para no sudar demasiado. Una sudadera de tela muy ligera por encima, junto con su mezclilla cómoda para cuando se le daba la gana, porque ya nadie le decía que vestir, de nuevo podría recibir respeto sin disfrazarse. Sus sandalias de tiras subían hasta media pantorrilla bajo el pantalón y sus tres espadas tintineaban en su cadera.

Buenas tardes… — Eran tardes, ¿Por qué parecía medio día aquí? Le observo mientras le besaba la mano, sintiendo cosquillas cuando los labios rozaron sus manos algo resecas. Después apoyo las manos en las caderas y miro el lugar que aún estaba en su mente comprar. — ¿Cuatro años? — suspiro con cierta pesadez, avanzando hasta el lugar designado para él, sentándose para después recostarse un poco en la silla. — ¿Tan poco ha sido? — Miro al cielo con nubes y ladeo una sonrisa, o hecho aquellas vez fue una locura, una de la que nunca se arrepintió.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Andre Y. el Sáb Jun 09, 2012 1:32 am

Un tímido color carmín casi innotorio pinta sus mejillas al verlo de esa manera arreglado, la verdad no le molestaba todo lo contrario le gustaba mucho verlo de esa forma tan normal, sin duda la asentaba mejor que los trajes, pero calmo sus emociones para verlo y escucharlo atentamente.

Sonríe con cierto cariño y espero a Ian ante la pregunta- si amo- mira para todos lados de forma rápida para asegurarse que nadie lo viera ni lo escuchara hablarle con tal confianza- digo Ian, ya son cuatro largos años que parecen mas- se sienta a los pies de su amo importándole poco ensuciar el pantalón de cuero negro ajustado o su gabardina negra hasta la rodilla realmente no le era importante, por que en esos instantes solo deseaba cerrar el lazo con el peliplata una ves mas- solo cuatro años que yo no cambiaria por nada del mundo Ian, por que desde ese día mi vida es solo tuya, por eso te regalo estas rosas- le muestra el acento trasero de su coche lleno de esas flores.

Aun no se que fue lo que viste en mi ese día, siendo que solo estaba peleando con todas mis fuerzas para ocultar algo de mi- con cuidado posa una mano en la pierna del mayor mirándolo como un can fiel, antes de posarla la cabeza en el mismo lugar esperando algún mimo, y recordando.

----------------------------------------------------------

El aroma de algo diferente a la pólvora, plomo y el aroma a rosas de su sangre invadió su olfato como su fuera un lobo cazador, acerco un par de dedos ha su mejilla para acariciar la sangre que de esta brotaba, la llevo a sus labios para lamerla y sonreír de una forma bastante sádica y desfigurada casi como la mirada de un ser algo carente de razón humana- hace mucho tiempo que no sentía este frió ni probaba el sabor de la sangre- baja su espada como si se hubiera dado por vencido en esa batalla, pero por algo era quien esa.

Discretamente llevo su mano al seguro de la guadaña para soltarla, y la toma rápidamente con la mano derecha, antes de moverla a su alrededor para abrirse espacio en ese circulo que buscaba acabar con su vida, al verlos algunos caer y otros trastabillar par alejarse, se puso de piel col algo de trabajo- jaja, vamos a jugar- sus facciones calmadas se había vuelto en unas completamente salvajes como las de un Lobo sediento de sangre- este es un juego perdido- masculla como si fuera el ladrido de un Lobo molesto para golpear el mango de la espada con el tobillo y hacer que esta saltara, con la mano izquierda, aunque los Bullets que no había perdido el control del todo le apuntaban esperando disparar libremente.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 22, 2012 5:25 am

Escucho un claro que provenía de allá bajo, de aquella arena central donde estaba sucediendo el espectáculo que había llamado su atención. No se detuvo a verificar nada. El siguiente tipo ya lo tenía en la mira y le hizo chasquear la lengua silenciosa entre aquel ruidero. Blandió su espada, recibiendo un rasguño en e l hombro mientras corría hacia su enemigo. Lo agarro de costado, haciéndole un corte transversal del estómago al hombro, bien profundo, mismo que le mancho parte del rostro y el cabello mientras el tipo se desangraba en un grito de agonía. Maldijo en bajo, le quebró el cráneo y se limpió lo que pudo, volviendo a abanicar su espada para quitarle el exceso de sangre y continuar. En ese punto se arrimó para espiar un momento.

La sensación de querer entrometerse apareció de nuevo. Se inclinó y hecho a correr, derribando a otro par de tipos que le dispararon, rasguñándole la piel pero sin frenarlo. ¿Por qué erraban? Por qué un arma no sirve más que a ciertas distancias pero una espada es de corto alcance pero una vez roto el campo de visión del contrario, es poco lo que se puede hacer. Le arranco el arma a aquel sujeto, el que estaba más cerca de las escaleras y lo pateo, atravesándole el estómago cuando cayó al suelo. Pero no le dio el tiro de gracia, porque no lo necesitaba, valdría mejor que se desangrara. Comenzó a bajar las escaleras, lentamente, sacando una de sus cuchillas a la par que analizaba la situación.


____________________________
Ladeo una sonrisa al cambio de intención en la frase y se reacomodo en la silla, enderezándose un poco para mirarle fijamente, como aquel que sabe pero pretende que no, solo porque así es más divertido, empero, no hay nada divertido en este asunto. Escucha la palabra, largos y asiente apenas se siente conectado con esta. Han sido años muy largos, pero le hubiera gustado que pasaran más lentos aun. — Rosas… - susurro y miro hacia el auto que estaba de espaldas a él. La fragancia le llegaba con fuerza y no dudo en respirarla, sintiéndose fresco de inmediato.

¿Crees que vi algo? — Pregunto, regresando la mirada al frente, sin ver a nadie ni a nada en particular. — No vi nada, Yuki, Lo que sucedió es que te escuche. — Ladeo una sonrisa, recordando ese momento a la perfección. Como estaba en el segundo piso de aquel edificio, terminando un sucio trabajo y entonces, el tintineo. Fue hechizante. Volvió a sonreír como en aquella época. — Aun, a veces, produces ese mismo sonido. — Apoya su mano en su hombro, acariciándole suavemente, sin tener que verlo para ubicarle.


Última edición por Ian Mirko Doglio el Miér Jun 27, 2012 8:18 pm, editado 1 vez

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Andre Y. el Vie Jun 22, 2012 4:51 pm

Disfruto la expresión que ponía del mayor en edad en el momento que percibía el aroma de las rosas frescas y cortadas después del calor del medio día, aunque no se comparaban con las que le daba cada día que eran cortadas en la madrugada o en la noche- me escucho- un color rojo intenso por la pena de haber sido escuchado, ya que sus costumbres aprendidas de su lado paterno le decía que estaba completamente mal ser escuchado, pero no evito sonreír suavemente por que en parte escuchar su nombre el los labios de su amo era un tan especial para él por que el pleliplata le había enseñado que le podía gustar ese nombre sin que dejara de odiar su odio.

Al fina mano del mayor en su hombro hizo que se tensa su cuerpo por un segundo- entonces tendré que ser mas silencios para no preocuparte- lo mira sonriendo de una manera tan suave y delicada que podría pasar por una chica si fuera mas delicado en su vestimenta- aunque esa vez creo que era mi enojo lo que escuchaste- pone su mano de forma tímida y temblorosa sobre la del ojiazul claro- pero ahora mis emociones son solo para ti- dice suavemente para cerrar los ojos- te pertenezco hasta que ese día llegue y después si me quieres a tu lado con gusto seguiré- dice suavemente y sonrojado al par que sus cabellos caer por su espalda.

Tal ves era una escena romántica para los demás, pero para él significaba muchas cosas mas.
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Acomodo su espada en su funda, para que esta no le estorbara al usar la guadaña, tal ves lo único que no le gustaba de su guadaña era el hecho que tenia que usar ambas manos, pero lo que mas amaba de ella era su doble filo. Se ríe un poco alto antes de pasar de forma rápida su mano sobre el filo del arma dejando que esa se llenara de su sangre y también de veneno en ese grabado en forma de rosas, una ves hecho esto se movió entre los que le rodeaban lo mas rápido que podía considerando que tenia una bala en la pierna.

Talvez ese placer que le daba el dolor era lo que realmente amaba de matar personas, de manera diserta movía la guadaña para cortar la piel ajena, aunque fuera un rose que rompiera la tela y apenar cortara la piel, ya que el veneno en su sangre sobre la hoja del arma debería ser suficiente para matar a cualquier persona “normal” una que otra bala se impactaba o rozaba su cuerpo, pero sus movimientos no eran tan lentos como se podría pensar.

A uno de los que no había rosado la guadaña se impacta contra el cuerpo ajeno para cortarlo de lado a lado desde la altura de la cadera hasta la base de la caja torácica- ce que l'enfer c'est un problème, mais amusant (que mierda esto será un problema, pero muy divertido)-su ropa como su arma se mancharon de sangre después de cortarle.

El sonido de las balas era horrible para él, pero aun así se movía como un lobo en su ambiente natural que se preparaba para cazar.

Andre Y.
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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Invitado el Miér Jun 27, 2012 9:13 pm

Apoyo su espalda en la pared, a medio camino del suelo en el que se desataba la otra batalla. Se detuvo simplemente para ver el espectáculo que aquel sujeto herido y ahora con una guadaña en la mano, ofrecía a sus ojos. Su espada se mantenía firme en su mano, sosteniendo el peso desde la empuñadura, sin bajarla al piso para no contaminarla. Ian esperaba, esperaba sin un motivo aparente, mirando cómo se balanceaba aquella arma tosca de manera bastante ágil. Y de nuevo lo escucho, aquel tintineo que oyera antes y que lo había llevado a seguirlo con premura.

Termino de bajar los escalones y se apoyó en la esquina, guiado más por el sonido que por el movimiento del cuerpo. Se aparto de la pared y avanzo lentamente, satisfecho de que no notaran su presencia al estar más ocupados en detener al tipo de la guadaña. Escucho un siseo y se agacho al tiempo en que una bala le rozaba la oreja, llevándose cabello pero no piel. Contuvo la respiración, giro la muñeca y destajo las piernas del bullet, que cayó al suelo y se quedó allí, desangrándose lentamente. Se le acerco y dio otro sablazo, cortándole el brazo, escuchando su grito, quedando allá inútil, en el suelo.


____________________________
Si, te escuche, — respondió, enarcando una ceja, sin comprender que era lo que estaba pasando por la cabeza del moreno para andarse sonrojando. Al menos hasta que le escucho y se soltó a reír, tomándose el gesto como una sutil broma pese a que sabía perfectamente que no lo era. Cuando se pudo calmar un poco, volvió a hablar. — Siempre te ha faltado “aquello” que convierte a un hombre en espadachín. Que no comprendas lo que digo es una prueba infalible de ello. — Le sonrió suavemente, empujándole el hombro para ponerse de pie y caminar un poco. — No escuche ningún enojo, Yuki… No había nada de eso en lo que yo vi…

¿El día en que qué? ¿Cobres tu venganza? ¿Qué fue lo que hiciste en ese viaje en el que tardaste en volver? ¿No fue la venganza lo que perseguías? — Lo que dijera antes, estaba calando su cabeza pues no era solamente eso lo que privaba a Andre de ser llamado espadachín, sino también lo era el hecho de que viviera para eso. Pero Ian no sabía qué hacer para calmar aquello y devolverle la libertad. El joven albino nunca había sido de sirvientes. Son compañeros, son sus aliados y amigos. Son su familia. Suspiro y se detuvo, observando las ruinas, golpeteando sus espadas con sus dedos para escucharlas tintinear dentro de sus fundas.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Andre Y. el Jue Jun 28, 2012 3:03 am

El aire comenzaba a hacerse un poco difícil de respirar para los bullets, ya que este tenía una mezcla de aromas, por un lado era el fuerte aroma metálico de la sangre y por otro ese suave casi imperceptible aroma a rosas que desprendía su sangre, sus cabellos estaban para ese momento suelto cayéndole sobre los hombros.

Mueve un poco la guadaña, pero el grito dado por alguien a distancia alerto un poco sus sentidos diciéndole que había involucrado a otra persona, por lo que en sus adentros se dijo que tenía que terminar antes este lió para que ni hubiera una persona externa involucrada en es incidente, truena un poco la boca, para brincar hacia tas esquiando una bala, ya que su distracción había dado la oportunidad de que aquellas personas se recuperar las que estaban “bien” por que llevaban una fina herida en la piel hecha con la guadaña, que era poco mas alta que su usuario.

Toma con ambas manos y hace girar la guadaña para desviar algunas balas mientras retrocedía para poder poner a los atacantes enfrente de él, ya que eso le daría un poco mas de control de la situación, al verlos reunidos como lo deseaba, sonríe de tal forma que sus rasgos estaban mas que desfigurados, haciendo que los bullets se sintieran un poco desconcertados, eso era lo que necesitaba para moverse un mar rápido de lo que había estado haciendo era casi como si su cuerpo no sintiera el frió y el dolor amenazante de la muerte, pero era lo contrario esa situación lo estaba excitando demasiado, los finos y suaves movimientos que hacia con la guadaña entre esos pistoleros cortando la piel y el cuerpo de algunos, al par que ese aroma a rosas comentaba a hacer su trabajo de afectar sus sentidos como buen veneno que era su sangre.

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Algo que me hace falta- sigue cual fiel canino al alvino sin dejar de mirarlo- ¿y eso que es?- ya que asta ese momento había siempre dado lo mejor de el para servirle a quien había escogido como su amo- entonces que vio? ¿Qué escucho?- sin duda tenia mucha dudas que el peliplata de había dado en ese instante, pero tampoco las saciaría en ese instante, lo prefreía hacer lentamente para comprenderlo mejor.

Sonríe un poco para si mismo- el día en que cumpla mi parte del trato Ian- lo mira con gentileza por que para él, el ojiazul era mas que su jefe, era alguien importante sin llegar a decir que en una época le había querido mas que el dulce recuerdo de su madre que era todo para él.

No Ian.. me refiero al día que tu sueño sea realidad- dice con calma y seguridad, por que confiaba en el sueño del mayor en edad- buscar algo que deje atrás, cuando deje el país donde nació mi padre y que quizás me lleve a encontrar a esa persona- estira su mano para tomar un mechón del cabello ajeno, por primera vez le contaba de donde era su padre que tampoco toleraba- sabes que no tenias que preocuparte por mi, aunque no me comunicara por que te dije que no moriría a manos de nadie, sin contar que dijiste que fuera discreto por eso me tarde mas de lo normal- suspira cansado varias veces antes de soltar los cabellos ajenos- jamás dije que quería venganza, solo te dije que quería ser libre de una carga que no era mía- adoraba al Jefe de los blades por quien era, pero algunas veces le era casi imposible decirle lo que pensaba o sentía, por que temía que cada comentario o acción la tomara por algo malo.

Ian.. te lo dijo ahora, yo te aprecio, te quiero y jamás dejare de estar a tu lado sin importar lo que pase, hasta que me lo pidas, pero déjame decirte que ahora soy feliz de poder estar a tu lado y cumplir tu sueño, por que me has ayudado con el mió- cierra los ojos ya que estaba detrás del alvino, con cuidado lo abraza por la espalda, para poner su frente contra el hombro izquierdo del otro- gracias a ti tengo un hermoso jardín que espero que algún día consuele tantos corazones como los de la familia- dice con un tono de voz suave, gentil y dulce.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Invitado el Vie Jul 20, 2012 6:40 pm

En un punto se quedó inmóvil, contra la pared, observando lo que ocurría en aquel rodeo pero sin dar muestra de estarlo disfrutando. El cadáver a sus pies derrochaba su sangre sin reparo alguno y alejo su bota para evitar mancharla más. Regreso la vista al escenario, advirtiendo que nadie parecía darse cuenta de que se encontraba allí de pie, esperando el momento oportuno para actuar. Su afán no era salvar a nadie, sino actuar con instinto, cosa que hacía años no tenía la oportunidad de hacer. Pero había llegado aquí siguiendo un peculiar sonido, mismo que escucho e ese momento, apenas opacado por el de los disparos.

Entonces encuentra su oportunidad, se separa de la pared lentamente y con la espada en la mano se acerca al centro de la acción. Todo está bien, nadie se da cuenta de que esta allí, no por nada se ha ganado su título a cal y canto y su espada es la primera en demostrar el por qué. Corto en dos al primer sujeto con el que se topó, entrando en aquella atmosfera que no le hacía ni cosquillas. ¿Era un aliado o un enemigo? La certeza de sus preguntas estaban allí, en casa movimiento, donde no recibía un rasguño y apenas resoplaba por el trabajo físico. El siguiente sujeto que se le acerco recibió el filo de la espada directo en la cara, era el quinto o sexto que moría de forma desastrosa. Se apresuró a llegar al cerebro para evitarle dolor extra. Torturador no era.

____________________________

No respondió de inmediato pero a cambio le miro por un momento, sospechosamente, como si no estuviera hablando en serio. Pero sabía que no era así, que Andre nunca le mentiría o jugaría con sus palabras mientras hablaban. — No puedo decirte que es, por qué en esencia no se trata de nada, simplemente es algo que se tiene o n se tiene. No sé explicarlo. — Se encogió ligeramente de hombros, sin querer abarcar más de ese tema que no tenía solución táctil en su cabeza. — Ya te dije, te escuche a ti… — Suspiro y se tocó la nuca descubierta, andando por ese terreno al que tantas ganas le tiene, pero que no encuentra un motivo para ello.

¿Sueño? Yo no tengo ningún sueño en absoluto. Ni uno… — respondió tranquilamente, pasando por su mente cierto plan en específico que tenía. Pero sueños… no, los sueños eran para los inocentes, para los infantes y los idiotas. Los sueños no llevaba a ningún lado, así que no podía quedarse con la idea tranquila de que se trataba de ello. — Ya veo… — Se detiene en seco cuando le toca el cabello, mirándole con una ceja enarcada pero sin decir nada. Asiente sin usar voz, tocando su cabello para hacerlo reposar en su hombro y que no pese tanto. — Es otra forma de verlo.

Se detuvo de nuevo al escucharle, cuando apenas llevaba caminados un par de pasos y le miro con serenidad y paciencia. Le aprecia obvio que sus subordinados lo quisieran per quizás la manera en la que Andre se lo decía era diferente, al menos lo pensó cuando se atrevió a abrazarlo. Le empujo, rechazando siempre cualquier contacto que no hubiera pedido él con anticipación. Le miro serio un momento y ahogo una risa. — Pareces un quinceañero enamorado. El jardín te lo has hecho tu solo, yo no he hecho nada en ese aspecto… — Se reacomodo las ropas como en un tic, y avanzo, perdiéndose en las sombras de unas ruinas, mismas que le fascinaba ver.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Andre Y. el Lun Jul 23, 2012 2:20 am

Suspira un poco al darse cuenta que su jefe no le diría una respuesta clara a su duda, pero estaba bien que no lo hiciera, así le daría la oportunidad de concentrarse y cuestionarse sobre si mismo y sus carencias para servirle mejor como su guarda espaldas y compañero, ya que era consiente de que un fallo de el daría lugar a que el pleliplata estuviera en peligro y eso jamás debía pasar.

Le escucha atentamente como siempre porque rara ves no ponía atención a cada palabra o acción ajena por es estas siempre le decían que era lo que deseaba o quería hacer Ian, al final al paso del tiempo había aprendido a leer algunas cosas, para así cumplir con eficiencia su trabajo.

Al ser rechazado su abrazo recordó lo que era obvio para el, que el mayor solo podía ser un amor platónico y que debía protegerlo de cualquier daño posible, por eso mismo no le gustaba mostrarle a Ian su parte humana, por que salía a la vista ese cariño que le tenia desde hacia cuatro años- No es verdad Ian- dice escondiendo tras su fleco su rostro que tenia un color ligeramente rosado ante ese cometario- sabes bien que yo nunca me enamorado y menos de ti que eres mi jefe- lo mira muy cerio apagando ese tono de su piel para mostrar el de siempre, lo sigue como un fiel can- sabes bien que sin tu apoyo para ampliar el terreno de donde vivo y para conseguir algunas cosas mas no hubiera podido hacerlo tan rápido- sonríe de forma muy pequeña casi minúscula- además si no me hubieras salvado la vida tampoco podría haberlo hecho, por eso es gracias a ti- dice muy cerio.

Dime alguna ves pensaste en estos años ¿Qué hubiera pasado si no me hubieras escuchado?- lo cuestiona sin dejar de seguirlo- ¿Cómo esta la pequeña hime-sama?- pregunta por la hija de Ian, ya que a la pequeña damita solo la había visto de lejos un par de veces o mas.

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Sentía la adrenalina y el éxtasis del dolor en combate recorrer su cuerpo de una manera que tenia mucho que no sentía y esto sin duda le agradaba de tal manera que la felicidad no era suficiente para describirlo, aunque en esos instantes trataba de mantener la cabeza fría para actuar adecuadamente por la perdida de sangre que tenia, el aire se hacia mas y mas vicioso a su alrededor por el venenos despedido del liquido vital y carmín que salía de su piel.

Ya no tenia cuenta de cuantos había herido o matado simplemente movía de forma diestra su guadaña cortando cual quien piel o cuerpo que se interponía en su cometido de encontrar a esa persona, pero lo que le dificultaba terminar con eso era tener que hacer movimientos innecesarios para esquivar las balas disparadas a matar contra él.

Podía sentir como al guadaña se trababa en los cuerpos ajenos para cortarlos, al menos tenia una pequeña ventaja con el veneno con olor a rosas que se encontraba en su sangre, por que ahora los bullets que le atacaban se encontraban con los sentidos alterados como para hacer que comenzaran a errar sus disparos. Cruza sus manos sin soltar su arma para después deslizar las hasta la parte inferior y hacer un corte en forma de abanico, asiendo que esta desgarrara los estómagos de los que subieran delante de el.

Ante la considerable perdida de sangre tubo que apoyarse en el guadaña para respirar un poco- qu'il semble que pour arriver ici (que bien, parece que hasta aquí llegue)- dice mascullando como su fuera un lobo gruñendo, pero hasta para él era obvio que había demasiados enemigos y a el le faltaba algo (si algo.. casi 3 litros) de sangre, para seguir en esto, toma de nuevo el arma en ambas manos para ver la cantidad de enemigos enfrente de el, eran nueva más y eso sin contar al franco tirador que le había disparado primero y que no dejaba de intentar atinarle, en estos momentos agradecía que su madre le hubiera obligado a tomar clases de baile.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Invitado el Miér Ago 08, 2012 8:28 am

Una pausa, como si el chillido que se instala en el oído después de un ruido muy fuerte. Permaneció estático, con la vista puesta en el cadáver pero sin mirarlo realmente. Los minutos se sucedieron de esta manera, breves pero muy lentos al mismo tiempo. Esperando, quieto y despertó de improvisto. Se enderezo y se estrello contra la pared, escondido en la oscuridad, observando de reojo la función sangrienta que tomaba lugar a menso de cinco metros. Demonios. Se sentía mal casi. Ladeo una sonrisa y se quito una mancha de sangre del rostro, sangre que no era suya.

Se acercó a la batalla de nuevo, avanzando lentamente hacia el que movía la guadaña. A tiempos levantaba la espada y terminaba de rematar a uno de los sujetos que se cruzaba en su camino, a momentos se quitaba del camino para lanzar un ataque. En su cabeza ocurría todo como en una cámara lenta, pausadamente, observaba cada movimiento de su enemigo y el propio con total nitidez, ocurriendo paso por paso. Y así se fue acercando, cada paso un poco más, hasta que alcanzo al hombre de la guadaña.

Lo miro titubear y sin razón alguna, quizás siguiendo aquella misma entonación que le trajo hasta aquí, con esa misma convicción se atravesó en el camino y le tomo del hombro, empujándole hacia un lado y luego al otro, buscando deshacer el círculo, cosa que ocurría con cada espadazo. ─ Mas vale que puedas correr… ─ Advirtió, pero lo que no advirtió fue que el otro hablaba en francés, idioma que Ian desconocia, empujándole de nuevo, notando el peso de la guadaña cuando la empujo y no cedió fácil.


____________________________

Ian aun era el joven jefe que se sentía capa de defenderse por si mismo e incluso se preocupaba más por sus guardaespaldas que por su proa seguridad. No solo había subido al cargo de jefe de manera rápida y siendo muy joven, sino que además de eso se había ganado su lugar a pulso. Así que esa idea quizás errónea, quizás no, había sido creada a partir de esos sucesos. Ahora se encontraba de nuevo en Wasted Ground, caminando por el lugar que espera agregar a su territorio próximamente. Lo desea con ansias pero no se apresuraría, aun recordaba lo que Zennu le había dicho y estaba consiente de que tenía razón.

Y sobre el abrazo no había explicación alguna. Ian no soportaba que lo tocaran, no se mezclaba con la familia de esa manera y había sido así desde que se conocieran, desde que él mismo tenía memoria. Así que el acto de recordárselo le paso desapercibido. ─ Hablaba en sentido figurado… ─ Suspiro y se encogió de hombros. De acuerdo, le parecido muy tierno que se hubiera hecho el aludido de esa manera. Se lo paso por que lo que dijo le agrado aunque fue un poco extraño. Estaba seguro que siendo como es, al menos por una vez conoció el amor. ─ Bueno, Yuki, me parece que podría haber hecho más por ti, pero no me dejaste… ─ Se detiene para mirarle. ─ Eso es muy cierto… ─ Replica, poniéndose un poco más serio también.

Probablemente seguiría como ahora… Solo que tú no estarías aquí. Y de ti, no se decir si vivirías o no, pero pongo en duda que hubieras muerto a pesar de tu condición… ─ Se le enchina la piel cuando recuerda el estado en el que llego al hospital. La situación era muy pesada, más de lo que esperaba. Se distrae un poco cuando menciona a su hija y sonríe. Andre siempre le preguntaba por su hija. ─ Se encuentra bien, gracias, en este momento esta fuera de la ciudad, en un viaje escolar...

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Andre Y. el Vie Ago 10, 2012 9:10 pm

Sigue como un lobezno al lobo mayor y alfa por que para el Ian era su amo y líder de los baldes, seguía cada paso ajeno estando atrás de él como fiel sombra a la que el otro no necesitaba proteger después de ese día que se habían encontrado ambos en ese lugar, aunque por la mirada del mayor era obvio que estaba planeando algo en Wasted Ground, pero no preguntaría no había por que hacerlo, ya que no le había dado el permiso para hacerlo.

Aun que no lo pareciera el único amor que él había conocido era el de su madre, ya que hasta la fecha nunca en ninguna ocasión se hubiera permito ni permitirá que alguien entrara en su estrecho y minúsculo mundo, ese mundo que había formado para si mismo con tal de alejar a todos y todas, aunque no podía negar que le gustaba Ian, pero sabia que tenia que mantenerse a raya y sofocar cualquier emoción que le impidiera protegerlo, por que el prefería verlo bien y vivo que a su lado nublándole la mente las emociones.

¿Cómo que Ian? Para mi salvarme la vida, ayudarme con mi sueño y todavía permitirme ser tu Cancerbero me parece que has hecho mas que suficiente- dice seriamente con ese acento francés tan pomposo y mimado que tenia, su corazón latía desbocado al escuchar ese nombre tan maldecido, profano y bello en los labios ajenos, pero debido a su pasividad natural no se sonrojaba tan fácilmente como se esperaría de una persona enfrente de su amor Platónico, pero él no era normal por que siempre se mantenía en calma.

Muy probablemente así seria AMO IAN, pero ha saberlo- dice sin dejar de caminar detrás del peliplata, cuando se detiene lo mira atentamente- Y la dejo ir sola? por que no me lo dijo hubiera dispuesto para ir o mandar a alguien con ella- dice preocupado por la niña, sin duda adoraba a la hija de su amo por que era la niña mas hermosa, inteligente y sumamente adorable que había conocido- le traje algo de mi ultimo viaje solo que olvide dárselo a la Hime-sama se lo podría dar?- le pregunta al mayor.

----------------------------------------------------------------------------------------------------

Al tener la guadaña de pie se notaba claramente que era poco mas alta que su usuario, pudo sentir algunas gotas de la sangre ajena tocar su mano al parecer su arma se había manchado de mas, si salía de esta seguro la pulirá muy bien para que la sangre no dañara el metal, aunque era probable que no saliera de ese lió tan gordo da unos cuantos pasos ataras esquivando una bala solo por instinto de supervivencia que era el único de sus instintos que aun estaba activo y a su máxima capacidad.

Podía sentir que las piernas le flaqueaban un poco, su capacidad de visión estaba solo consentida al frente, sus oídos estaban concentrados en las voces y los sonidos de las balas que pasaban de un lado a otro un buscando impactarse contra su piel, era tanto el ruido que le rodaba que le era imposible saber si alguien mas se le acercaba en ese instante.

No noto la presencia de Ian hasta que lo empujo a un lado por lo que perdió un momento el equilibrio aunque con lo apoyado que estaba con la Guadaña no se movió ni un centímetro -Je ne comprends pas vraiment l'allemand (Yo no entiendo muy bien el Aleman)- le dice en cuanto le escucha hablar, había entendido algo de correr pero no muy bien además hacia donde pretendían que corrieran estaban algo rodeados- Où est-il l'intention d'aller? ne voyez-vous pas que nous sommes entourés et vous ne devriez pas être ici ce n'est pas votre problème (¿donde es que pretende ir? no ves que estamos rodeados y que no deberías estar aquí que no es tu problema)- al ver los movimientos del peliplata decide seguirlo como un lobezno al líder de la manda, tal vez fue algo instintivo pero se sintió de esa manera.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Invitado el Jue Ago 16, 2012 9:41 pm

Ni de lejos podía calcular el nivel de daño que tenía el sujeto que estaba a su espalda, apenas y lo miraba. Imprudente como todo joven, rasgaba el aire con su espada, usando la cuchilla para esquivar las balas que pretendían alcanzarlo, y no solo a él, sino también a su nuevo "amigo". Por un segundo Ian se giró a mirarle con la cara completamente confundida. No entendió uno una sola palabra de lo que le dijo. Aquello casi le cuesta la cabeza. Se agacho rápidamente y desvió otra bala antes de lanzarse al ataque. De una cuchillada rebano la cabeza de quien acababa de disparar. La situación lo puso un poco nervioso.

Lo que siguió a lo que dijo no lo entendió tampoco pero escucho algo que le aprecio un reproche y le hizo rodar los ojos. Era su costumbre esa de meterse donde no le llamaban, claro, en su juventud cometió muchas imprudencias pero pocas fueron las que dejaron que enturbiaran sus planes a futuro. No podían ser llamadas imprudencias, si llevaban consigo el bien común a lograr un fin. En esos años, contaba con su valiosa imprudencia, su feroz juventud y una nada despreciable velocidad para despachar a los que se interponían en su camino. Así que por tanto, se abrió un camino por sí mismo, obligando al sujeto de la guadaña que lo siguiera mientras cortaba cuerpos o los apartaba a patadas.

Le dispararon, una bala le rasguño el rostro que tanto había cuidado, fue la mejilla pero el ardor intenso no se esperó en aparecer. El rostro inmaculado del capo se vio manchado por un ataque de un cuarto insignificante. Le dedico cierto desprecio al corte que realizo en su estómago, giro la hoja y la saco de un tirón. Con esto, les quedaba el camino libre a la calzada por la que él había llegado. Subió las escaleras y se asomó. El lugar parecía vació así que camino pegado a la pared, donde le tomaron por sorpresa. Esta vez le alcanzaron el brazo. Lanzo el arma al aire y la agarro en vuelo con la izquierda, sin detenerse a ver el estado de su herida continuó el camino a la salida, seguido de aquel hombre que lo había traído hasta aquí.


____________________________
Si, tenía planes para esa zona, pero no se decidía a llevarlos a cabo. Si lo hacía, no lo haría de manera directa, no era su área y siempre lo mejor es encargarles cosas así a los profesionales. Los planes que empezaran hacía unos meses ahora se mostraban más fuertes y claros. Ladeo una sonrisa solo para sí mismo, sintiéndose como el niño que espera recibir un gran regalo en su cumpleaños. De ese lugar le gustaba todo. Era tranquilo, por lo que podía pensar con claridad cuando venía a pasear por el lugar. Era solitario, por lo que le daba cierta intimidad. Incluso las ruinas derruidas y el sol en la dura grava le gustaba.

Aun de pie, sin moverse, miro a Andre de reojo y ladeo una sutil sonrisa. — Comprendo. Escucharte decir eso es un alivio para mí. — Claro, era una diferencia de pensamientos, nada más. Asintió con un aire más tranquilo y continuo caminando, mirando las ruinas con ese inusitado interés que le profesaban. Casi era admiración. Mirko estaba ausente pero consciente pero ausente al mismo tiempo. Tan despierto como relajado. Puede que sin darse cuenta, necesitara de este momento de tranquilidad. Volvió a caminar, dando pasos cortos pero constantes.

Correcto. A saber… — Hablar del pasado estaba de más, casi podría tomarse como una duda de su actual vida. — Ho, no, Cianna no va sola, no te alarmes. — Aquello estaba de más pues si en un punto Ian era absolutamente precavido y cuidadoso, ese era el bienestar de su hija. — ¿Un regalo? Por supuesto, estará muy contenta de poder recibir algo de tu parte. Puedo dárselo si quieres, pero ¿No sería mejor que se lo entregaras tú? — No obliga a nada, pero esa clase de ofrecimiento es una muestra de absoluta confianza. Y muy pocos gozan de ese beneficio.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Andre Y. el Jue Ago 23, 2012 6:36 am

Siempre observaba a Mirko aun que fuera de reojo, algunas veces se quedaba embelesado mirándole sonreír sin duda el mayor se veía mejor sonriendo que cerio, al menos tenia la dulce ventaja de que su mente pensaba miles de cosas y por eso podía distraerse unos segundos, suelta un suspiro para despejar su mente sin dejar de seguir al mayor- perdón Ian me preocupa un poco- si un poco con lo paranoico que es con su jefe y la seguridad de la pequeña familia- que algo pase- dice con ese tono francés y esos problemas aun de pronunciación en el Alemán.

Por mucho que hubieran pasado cuatro años aun le costaba la pronunciación del idioma no tanto como al principio que solo podía decir algunas cosas básicas, pero el estar cerca del peliplateado le había ayudado a hablar, pronunciar y sobre todo a entenderlo con mayor facilidad- si le traje una muñeca japonesa y abanico de danza kabuki- baja un poco la mirada- me gustaría dárselo, pero como sabe no soy muy bueno con los niños- dice algo cohibido por las veces que se había desesperado con los infantes que se acercaban de mas a él, pero con la hija de su amo era tan fácil estar que sin suda le derretía el corazón y se metía en su micro mundo como Juan por su casa- no cree que ella se moleste si se lo doy yo?- pregunta algo bueno completamente cohibido por una niña con la cual pocas veces hablaba.

Ian...... dime qué piensas sobre el futuro? ¿Pretendes ser por siempre el líder de los blades?- pregunta más calmado después de los gestos y emociones que había mostrado- porque sabes que yo te seguiré hasta el fin del mundo- dice como todo un cancerbero al mayor- perdón me estoy metiendo donde no me llaman- se disculpa, ya que sin duda él no tenía planes de seguir con los Blades si el mayor se llegara a ir porque su trato era con Ian no con los demás, acomoda un poco sus cabellos negros.

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Corre detrás del albino solo por instinto observando atentamente lo que hace, sin duda era bastante diestro y concentrado, bueno al menos podía concentrarse si no le hacía mucho ruido, aunque él no se quedaba atrás, pero solo cuando su cabeza estaba fría y sobre todo cuando su circulación sanguínea era eficiente no cometía tantos errores ni corría de frente a los riesgos como en ese instante lo había hecho por culpa de la ira y enojo que le habían ganado el control de sus pensamientos haciendo que saliera el lobo sediento de sangre e incontinente que había en el fondo de su ser.

Tal parecía que había hecho un “amigo” en ese lugar, bueno simplemente no era de los que creían en esa falsedad de la amistad, porque nunca había tenido a alguien así al menos nadie mas allá de una niña que conoció cuando tenía apenas 7 años con la que a veces jugaba, pero de alguna manera se sentía bien poder confiar en alguien más. Al ver la calle por la cual había llegado se apoya contra la pared para descansar un poco antes de decir algo- Gracias- pronuncia en alemán solo que con eso tono mimoso francés y de forma desastrosa.

Cierra un poco los ojos- disculpa la molestia que te he ocasionado- se calla un poco aun sostenido por la guadaña se notaba que era Francés y no Alemán- gracias- dice con un pésimo alemán y medio mezclado con el francés, poco antes de desplomarse el piso, ya que la adrenalina y la pérdida de ese vital líquido carmín que corría por sus venas, tal vez el otro lo había hecho por alguna razón extraña, pero ahora no importaba más que consiguiera llegar al hospital, aunque podía imaginarse que el otro lo iba a dejar a su suerte a partir de ese momento.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Invitado el Lun Ago 27, 2012 11:11 pm

Después de lo que fueron varios minutos de los cuales apenas y pudo tener consciencia, llegaron a las afueras de ese lugar que si bien, ya no había peligro de que fueran perseguidos, aun tenia la sensación de que esto no se había terminado. Le escocia el rostro y el brazo, seguro por la piel quemada que la bala había dejad a su paso, pero todo estaría bien, no había miedo alguno de que le quedara marca y de hecho, no le importaba nada. Al llegar a la calle se apoyó con el brazo herido en la pared, mirando fijamente a su nuevo conocido. Sacudió su espada y la guardo. Cerró los ojos un momento, notando el mareo que la adrenalina le causaba en el cuerpo, respirando irregular volvió a abrir los ojos, para mirar al hombre frente a él.

No… ─ Dijo. ─ Gracias a ti… ─ Estaba un poco mas tranquilo ahora que entendía algo de lo dicho, quizás le vendría a bien aprender unos idiomas más de los que ya sabe. En ese momento no lo sabia, pero le tomaría varios años mas el decidirse a estudiar francés definitivamente. Escucho el desplome y eso lo trajo a la realidad, aunque permaneció unos minutos miándole sin moverse. Entonces suspiro, se sentó en el piso, apoyando su espalda en la pared y suspiro. ─ Oye… me estas dando más trabajo del esperado ¿he? ─ Se dio a si mismo al tiempo que sonreía y sacaba su móvil. Estaba seguro que le tocaría un regaño, pero ya no había pauta para eso. Pidió una ambulancia y su auto personal, indicando donde se encontraban.

Colgó, se puso de pie y avanzo a la banqueta. Por fin, presiono su brazo herido con la mano izquierda y el dolor se disparo, recorriéndole el cuerpo entero. Esa fue una de las primeras heridas e bala que recibiría en el cuerpo, marca que aun y con el paso de los años no termino de borrarse, no así la de la cara, que desapareció por completo tras un par de años. Cuando el auto y la ambulancia llegaron, los dos prácticamente al mismo tiempo, Ian se encontraba lucido aun, pero dolorido. Les hablo del hombre superficialmente y termino indicando que se haría responsable de los gastos. Entonces, se dirigieron ambos autos al hospital.


____________________________
Se detuvo en su andar, soltando un suspiro mientras levantaba la vista del arenoso lugar y volvía a mirar las ruinas que llamaban su atención tan poderosamente. No comprendía porque de esa obsesión, pero tenía la certeza de que debía de poseer el lugar, como fuera. Suspiro de nuevo, se detuvo y volteo a mirar a Yuki, observándole allí de pie a su lado, sin nunca apartarse. Era tan fácil hablar con él si estaba cerca para oírlo. Sonrío, levemente y asintió. ─ Yo también, pero es mejor no pensar en ello. ─ Replico, cortando aquella parte de la conversación pues no deseaba seguirla aquí. Apoyo una mano en su hombro en un gesto amistoso y lo soltó después.

¿Qué no la danza kabuki es masculina? ─ Pregunto en su poco, mínimo, conocimiento sobre esa cultura. ─ La muñeca seguro le encantara, aunque te advierto que no suele jugar con ellas, solo las viste y las acomoda en su muñequero, por eso siempre le compro de colección o de porcelana. Nunca ha roto una. ─ Se encogió de hombros, preguntándose si solo Cianna sería de esa manera o existirían otras niñas tan refinadas a tan corta edad. ─ No le molestara, ¿Por qué habría de hacerlo? Cuenta con la estricta norma de agradecer los obsequios en persona, por lo tanto, prefiero que se lo entregues tú…

Le miro por unos segundos con una expresión muy seria entonces, de repente más calmado, le indico que le siguiera. Giro y se encamino de nuevo a aquella pequeña estancia improvisada junto al carro repleto de rosas. ─ No lo se, Yuki… ─ Dijo sincero. ─ Por ahora esto es lo que quiero hacer, pero en una situación como en la que nos encontramos, solo puedo pensar en el ahora. ─ Guardo silencio para mirarle y suspiro. ─ No te preocupes. Yo se eso muy bien. Pero, si fuera necesario, sé que te podría encargar un favor especial y tú lo harías ¿Cierto? ─ Pregunto sin levantar la voz. ─ ¿Qué tienes planeado tu?, ¿Seguirme sin mas?, ¿Y cuando esto acabe, que harás? ─ Le miro mientras hablaba, pensativo. Esta reunión no sería como las anteriores.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Andre Y. el Miér Ago 29, 2012 6:58 am

Escucha al mayor para responderle- en realidad la danza kabuki es un tipo de teatro que en sus orígenes fue femenino, pero el mas conocido es al masculino- aun sigue los pasos del alvino sin decir nada mas, pero le hizo feliz que le digiera que la princesa de los Blades estaría feliz con la muñeca que le había traído- eso quiere decir que ella es muy cuidadosa, en eso se parece mucho a ti- baja un poco la mirada- porque cada vez que me mira pareciera que le incomoda un poco que le proteja de la misma manera que a ti.

Le observa fijamente, ya que había aprendido a leer muchas de las acciones, movimientos y gestos ajenos para cumplir mejor su trabajo que orgullosamente hacia, pero jamás revelaba porque para él era más importante la seguridad del alvino- eso es verdad, al menos espero que haya olvidado lo imprudente que puedo ser cuando me siento atrapado- dice sin mostrar cambio alguno en su rostro aunque por dentro se moría de pena por ello.

Ya sabes Ian que por ti moriría o iría al infierno a rescatarte si me lo ordenas- su mirada se torna como la de un cachorro esperando un mimo de su amo- todos tus deseos son ordenes para mí y que todas las ordenes que me des sabes que los cumpliré perfectamente, como si fuera tu sombra eterna- dice tratando de no sonar acosador o algo así, le mira y luego al cielo- cuando ya no me necesites, supongo que abrir una cafetería o tal vez una florería o algo así, pero si dejare libres a mis mascotas- dice con suavidad y muy bajito para sí mismo, pero lo sufrientemente alto para que el mayor le escuche, cierra los ojos- pero mientras tanto te seguiré hasta el fin del mundo si ese es el lugar a donde deseas ir...- suelta un suspiro a la nada y pone una mano sobre su cuello tocando un collar con un dije de una rosa de plata- Je serai toujours ton épée et le bouclier à la fin de mon temps avec vous, aussi silencieux tuteur loup formée pour devenir la convoitise de sang de loup. (Siempre seré tu espada y tu escudo hasta el fin de mi tiempo a tu lado, como guardián silencioso y lobo entrenado, para ser ese lobo que ansia sangre.)- pese al tiempo que tenia trabajando para Ian aun hablaba mucho en francés, menos cuando refunfuñaba, eso lo hacían con una mal mezcla de palabras francesas y japonesas, pero en ese momento era algo feliz.

Sentía un gran sentimiento de fidelidad y aprecio por el mayor- felicidad y seguridad por ahora son lo único que guían mis pasos- inconscientemente toca su espada y sonríe un poco- Ian, te deseo que encuentres la felicidad- dice suavemente con ese tono de voz francés.

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Realmente no sabía que pasaba después de desplomarse en el piso vagamente escuchaba la voz del extraño peliplateado, mientras que el frio abrazo de la muerte se colaba en su piel recordándole que nadie era eterno y mucho menos él, dado el hecho que todos poseían una fecha de caducidad, al parecer ya había llegado la de él por obvias razones tendría que entregar el equipo, para descansar después de tantos años por fin con calma.

Su conciencia simplemente dejo de preocuparse por el alrededor y se concentro en perderse un rato por el limbo de sus recueros buenos, malos, decentes, indecentes para ponernos en una balanza, de alguna marera estaba satisfecho con su vida, había hecho cosas malas, pero también una que otra buena, solo esperaba que donde abriera nuevamente los ojos pudiera estar feliz su amada MADRE.

Supresión sanguínea era casi inexistente, su respiración estaba demasiado lenta y pesada de tal manera que marcaba que estaba al límite de su resistencia física, fácilmente se podría dejar ir en cualquier instante y nadie diera que eso no era obvio, los paramédicos hacían todo lo que podían para atenderlo y mantenerlo con vida hasta que llegaran al hospital.


Última edición por Andre Y. el Vie Sep 07, 2012 1:53 am, editado 1 vez

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Invitado el Jue Sep 06, 2012 9:23 pm

Ingreso en el automóvil que arranco y siguió el camino de la ambulancia tratando de mantenerse detrás de esta pero sin correr demasiado. En el asiento posterior, Ian dio vueltas en el pensamiento de lo que acababa de hacer, de los regaños que le seguirían por la toma imprudente de decisiones y de la larga discusión que seguiría para que in tentaran entender lo que deseaba lograr. Cerró los ojos y sintió que un adormecimiento se apoderaba de él poco a poco. Se acarició la herida lacerante del rostro, provocando que un poco de sangre fresca saliera. Cubrió la herida y miro por la ventana un momento y después se desplomo.

Esperaba dormir por un rato, pero el sueño no le había terminado de llegar cuando alcanzaron a la ambulancia en el hospital. Salió del vehículo en cuanto le abrieron la puerta y se dirigió al interior, siendo flaqueado por dos de sus hombres. Dentro de un consultorio se sentó en una silla y el médico comenzó a curarle las heridas que eran pocas aunque llamativas. Mirko permaneció silencioso mientras lo atendían y hacía el final de tratamiento pregunto por el sujeto francés que había ayudado. El médico le miro y tras levantarse salió de la habitación para pedir informes.

Cuando el hombre volvió le dijo que lo estaban atendiendo y se encontraba bien y en buenas manos. Ian interpreto esto de manera favorable y respondió que más tarde hablaría con él y que se los encargaba mucho. Se puso de pie y salió de la sala apenas termino su curación. Le entregaron algo de tomar y mientras se termina el bote se introdujo en el carro y se recostó. Encargo que cuando lo despertaran si él no lo hacía al día siguiente y que permanecería aquí descansado en el auto, donde se sentía más seguro. La noticia de aquel ataque seguro lo terminaría involucrando, pero tampoco quiso pensar en eso. Se quedo dormido rápidamente, bajo el ojo seguro de sus guardaespaldas que se turnaron para vigilarlo
.

____________________________
Se mostro más tranquilo cuando le explico, no todo lo que había imaginad estaba mal, pero ahora tenía curiosidad de ver ese abanico, ya lo vería, después de que se lo entregaran a su hija. ─ ¿Crees que soy cuidadoso? ─ Recordó como era cuando de niño, gustaba de provocar peleas donde no debía y destruía todo a su paso, como un pequeño huracán. Si, definitivamente Cianna había heredado lo cuidadosa de su madre. No había otra explicación. ─ Quizás por que no te ha tratado, en ese aspecto es bastante lógica. ¿Cómo confiar en alguien a quien no se conoce? Te ha visto mucho, sabe quien eres pero no existe ningún conocimiento propio.

No terminaría nunca de acostumbre a aquella manera teatral y un poco exagerada de expresarse del otro pero como era parte de su personalidad, sabia que no había nada que pudiera hacer al respecto. ─ No sería necesario, sería más interesante ver que podría hacer allí, tengo una curiosidad por ese sitio… ─ Bromeo, siguiéndole el juego a Andre, omitiendo la posibilidad de alguna veracidad allí. Ian era parcialmente ateo, no le temía a la supuesta ira de Dios y por tanto, tampoco creía en la existencia de un infierno. Después de oírle, le pareció buen momento para dejar el asunto. Su mejor cualidad; la disposición. ─ ¿Una cafetería? ¿Hablas en serio? Atibórrala de rosas, si es así… Su fragancia es fresca, me gusta. ─ Le observó, imaginando que eso sería un si y ladeo una sonrisa. Inesperado.

La frustración que sentía cuando alguien le hablaba en un idioma que no comprendía resultaba casi cómica. Se dejo caer en la silla, recostando su cuerpo lo mejor que pudo en busca de comodidad. ─ Si me quieres feliz no hables en francés en frente de mi… ─ Gruño, masajeando su sien con un gesto frustrante pero no molesto. ─ Ya debería de irlo aprendiendo, la lengua, me haces sentir analfabeta cuando lo haces… ─ Ian dominaba el alemán, el ingles, el italiano y un poco de español. Quizás ya fuera hora de aprender el dichoso francés. Se lo pediría a un profesor, como era bueno memorizando, no tendría problemas con ello.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Andre Y. el Lun Sep 10, 2012 5:41 am

Eso es lo que yo veo en ti...... aunque no lo se después de 4 años, jamás de termina de conocer a las personas- dice mirando al cielo y de nuevo al mayor la verdad es que con el le era tan fácil y normal hablar- no es mi culpa... que los niños no me den confianza- dice sin mucho interés, pero realmente bajito por la pena que le daba aceptar que los niños le provocaban una reacción de escozor por los malos recuerdos que tenia de esa época de su vida.

Sus maneras de ser y actuar las había prendido de la familia de su madre, una familia francesa de tradiciones viejas y pomposos modales donde el hablar comportarse y la actuar era lo más importante para ellos, ya que eso era la carta de referencia, aunque poco a poco él había perdido mucho del refinamiento que le habían enseñado hasta el punto que cuando se sentía en una confianza podía a ser bastante grosero y poco educado, pero eso lo guardaba para cuando estaba por a las callejuelas de la urbe francesa, suelta una fina risa ante el comentario de que al peli plata le justaría ir al infierno por que había notado la broma hecha- solo es una posibilidad, aun no lo sé, a demás aparte de matar solo se hacer café y hasta ahora jamas de has quejado de su sabor- se sonroja completamente para bajar la cabeza y dejar escondido su rostro bajo sus cabellos.

Al escuchar el regaño mira a Ian como un pequeño cachorro regañado después de morder los zapatos favoritos de su dueño, hasta sin querer hizo un pequeño ruido de perrito- perdón... aun no me acostumbro a decir todo es Alemán y me es más fácil todavía hablar en francés, diantres odio que me regañes por mi mala costumbre- dice con un tono de voz algo consentido que nunca había usado con el mayor, suspira varias veces.

Pareciera que siempre fallo al hablar contigo y eso no me gusta- dice poniéndose del mayor para verlo a los ojos con un gesto más humano que no había tenido hasta ese momento con el otro- tan mal compañero soy?- mira a otro lado para sentarse sobre la cajuela de su coche con cara de berrinche, aunque el no era así delante de las personas, solo con sus mascotas demostraba que aun era demasiado joven, aunque no lo demostrara normalmente- quiero serte útil- un poco mas su mirada tierna y unas orejas con cola y seguro seria un perrito, era curiosa la forma tan distanciada de su ser, porque cuando se trataba de trabajo o de tratar con los demás era serio, distante, seguro y un poco prepotente, pero cuando estaba con alguien importante para el dejaba ver que era bastante mimado, serio y sobre todo nada calmado.

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Dormía o eso parecía por que simplemente estaba inconsciente en la camilla donde le trasportaban, apenas lo bajan de la ambulancia y le meten de urgencia a un quirófano con la intención de extraer las balas, pero debido a lo reconocido de su tipo de sangre tuvieron que usar la universal, una pequeña muestra de su sangre fue llevada al laboratorio para saber si el plomo o la pólvora de las balas había sido dañado su capacidad de cicatrización y de paso saber su tipo sanguino. Durante un largo se dedican a quitarle las balas, reparar los daños hechos por ellas y a suturar las heridas e incisiones internas como externas.

Cuando terminan lo llevan a una habitación de observación en el segundo piso, aunque el equipo médico estaba bastante desconcertado por el hecho que había respondido favorablemente durante la cirugía, pese a su condición y la perdida de sangre que había propiciado que su temperatura estuviera baja, varias horas más tarde su cuerpo como su inconsciencia estaban mucho mejor en lo que cavia en cuanto a la capacidad de recuperación humana.

Una enfermera busca a Ian para informarle, pero solo llega a decírselo a los guaruras, les informa que el extraño que había traído estaba estable y que posiblemente mañana o pasado mañana recuperaría la conciencia, si se recuperaba favorablemente y que estaría en observación por que gustaba verlo.

Andre Y.
Guardaespaldas Líder
Guardaespaldas Líder

Cargo : Mi cargo… no tengo que decírtelo.
Localización : Te combine no saberlo, pero si quieres averiguarlo solo sigue el aroma de las rosas…. Si estás preparado.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 22, 2012 4:36 am

Tuvo malos y buenos sueños, dolorosos algunos y otros felices. Su novia estaba embarazada de cinco meses pero el ya ansiaba ser padres. Después de unos primeros meses de estrés constante en los que la idea de tener o no al bebe, apareció el deseo intenso y fuerte de ser padre y ahora es él quien cuida el bienestar de su futuro hijo y el de su esposa. Eso convertía esta noche en una estupidez completa, pero no se arrepentía del resultado. Soñó con la apariencia de su hija, solo con que moría y no la conocería y el ultimo sueño tuvo que ver con Bellmere, fue muy vivido y en este moría y con ella su hijo nonato también. Ese sueño fue el que lo hizo despertar abruptamente, empapado en sudor.

Maldijo en italiano y se tiro de nuevo en el sillón trasero del auto. Entonces se espanto por segunda vez. Esta vez fue su guardaespaldas que toco el cristal a su derecha. Se sentó de nuevo, restregándose los ojos con sueño y entonces sintió la gasa sobre la herida el rostro y recordó todo rápidamente. ─ Abran… ─ indico, moviendo los labios apenas, prefiriendo tocar el cristal. Le abrieron la puerta y salió a estirarse, caminando al hospital con el andar adormecido. Uno de los guardaespaldas lo siguió mientras el otro esperaba en el auto. En el camino de ida y vuelta Ian escucho el estado del joven de la guadaña y el aproximado de cuando despertaría. Decidió volver en dos días, dejando la orden clara de que se le informara de lo que sucediera. Esto le recordó a su encuentro con Doriath, unos años atrás y como fue que termino en el puesto que tiene ahora. Estaba cansado, solo quería irse a dormir. La idea de volver en un par de días era la más obvia. Hablo directamente con la enfermera y se despidieron después de unas pocas palabras.


____________________________
¿Qué no lo sabes? Eso fue cruel… ─ Bromeo, encogiéndose de hombros cerrando los ojos en perfecta confianza. Apoyo sus piernas en el piso y separo las piernas en busca de una mejor posición. Nada como pasar el rato así. Le encantaba el no correr, estar tumbado sin hacer nada, por lo menos unos cuantos minutos. Era suficiente para nivelar su estrés con las endorfinas del placer. ─ ¿No cofias en los niños? ¿Por qué? Yo los encuentro a algunos encantadores, yo no, yo era un demonio cuando era un niño. Pero uno debe de crecer… ─ Divago, pasándose la mano por la nuca, para darse un ligero masaje. Las semanas han sido duras.

Aparto la mano de su nuca y entrelazo los dedos en su vientre, descansando aun. ─ ¿De tu café? No, para nada, es agradable… ─ Le mira un momento y gira el rostro, mirando hacia la calle que tiene detrás, observando los autos de reojo, el aire le trae el aroma de las rosas que tiene detrás. Sabe que no debe de decirle a Yuki que por allí hay alguien que hace un café exquisito, pero que no debería de tomar. No deja de ser delicioso. Entonces regresa la mirada a él y sonríe, encontrándolo con esa mueca infantil y divertida. Termino riendo, negando mientras levantaba la mano para pedir tiempo. ─ De acuerdo, no te estaba regañando… hablare Francés, lo prometo.

Entonces le miro, desconcertado y extrañado. Aquel giro fue extraño. ─ Espera, no he dicho nada de eso… ¿Qué te sucede? ─ Pregunto extrañado, pero sin mostrarlo con el cuerpo, tal era el nivel de relajación en el que se encontraba. ─ Eres mi guardaespaldas, no se trata de si eres un buen o no compañero mio. Me eres útil… ─ Suspiro, volviendo a cerrar los ojos, como si deseara conciliar el sueño. ─ No te tomes todo lo que digo como algo personal, no voy a ese punto. ─ Pocas veces estaba así, relajado, tranquilo, disfrutando del sol a través de una gran sombrilla para sol. ─ ¿Puedes hacer café aquí? En este momento tengo mucho antojo de uno frio… algo fuerte en sabor, pero fresco… ¿Qué dices? Puedo pedir un poco… Para los dos… ─ Ofrece con una sonrisa complacida.

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Re: Donde el lobo salvaje se convierte en el guardián (Priv.)

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