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Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 12, 2012 10:58 am

28 de Febrero de 2010

Me duele la cabeza, los fármacos que me dieron ayer me han dejado knock out por muchas horas, ni siquiera sé qué hora es, aunque por la luz que entra por mi ventana puedo suponer que es media mañana. ¿Tal vez las doce? Me duele el cuerpo y parece que me hayan golpeado el cerebro con un mazo, no pienso volver a tomar esa mierda de nuevo, ni siquiera me ha hecho efecto. Sigo sin recordar nada.

En el pasillo se escuchan rumores, dicen que ha llegado una nueva remesa de presos. Me pregunto cuántos de ellos van a venir a molestarme, los líderes de cada clan se dedican a hacerles novatadas en las que me incluyen, voy a tener que volver a frenarles los pies, aunque eso me traiga otra temporadita en aislamiento.

Se escuchan pasos, alguien se acerca...


Dejó el bloc bajo la almohada como siempre y se quedó acostado boca arriba, con una mano bajo la cabeza y la vista en el techo. Solo los psiquiatras que llevaban su caso sabían que llevaba esa especie de diario, no quería que nadie se enterara o ya veía venir que intentarían arrebatárselo para saber más de él. No es que en esas páginas hubiera más información que su día a día, pero era su intimidad al fin y al cabo y nadie tenía que meter sus narices en ello.

Los pasos se acercaban, podía escucharlos resonar en el cemento. Frunció el ceño, analizando la situación. Parecían ser dos personas, seguramente una de ellas era uno de los celadores por el ruido de llaves, y porque sus botas en el suelo sonaban diferentes a las de los presos. El otro, sin duda, era un preso. Miró hacia la puerta cuando los pasos se detuvieron justo delante de su celda y su ceño se frunció más. ¿Iban a darle un compañero de celda? Maldijo en silencio, sin moverse ni mostrar más interés que una mirada aburrida.

"Hoy es tu día de suerte, Trece, vas a tener compañía. Espero que os llevéis bien." El tono sarcástico del celador le crispó los nervios hasta el punto de querer golpearle la cara, pero no se movió ni un ápice, tampoco respondió. Se mantuvo en silencio, mirando al nuevo preso como si estuviera leyéndole con rayos X.
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 13, 2012 7:50 am

Por un par de minutos no lo dejaban pasar a orinar antes del maldito, largo y tedioso traslado del juzgado hasta lo que sería su hogar quizás para siempre. Esta bien que fuera un prisionero de alta peligrosidad, pero seguía siendo un humano. Mientras paso de una sala a otra, rodeado de grilletes y guardias (ya había intentado escaparse dos veces), iba platicando, diciendo estupideces y a veces insultando a quien tuviera en frente, aunque su voz era tranquila. No había nadie allí que le entendiera y eso le pareció bien, por ahora. El primer tropiezo fue con el baño. Tuvo que señalarles dos o tres veces y quedarse quieto hasta que lo guardias comprendieron justo a tiempo para evitar un accidente.

Luego vino el viaje que empezó muy bien pero para la hora se había convertido en un tedio. Kahrzen Lakiêff volvió a usar su idioma para fastidiar el viaje y esperar que eso borrara el sopor que le estaba causando el aburrimiento. Primero comento con frases cortas, mirando a cada uno de los otros seis miserables que venial con él. Todos europeos, alemanes, arias. Era el único prisionero en rango A, era el único peligroso allí, era el único extranjero. Fue todo el viaje aislado en una especia de jaula y con el doble de protección que los demás. Fue genial ver sus caras cuando sus murmullos se incrementaron y junto las manos como si estuviera rezando para invocar a un demonio o algo. El guardia que lo cuidaba golpeo con la porra la rejilla fuertemente y le hizo interrumpirse. Kahrzen le miro firme, frio. Sin moverse y después sonrió maniáticamente, metiéndole miedo. No hubo más que contar de ese trayecto.

Un par de horas después llegaron a la prisión de Steinburg y de inmediato lo hicieron bajar primero, separándolo del grupo que iba para otro lado. Escucho unas voces y se giró en busca de la causa. Eran órdenes en alemán y le estaban señalando. Dos hombres más se acercaron y lo guiaron para que dejara sus pertenencias. Su pulsera, sus ropas, un par de collares toscos y una cadena. Le quitaron todo lo que lo podría identificar como un kurdo. Los odio en ese momento pero después de haber atravesado todas esas puertas pronto se dio cuenta de que no será posible irse de allí tan fácilmente. No solo. Le quitaron las esposas más pesadas y los grilletes de los pies así medio pudo cambiarse pero tuvieron que quitarle por un momento los de las muñecas mientras se ponía la playera. Se amarro el peto a la cadera usando las mangas largas de la parte superior, dejando su pecho solo con la playera y miro su tatuaje en la muñeca. Sabía que pronto tendría el otro, quizás más tarde…

Lo esposaron de nuevo y lo hicieron andar. Solo quería que lo dejaran en paz. Lo había fastidiado todo ese día. En un punto de la caminata se detuvieron frente a una celda. Un compañero ¿he? ¿Le iría tan mal como a los otros? "Hoy es tu día de suerte, Trece, vas a tener compañía. Espero que os llevéis bien." Escucho al guardia pero de nuevo no le entendió. Observo a su nada activo compañero y espero a que le quitaran las esposas, para después entrar a su nuevo “hogar”, pisando al guardia “sin querer”. El hombre farfullo algo que no entendió y Kahrzen se apartó con una carcajada mientras cerraban la reja.

Lo mereces bastardo… — Volvió a usar su lengua nativa, pateando la reja con un gruñido para después mirar el nuevo entorno en el que estaría. Acomodo sus cosas en la cama libre pero no se sentó, regreso a la reja para poder mirar hacia afuera. — Un par de días serán más que suficientes… — Murmuro, sin prestar atención a su compañero de celda, el tipo era otro del área, no le entendería ni una palabra. Que aburrido—.
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 13, 2012 7:29 pm

Con sesenta segundos tuvo suficiente para hacerse un esquema hipotético de su nuevo compañero de celda. Por su piel pudo saber que era indoeuropeo, pues no estaba lo suficientemente tostado para ser árabe; tal vez de la región de Siria, pero no estaba seguro. Aunque no llevara abalorios o joyas, puesto que las requisaban a la entrada, supo ver por su mirada que pertenecía a algún grupo guerrillero, ¿terrorista, tal vez? Negó mentalmente, los terroristas árabes eran perseguidos por los Estados Unidos, terminaban en la cámara de gas y no en una cárcel alemana, este tenía que pertenecer a otro tipo de grupo. Pero lo que más importancia tenía en ese momento y que aún no había aclarado era si le daría problemas. Parecía ser un tipo que no se dejaba pisar, a ver cuánto tardaría en tocarle los huevos...

Trece había tenido muchos compañeros de celda, pero ninguno de ellos duró más de un mes. O les rompía algo por cruzar límites establecidos por él, o le tachaban injustamente de "aburrido" y pedían un cambio. ¿Qué esperaban, que fuera el payaso de la celda? Así que los que llevaban eso de la distribución de celdas habían optado por dejarle solo en su celda... hasta el día de hoy. Seguramente debían estar quedándose sin espacio, o querían joderle por gusto.

En el momento que le escuchó hablar fue como si un "click" sonara en su cabeza, como si uno de sus engranajes detenidos por la amnesia empezara a funcionar de nuevo. Al principio no fue consciente de que había entendido a la perfección el extraño idioma en el que hablaba el otro, pero así fue. Palabra por palabra, fue como si le hablara en inglés. Le había pasado lo mismo con el alemán, aunque en ese momento él desconocía que era de nacionalidad americana y no alemana. Le miró, sin mostrar mucho interés, y se puso a prueba respondiéndole por si, a parte de entenderlo, lo hablaba.

-Te deseo suerte si es que quieres escapar... Pero ya te aseguro que muchos lo han intentado y ahora son pasto de los gusanos. - En efecto, pudo comprobar que conocía ese idioma aunque no pudiera ponerle nombre. Miró al techo, pensativo, una pieza más en el inmenso rompecabezas que formaba su cabeza. ¿Por qué conocía ese idioma? ¿Había estado acaso en ese país? Y si era así... ¿con qué motivo? Dudaba que fuera el de simple turista, pues no aprendes un idioma simplemente para un viaje de algunos días.
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 14, 2012 12:14 am

Su situación no podría ser peor en este momento. Sabia, por un intérprete que le decía solo lo “necesario” pero no respondía ninguna de sus preguntas, que había sido condenado a cadena perpetua… ¿Y su extradición? Lo siento amigo, “no tienes derecho”. Aquellas dos frases fueron toando conciencia en su cabeza en el transcurso de todo ese día hasta que, por fin encerrado tras las rejas, se convirtieron en realidad. Fue espeluznante. Gruño y se acercó a los barrotes de nuevo, recargando su frente contra el frio y sucio metal. Ligeramente, dentro de esa quietud que le fastidiaba los nervios, pudo sentir la mirada de quien sería su compañero de celda, del primero. Y entonces escucho sus palabras y lo mejor de todo, las entendió.

—Puede decirse que tuvo suerte en que solo hubiera dicho esas palabras mucho antes de lanzarse a hablar mal del hombre tumbado allí, en la cama. No es que fuera a hacerlo, pero vaya que se había aburrido ese día, era como si no perteneciera a ningún lado. — No… Solo hay que encontrar el momento oportuno… Eso si realmente hay algo fuera esperándote.... Poniéndolo así, no hay mucho interés de mi parte. — Hablo, queriendo probar cuanto dominio tenía sobre el kurdi, antes de pasar al famoso “¿Por qué?”. En todo su verbo, lo único que hizo fue mirarle de reojo. Entonces decidió darse la vuelta y recargar su cuerpo en la reja para poder observarle con más detenimiento. Tardo en hablar un rato, más de diez minutos. — Soy de Kurdistán, una pequeña provincia entre Irak e Irán… ¿Cómo es que hablas kurdi tan bien?

Separo su cuerpo lentamente de la reja, empujándose con la pura inercia del movimiento de sus caderas. Avanzo y recorrió los tres metros y cacho de reja a pared con lentitud, acercándose más para poderle ver el rostro. No parecía muy europeo. Frunció el ceño mientras le observaba, no enfadado, sino concentrado en sus rasgos. El tamaño de sus ojos, la nariz, los labios. Lo analizo sin una pisca de pena, así como más o menos lo habían evaluado a él. Su color de piel no decía mucho. Al estar mucho tiempo en un lugar esta solia cambiar de color, no era fiable. Se le ocurrió otra cosa. Hasta ese momento, todo mundo le había nombrado con odio, repulsión o extrañeza. Ahora podía mencionarse a sí mismo como se le diera la gana.

Soy Kahrzen Lakiêff... — Omitió burlonamente el “tu nuevo compañero de celda” cosa que era más que obvio. Mientras lo esposaban, ya para traerlo a su celda y claro, sin que él pudiera enterarse, los guardias estaban hablando y burlándose de la situación de este preso. Conocían a Trece y esperaban pasar un buen rato viendo cómo se “soportaban”. Ha, pero apostaría su honor a afirmar que los guardias no sabían que se podría comunicar con alguien aquí—.
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 14, 2012 10:49 am

Se quedó mirándole desde la cama de arriba, que era la suya y seguiría siendo así hasta que se aburriera, osea nunca. Desde allí los vigilantes no podían verle cuando dormía o escribía en su bloc-diario, así que no pensaba cambiarla para nada, si era necesario volvería a pelear por ella como ya que tuvo que hacer varias veces antes de ese día. Logrando siempre una victoria, por supuesto, de ahí que no tuviera compañero tan a menudo. El respeto estaba en que los nuevos no modificaran la forma de "vivir", si es que a eso se le llamaba vida, de los que llevaban más tiempo. Él odiaba la falta de respeto. Por lo que pudo ver, o más bien notar por su tono, fue que el kurdo tampoco se esperaba que Trece supiera hablar su idioma, el kurdi como lo llamaba ese tipo, y eso le dio a entender que era un dialecto poco extendido.

Las palabras del moreno se lo afirmaron. Kurdistán. En su cabeza fue como si se abriera una enciclopedia donde tenía almacenados los datos de dicha civilización, conociendo detalles tales como el clima de la zona y la comida típica. Eso le fastidiaba ¿podía recordar ese tipo de cosas pero no la razón de por qué las sabía? Era de locos, su amnesia parecía ser selectiva y sólo se habían borrado los recuerdos físicos de su presencia en cada uno de esos lugares que recordaba vagamente. En parte, le fastidió un poco su pregunta, pues estaba acostumbrado a que todos allí supieran que él era "13 el amnésico", tener que explicarlo por sus propias palabras era como caer en la rutina monótona de los primeros días encarcelado.

-Lo desconozco. Simplemente, digamos que sé hablarlo y ya está. - Se incorporó, quedando sentado en el borde de la cama con los pies colgando, y terminó por dar un salto ágil al suelo y apoyarse con el hombro a la camilla de arriba, cruzándose de brazos y mirándole fijamente, serio, inexpresivo. Estaban ahora a apenas dos metros de distancia uno del otro, más cerca de lo que 13 solía soportar, pero la celda tampoco es que fuera mucho más amplia para permitir más distanciamiento entre ambos. - Me llaman Trece y, como tarde o temprano vas a enterarte, soy "el amnésico". No tengo identidad alguna, así que desconozco la razón de por qué hablo tu idioma. Simplemente lo hago.

Incluso se sorprendía a sí mismo de estar hablando tanto con el nuevo. Por lo general ahorraba las palabras y decía lo mínimo posible de sí mismo, pero en este caso Kahrzen había empezado con buen pie: presentándose, mostrando una actitud nada amenazante y, por lo que podía entrever, no parecía llevar intenciones de subyugación sobre Trece. Iba a darle una oportunidad por ahora, siempre pensó que todos merecían una hasta que la cagaban.

-Si como dices no hay nada esperándote allí afuera, mejor no tomes riesgos. Puede que en este continente la pena de muerte no sea legal, pero te aseguro que los castigos que infligen por intentar huir te harán desear estar muerto. - Comentó sin preocupación hacia el otro. Se sentía con la obligación, aunque no sería exactamente esa la palabra, de ponerle al día con lo que sucedía allí dentro.
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 16, 2012 5:27 am

Así que por descarte, su cama era la de abajo, miro con ojo crítico sus cosas allá acomodadas y se pasó las manos por el pelo, descubriendo por un momento su rostro alargado y varonil. Aquello le venía bastante bien, sus despertares violentos no terminarían con una frente sangrante o una caída de casi dos metros. Un problema menos que resolver. Recargo su peso contra la pared del fondo, golpeándola con el pie envuelto en la sandalia de piel curtida. Se apartó de la pared lentamente, caminando con lentitud mientras observaba su cama, calculando el tamaño. No entraría completamente estirado y eso le hizo soltar un gruñido. Era demasiado alto hasta para una celda de Europa. Puede que hubiera medido mal pero lo dejaría para después.

Llego a la reja de nuevo, se dio la vuelta y recargo su cuerpo contra los barrotes, antes estaba mirando hacia el pasillo ahora miraba hacia adentro. Lo que compondría su pequeño mundo era una cama dura, una litera de la cual la cama baja era la suya, luego estaba el simple lavabo de una sola llave, agua fría y un pequeño jabón de barra reseco. Al fondo el baño, una taza de metal sin tanque, sin asiento, fría como las rejas pero no tan sucia. Levanto la cabeza de nuevo para mirarle, miro las ropas, sus zapatos y luego lo tuvo frente a él y pudo averiguar que era tan alto como él, un par de centímetros menos, pero nada que notar.

Trece, fácil de recordar… — se dijo mas mismo sin tomar en cuenta que fuera amnésico, eso no le importaba u interesaba. Lo importante es que podía hablar el kurdi, que había alguien con quien comunicarse. Levanto el brazo izquierdo, haciendo como que sostenía una espacie de pizarra. Con la mano derecha hizo unos “rayones” en la pizarra invisible. — Nada como un lienzo en blanco… — Su sonrisa era cínica, ladeada y divertida pero no buscaba mofarse, solo por la falta de sentido de hacerlo. — Siempre hay espacio para llenarlo de cosas… — Bajo las manos lentamente, perdiendo el gusto a lo demostrativo apenas termino con su explicación. — Puedes llamarme como quieras… si quieres hacerlo. — ¿Acaso iba muy rápido? No, estas cosas se hacen así o no se hacen—.

Dijo al aire, solo como un comentario más al tiempo que se acercaba sin mirarle, enfocando como objetivo la cama que estaba apenas a unos pasos. Tomo la ropa y la puso en el centro del falso colchón. Cuando se sentó lo hizo tranquilamente, sin meterse prisa alguna, no quería llevarse un golpe nada más empezando su estancia aquí. Aun le quedaba darse su lugar dentro de la horda de prisioneros y vaya que la sola idea le fastidiaba un montón. El colchón no era tan duro como lo esperaba, pero al ser alguien que dormía en el piso con total comodidad su juicio no era muy imparcial. Se apoyó con confianza y descanso su peso en sus brazos, flexionando una pierna para subirla a la cama sin que tocara la suela de su sandalia la tela.

¿Y eso que importa? Uno debería de ser capaz de ensuciarse cuando quiere llegar a algo… — era cierto que en su tierra hablaban de esta manera y no estaba pensando en que a Trece le estuviera costando seguirlo, simplemente era su costumbre. — Afuera no hay nada, pero después de la charca, esta el destino real… — Deseaba volver a casa, aunque lo tacharan de traidor por volver vivo pero sin ser capaz de haber alcanzado su objetivo. Chasqueo la lengua con fuerza sin darse cuenta. — Puedo ser tan bueno como yo quiera y ese es precisamente el problema, quizás no quiera serlo… — Sonrió de nuevo para después reír mordazmente. Esto era sublime, la posibilidad de poder hablar en su idioma, sin chismosos y con su propio compañero de celda. Era simplemente, un magnifico regalo de Alá. No había sido abandonado por su dios aún —.
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 22, 2012 10:10 pm

Lo primero que pasó por su cabeza tras ese poco hablar con él fue: "vaya, tengo de compañero a un poeta", cargado con algo se sarcástica sorpresa. Nunca se hubiera imaginado que se encontraría con un preso que hablara medianamente bien, la mayoría allí dentro no parecía ni tener el graduado escolar, sus frases eran cortas y no sabían lo que significaba la ironía. Era sencillo meterse con ellos sin que se dieran cuenta, aunque por supuesto siempre había excepciones... había presos que estaban allí por asesinato pasional, gente con carrera que por los celos habían matado a su mujer y al tipo que estaba con ella. Por lo menos, parecía que al fin tendría a alguien que supiera llevar una conversación tranquilamente.

No le molestaba que el otro fuera más alto, la diferencia no era muy avismal y de todos modos Trece no necesitaba ser superior en cuerpo con su adversario para dejarle knock out en un minuto. Sin moverse, siguió mirándole analizando más allá de las simples palabras. - Te llamaré Kurdo, es más fácil de recordar. - Comentó sin ser ofensa hacia el otro, conocía el idioma pero el nombre de ese tipo era poco habitual, le costaría más recordarlo que "kurdo". Además, qué más daba? aún no sabía si este duraría más que otros de sus ex-compañeros de celda.

-Es una buena forma de pensar... te deseo suerte entonces si quieres salir de aquí. - Dijo encogiéndose de hombros, dejando en claro que él no iba a perder el tiempo ayudándole o intentándolo con él, tampoco había nada allá afuera que pudiera estar esperándole, al menos que supiera, y en la cárcel seguían dándole el tratamiento psiquiátrico que tal vez algún día le ayudara a recordar quién era y de dónde venía.

Suspiró levemente, reuniendo ganas para poner al día a su nuevo compañero acerca de cómo estaban las cosas allá dentro pero, sobretodo, qué permitía Trece y qué no en lo que a su vida respectada. - Esto es el pabellón A, donde estamos los que cometimos peores crímenes, pero en el patio nos juntan con los del pabellón B. Los locos del pabellón C están completamente apartados de nosotros. - Caminó hasta la reja, mirando por si había cotillas o algún celador con ganas de fiesta. Al parecer no, podía hablar tranquilo. -Volvió a girarse y a mirarle de frente. - Steinburg está dominada por dos bandos mafiosos: Blades y Bullets, y aquí dentro no es muy diferente. Eso son los dos mayores grupos con los que puedes tener problemas, siempre tratan de conseguir miembros. Pero también están los nazis, fáciles de reconocer, los latinos, que no son muchos, y finalmente los negros que básicamente se quedan en un rincón a mirar. También hay tipos como yo, que simplemente observamos. - Paró un momento para dejarle pensar en ello, aunque tal vez ya sabía algo sobre lo de los clanes.
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 23, 2012 10:50 pm

Las cosas se iban hilando poco a poco y sin presiones Kahrzen estaba descubriendo a su compañero de celda y al mismo tiempo dejándose descubrir por él. Aunque el kurdo no desear admitirlo estaba plenamente consciente de que, al menos la primera semana, dependería de su compañero de celda para moverse adecuadamente en la prisión. Observó, de reojo, más allá de Thirteen, los barrotes, y el pasillo. Su pabellón parecía estar lleno de gente que quería esforzarse por alcanzar un sitio entre los más escandalosos o groseros. La mayoría eran europeos, alemanes pero ¿Qué tan peligrosos podría ser? Asintió cuando escucho que le diría “kurdo” en lugar de llamarlo por su nombre, no era muy justo pero por ahora le venia bien. — ¿Eres americano? Me pareces algo familiar… — Comentó después de unos segundos de escucharle, apartando la vista del pasillo para mirarlo. Podría equivocarse pero en su vida con la gente que más había convivido habían sido los gringos.

Idiotas que deseaban el petróleo del medio oriente y por eso buscaban una guerra que perderían. Ante ese pensamiento, un fuerte impulso de ansiedad le recorrió. Quería regresar a casa, lo deseaba con todas las ganas que pudiera sentir en ese instante. Su anhelo más grande era el de volver al hogar. “La libertad y el honor en la guerra, son cosas por las que vale la pena morir, hijo”… Su padre le había dicho esas palabras unos días antes de su cumpleaños, antes de que se uniera a la guerrilla para matar como le enseñaron. Aquí no había nada de eso, no era honorable fallar en una misión o perder a tus hombres. Golpeo el colchón y parpadeo lentamente, tratan de desechar aquella terrible sensación que sabía le llevaría a un ataque de ira. No en este momento, no ahora. No, negó a Trece sin abrir la boca. No deseaba escapar, esperaría la oportunidad para hacerlo, si es que aquello era posible. Enarcó una ceja al escucharle suspirar y gruño en voz baja, mirándole.

Esa información fue útil. No sabía en que pabellón se encontraba antes de entrar a esta celda. Ahora si. Que chusco era este asunto, meter a presos de alta peligrosidad en una celda estándar. Contuvo una risa baja y le miro, asintiendo en esa breve pausa. ¿Cómo se identificarían los del A con los de B? Si no contaban con ninguna marca bien tendría que grabárselos al menos de vista. Cuando paso de un grupo a otro, se dio cuenta de que no encajaría en ningún lugar, aquí no había nadie de medio oriente más que él. Eso lo haría alguien más llamativo de lo esperado. — Algo de eso sabía. El interprete, antes de despedirse me dijo que tuviera cuidado con las balas y los cuchillos… — Torció un gesto demasiado obsceno para ser una sonrisa aunque tenia mucho de sátira cómica. — Dejando de lado lo que me va a tomar convertirme en “observador”… ¿Reconoces esto? — Levanto la muñeca donde se apreciaba claramente el tatuaje en negro, rodeando toda la muñeca. Una sola palabra. Significativa.
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Lun Abr 16, 2012 10:00 am

La razón por la que Thirteen al principio no hablara mucho era muy simple: prefería escuchar y observar, y callando era la mejor forma de hacerlo. Podía mantener su atención en el otro, poder descubrir pequeños detalles ya fuera por sus palabras o movimientos, lo cual le ayudaría a conocer mejor a la otra persona y avanzarse a cualquier futuro movimiento. Además, estaba otro detalle, y es que 13 no se fiaba de nadie de buenas a primeras. Ser amnésico le había convertido en alguien paranoico, esperando una conspiración detrás de cualquier persona o situación que estuviera relacionada con él o su pasado.

Se recogió el cabello en una coleta, una costumbre adquirida con el tiempo para que no lo usaran para tirar de él, aunque realmente llevarlo suelto le molestaba bastante, sobretodo a su visión. Le miró repentinamente cuando dijo aquello "me pareces algo familiar..." ¿qué había querido decir? ¿Realmente se le hacía tan familiar como para decirlo? No quiso mostrar sorpresa ni confusión, muchos habían querido engañarle aprovechando su amnesia, haciéndole creer que le conocían y sabían de él... Thirteen acababa por descubrirles a todos, mentían muy mal, por ello ya no se fiaba de nadie. Sin embargo, que le dijera aquello más el detalle de saber hablar kurdo le daban un poco de esperanza. Ese maldito "Y si...?" que siempre rondaba su cabeza volvía a instalarse en ella más fuerte que nunca.

-Sí, soy americano. ¿Has visto a muchos americanos para que te suene mi cara? - Preguntó casualmente, sin querer parecer demasiado interesado en ese comentario. Le siguió observando, sin importarle que lo notara, era evidente que estarían analizándose mútuamente por un largo tiempo hasta coger algo de confianza, si es que aquello llegaba a suceder, básicamente porque compartían celda. Trece tenía claro que no dormiría bien en muchas semanas, pero lo compensaba el hecho de saber que aunque no durmiera, se mantendría en vida.

Observó detenidamente el tatuaje de su muñeca, frunciendo levemente el ceño. - Sé que significa libertad, pero eso es todo. Como mucho, podría añadir que tal vez perteneces a algún grupo guerrillero, aunque eso lo deduzco más por tu procedencia. siendo de Kurdistán y terminando aquí sólo puedo deducir que pertenecías a un grupo guerrillero terrorista. - Lo soltó con toda normalidad, mirándole para saber si había acertado.


Última edición por Thirteen el Dom Abr 22, 2012 6:07 pm, editado 1 vez
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 17, 2012 6:50 am

Bueno ¿y por qué demonios no le había preguntado sobre eso? No solo era un buen momento para que se conocieran un poco sino que necesitaría toda la información que pudiera requerir en ese momento. Por primera vez en su vida se encontrar completa y totalmente solo, en tierras desconocidas y bueno, con tristeza tenía que decir que no esperaba encontrar ningún tipo de bienvenida en un lugar como este. Trece, por ahora y mientras ambos estuvieran a la defensiva, quizás le diera las armas que necesitaría para plantarse aquí como deseaba, claro si sabía pedirlas adecuadamente. Chasqueo la lengua al escuchar lo que decía, su afirmación de ser americano y asintió para sí mismo, comprendiendo un poco las cosas. — Sí y no. Me refiero a que hay muchos americanos por allá, pero muy pocos con el pelo oscuro y más aún largo… no es algo que se acostumbre en una guerra, al menos que no lo hayas tenido largo hace unos años, pero igual me sigues pareciendo familiar… — Aprovecho a decirlo ahora que tenía el pelo recogido y su rostro asomaba claramente. No buscaba una respuesta clara pues no había forma de obtenerla, simplemente lo dijo para sí mismo, para dibujarse el mapa en su mente de manera correcta.

Total, aquello no tenía ningún sentido, entre toda la gente de todas las prisiones de Alemania. ¿Venir a tener por compañero a alguien que conociera de vista por lo menos? ¡Era un absurdo, uno completo! Se rio solo, notando su mirada pues parecía algo más intensa que las que había estado recibiendo en ese larguísimo día; por su parte puede decir que comenzaba a mostrarse algo pesimista, muy diferente a la prepotencia que mostro al entrar pero ya era hora de entender que no era más un hombre libre y menos un guerrero. Levantó la cabeza y le miro, devolviéndole la mirada con cortesía, dejándose analizar pero pidiendo lo mismo. Lo único que necesitaban era tiempo y cruzar palabras, y claro, que al kurdo no se le disparara. Cuando le pidió que analizara su tatuaje realmente le causo desasosiego el escuchar que supiera lo que decía. Realmente debió de haber pasado un tiempo considerable en su tierra para conocer inclusive la escritura. — Esto es extraño. — Responde, hablando solamente de lo que sería la lectura de su tatuaje, no se lo dice claro y cuando Trece le dice eso simplemente respinga y asiente, con expresión de frustración.

Así es, mi grupo y yo íbamos a atacar a u funcionario corrupto, como todos los demás pues, — se encoge de hombros —, cuando nos garraron. No sé qué fue de mis compañeros pero a mí se me dio cadena perpetua y se me negó la extradición… — Se lo habían dicho con cara de burla, pues él no lograba hacerse entender y de su sentencia eso fue lo que le dijeron. Solo lo importante. — Nuestro grupo fallo en su tarea, lo que significa que si vuelvo a mi tierra nada importara que tan buen guerrero haya sido, moriré por traicionar a mi gente… — No le preocupaba vivir o morir, tan acostumbrado estaba a arriesgar su vida desde que era un niño, pero, su familia. ¿Su familia qué? Puede que lo mejor fuera que creyeran que él había muerto en aquel país extranjero y ahorrarles la vergüenza de verlo fusilando en casa como escoria. Tenía que despejar su cabeza un poco. Se estaban desviando a terrenos demasiado peligrosos de nuevo. — Oye Trece… — le tuteo rápidamente, apenas dándose cuenta de ello. — Dime, ¿Cómo se diferencian los tipos del pabellón A con los del B? — La pregunta se había quedando rondando en su cabeza y le pareció oportuno pues, aparte de averiguar cosas entre ellos, quería saber más del mundo que le rodearía ahora. Un sitio que jamás llamaría hogar—.
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Re: Breaking Bad [PRIVADO]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 22, 2012 6:27 pm

Tal vez este sería el compañero de celda definitivo, apenas llevaban unos minutos conociéndose y ya le había hecho saltar las alarmas de su amnesia en varias ocasiones: su idioma, su procedencia, y ahora que le sonara su cara. Cierto que con la guerra de Irak había muchos americanos en la zona de donde procedía Kahrzen, pero también era cierto que había miles de soldados americanos en tierras de medio oriente, por lo que sonarle al kurdo no podía emocionarle como debería. Él veía a todos los orientales iguales, así que los orientales debían ver a todos los americanos del mismo modo... - Cuando llegué a la cárcel ya lo tenía largo, creo que lo llevo así desde hace mucho tiempo. - Admitió, relajándose solo un poco para sentarse arriba en la camilla, con las piernas colgando y la vista perdida en la pared de enfrente, donde había garabatos de los antiguos ocupantes de esa celda.


Sí, era muy extraño para él también. La cara del kurdo seguía sin sonarle, no venía a su mente ninguna imagen de él o de alguna situación en la que se hubieran podido cruzar, pero sabía y conocía el idioma así que aquello era una clarísima señal de que Trece estuvo allí. El mapa de su vida tenía otro punto a añadir y esa nueva información le iba a la perfección para seguir avanzando en el intrínseco laberinto de su mente. ¿Qué más podía averiguar hablando con él? Sentía el irrefrenable instinto de forzar a Kahrzen a recordar bien de qué podía sonarle su cara, pero no quería apresurar las cosas, no tenían la confianza suficiente.

Le escuchó atentamente, mirándole de regreso con menos frialdad que antes, mostrándole respeto. Entendió su situación, el por qué había acabado allí. Comprendía también por qué decía que no podría regresar a su país, era entendible, allí el honor por la patria era tan importante como en America u otros paises, sobretodo cuando se trataba de oriente y los clanes guerrilleros.

Meditó la pregunta y no tardó en responderle. - Visiblemente no hay diferencia entre unos y otros. Lo único es que nos tienen en pabellones diferentes, pero en el patio estamos todos juntos. Cuando te queden grabadas las caras de los tipos de nuestro pabellón sabrás identificarlos cuando estés fuera, es sencillo. Sin embargo, no te fíes nunca de nadie, aquí todos dicen que son inocentes pero no se salva nadie. - Explicó, cogiendo la almohada para abrir el cierre de un lado, sacando una cajetilla de tabaco. Le dio uno, no solo por educación sino para demostrarle que si seguía "portándose bien" con él podían llegar a confiar mútuamente. Se encendió el suyo y lo caló hondo, ansiando esa nicotina que ocupaba sus pulmones y le ayudaba a concentrarse.

De repente se escuchó la voz de los celadores anunciando la hora del patio y Trece bajó de un salto de lo alto de la litera, subiéndose el peto para abrocharse la cremallera. - Vamos, en el patio podré mostrarte mejor cómo van las cosas aquí dentro. - Dijo, caminando hacia los barrotes a la espera de que les abrieran la puerta y pudieran salir.
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