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Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

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Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Niall el Miér Oct 19, 2011 7:16 pm

Día de mierda ...
Aquel tipo le había olido mal desde el primer momento. Se guardaba algo estaba claro, y por eso lo había seguido. Todo el jodido día con eso ¿Y que había descubierto? Pues que el tipo simplemente engañaba a su mujer con un jovencito bastante picante... que a riesgo de prejuzgar, tenia todo el aspecto de estar simplemente interesado en el dinero del iluso. Pero eso no era su asunto, una simple infidelidad ... había malgastado su día en una simple infidelidad... Aún así no hay mal que por bien no venga. Había captado algunas imágenes bastante subidas de tono y comprometedoras, bien guardadas ahora, eso aseguraría que su lealtad en caso de que se balancease peligrosamente. El miedo a la esposa ... era siempre poderoso. Los hombres son estúpidos sin duda, ¿Si tanto miedo le tienes a tu mujer ... por que diablos le pones los cuernos en primer lugar? Una carcajada sarcástica salió de sus labios al tiempo que se sentaba en una mesa de poker, pidiendo luego un whisky bien cargado.

Apenas observó a los que integraban la mesa antes de fijarse en sus cartas y hacer la apuesta. No eran malas, más bien buenas. Una lastima. No le gustaba empezar ganando, quizá fruto de la experiencia o de los años en Francia jugando en partidas ilegales, haciéndose el blando al principio y cuando el resto de la partida estaban confiados ... zas, los desplumaba tranquilamente. Pero ahora estaba en el casino de la familia, no iba a ponerse en ese plan. Simplemente jugó sus cartas aún sin prestar toda su atención. Suspiró mostrando finalmente sus cartas, un ful de ases y sotas ... ojala hubiese conseguido esa mano dentro de algunas rondas. Recogió sus ganancias con cierto desinterés. El dinero era ... necesario pero innecesario a un tiempo. Solo necesitaba lo que necesitaba, y eso lo tenía¿Para que quería más? Reconocía que era un pensamiento difícil de entender y trasponer a alguien metido en eso de la mafia pero, ¿Para que servia el dinero después de todo? Tarde o temprano moriría y desde luego no pensaba llevárselo a ningún lado. Era la emoción del juego después de todo ... ¿Pero si el juego perdía la emoción ... qué cojones hacía aquí?

Golpeó nerviosamente el suelo, notando el resentimiento de su tobillo, se había pegado una buena ostia hace unas horas, y se había retorcido algo el tobillo, pero estaba bien, ni hinchado ni morado ni nada que le hiciese preocupar a alguien tan golpeado a lo largo de su vida ... prácticamente se había roto todo lo rompible, piernas, brazos, manos, costillas y una clavícula ... incluso le habían atropellado 2 veces... y seguía entero, o casi entero por supuesto. Lamentaba más la perdida del ojo que la del riñón si se ponía a pensar en ello, su puntería seguía siendo buena pero ... sin duda no era lo de antes. Apuró el trago y pidió otro antes de sumirse en la auto-compasión de la que siempre huía, no es que fuese a emborracharse ahogándose en alcohol. El era irlandés, y un irlandés no se emborracha tan fácil maldita sea.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Invitado el Jue Oct 20, 2011 3:15 pm

Lugares raros para ir a cobrar, buscar información, cerrar tratos y hacer presente su honorífica persona. Claramente la gente había perdido la cabeza. Nunca fue un chico que le gustara salir, más bien le gusta quedarse en su comodidad, y así leer, no hacer caso a nadie y llevar a cabo su responsabilidad a su gusto. Tal vez yo tenga pena de cual de las sirvientas fue a levantarlo de su sueño profundo, sin embargo su sacrificio habrá valido algo. A nadie le gusta que lo despierten… definitivamente él no es la excepción.

Así renegando, bufando y de muy malas ganas comenzó su día a las 17:30, claramente ni el mismo Jefe de toda La Familia Bullet haría eso, pero él se daba esos lujos, lo merecía. O así lo creía. La recompensa de todos los años de su infancia sufridos, se marcaban en su cuerpo. Acariciaba su torso delante del espejo, un cuerpo que contaba una historia, un ser que se había fundido completamente en esa ira. Y que solo era mitad quemaduras, mitad ira… váyase a saber si dentro de aquel cascaron aún hay una pizca de humanidad. Hasta donde yo conozco no.

Tres postas, tenía que atravesar antes de terminar su día, y quedarse tranquilo, volver. Nunca eran en el mismo lugar, y a suerte organizo que todos pusieran el mismo lugar, el casino de la familia. Claramente todo se hablaría en una partida de poker relajada, y terminar con esta charla sin sentido de forma excepcional. Luego encontrar a la liebre, laucha, ese roedor que más que un hombre parecía mujer y pedirle su paga y sacarle información a algún que otro para ver los movimientos realizado por el Jefe Adler, de alguna forma esta buscando el error, sin embargo con la laucha al lado nunca sucederá.

¿Hace cuanto no padecían una crisis económica? Claro que a él nunca le convendría que eso sucediera, pues su reinado, su mini-reinado, se iría a la basura para que los de arriba concentraran el poder. Se ponía su camisa de diseñador, sintiéndola muy levemente fría, casi no distinguía los cambios de temperatura y eso que su cuerpo se había recuperado un montón. Los pantalones negros con un cinturón de hebilla dorada, los zapatos bien lustrados con una mini punta. Un saco abierto, sin corbata. Una piel de zorro blanco, no le importaba mucho cuidar a los animales salvo a su mascota. Encima de un tapado de gabardina negra también. Sus armas en el lugar que debían estar. La limosina esperaba como el carruaje a la cenicienta.

Así subió y se dirigió a destino, por más que supiera conducir, odiaba hacerlo, estar pendiente de muchas cosas que él no soportaba hacer. Así llego, y la entrada de este hizo que todos se sorprendan, y así casi todos los empleados a su paso hacían una reverencia, tenía un hombre detrás de él, su mano derecha. Así este abrió la puerta y paso al salón de juegos. Las mujeres cuchicheaban de lo guapo, alto y que excitante podrían ser aquellas cicatrices, los hombres temblaban y hacían paso. Esa gente era a la que a él su presencia le molestaba. Dirigió hacia todos, una mirada mortal, e ingreso al espacio “VIP” para encontrarse con aquella rata. Su hombre se quedo afuera esperando que terminara, muchos asustados huyeron espantados del casino, y otros se quedaron. Algunas mujeres pensaron en seducirlo, tenía dinero y eso es lo que buscaban.

Tardo un rato largo en salir, y así lo hizo, dándole el saco y el tapado de piel al otro, indicándole que se pierda. Ya que estaba ¿Estaría mal jugar? Y por dentro el mal humor que tenía se concentraba más, como si estuviera a punto de estallar. ¿Había un lugar donde jugar una mano de poker decente? La mano derecha lo averiguo y vino con él, y él solo se dirigió a la mesa donde había un “colorado” con un parche, que según la información dada, estaba ganando. A ese quería desafiar.

Así fue hasta la mesa y casi todos lo miraron, el dealer hizo su reverencia y el simplemente tomo el rostro de uno que estaba jugando y lo tiro al suelo, para sentarse en el lugar, no le dijo nada, solo lo ignoro. Se quedo con la cantidad de fichas razonables, acomodado encendió un cigarro y vio a la camarera acercarse y tomándola de la cintura le hablo al oído.

Un whisky seco, el mejor que tengan.

Así la soltó y miro al del parche, lo reconoció en seguida. Siendo Jefe de sección, conocía a todos, como si fuera un Jefe, salvo a los que eran descartables como algunos miembros que temían demasiado a la muerte y que los dejaba estar, al final morirían. Dio una calada profunda a su cigarro, y las mujeres reventaban por atrás porque la camarera fue designada a ser su perro de traerle lo que quería. Si lo hacía mal también tendría sus consecuencias. Aposto, para ver las cartas, un rey y una reina, miro al otro con cara de desinterés, y ahí comenzaría su charla. Si no llenaba sus expectativas estaba jodido, cada vez su humor era peor, la música de fondo le jodía la paciencia.

Niall… encargado de fronteras… un perro que juega bien, hazme interesante esta maldita noche.

Tiro sus expectativas sobre el otro enseguida, la camarera que trajo el whisky se quedo atrás de el con una sonrisa leve, el la miro de reojo y le hizo con la mano un gesto que la sacaran, su mano derecha, claramente la tomo y se la llevo, vaya a saber a donde, por él que hicieran lo que quisieran con ella. Su objetivo estaba frente de él, su comida, diversión. Se apoyo en el respaldo con la parte baja de la palma apoyada en la mesa, sosteniendo su cigarro con esa. Aquellos ojos rojos, fijos en el contenido del vaso. Pensando que por el olor que le llegaba a sus fosas nasales, sería de una calidad media, lo dejaría pasar, total no había más estorbo de mujer por ahí, nadie quería acercarse a esa mesa.

Que comience el juego.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Niall el Jue Oct 20, 2011 6:38 pm

Noche de mierda ...

Observó con gesto impasible salvo por una ceja alzada por la sorpresa la intromisión de aquel tipo. Bufó contrariado al reconocerlo, Renzo, el jefe de sección ... tenía un mal humor legendario y sus rabietas, porque para Niall eso eran rabietas dignas de un crío ... se consideraban épicas.

-No tengo interés en hacer tu noche interesante, solo la mía._Contestó con simpleza mientras una sonrisa cínica se instauraba en su rostro, solo tenía interés en divertirse un rato. Se reclinó en su asiento, tomando un trago mientras lo analizaba, mientras despachaba tan despectivamente a la camarera cuyo único pecado había sido atenderle y mirarle con ilusión ¿Acaso no le gustaba despertar aquel tipo de atención? Imposible, alguien que no quiere llamar la atención no se viste con estas pintas. Despedía cierto olor a tío con dinero y seguro de si mismo, posiblemente dejaría a la arrogancia en pañales.

Jugó con las fichas en su mano marcada por una cicatriz diagonal mientras sostenía el cigarro en la otra antes de llevárselo a la boca, echando las fichas al centro de la mesa. Dejó que el humo se escapase de entre sus labios con lenta cadencia, sin prisas, degustando aquel sabor y toxinas que eventualmente dificultarían su respiración, que ayudarían a matarlo un día de estos. Observó su redundante pareja de cartas. No estaba mal, ni bien. Justo como le gustaba, mediocre. Cuando las cartas eran mediocres todo quedaba a la habilidad, a saber leer al contrario, a saber manejar los trucos bajo la manga ... pero de nuevo ... aquello no era el París de hace ya años, aquello no era una de las sombrías calles en las que se juntaban gentes de mala reputación y donde si te pillaban haciendo trampas tu cuello corría peligro. Aquello era el casino de la familia, y a la familia no se la engaña ... no con el dinero al menos.

- Pues juguemos ..._Comentó simplemente observando como los demás de la mesa apostaban y miraban con una u otra cara lo que les había tocado en suerte. Alguno ya sudaba, posiblemente era la presencia sin duda violentamente amenazante de Renzo, gallinas, cobardes ... era simplemente un hombre, y todos los hombres tienen el mismo final.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Invitado el Jue Oct 20, 2011 9:28 pm

Con todo el mundo temiéndole, viendo como otros sudaban y parecían que iban a mearse por como apretaban las piernas, el que llamo su atención fue el pelirrojo. Estaba acostumbrado a que todos le temieran, pero esa forma de mirar, de verlo como alguien superior pero no como alguien que daba miedo, de alguna forma lo hizo sonreír mientras llevaba el vaso a sus labios para tomar aquel líquido. Delicioso néctar, barato. El que estaba a su lado quería abandonar pero no se atrevía a irse, solo lo miro de reojo. Tenía ambas manos en la mesa, trataba de parecer calmo pero tenia el seño fruncido, su pierna no se quedaba quieta, el ruido que hacia lo fastidiaba. Si contaba a tres y no se levantaba, lo asustaría jugaría. La única gracia de estar ahí era el colorado. Tal vez le estaba dando mucha importancia.

Giro su torso hacia el hombre que temblaba, y llevo su mano al hombro de este para ver que pasaba, así vio que el otro se quedo quieto como un buen cachorro, se limpio la mano en la ropa de este, como degradándolo, y luego volvió a su mano, tomando un par de fichas de 500 y tirándoselas al dealer, cruzándose de piernas. El de su lado izquierdo continuo con la partida, sería el primero en ser eliminado. Estaba confiado y al parecer lo arriesgaría de primera poniéndose a la par de Renzo. ¿Tal vez tenía miedo y quería irse? O sólo buscar hacer frente a dos buenos jugadores, aunque él no se había lucido aun. Lo que fuera, que se lo hicieran entretenido.

El comentario del colorado era música para sus oídos, al fin… ¡Al fin alguien con cojones! El resto que miraba a lo lejos, ante aquello solo puso cara de espanto. Yo lo veo como que su presencia es como cuando suena una alarma de incendios. Sonreía por dentro, su rostro marcaba aquel mal carácter y mal humor que estaba llevando encima. Apoyo el vaso, y se dieron vueltas tres cartas en mesa, un nueve de diamante, una reina de corazones, un siete de pica. Sus cartas solo eran un rey y una reina de diamantes.

El mínimo era lo del anterior y solo jugo por el mínimo, esperando que subieran la apuesta. Nunca le gusto el poker, prefería el black jack o un buen libro. Pero ya que había jugado anteriormente al poker y andaba de racha, más que había un buen jugador, lo llevaron a ese destino. Estiro su pierna, eran largas, fuertes y resistentes. Entre él y Niall había un espacio vació, del otro lado dos jugadores más. Una mesa para cinco era. Cerró sus ojos en ese lugar hacía calor y el de al lado estaba que volvía a temblar, solo lo miro y con dos dedos le empujo la frente.

Le gustaba humillar a los habitantes, en su infancia trabajando en el circo muchas veces habitantes como él se abusó del pobre chico descalzo. Casi desnutrido se reían a costillas de él mientras sus padres estaban dando lo mejor de si, y luego su persona ser comprada por unos míseros pesos, por dentro el fuego comenzaba a quemar, sin embargo no lo cegaba, llevar la ira, el odio, aquel peso en sus hombros por tanto tiempo, tendría su recompensa al final. Por ahora era esa, tener dinero. Ahora era al revés, él destrozaba las ilusiones, abusaba de los sueños, los rompía y los destruía. Buscando calmar esa necesidad de destruirlo todo, porque el mundo siempre fue injusto con él. Dio una calada profunda cerrando los ojos, dejando en el humo que exhaló luego todos los pensamientos del momento.

- ¿Vas a temblar toda la noche? Si vas a molestarme, vete… o de pago tomaré tu vida antes de irme.

Su voz salió ronca, mirada filosa. Esos ojos rojos agravaban la situación. Ya estaba a punto de estallar en su enfado, y el otro hacía el ruido molesto con su pie que le taladraba la cabeza. Dejo de darle importancia cuando su buen amigo mano derecha le puso una mano sobre el hombro al habitante y se lo llevaba, y miro a Niall. Miro sus cartas nomás levantando las puntas, para luego dejarlas. Tomar una ficha y jugar con ella entre sus dedos. Curioso, viendo el parche con interés, a medias sabía la historia de vida de aquel muchacho, y más que nada no le importaba saber la otra mitad. Total el sufrimiento de otros no le dolía, porque un humano es un ser que solo busca satisfacer su necesidad, la suya es calmar aquel dolor a través del dinero y la sangre, y disfrutar los momentos de calma de forma sencilla.

En este mundo no existe nadie que no sea esclavo del dinero, muchos trabajan para conseguirlo porque sino no comen. Otros para pagarse una prostituta o las drogas, algunos se endeudan con los bancos para pagarle una hipoteca que mayormente terminan sacándole la casa. ¿Alguna vez el amor hizo algo bueno? El amor no te da de comer, el amor lastima mas que nada. Pero que sabe él de amor, si solo es un perro llena de ira, que tiene rabia.

- Se fueron dos de cinco, en esta mano se irá otro y sólo seremos tu y yo… ¿Qué harás cuando pierdas?

El dealer tomo las fichas del que se lo habían secuestrado y las aparto en un lado, claramente se las quedaría el casino-
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Niall el Vie Oct 21, 2011 12:22 am

Observó analizando los movimientos despectivos del moreno, se divertía molestando a aquellos que estaban sentados a la mesa, era palpable.- ¿Es divertido aplastar hormigas?_Preguntó en tono indiferente cuando desapareció otro de los hombres. Era obvio que con hormigas se refería a esos simples ciudadanos.

Esas cartas no le valían ... aún, así que las miró con interés y rozó sus propias cartas con las puntas de los dedos, acariciándolas sutilmente antes de quitarse el cigarro de la boca, lanzando una nueva bocanada. Igualó la apuesta mínima, no había necesidad de subir de momento, lo divertido aún no empezaba. Fijó su vista de nuevo en los que aún quedaban en la mesa, Renzo y el civil desconocido. Aquel tipo, el acojonado ... tenía algo pero era posible que no lo jugase. Idiota... Por otra parte el jefe era quien ahora le interesaba, se fijó en su rostro buscando algo que lo delatase, algún movimiento de sus manos, algo simple como mover la ceja, tocarse el pelo ...¿Llevaba plumas? ¿Por que? Curioso ... Sacó una goma de su bolsillo y se amarró el pelo en una coleta medianamente alta, dejando algún mechón suelto.-¿Tantas ganas tienes de quedarte solo? El poker es más divertido con más gente ..._Acercó el vaso a sus labios, dejando que el licor los mojase antes de tomar otro tranquilo trago.- ¿Qué haré? Jugar otra ronda, ¿Esperabas otra respuesta? La cuestión es ...¿Qué harás tú cuando pierdas?_Parece que él otro no contaba con esa posibilidad. Agitó el vaso, moviendo el liquido en círculos antes de beber de nuevo mientras la nueva carta era dispuesta en la mesa, un 2 de corazones.

Ja, su cara se mantuvo impasible, lo que se dice una cara de poker, marcada quizás por algo de irritación. Su dos de tréboles y su dos de diamantes ... ahora el dos de corazones. Un trío. No estaba mal, pero podía ser mejor... Era curioso las pocas veces que conseguía un poker... ni hablar ya de una escalera real.

- ¿Siempre estas de tan buen humor o hoy es un día especial...?_ ``Princesa´´ terminó la frase en su cabeza, con una sonrisa socarrona en el rostro a pesar de todo. No podía decirle aquello, era uno de los jefes después de todo y ... aún no había bebido bastante para perder el poco respeto que podía tenerle.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 22, 2011 9:38 pm

¿Si era divertido? ¿Si disfrutaba aquello? ¿Cuántas veces en su ser inocente antes de convertirse en un monstruo había pensado en el “porque” la gente degrada al resto? Tanto tiempo, y al mismo tiempo no había pasado nada al final, sólo un par de años, que luego de los diez se fueron volando. Yendo y viniendo como un muñeco, sin asentarse. Ahora entendía mínimamente cual era la sensación que eso producía en su pecho, como sentía sus hombros menos pesados burlándose de los que una vez de él se habían burlado. Dio una larga calada, mientras mantuvo sus ojos cerrados, ni cuando los cerraba dejaba tranquilidad en quien lo veía. Al abrirlos aquella mirada asesina otra vez aparecería, y todos se asustarían, correrían salvo uno. Alejo su mano con el cigarro de la boca, apoyando su mejilla en su mano, la cual se sostenía en aquel apoyabrazos delgado, entreabrió sus ojos con aquel mirar, su voz ronca se dejaba oír otra vez.

- Sólo quien ha sido pisoteado una vez, le encontrará satisfacción. Sin embargo, escorias como estas… tienden a aspirar más de lo que son.

La vida no regala nada, la vida no te da nada. En algún momento te pone a prueba, en algún momento tira tu sentencia de muerte. Si no se disfruta como uno quiere, nadie te dará esa satisfacción de haberlo echo. Destrozar a un ciudadano, un monstruo, a su visión era así, era algo que lo llenaba de satisfacción. Sacarle todo, hasta que no tengan nada que dar. Hasta enloquecerlos, que sepan lo que es la infelicidad que el siente al no saber quien es, al no saber de donde es, ni al saber quien es realmente su “madre”. Jugar con su tamaño, su reputación e imponerse a todo, lo aprovecharía lo mejor posible para llegar a su objetivo.

En algún momento había tomado el vaso, no se dio cuenta. Pues ensimismado en sus pensamientos, sintiéndose como aquella aura del peor depredador salía en formas disparejas, en su mirada donde sólo se leía el odio hacia el resto, donde él respiraba odio. Apago el cigarro en la mano del ciudadano, porque no le habían traído un cenicero. ¿Qué clase de casino era ese? Ya vería que haría con los responsables de esa actitud nefasta hacia su persona.

Lo llamaba gente a esos ilusos. Miro de reojo al ciudadano, para tomarle el rostro y acercárselo lo más posible a él, mirándolo. Sintiendo el miedo en el aliento, en como sus ojos se movían, rindiéndose ante él. Las mujeres que observaban se tapaban la boca, pequeños murmullos recorrían el salón, y él ante esa atención se sentía lleno. Satisfecho. Todos esos lo respetaban, salvo el encargado de fronteras. Se sentía en paz y al mismo tiempo aquel sentimiento de odio se expandía más para comenzar con su juego macabro. No le importaba ya la partida de poker, solo sentir la sangre de aquel que tenía en su mano. Aplastar cucarachas.

- Jugar con escorias no es divertido, alguien que con solo mirarme siente miedo… me aburre. Alguien que se acaba de mear… sólo vale que se rían de él.

Soltó el rostro de aquel, mirándolo con asco. Riéndose levemente, señalando con su muñeca el charco de meo del otro, parándose para pararse, y tirarlo al otro con silla incluida al suelo, este lo miraba con terror, y él solo se sentía dios. Tiro la silla hacia algún lado, ni siquiera los guardias se atrevían a acercarse, solo puso su pie sobre él. Apretándole el tórax, si tiraba su peso encima se lo hundiría, las costillas se romperían y perforarían sus pulmones, tendría una hemorragia interna, sería fabuloso. Aquel ingrato había tomado su zapato, ese que costaba más que su casa, que él. Sus manos cuando cayo habían tocado el charco de meo, y ahora esto estaba en su zapato. Le miro con gracia, y fue a pisarle el cráneo cuando el otro pensó que lo había retirado.

- Cerdo inmundo… límpialos con tu lengua, tomate tu meo del suelo. Y hazte cargo por arruinarme mi hermosa noche... ¿Que deb- ?

El otro de tanto miedo acumulado hizo que se desmayara, así no tenía gracia torturarlo, por lo cual paso por encima dirigiéndose al colorado, posándose atrás, tomándole el cabello, tirándolo un poco para olerlo, con una sonrisa de satisfacción. Esa sonrisa que era la única real que podría marcar ese rostro masacrado una vez por el fuego. Tomo su rostro desde atrás, para girarlo un poco y acercar su nariz a el cuello de este pelirrojo, su juguete de esa noche ya había sido marcado. Sabía que este no se quedaría quieto y no le importaba, sólo era un juego. Así como el que no se iba a concluir en la mesa.

-¿Quieres seguir este espectáculo? O, jugamos en otro lado. Con escorias mirándome no jugare…

Decírselo había sido una galantería, una forma de demostrar formalidad. Aunque no duraría mucho, pues había tomado la camisa y se giro sobre sus talones para levantarlo y comenzar a caminar a la zona vip, allí nadie molestaría porque solo era abierta para lo de más alto rango, y en ese momento que él entro todos se fueron, salvo la rata que seguramente estaría coqueteando con algún proveedor.

La gente se iba abriendo a su paso, susurrándose la pena que tenía por aquel joven tuerto, con un parche, el cual en el rostro de este daba una perfecta visión. O por lo menos a Renzo fue algo que lo había “atraído”, por así decirlo. Alguien que no le gusta salir de su casa, menos le gusta la gente. Ni siquiera uno entiende como las sirvientas o mayordomos lo soportan, sin embargo se quedan ahí por la buena paga. Tal vez demasiado buena y que él salvo para el desayuno, merienda y cena no solicita.

Así se dirigió hacia donde había unos sillones, y lo tiro ahí. Uno de los mozos que allí pasaba y que ya varias veces había atendido a Renzo en las veces raras que osaba venir, y que ya había soportado su mal humor, lo miro parado y se acerco. Miro al joven y al amo, con su rostro serio, sin mostrar miedo por el gigante que también lo había echo pasar vergüenza una vez, pero que después de eso lo había tratado dentro de todo…”bien”, se atrevió a preguntar si ellos estaban necesitando algo, nuestro protagonista con una voz más bien calma ante la diferencia de ambiente, y de música, lo miro y solo solicito que le trajeran zapatos nuevos.

Se sentó enfrente del colorado con las piernas cruzadas mirándole a Nial, delineando la curvatura entre su rostro y cuello, apoyado cómodamente en los antebrazos, dejando que el mayordomo le cambie los zapatos y que de esos luego se deshagan.

-Al fin, sólos…

Cerró los ojos y sonrió minimamente, ¿Quién entendía? Porque yo no.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Niall el Dom Oct 23, 2011 1:58 am

Así que era eso. Sonrió para sus adentros pensando que había encontrado la razón de aquella macabra naturaleza, un punto de apoyo por así decir. Sin embargo no dijo nada de momento, observando calmo al otro hombre que mantenía los ojos cerrados. Era atractivo eso era cierto, sin embargo aquella actitud era difícil de soportar. Aunque le causaba cierta gracia, no podía remediarlo. La gente de esa calaña siempre le había fascinado, enfadados, iracundos .. esperando la más mínima provocación para lanzarse a la yugular en busca de sangre. Si no fuese así seria más fácil de tratar, pero a la vez, si no fuese así ... ¿Qué le quedaría? Hasta donde el sabia prácticamente toda la identidad de aquel tipo se basaba en que en definitiva era una bomba que estallaba con suma facilidad.

-Ciertamente ayudaría que no fueses intentando darles miedo._Se quejaba de que les asustaba, pero no había hecho otra cosa que acosar a quienes allí estaban, imponiendo su presencia sobre las pobres existencias que rondaban, martilleandolos con sus palabras y miradas, buscando que sus gestos les hiciesen derrumbarse tal y como ahora. Aún así no pudo evitar mirar al tipo que yacía en el suelo con algo de desprecio. No tenía nada en su contra pero ... alguien tan débil, era una vergüenza. Claro que los civiles no necesitaban ser fuertes ni resistentes ¿verdad?-Para, ya es suficiente ¿no?_No pudo evitar que el desprecio de su mirada se tiñese de cierta preocupación al ver como miraba al hombre mientras le pisaba el pecho y luego la cabeza, casi como si jugase con la idea de matar al sujeto. No debían hacer eso, matar civiles porque si. Arrugó el gesto ante la posibilidad de que el tipo realmente hiciese lo que Renzo ordenaba, por suerte para aquel cobarde, se sumió en el desmayo.

Fue en ese momento cuando se dio cuenta realmente de lo que se le venía encima, cuando pasó por encima del tipo y lo agarró del pelo para olisquearlo a su antojo, haciéndole cerrar el ojo con el ceño fruncido cuando notó la respiración de su cuello.-¿Qué cojones haces?_Murmuró entre dientes claramente molesto por ser manejado así en público, se sentía como si un animal salvaje estuviese decidiendo si merecía la pena ser comido. Aún así la posibilidad de ver como continuaba el ``espectáculo´´ el cual posiblemente tendría que ver con acabar con la dignidad de alguno de los circundantes, o incluso el desmayado ... sonaba peor a sus oídos. Ni siquiera valoraba la posibilidad de intentar irse, el no huía, eso era de jodidos cobardes de mierda. A él no le daba miedo aquel tipo, le incomodaba un poco, pero podría resultar interesante ... y así no se aburriría.-Ok._Comunicó con cierta simpleza, alterando después su compostura al ser levantado.-¡Dejame joder! ¡Se ir solo diablos!_Aún así aquello no cesó hasta que fue tirado contra uno de los sillones, bastante cómodo, sobretodo porque imaginó que en realidad daría con sus huesos contra el suelo.

Se acomodó suspirando y mirándolo seriamente mientras le cambiaban de zapatos.-Eso parece ... O tienes muy poca paciencia o miedo a que te ganase a las cartas._Se reclinó un poco siguiendo con la vista al chico que ya se disponía a irse.-Hey amigo, trae una botella de whiskey irlandés._Era un poco imperativo, pero ciertamente amistoso, volvió su mirada aguamarina hacia otro lado, entrecruzando sus dedos antes de musitar para si mismo.-Hablar con gente difícil me da sed._Se encendió un cigarro, el otro había quedado abandonado en el exterior y lo prendió mientras lo mantenía entre sus labios y fijaba su vista en aquel que tenía delante.-Aún no tengo claro si eres un animal, tienes complejo de dios o ambas cosas._Dio una amplia calada, agitando luego el cigarro provocando que la ceniza cayese a un lado y suspirando dirigiendo el humo a su interlocutor, negando después ligeramente con la cabeza.-Sin embargo solo eres un hombre._No le daba miedo, lo estaba dejando claro. Aunque lo fulminase con aquella mirada roja como de un demonio no cambiaría nada, aunque fuese la misma muerte quien se sentase ante él, no temería. Ese juego no iba a funcionar con él.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Invitado el Dom Nov 13, 2011 6:03 pm

El lugar donde se centrará la historia en estos momentos, no hay nada de especial. Solo un lugar con parees de tonalidad rojizas, como un buen vino. Con un aroma en el aire especial, algo intoxicante. Relajante. Un sillón de gran tamaño, para aquella Bestia, la mesita baja, a una buena distancia para que sus piernas no quedaran incomodas, no muy bajo el sillón. Combinando con la alfombra y las paredes, y aquella música suave que amansaría a aquel gigante. Un servicio especial, pues un muchacho que soporto reiteradas veces sus abusos, sus burlas. Su forma de degradarlo como persona, y que de alguna forma se había ganado que Renzo, aquella fiera salvaje y gruñona, dejará de molestarlo. Y de alguna forma tomara respeto.

Sin importar nada más del lugar, se sentó cómodamente frente al colorado, fueguito, llamita, o juguete. Perder o ganar a las cartas, mucho no le importaba. No era algo que le preocupase, porque un juego era un juego. Aunque su orgullo estaría condenado por una persona tan desagradable como el pelirrojo, pero para saber como sacarlo de su camino debía someterlo un momento a estar a su lado. Aunque era algo duro para las relaciones sociales, leía rápido a las personas. Buscaba ver que le incomodaba, para jugar con ellas. Divertirse, antes de devorar a su presa. Pero algo le había fastidiado más que de costumbre, ¿Por qué eligió un perro callejero esta vez?

El aroma a tabaco en esa sala solitaria se esparció, un buen aroma. Así el muchacho vino con todo lo que debía. En una bandeja el whisky para el colorado, en otra los zapatos para aquella Bestia que era más que temible, y sin embargo tan sexy. Dejo aquel whisky delante de quien correspondía, y se arrodillo frente a Renzo para cambiarle los zapatos, y antes de irse mirarle a aquel morocho, el cual solo con una mirada dio orden de que se retirase, sin embargo no fue agresiva. Tener la aprobación de aquel era todo un reto. El pelirrojo debería sorprenderse por ese acto.

Así vio los zapatos del mal gusto, pero no dijo nada. Cualquier cosa era mejor que tener un zapato meado por uno de clase baja, un perro trabajador, que al final nunca iba a triunfar en su vida. Que era tan patético a sus ojos. Incomprensible, pero su pensamiento había sido borrado por lo que “Fueguito” estaba diciendo. ¿Dios? Si un humano puede creer en algo que no existe, ¿Por qué no creer en algo que sí? Que importaba aquel superficial pensamiento. Siglos creyendo en lo imposible.

Cualquier cosa es mejor a ser un humano. El humano puede lastimar porque quiere, tiene control sobre las emociones, un uso racional, alguien como él parece no tenerlo, pues siempre se situó desde el mismo pensamiento y sentir, y de alguna forma un modo de sobrevivir. Un animal corriente, sin embargo que nunca fue amansado. Sonrió de lado mirándolo.

Sacaba de su saco el atado de cigarros, para golpear suavemente su base y que se levantara uno. Tomarlo entre sus labios, retirarlo del paquete, y así tomar su encendedor del mismo bolsillo, y encenderlo. Dar una calada profunda, sus orbes rojos clavados en los cristalinos del otro. Una bestia, completamente. Sin pizca de humanidad. Y algo contradictorio consigo mismo. Guardo el paquete y el encendedor en su bolsillo, se inclino un poco hacia delante, sosteniendo su cigarro entre sus labios, medio hacia abajo. Sus antebrazos en sus fuertes piernas, observándole.

Un perro callejero, tu no eres más que eso. –Pensó. No había forma de cambiar su pensamiento, ¿Cuándo se había conformado con tan poco? Siempre hermosas mujeres u hombres, de bellos cuerpos, que cedían ante aquella abrumadora sensualidad y fuerza de Renzo, pero aquel perro haría resistencia. Esa mirada desafiante, intrigante. Esa posición donde se para, de no ceder ante él. Hizo que cerrara aquellos ojos de bestia en plena caza, que aflojara sus hombros. Un suspiro suave, lento, pesado. Tomando su cigarro, tirando la ceniza en aquel hermoso cenicero que había en la mesa, para retenerlo en sus dedos, sin mirarlo, sin abrir sus ojos.

Eres un perro curioso, sin embargo, callejero.

Perro callejero, perro vagabundo. Quien le de de comer, hará que vuelva. No se atará porque ama su libertad. Sin embargo, llegará el día donde no irá a vagar entre las calles, y menos por tejados, porque a un gato esa libertad puede darse, pero un perro tiende a depender, hay que criarlo, como un hijo más. Abrió sus ojos lentamente, clavando esa penetrante mirada en el colorado, dando una calada. Reincorporándose lentamente, estirando su brazo para tomarle el rostro al otro, hacer que se levantara un poco y acercarlo a él. Tirando todo su humo sobre aquel rostro, con aquella sonrisa de victoria, y luego una suave caricia de su mano en el rostro de este, incomprensible.

Un perro callejero, a nadie le importa. Sin embargo alguien que le de de comer, y lo vea volver… llegará el día donde no se ira… y el simple error fue volver por segunda vez.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Niall el Mar Nov 15, 2011 7:50 pm

Se sentía escaneado, lo cual no solía importarle pero ahora era levemente molesto. Estaba acostumbrado a ser el quien mirase, no el observado. Podía comprender que era lo que impulsaba cierto miedo de aquel hombre pero el no caía fácil en las garras del pánico. Por que es simple. Para tener miedo has de tener algo por lo que temer. Y el no lo tenia. Cierto, apreciaba su vida pero tampoco estaba tan aferrado a ella como el resto del mundo. De vez en cuando se aburría, se aburría mucho y decidía jugar a un juego o a otro ... poner su vida en el limite le ayudaba a notar aquella punzada de diversión e intranquilidad, su corazón volvía a acelerarse como lo hacia antes ante la posibilidad de palmar pero ... tenia suerte, o no la tenia. Era una suerte extraña en cualquier caso, extraña pero persistente, él mismo se encargaba de ponerla a prueba una y otra vez, quizás para sentir que algo le acompañaba aún. A veces cogía el revolver de Brian y metía una bala, giraba el tambor se apuntaba a la cabeza y presionaba el gatillo. Luego reía, quizás de manera cínica o de felicidad por seguir respirando. No lo sabía aún. Tampoco le interesaba descubrirlo.

Precisamente por eso, igual que no tenía miedo a coger un revolver y apuntarse a la cabeza, no tenía miedo de aquel hombre, aunque si es cierto que le causaba una curiosa inquietud, como cuando vas a tirarte por una ventana y no sabes si caerás justo en la tela tensada de abajo, esa tela de seguridad que impedirá que te abras la cabeza.

Lo observó con ojo sereno mientras le calzaba el chico. ¿Qué clase de tipo se dejaba calzar por alguien? Si no hubiese contenido su rostro una expresión de disgusto se habría formado en su cara. Prácticamente la palabra tirano apareció en la cabeza de Renzo, resplandeciendo como el neón mientras con gesto calmo Niall se servia una copa. El tiempo transcurría pesado y lento ¿Para que coño lo había arrastrado hasta allí? Finalmente con el cigarro en la mano el moreno pareció destensarse, con los ojos cerrados, permitiendo que una chispa de curiosa incomprensión se asomase de la gema aguamarina que le quedaba en la cara al llamado perro.

- ¿Y? No me importa que me llamen perro callejero._Le gustaban los perros, el mismo tenía un perro callejero, bueno ... había sido callejero. Ya no lo era. Aún así no tenía collar, y le dejaba pasear suelto con tranquilidad. No le gustaba saberse amo, no le gustaba tampoco saberlo retenido, quizás simplemente se identificaba con aquel perro hermosamente blanco y juguetón. Él animal ya no se separaba de él, después de todo le había salvado la vida y los perros son animales agradecidos, quizás el perro había decidido que no quería seguir siendo libre y prefería atarse a alguien. Bueno eso ya no podía entenderlo.

Los ojos rojos y oscuros volvieron a fijarse en él, por supuesto aguantó aquella mirada y se mantuvo inmóvil mientras el moreno imponente se acercaba a él. Dejándose guiar imperturbable mientras el otro le hacia incorporarse y le agarraba alzándole el rostro. No le molestaba el humo, después de todo era un fumador empedernido, si no fuese a morir violentamente seguro que lo haría de cáncer de pulmón. No obstante algo si que logro molestarlo, arrugó el gesto con visual desagrado ante aquella caricia, alejando violentamente el rostro de aquella mano y aquella caricia.-Puede ser cierto, a nadie le importan los perros callejeros. Pero a los perros callejeros tampoco les importa nadie. No estés tan seguro de eso._Lanzó su cigarro al cenicero con gesto despectivo, lanzandole una mirada fulgurante.-Un perro callejero igual que viene se va, si deja de obtener lo que quiere simplemente buscara otra fuente de comida.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 06, 2011 2:43 am

Un ser sin corazón, sin saber que es la compasión o la piedad. Sin importarle el prójimo, de que resultara herido por saciar su aburrimiento, su mal carácter, o lo que sea. Destruir, una de las pocas cosas que pasaba por su cabeza. Alguien que vio la crueldad del mundo, aquella miseria que cubren los políticos mostrando buenas caras en la televisión, sin esa visión de la vida, ese rechazo al entorno, no es capas de entenderlo. Y algo que es capas de relajarlo, una bestia salvaje que por el momento se ha quedado mansa, por que siente que algo divertido esta a punto de ocurrir. Acechando a su presa, un juego muy divertido.

¿Agallas? Ese mocoso las tenía. Era algo que le gustaba ver en las personas, alguien que sostuviera su mirada, alguien que se plantara firme ante él. Que no temiera de aquel cuerpo esbelto y bien formado, en todos los sentidos. Aquel alejamiento brusco por parte del otro, molesto por aquella magnifica caricia. En el clavo, seguramente tenga una estúpida historia de amor, y la suavidad le molestase. Increíble, sabía con que molestarlo, como fastidiarlo, como hacer que se desesperara y cometiera el error de volver luego. De sacarlo de su rutina de juguetes momentáneos y pasar a tener un esclavo, fetiche.

Así, ese rostro molesto, le gusto. Esa mirada de odio que el contrario largo ante aquella mínima caricia, que parecía ser imposible que alguien con tremenda carga de ira, enojo y rechazo, pudiese dar. Fabuloso, quería ver el límite de la cordura del menor. Se acomodo en el asiento, con una sonrisa de lado, socarrona y orgullosa, de a ver dado en el punto que quería. Una mirada fría directamente a aquellos ojos cristalinos, bueno, al único ojo. Entrecerrados, sin expresión, y solo el deseo de aplastar, destruir al contrario. ¿Cuánto soportaría? Tiro la colilla del cigarro, quien sabe a donde y no importaba, él no limpiaría su mugre. Dio una calada suave, lenta, con aquella expresión que definitivamente terminaba siendo atractiva. Haciendo que esas cicatrices en su rostro fueran excitantes y atrayentes.

Al fin y al cabo, solo querrá ser aceptado. Cuando alguien lo haga, volverá, y se quedará… se volverá asquerosamente fiel, y no se volverá a ir. Tú, no eres muy diferente a eso.

No conocía nada del otro, pero era un buen manipulador. Y manejarlo no sería tan complicado, solo había que saber por donde atacar. Aquella bestia que parecía solo actuar por instinto era más inteligente del terror que daba en las personas, sólo que a veces actuaba precipitadamente cuando algo lo molestaba terriblemente. Recientemente se había mostrado con uno de sus “berrinches”. Se mantuvo sentado un poco hacia delante, abriendo el cuello de su camisa, hasta tres botones, mostrando parte de su torso, aunque era muy mínimo. Se veía también lastimado, quemado, pero bien formado. Con el cigarro en sus labios largando el humo por un costado, miro al suelo un momento, antes de tomar el cigarro y tirar la poca colilla, y apagar el maldito cigarro.

Luego de esta noche, si vuelves, no podrás alejarte de mi…

Le miro, y cerro sus ojos. Su rostro era tan diferente cuando cerraba aquellos orbes del demonio, se tiro al respaldo del asiento y miro hacia un costado, esperando que el pelirrojo de enfrente dijera algo, se estaba aburriendo. Caprichoso, demasiado tal vez. Que lo divirtiera un poco en ese lugar, luego se lo llevaría a donde gustase, le haría lo que el quisiera. Hasta le habían dado ganas de coger, tal vez eso era lo unico que le interesaba de aquel cachorro. No debía dar vueltas, solo tomo su telefono que estaba apagado, para encenderlo mandar una orden y volver a apagarlo. Alguno de sus criados lo haría al pie de la letra. No se lo llevaría a su mansión al pelirrojo, pero si a uno de sus departamentos estilo loft, en un rascacielos espectacular.

Terminemos la partida luego, ahora… divierteme perro.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Niall el Mar Ene 03, 2012 12:56 am

.-Tsch ... cabrón..._Aquella jodida sonrisa ... le divertía saber que eso le molestaba. Se había dado cuenta y no dudaría en usarlo. Reiteraba lo dicho, maldito cabrón. Se cruzó de brazos estoico y desafiante ante aquella jodida mirada, devolviéndosela sin amedrentarse lo más mínimo. Joder ... era difícil jugar con su paciencia, pero aquel tipo realmente hacía que le diesen unas tremendas ganas de pegarle un puñetazo en su atractiva cara.

Escuchó sus palabras con una expresión de burlón escepticismo.-Si no sabes de lo que hablas deberías callarte, de hecho no tienes ni puta idea. No me conoces..._Volvió a encenderse un cigarro mientras observaba al otro, siguiendo en movimiento de su mano al desabrochar los botones con cierta desconfianza. Pero aquello era lo único que había hecho, nada raro, solo exponer algo de su cuerpo mientras permanecía allí acomodado. Niall sin embargo no se había vuelto a sentar, daba un par de pasos en alguna dirección y luego volvía al mismo lugar. Casi como una fiera que lleva demasiado tiempo encerrada en el mismo sitio, con una compañía incomoda ... justo lo que le pasaba. Exhaló el humo y lo observó dispersarse por la habitación antes de lanzar una carcajada de verdadero sarcasmo y diversión. ¿En serio aquel tipo se creía lo que decía? ¿Que si volvía no podría alejarse de el? Menuda chorrada, una chorrada de proporciones épicas. ¿Por que querría volver en primer lugar? ¿Tanta confianza tenía en si mismo?

-Lo que estas fumando tiene que ser fuerte si te hace alucinar así ..._Comentó simplemente rodeando su sillón frente al moreno y apoyándose con los antebrazos en el respaldo, mirándolo fijamente y enarcando una ceja para finalizar.-No pienso divertirte._Se suponía en principio que iban a jugar pero la actitud del mayor hacía que eso cada vez quedase más descartado. No le importaba especialmente, pero desde luego no pensaba divertirte. No era lo suyo. No le importaba si se aburría, si dejaba de aburrirse o si se compraba un puto mono...

Miró el propio cigarro entre sus dedos, agotándose y se fijó en como el fuego consumía el papel y lo convertía en cenizas. Suspirando un poco lo apagó pulcramente en el cenicero de al lado y se sentó en el reposabrazos, cruzando las piernas.-¿Sueles ir por ahí exigiendo que te diviertan? ¿Tanto te aburres?_O eso o era como un crió a pesar de su aspecto. Los crios se le daban mal sin duda... le daban dolor de cabeza.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Invitado el Mar Ene 03, 2012 4:26 pm

Había pasado como media hora desde que estaban allí, en una situación incomoda para el pelirrojo, y satisfactoria para la bestia. Ver los esfuerzos inútiles del otro para buscar romper su orgullo y sacarlo de las casillas, lo divertía. ¿No se daba cuenta que caía en lo que él buscaba? Que chiquillo estúpido. Nadie lo creería. Nunca nadie estuvo con él más de 15 minutos, ese colorado estaba batiendo un record, y todavía Renzo no se había propuesto a burlarse del pobre muchacho, simplemente hablaba de su forma imperativa, la cual era normal. No conocía otra forma de manejarse, una bestia y sus instintos.

Todos los humanos son iguales, son bestias egoístas y asquerosas. Algunas se quedan en el conformismo de decir “Hice lo mejor que pude” y otras que luchan por conseguirlo un poco más, se obsesionan y perecen. Y otras como él, dejan que lleguen y se vayan, sin preocuparse, porque al fin y al cabo, nadie se acerca a nadie por el simple hecho de ver su felicidad o cosas tan estúpidas, buscan algo, o lo consiguen o se conforman. Él se aleja, lo destruye, se divierte, lo manipula hasta hacerlo caer en la miseria. Ahora, tenía su juguete nuevo enfrente de él. Un colorado de buenas medidas, que intentaba algo inútil.

No eres diferente al resto, ni diferente a mí. Volverás por necesidad, porque… causo esa sensación.

Lo dijo con un goce, en su garganta eso nacía con el tono más sensual y perverso, atrayente y embriagante, con aquellos ojos rojos que seguían el cuerpo de Niall, observándolo, detallándolo. Burlándose de aquel ser que estaba inquieto, que pronto estaría bajo su control. Donde ya sabía cual era el punto débil mayor, y lo usaría a su favor. Si uno lo sabe, ¿Por qué no utilizarlo? Aunque, aún no era el momento. El cigarrillo que tenía en su boca mientras parlaba, fue retirado al terminar la frase y al exhalar el humo, con una sonrisa de lado. En forma degradante al perro de la familia. Lo vio frenarse y apoyarse sugerente frente a él, el perro mostraba sus trucos. Divertido, así lo veía.

Sólo sigue así, Perro. Sólo debes seguir así… y al fin y al cabo... aún no me has mostrado tus mejores trucos.

A ver si pescaba la indirecta contundente que le enviaba ante las acciones que estaba tomando Niall, a ver si cambiaba de estrategia porque de esa forma no podría demostrar nada, y sólo haría que Renzo lo viera como un juguete rápidamente descartable, por corta inteligencia. Pero… ¿Qué estaba esperando él en ese momento? Un juego, un buen baile de sarcasmos, y a ver quien hacía caer en sumisión al otro. Ya se sabía el ganador desde un principio, pero estaba buscándole dar la oportunidad, veía un buen competidor y daba su aprobación para que permaneciera más de 15 minutos consigo… Mucho ego y confianza se tenía realmente. Esa noche, estaba ganada.

Para ser un perro de la familia esperaba que ladres menos y sepas morder. Pero… que desilusión, ¿Cuándo comenzaron a aceptar cachorros?

Tiraba su cabello hacia atrás, uno ojos tapado por su gran brazo tonificado, y el otro que por unos mechones que caía cortaba aquella mirada de orbes rojos, en esa tez morena, espectacular. Llena de marcas, que verlas era excitante. Como alguien había soportado el dolor de tener la gran mayoría de su cuerpo quemado. Aquella historia que guardaba atrás y que no osaba mostrarle a nadie. No era una debilidad para él contarla, pero… en ese mundo donde Niall y él viven, todos tuvieron accidentes trágicos, mal de amores o viven en una locura constante. Nadie tiene corazón, sólo estomago y fuerza, e inteligencia para comportarse como perros salvajes que buscan atacar de forma inteligente.

Sólo se levanto, con el cigarro en la boca, siendo consumido lentamente. El humo dispersándose en el aire perfumado entre tabaco, alcohol y alguna esencia de lavanda. Así fue rompiendo el área de Niall, acercándose. Apoyando una mano a cada lado del cuerpo que estaba apoyado en el respaldo del sillón, con una mínima sonrisa de satisfacción como si hubiese ganado. Quito el cigarro de su boca y puso otra vez su brazo como traba, apoyo su menton en el hombro de Niall largo el humo y luego olfateo el cuello, como una bestia.

Un perrito que se cree un lobezno, hay una gran diferencia en eso, y no es algo que puedas cambiar, Cachorro.
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Niall el Mar Ene 03, 2012 9:50 pm

-Todo el mundo es diferente y parecido a la vez ... pero se con certeza que no soy como tu._Mentira, no lo sabía con certeza pero se le aproximaba bastante. El no era un jodido caprichoso de mierda.- A mi me estas causando dolor de cabeza..._Exclamó pasandose una mano por el pelo, apartandoselo de la frente aunque luego volvió a su lugar con cierta rebeldia.

Necesidad, por favor ... ¿Que chorrada era esa? ¿Por que iba a sentir necesidad de volver a compartir espacio en una habitación con aquel sujeto extremadamente molesto y burlón? Admitia sin duda que era atrayente ... era evidente, Niall tenía ojos para captar aquello ... bueno, tenía un ojo. Pero servía igual. No era eso ... Niall nunca se había considerado tan superficial como para sentirse atraido solo por eso, necesitaba algo más, siempre lo había hecho. Frunció el ceño escuchando aquel tono de voz, dandose cuenta de pronto ... era eso maldita sea. Jodida voz sexy.

-Oh lo siento._Sonrió ladinamente fijando su mirada en aquellos ojos rojos de apariencia bestial y malvada, tan distintos al propio.-No tengo intención de mostrarte mis trucos, me canso de ellos si los uso mucho así que decidí emplearlos solo si merecia la pena._Comentó con finjida afectación, enredando un mechón rojo en el dedo y soltandolo con gracia.- Y no la merece._Sonrió de nuevo con cierta inocencia, manteniendo aquello durante unos instantes antes de cambiarla a una de ladino jugueteo, escuchando las pullas contrarias con suprema indiferencia,-Vaya ¿es que quieres que te muerda? ... en cuanto a eso no lo se... ¿Cuando te admitieron a ti? Debió de ser el dia de antes por que si no, no me lo explico.

Lo fulminaba con la vista mientras se acostumbraba a aquella especie de juego. El tipo estaba muy seguro, se lo tenía muy creido ... Bufó un poco molesto consigo mismo al darse cuenta de que el otro en realidad no le generaba tanto rechazo como le gustaría pensar. Era molesto, burlón, sarcastico, violento, caprichoso ... eran un montón de defectos pero, en el fondo hasta le divertia. Observó con los ojos entrecerrados como se acercaba el otro, sin moverse pero alerta ante cualquier contingencia.-Tsch..._Miró de reojo los brazos que lo atrapaban en aquel lugar con firmeza, notando la cercanía que se hizo extrema cuando se apoyó en su hombro y olisqueó de una manera curiosa su cuello. Ladeó un poco su fino y blanco cuello hacia el otro lado de manera inconsciente, cambiando el peso de un pie a otro.-¿Quién actua ahora como un perro?_Sonrió de medio lado sin importunarse ni por el humo ni por aquella manera de actuar.-¿Cual es la diferencia entre un lobo con correa y un perro? No mucha ... de todas formas ...¿Qué tienen de malo los cachorros? Aunque creo que ya soy viejo para eso...
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Re: Juego tras un largo dia (Priv.Renzo)

Mensaje por Invitado el Jue Ene 05, 2012 12:40 am

La cercanía entre ambos cuerpos se estaba volviendo nula, pues Renzo se apego más a aquel cuerpo de buenas dimensiones. Todo su torso en la espalda del contrario, un poco de sus caderas también, su mano se acerco al abdomen de aquel hombre, acariciándolo suavemente, presionando con las yemas de sus dedos la zona donde se marcaban los huesos de la cadera. Tomo el rostro para que lo girara un poco, no de forma brusca, sino con su mano tomando aquel rostro de una forma delicada, donde la bestia que decía esos comentarios sarcásticos no parecía ser aquel hombre. Sólo acerco su rostro a aquel rostro, para morderle el fino limite que se marcaba en la mandíbula. Una mordida juguetona, para así acercarse al oído de este, lamiéndole desde atrás.

Los lobos no están hechos para llevar correas. Así como a las bestias no se las enjaulan.

El otro intentaba mostrar disgusto por las actitudes de aquel gran hombre, sin embargo, no se notaba cuantas ganas de alejarse tenía. En ningún momento Renzo le había obligado a que se quedara, pero aquel colorado se quedaba. Era interesante para aquella bestia ver como reaccionaría aquel muchacho. Estaba seguro que era menor que él, y que se la daba de viejo, como la gran mayoría. Ya se había notado el gusto a la “olfateada” de Renzo, anteriormente. Así que vería si era capas de negarse, de hacerlo seguramente captaría más su atención. Aquel colorado tenía su merito.

Lo giro para que lo mirara, tomándolo de la cintura con uno de sus brazos, haciendo que se arqueara un poco hacia atrás porque había acercado su rostro cerca del contrario, aún yacía en su mano aquel rostro, ese fino y que el tacto era agradable. Así clavo sus orbes rojos, atrayentes, en los del ajeno, para ver que tan cristalinos eran, y ver cada expresión de ese rostro.

Quien sabe la razón por la que Renzo hace las cosas, quien sabe porque actúa como se le da la gana, como si fuera el rey del mundo. Cada razón es como una antitesis, al igual que la ciencia y la religión. La justificación más fácil, es que cada humano necesita creer en algo. Renzo, sólo cree en él. En la soledad y miseria, en la necesidad de devolverle al mundo el dolor que le puso en su camino. Su mirar reflejo el odio hacia toda la humanidad.

Así lo soltó, dio un paso hacia atrás, y se agacho para cargarlo en su hombro. Si entendía bien, sino daba igual. Se haría lo que él quería, si lo creía un crío estaba bien. Se había convertido en un tirano, y se alegraba de ser así. No tenía ninguna necesidad ya, era reconocido como una bestia. Como el mayor humillador de la familia. El goce de eso, se notaba en aquel rostro serio y en aquel mirar que disfrutaba ver a un hombre arrodillado rogando por su vida, haciendo lo que fuera por vivir. Aferrarse mucho a algo hace a uno vulnerable.

Solo abrieron las puertas de la zona VIP para que de su salida con aquel perro colgando, sosteniéndolo de los muslos. En la puerta ya estaba su auto preparado para llevarlo al mismísimo infierno a aquel colorado, el juego comenzaba ahora.


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