Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Confieso...
Dom Ago 14, 2016 10:18 am por Zarek

» IMPORTANTE!!! Anuncio de Administración
Vie Oct 16, 2015 3:36 pm por Alcalde Diedrich

» Cuenta y besa a quien te toque.
Lun Abr 27, 2015 9:01 pm por Jan Bozkurt

» Publicación de temas fueras del foro
Dom Abr 26, 2015 6:35 am por Bzou

» Mensaje a la administración (Importante)
Jue Abr 02, 2015 10:23 pm por Alcalde Diedrich

» El amo y el lobo [Celda de aislamiento] [Priv. Herman Engels +18]
Lun Feb 09, 2015 12:43 am por Herman Engels

» ¿Nuevo compañero? [Priv. Killer]
Dom Feb 08, 2015 2:54 am por Killer

» Other World [RPG Anime (Saint Seiya, Inuyasha, Naruto)] afiliación normal
Lun Feb 02, 2015 8:50 pm por Invitado

» Karma [priv. Geist]
Dom Feb 01, 2015 11:46 pm por Gô Koyama

» Mihail ``Perro viejo´´-I.D-
Miér Ene 28, 2015 2:56 pm por Mihail Mihaeroff

¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 55 el Vie Jun 15, 2012 12:46 pm.
►Pasa el mouse por las imágenes y contáctanos

ALCALDE DIEDRICH
Contact
Herman Engels
Contact
Zennu
Contact
Broker
Contact


HERMANOS

ÉLITES

↑Click↑

Karma [priv. Geist]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Karma [priv. Geist]

Mensaje por Gô Koyama el Dom Jul 06, 2014 12:29 pm

Cuando sonó el teléfono, Gô se revolvió en la cama entre gruñidos, tratando con todo su empeño en ignorar la molesta musiquilla. Tras la marcha de Geist la madrugada anterior, Gô había permanecido dando vueltas en la cama durante horas, ahogándose en la culpa, la ira y la autocompasión hasta que el sueño le venció bien entrada la mañana. Cuando la llamada insistió por tercera vez, Gô maldijo por lo bajo y se incorporó, frotándose los ojos para enfocar la vista en la pantalla del móvil que continuaba brillando y vibrando sobre la mesita de noche. No reconocía el número, pero por el prefijo, pertenecía a Steinburg.

- ¿Sí?- contestó tras dudar unos instantes.
- Eh... le llamamos del hospital Saint Lorent. Esta mañana han traído a un hombre en muy mal estado, sin identificación y con varias puñaladas en el abdomen. Está inconsciente.- explicaron al otro lado del teléfono.
- ¿No saben quién es? ¿Qué tiene que ver conmigo entonces?- preguntó confuso.
- El caso es que en un momento de lucidez nos dio su teléfono como número de emergencia ¿Sería tan amable de venir a identificarle?
- Eh... supongo que sí ¿pero está vivo?
- Sí, sí. Está grave, pero por el momento está estable. Que haya sobrevivido a esta noche es una buena señal.
- Bien, voy para allá.- sentenció antes de colgar y levantarse de la cama. Se vistió de forma fugaz y, tras coger su chaqueta y sus llaves, salió del apartamento en dirección al hospital. No se imaginaba quién podía haber dado su número para esta clase de emergencias. Quizá algún antiguo amante, pero con ninguno había llegado a estrechar lazos tan profundamente como para que se diera este caso.

Tardó media hora caminando en llegar al hospital. Cuando se acercó al mostrador, no supo qué decir.
- Señorita, he recibido esta mañana una llamad...
- ¡Ah, sí! estoy al tanto. Por favor, acompáñeme.- le interrumpió la recepcionista. Gô se sintió aliviado al no tener que exponer una situación tan extraña y siguió a la recepcionista del hospital sin mediar palabra. Se pararon frente a una puerta y la mujer llamo y esperó hasta que recibió respuesta para entrar.
- Doctor, está aquí.
- Bien, hágale pasar.
La mujer se hizo a un lado e invitó a Gò a entrar a la consulta del doctor. Inmediatamente, el hombre ataviado con una bata blanca se levantó y le estrechó la mano de manera cordial.
- Gracias por venir, señor...
- Koyama, Gô Koyama.
- Señor Koyama. Esta situación es bastante irregular, pero parece que nuestro paciente fue víctima de un ataque de maleantes. Probablemente le robaron la cartera en la que llevaba su identificación y antes de perder la conciencia nos dio su número. Venga conmigo, se lo mostraré.
El médico condujo a Gô por un pasillo largo y algo lúgubre hasta que traspasaron unas puertas en cuyo rótulo rezaba "Unidad de Cuidados Intensivos". Gô estaba nervioso, sabía que no se trataba de nadie de su familia pues ellos no vivían en la ciudad. Cuando el doctor abrió las cortinas que ocultaban a uno de los tantos pacientes que descansaban en la sala, Gô abrió los ojos atónito.

- Kiran...- musitó abrumado.
- ¿Le conoce? ¿es pariente suyo?
- No, soy un amigo. Pero él no tiene familia, murió hace muchos años.- informó con una sensación amarga en la boca.
- Bueno, con eso nos basta ¿podría rellenar este informe con sus datos?- Gô leyó la ficha y se sintió tremendamente inútil al percatarse de que solo podía rellenar tres de los tantos campos del informe. Sabía su nombre, pero no sus apellidos, sabía que era de Inglaterra, o al menos que había vivido allí, y también sabía que su profesión era boxeador, o al menos lo había sido.
- Lo siento, pero solo sé rellenar esto... Pero él fue un boxeador bastante famoso, seguramente en internet podrá encontrar más información sobre él. Se hacía llamar Ghost.- se disculpó el moreno, acercándose a la camilla de Geist. Le tocó el brazo, estaba frío y le recorrió una extraña sensación de desasosiego.
- Gracias, señor Koyama, nos encargaremos de lo demás. Si lo desea, puede quedarse con él.
- Sí, gracias.

El médico desapareció de nuevo tras las puertas y Gô se quedó de pie, observando a un inerte Kiran ajeno a todo lo que le rodeaba.
- ¿Primero me despachas de mala manera y ahora soy tu contacto de emergencia? ¿De qué coño vas?- le recriminó, aun a sabiendas de que Geist no le escuchaba- Eres un capullo, cómo se te ocurre vagar tú solo por los suburbios de Steinburg...- acercó una silla a la camilla de Geist y se sentó junto a él, sin despegar la vista del boxeador. Apoyó los brazos en la camilla y recostó la cabeza. Parecía que iba a pasar unas cuantas horas allí.
avatar
Gô Koyama
Camello
Camello

Cargo : Camello

Ver perfil de usuario http://forbiddencity.freeforo.com/t1279-go-koyama#12249

Volver arriba Ir abajo

Re: Karma [priv. Geist]

Mensaje por Geist el Mar Jul 08, 2014 10:17 pm

En los sueños cualquier sin sentido parece ordenado. Coherente. Real. No hay cuándo o dónde válido. Todo es posible. En sus sueños, en los sueños de Kiran, un sol de atardecer acuoso y dulce bañaba el gris de Steinburg con el calor benigno de la primavera londinense... y así, los callejones parecían mucho más vivos, con el rumor de Camdem Town ofreciendo consuelo, con el olor de sus mil puestos, con el acento híbrido de decenas de lenguas, mezcladas, efusivas.

Como un beso. Un beso suave. Un preámbulo. El sabor de lo que sólo empieza y promete finales felices, más llenos de saliva, mucho más húmedos, secretos, repletos de intenciones. El inglés de sus labios también tenía otro acento, macerado, como todas las mezclas. La sangre lleva especias. Curry.

La sangre sabe bien. A ojos azules, derretidos. A golpes que deseas. A golpes no devueltos.

En los sueños, lo que te niegas tiene nombre y te devuelve la mirada. En los sueños, nada está prohibido. Y allí, en sus sueños, su mano, dedo a dedo, estaba entrelazada con otra piel más pálida, más joven. Geist no buscaba el rostro, sabía, podía sentir, a quién pertenecía.

El dueño de la mano entre sus dedos formaba parte de él. Y en sus sueños, se atrevía a acariciarlo.

Anestesiado, en un sueño profundo e inducido, Geist casi sonrió, con los labios torcidos y ese rostro sereno, extraño, etéreo, de todos los fantasmas, de todos los cadáveres, perfectos. Pero él aún respiraba, rítmico, al compás del pitido que medía sus constantes, del goteo de la vía inyectada en sus venas, del llanto del reloj de la pared, lágrima por minuto.

La paz se apagó bruscamente al sentir esa voz, junto a él. Una voz conocida, con palabras abstractas, como un eco distante y desgarrado que te obliga a parar, a girar la cabeza, dar media vuelta, retomar un camino. Y el sueño terminó, deshaciendo el abrazo en sus manos para hacerle sentir la estela de la aguja en sus entrañas, cosiéndole por dentro, uniendo cada miedo, cada capa, el terror y la piel, el llanto, el músculo, dejando cicatrices en su vientre.

Kiran abrió los ojos, asustado, llevando sus dos palmas a su abdomen, con el semblante agónico que deja la memoria a bocajarro, el dolor sin tapujos, el pánico, el horror, el saberte fútil y vulnerable. Finito. Y capaz de enfermar.

La luz mortecina, el blanco y el olor "sin olor", ese silencio aséptico interrumpido por sus propias constantes ahora erráticas, los lapsos en su mente, con vacíos, su cuerpo aletargado, su diestra envuelta en vendas, su pecho de igual modo... y la presencia del moreno, inesperada e igual de dolorosa, tiñeron su mirada con un naranja trémulo, cobarde.

No llegó a saludar. Tenía la boca seca. Las palabras quebradas. El corazón en vilo.

- ¿Qué... qué me... me han hecho?

Algo en su mente quiso carcajear, y corrigió al instante su pregunta. "¿Qué me he hecho?". El karma vuelve siempre, como una golondrina.
avatar
Geist
Seguridad de Bebop
Seguridad de Bebop


Ver perfil de usuario http://forbiddencity.freeforo.com/t1281-geist-fantasmas-del-pasado#12237

Volver arriba Ir abajo

Re: Karma [priv. Geist]

Mensaje por Gô Koyama el Sáb Jul 26, 2014 3:03 pm

Un movimiento sutil, casi imperceptible, de los dedos ajenos, alertó a Gô, quien se alzó con vehemencia, conteniendo la respiración. Los doctores le habían advertido de que los espasmos eran comunes en una situación de inconsciencia, pero Gô confió en que no fuera así. Y tal como esperaba, no se confundía: Geist había despertado. El alivio fue inmediato, reparador, e inconscientemente apretó la mano de Kiran entre sus dedos, presa de un agradecimiento abstracto a una deidad etérea, inexistente.
- ¿Que qué te han hecho, idiota? Te han dejado el abdomen como un puto colador...- contestó con gesto amargo- ¿Cómo se te ocurre ir tu solo por esas calles? ¿Es que lo ibas buscando, subnormal?- los insultos llovían sobre Geist. Pero no era Gô quien los pronunciaba, sino la desesperación ante la idea de que Geist se llevara a la tumba las palabras de odio que el moreno le había dedicado en su último encuentro.

Geist pareció ir a replicar, pero Gô se lo impidió, presionando dos dedos sobre los labios del boxeador. Que hubiera despertado implicaba la seguridad de que ya estaba fuera de peligro, pero aún estaba débil y tardaría en recuperarse. 
- No hables. Guarda fuerzas, porque las vas a necesitar.- alegó- Voy a avisar a los médicos de que has despertado.
Sin mediar ninguna palabra más, se alejó de Geist, quien parecía aún demasiado aturdido para contradecirle, por una maldita vez. El doctor a cargo parecía genuinamente aliviado de que Geist hubiera despertado. No parecía guardar muchas esperanzas. Pero una vez más Kiran había hecho gala de su testarudez y cabezonería, a pesar de que parecía que él mismo se había lanzado a la boca del lobo en busca de alguna desgracia.

Cuando regresó tras las cortinas que procuraban intimidad a cada paciente, Geist había vuelto a dormirse. Pero ahora que se iba a recuperar y había vencido a la muerte, tendría que enfrentarse a Gô. Se acercó a él y le zarandeó, no le permitiría dormir en paz hasta escucharle. Tenía muchos reproches que hacerle.
- Eres un cabronazo ¿Lo sabías? ¿Primero me tratas como a una puta y luego soy tu contacto de emergencia? ¿Tienes idea del susto que me has dado? En serio ¿de qué coño vas? ¿Qué quieres de mí? ¿Volverme loco? Porque te puedo asegurar que lo estás consiguiendo, pero te juro que si tú me vuelves loco, yo te volveré loco a ti. No te creas que vas a escaparte tan fácilmente.- le amenazó, clavándole el índice en el pecho. La mirada de Geist aún estaba algo perdida, quizá ni siquiera le estaba escuchando, pero a Gô no le importó. Necesitaba deshacerse de esa ponzoña que recorría sus venas, pudriéndole por dentro. También necesitaba hacer a Kiran partícipe de su ira, de su desesperación. Y con ese objetivo en mente, le tomó de las mejillas y le besó. 

- Ahora trata de escapar y la próxima vez seré yo mismo quien te mande al otro barrio.- sentenció. Y sintiéndose al fin liberado de aquellas emociones venenosas que le oprimían el pecho, se dejó caer de nuevo en la silla, con los brazos cruzados.
avatar
Gô Koyama
Camello
Camello

Cargo : Camello

Ver perfil de usuario http://forbiddencity.freeforo.com/t1279-go-koyama#12249

Volver arriba Ir abajo

Re: Karma [priv. Geist]

Mensaje por Geist el Sáb Ene 31, 2015 5:46 pm

Los primeros minutos despierto le resultaron vagamente irreales. Aún lejanos. Gô le insultaba, pero podía sentir sus dedos en los suyos, en sus labios. Su tacto, cálido, afectivo. Preocupado. Su mirada, aún confusa, siguió sus movimientos al dejarle e ir en busca de un médico. Gô estaba allí. No estaba solo. Y aunque no lo entendía y no tenía sentido se sintió en paz. Seguro. Acompañado.

Cerró los ojos nuevamente ante el dolor que empezaba a insinuarse tras el sopor narcótico. Lo recibió con mansedumbre, como uno acepta el latigazo de las agujetas, el recuerdo estriado que dejan los esfuerzos, los excesos. Ya no era el luchador. No era el guerrero. Sólo era un hombre herido, extenuado, que en realidad no deseaba estar solo.

Se durmió sin más sueños, quedando suspendido, en pausa, dejando que su resignación se acompasara al ritmo en sus pulmones, quedos, lentos. Gô volvió a quebrar su ritmo, como ya lo había hecho en otras ocasiones. Su presencia. Sus ojos. Sus palabras. Siempre lograban alterarle. Privarle del control.

Abrió unos ojos llameantes mientras el moreno parecía derramar reproche tras reproche. Puede que Gô estuviera allí... pero no eran amigos. La sola idea de una amistad con él lograba hacerle daño, envenenarle. ¿Qué eran entonces? ¿Eran amantes? ¿Se habían amado? ¿Eran dos cuerpos? ¿Dos verdades? Se conocían... Eran reflejos. Por éso permitió que le insultara una vez más y posara su dedo cerca de sus latidos, llenándose la boca de amenazas. Amenazas vacías, pensó Geist... Ya estaba loco. Desde ese primer golpe, esa primera sangre, desde ese primer beso. Sonrió, como sólo puede sonreír un verdadero hijo de puta, con hiel y miel entre los labios, agridulce, salado.

Había perdido el norte y lo sabía. No era amor. No podía serlo todavía. No en ese mar de espinas y ansiedades. No ante todos los miedos compartidos. Pero era irracional desde el mismo momento en el que Gô Koyama se cruzó en su camino.

No le devolvió el beso. Tampoco se apartó. No mostró su desprecio. No se abrió a él. Se dejó hacer, como una estatua tibia, delatado tan sólo por el brillo en sus ojos. Oscuro. Mezquino. El brillo que delata un pensamiento peligroso, capaz de hacerte daño, posesivo.

- ¿Escapar? ¿Escapar de qué? ¿De ti? Yo les dí tu teléfono. Era el único que recordaba.

Eso era cierto. Lo recordaba porque durante días lo repitió en su mente, número por número, incapaz de marcarlo. Incapaz de llamarle. Deseándolo. Pero no lo añadió. Sólo le habían llamado porque en la bruma del dolor al entrar en quirófano Kiran gritó en voz alta cada uno de los dígitos.

Pensar en ello le hizo sentir pequeño, vulnerable, y contrarrestó el golpe, por inercia. Despacio, limpió sus labios y se incorporó sin quejidos, poniendo toda su fuerza de voluntad en parecer entero, guardándose el dolor y la culpa, cualquier atisbo de "lo siento" o "tuve miedo".

- John sólo dejó su dirección en el remite. ¿Recuerdas?

Volvía a ser sólo Geist, el fantasma, jugándose la piel. El campo de batalla ahora era otro... y tenía ojos azules.

- No vuelvas a hacer éso. No aquí. No en público.

Su voz, tras los sedantes y el silencio, sonó más ronca aún. Más hueca. Igual de intransigente. No lo estaba pidiendo. Y no era una amenaza. Sólo una mera orden. Impositiva. Firme.

- Podría pensar que te asusta perderme. Podrían pensar que hay algo entre nosotros.

Geist volvió a sonreír, dañino, acunando sus nuevas cicatrices sintiéndose más sucio, más cansado... igual de hambriento de revanchas.

Hubiera añadido más sal en esa herida si un médico de aspecto taciturno y mirada vacía no hubiera entrado en esa misma habitación, incomodándole, haciéndole temer que hubiera oído sus palabras, que hubiera presenciado el beso. Negándose, como lo había hecho siempre. Como seguiría haciéndolo.

- ¿Kiran Ananda? El Sr. Koyama nos instó a buscar sus datos en la red. ¿Correcto? Bien, compruebe el resto del informe mientras le informo de su situación.

Geist tomó aquella carpeta entre sus dedos y miró intensamente a Gô, con la clara intención de que esperara fuera. Sin embargo, el médico de guardia no esperó a que se fuera y continuó con su examen.

- Bien, verá, ha perdido mucha sangre. Su estado fue crítico durante un par de horas pero ahora parece estar estable. Hemos cosido sus heridas, y aunque su recuperación no será rápida puede sentirse afortunado, ninguno de sus órganos resultó dañado en su confrontación. Permanecerá aquí durante un par de días y recibirá el alta. ¿Entiende? Aún así necesitará ayuda, Kiran. Y rehabilitación.

Sin dudarlo, el médico se giró en busca de Gô, ansioso de ampliar su información o solucionar dudas, añadiendo un último detalle.

- ¿Va a quedarse con él, Sr. Koyama? Le daré los detalles sobre su tabla de ejercicios y la medicación que necesitará mientras la policía toma declaración. ¿Les parece? Así será más rápido.

La sonrisa de gilipollas que se había apoderado de su rictus durante el bis a bis con Gô se vió borrada por completo y Geist palideció, sintiéndose perdido. ¿Quedarse con él? ¿Rehabilitación? Espera... ¿Qué estaba pasando?

Llevó ambas manos a su cintura, tocándose las vendas, muy despacio, como si fueran anclas... Y él, su destino, su futuro, un barco a la deriva.
avatar
Geist
Seguridad de Bebop
Seguridad de Bebop


Ver perfil de usuario http://forbiddencity.freeforo.com/t1281-geist-fantasmas-del-pasado#12237

Volver arriba Ir abajo

Re: Karma [priv. Geist]

Mensaje por Gô Koyama el Dom Feb 01, 2015 11:46 pm

Palabras, palabras y más palabras. Le hubieran propinado una, dos o veinte puñaladas, Kiran parecía siempre lo suficientemente fuerte y predispuesto para hacer uso del amplio abanico de ataques contra Gô del que siempre hacía gala. Esos ataques que consumían al moreno por dentro como un ácido incoloro e inoloro, pero no insensible. No obstante, la determinación se reflejaba en sus ojos esa vez, y su la sonrisa en su semblante mostraba una faceta no del todo conocida por el mayor. Si bien Gô estaba a punto de perder la cabeza, estaba más que dispuesto a obligar a Geist a acompañarle a su propio mundo de locura. Ojo por ojo y diente por diente decía el refrán.
- Así que no en público... Lo que significa que me dejarás hacerlo en privado.- se burló Gô, con media sonrisa asomando.
Desde ese instante no iba a permitir que ni siquiera el hecho de saberse un mero sustituto de John, o al menos eso gritaban las ponzoñosas palabras de Geist, convirtiera su decisión en flaqueza. John no era más que un fantasma de su pasado, un fantasma al que Kiran temía más que a cualquier ser sobrenatural, y Gô pondría todas sus cartas sobre la mesa en pos de demostrárselo. Y parecía que comenzaba jugando con ventaja.
El cirujano que se había encargado de coser las heridas de Geist y que se encontraba de guardia esa misma noche, entró en la UCI para examinar los parámetros de Kiran e informar a ambos del estado del albino. 'Estable', esa palabra sonó como mil campanas celestiales a oídos de Gô, que suspiró aliviado, cerrando los ojos y pellizcándose el puente de la nariz. 
- Por supuesto, yo me quedaré con él, me encargaré de que cumpla con la rehabilitación y de que se toma su medicación.- aseguró el pelinegro, fingiendo digna seriedad ante el doctor, que se mostró más que satisfecho.
- Perfecto, entonces lo dejo en sus manos. Me temo que tendrá que estar al tanto de su estado las 24 horas del día durante tres semanas y acompañarle al hospital cada tres días para las pertinentes curas. Si surgiera cualquier problema, acudan de urgencias. ¿Tiene alguna duda?- para ese momento, Gô no podía disimular la sonrisa de satisfacción que iluminaba su rostro ¿o debía decir de victoria?
- Ninguna, doctor, Kiran vendrá conmigo a casa y me encargaré de él durante las próximas tres semanas.- el médico se marchó y el menor alzó una ceja. La sensación de regocijo era tal que se le erizó todo el vello de la nuca- Parece que no tendré que preocuparme por "perderte".- oh, cuan dulce era la venganza cuando se transmitía con tóxicas caricias sobre una piel dura en un rictus de tensión como la de Geist, viéndose atrapado, débil y convaleciente ante las garras de una nociva y corrompida criatura como Gô. Sí, era exactamente así.
avatar
Gô Koyama
Camello
Camello

Cargo : Camello

Ver perfil de usuario http://forbiddencity.freeforo.com/t1279-go-koyama#12249

Volver arriba Ir abajo

Re: Karma [priv. Geist]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.