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Highway To (Red) Hell

Mensaje por Gabe Santana el Vie Mayo 02, 2014 10:01 pm

La insistencia de la mujer, abrasadora y fuera de lugar, había logrado llevar a Gabe hasta un estado en el cual poco o nada le habría importado hacerle el mayor desplante de su vida y dejarla humillada. Pero le daba pena, el rimel corrido sobre las pestañas, el olor rancio de su camiseta de tirantes y la copa que temblaba entre sus manos, la convertían en una suerte de princesa venida a menos que parecía implorar un poco de atención de un hombre. Buscaba algo joven, bonito y barato que llevarse de allí del brazo, como un trofeo, atacarlo cual animal salvaje, devorarlo en la cama como un puma hambriento y desecharlo a la mañana siguiente como un pañuelo de papel usado.

Pues se había equivocado de tipo. Totalmente. No estaba ni un poco interesado en ella, es más, muy dentro de él, escondido en alguna parte sentía cierto temor reverencial hacía las mujeres, que como ella, iban a la captura de un ligue a la manera de los hombres: directa, sincera, visceral y sin misericordia. Odiaba reconocer que le inspiraban cierto miedo, pero también recelo, una dosis justa de asco, cero respeto y nada de interés. Todavía más odioso le resultaba comprender que se estaba convirtiendo en uno de esos tipos que acababan por tenerle pánico a una vagina y al poder que podía tener sobre los hombres.

Ella, con un típico nombre alemán que no lograba recordar, se fue al cuarto de baño y entonces Gabe decidió que era hora de alejarse. Una cosa era que le diese pena, otra estar allí, parado como un capullo, mientras la oportunidad de encontrar a I se le escapaba de entre los dedos.

Había tratado de convencer al imbécil de Hoffman de que tenían que buscar a ese tipo. I era su única pista, una sigla, una descripción física y poco mas. Gabe quería creer que tenía ''olfato de sabueso'' y que este le estaba llevando por el buen camino, derecho a la única pista probable para sacar a un asesino de las calles. Eso quería creer y eso creería, no iba a dar su brazo a torcer, si el soplón había dicho que le parecía que la pipa había sido hecha por I, lo mínimo que podían hacer es investigarlo. Sin embargo, Hoffman, con su culo fofo y sus ademanes de «soy el mejor» le había dicho que ni el soplón era de fiar, ni creía que el tal I existiera. Para él no era más que una invención para escurrir el bulto, una cortina de humo mientras el verdadero culpable, se iba de rositas.

¿Nadie le había prohibido investigarlo, verdad? ¿Nadie le había dicho tácitamente «Santana no te metas»? ¿Era su día libre, no? Así que...¿era lógico que con su edad quisiese salir a divertirse? ¿En el Bebop? Una casualidad como cualquier otra. Era libre de ir a donde quisiese en sus días libres ¿no? Pues que viniese al local donde el soplón juraba que se movía el tal I, era una simple coincidencia.

Tenía que encontrarle. Sencillo, sobre todo porque la descripción que había dado el soplón de él era bastante detallada, especial hincapié había hecho en los tatuajes y el pelo rojo fuego, no iba a ser complicado encontrar en el Bebop a alguien así. Tendría que ser sencillo, y sin embargo, no lo era. Había mucha, mucha gente. La barra estaba atestada, la pista también. Los camareros zumbaban de un lado a otro y la gente iba y venía, gritaba, bailaba, se movían como peonzas, disparados por resortes. Estaba comenzando a agobiarse y allí dentro no se podía fumar. Tenía que salir un momento, respirar aire fresco, llenarse los pulmones de humo y volver a la carga. Pero de ahí no se iba sin encontrar a I. Acabaría demostrándole a Hoffman que él valía lo mismo o más que cualquier otro policía de Steinburg y sí la pista resultaba ser cierta, entonces se lo restregaría a su compañero por la cara con la mejor mueca de superioridad de su repertorio.

«Chúpate esa, mamonazo».

Pero primero tenía que encontrar a I o iba a terminar como el cuento de la lechera.

Salio a codazos y pisotones, dejando algún que otro insulto con su dirección detrás. ¿Qué le ponían mala cara? Pues que hubiesen apartado de su camino, nadie les obligaba a estar de pie como becerros.

Aspiró con fuerza el aire nocturno, sacó su cajetilla de tabaco y se alejó unos pasos de la puerta. Apoyó un hombro contra la pared del local y se llevó el cigarrillo a los labios. Se palpó los bolsillos en busca de la cajetilla de cerrillas pero no estaba por ningún sitio. Probablemente la había perdido en algún momento de la noche.

—Joder. —escupió con los dientes firmemente cerrados alrededor del cigarrillo.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Irrlicht el Sáb Mayo 03, 2014 12:25 am

Acostumbrado a una rutina, acostumbrado a un horario, acostumbrado a la misma gente día tras día... cuando eras libre, lejos de la jaula de la prisión, a veces, todo podía resultarte extraño, dificil, confuso... No servía de nada vivir con miedo, siempre lo pensó así, desde el día que fue consciente del negocio de su padre en las armas y veía que él no temía a nada, decidió que tenía que tomar ejemplo. Las armas no le asustaban, le encantaban; el fuego no le causaba temor alguno, lo llevaba siempre consigo... todo lo que ocurría era por una sencilla razón: estaba vivo y vivía su vida día a día. Cada día era diferente... salvo cuando entras en prisión.

Ese tiempo encerrado en una caja gris había acabado, volvía a ser libre y no es que fuera a desmadrarse ni nada por el estilo, pero tampoco iba a encerrarse en su piso asustado del mundo exterior y pendiente de que la poli le vigilase día y noche, eso ya era rutina en la cárcel de modo que ahora... no se preocuparía por ello, no si no era necesario. Estaba libre y tenía que volver a dirigir su vida, a vivirla realmente como él quisiera lejos de los barrotes.

Salió con dinero y un piso y bueno.. un pequeño trabajillo, había gente que sabía quien era su padre y qué capacidades tenía Irrlicht, no iba a meterse de lleno en las armas nada mas salir porque le vigilarian durante unos meses, pero... un pequeño trabajillo, nada importante podría hacerlo sin problemas, era sencillo, muy sencillo: eliminar el número de serie de un arma y modificar un poco las estrías del cañón. No tenía ninguna complicación y no necesitaba material extra, algo que podía hacer sin problemas por unos 80 o 100€. Se lo pagaron en metálico en el acto y el tipo se largó, un antiguo compañero de prisión que salió el día antes que él.

Había pasado la semana y la poli no le había llamado la atención ni nada por el estilo, asi que supuso que todo iba bien, se había portado decentemente, de modo que... una vez llegó el fin de semana, se había ganado salir de fiesta. No iba a fundirse toda la pasta que le dieron por el trabajillo, pero... algo sí. Se preparó para una noche de fiesta y diversión, algo que no tenía en años. No era de ir elegante, Irrlicht era un rebelde, se le veía en su aspecto, pero si quería entrar en la discoteca de la ciudad, la más en boca de todo el mundo, tendría que cuidar su aspecto al menos un poco. Vaqueros ajustados negros, con unas botas negras, limpias y de marca para que no le mirase mal el portero; un polo gris con algún bordado y palabra en rojo y negro y su chupa de cuero. El pelo suelto podía ser un incordio en un lugar lleno de gente asi que se le recogió en una trenza a un lado, medio cubriendo el tatuaje, aunque eso le importaba bastante poco.

¡Dio el pego!
Pudo entrar y el portero no le dijo nada, sin problemas. Dejó su chupa en el guardarropas, por dos euros, no era caro pero mas vale que no le jodiesen la chupa o empezaría a haber problemas... La cajetilla, su zippo y la cartera iba a mano en su pantalón. Se tomó una cerveza y observó el personal, mucha chica... demasiada, a él no le iban esas... prefería hombres, pero... No vió ninguno decente, asi que tras acabarse la cerveza salió a tomar el aire y a fumarse algo... maldita ley contra el tabaco... eso no existía cuando él entro en prisión...

Tenía encendido su cigarro cuando vió como otro tipo había salido con sus mismas intenciones, no estaba mal... Lo miró de arriba a abajo y sonrió acercándose, sacando su cipo y dándole fuego, quedándose frente al otro.

- no puedes ir sin fuego por la vida, pierdes la chispa de la emoción -sonrió al otro dejando que se encendiera su cigarro para luego guardarse el zippo-
Se apoyó en la pared fumando su cigarro tranquilamente, no sabía si el otro querría entalar conversación o si esperaba por que saliera alguien más o esperaba por ver a alguien llegar, asi que... le ayudó como un buen samaritano y le dio espacio para que disfrutase de su cigarro, él se quedó ahí apoyado, fumando tranquilamente, a la derecha del otro.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Gabe Santana el Sáb Mayo 03, 2014 3:08 pm

Rojo fuego. Un resplandor en la oscuridad, una llamarada de color que deslumbró sus ojos. Se inclinó sobre el zippo, prendiendo la llama del cigarrillo e inhaló el humo del tabaco mientras echaba la cabeza hacía atrás.

¡Bingo! Una sensación de euforia desmedida le embargó los sentidos. Tenía ganas de sonreír y de reír como un loco. Todas las marcas cuadraban, el cabello rojo fuego, los tatuajes, los rasgos de la cara, todo. Estaba pletórico, él y no Hoffman había encontrado a I, había seguido una pista, la había rastreado por la ciudad y había conseguido tirar del hilo hasta encontrar al pez en aquel enorme mar bravo que era Steinburg. Acababa de ganar un tanto para su equipo, pero la victoria aún no era suya. Ahora tenía que enrollar el pez en el sedal, de manera que no pudiese escapar, llevarlo hasta su terreno y entonces...oh, entonces si que le habría dado bien por culo a Hoffman, tanto y tan profundo que tendría cara de pasmarote durante al menos dos semanas.

«¿Quién es el subnormal ahora, Hoffman?» Si, ya podía ir ensayando palabra por palabra lo que iba a decirle a esa bola de sebo zampa chicles. Todo el día mascando de forma ruidosa, con la boca abierta, hablando con el chicle, trabajando con el chicle. Seguro que cagaba y follaba con su mujer con el maldito chicle.

Exhaló el humo por la boca, procurando girar la cabeza para no darle en la cara al otro.

—Gracias. —respondió con una sonrisa, elevando ligeramente solo una de las comisuras de sus labios. —pierdo esa chispa con frecuencia, sobre todo cuando no sé que he hecho con las cerrillas.

No le había pasado desapercibida la mirada del otro, ni la sonrisa. Una ventaja de ser guapo, que llamaba la atención y era fácil que entablasen conversación con él, aunque... en fin, Burke siempre decía que ponía esa cara de Buldog estreñido y asesino que hacía que la gente decidiese cruzar de acera en cuanto le veían. Había tratado, delante del espejo, suavizar sus duros gestos de tipo cabreado con la vida, pero no siempre servía. A veces lograba sacar el encanto de su sangre latina, bien escondido bajo innumerables capas de dureza aria, pero solía durar un suspiro. Le costaba contenerse y no saltar, no golpear pechos, no medir a otros con la mirada, no soltar tacos. Él era él, era como era y no se podía cambiar con facilidad. Su madre decía que no había aprendido absolutamente nada de ella, ni de ella ni de sus intentos por ser más sociable y simpático a base de ejercicios de interpretación.    

Pues ahora tendría que esmerarse, tendría que ser un poco simpático. No tenía otra opción, quizás incluso tuviese que ligar con él y eso, eso no era buena idea. Ya podía notar la incomodidad, cierta tensión en la espalda, las palmas de las manos sudando.

«Joder, tranquilízate, capullo».

—Me imaginaba este sitio de otra forma. Creo que se nota que hace mucho que no voy a clubes. —no estaba mintiendo, al menos no del todo. ¿El Bebop? Lo conocía, había estado en él el año pasado en dos ocasiones, las dos noches no habían terminado como tenían que haberlo hecho, así que sabía perfectamente como era y la fauna hambrienta de aventuras que podía encontrar en su interior.

—Es una putada que no se pueda fumar dentro. Me gusta poder acompañar la cerveza de tabaco. —miró su mano, la que sujetaba el cigarrillo, y la sacudió para desprenderse de la ceniza. —¿Este sitio es siempre así? Parece una fiesta guay para niñatos pijos, no me va ese rollo.

Le miró a los ojos, tratando de tantearle, de ver si había o no interés en hablar con él, en, quizás, marcharse a otro sitio. Necesitaba estar con él a solas.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Irrlicht el Sáb Mayo 03, 2014 5:23 pm

No se había asustado, al menos algo era algo y le había dado las gracias de modo que... tal vez por eso decidió quedarse ahí cerca del otro, fumando y esperando a ver si aquello llevaba a algo o no. Salir de prisión y tener que socializar con el mundo no era fácil aun cuando vives en una ciudad infestada de mafiosos, pero claro, como ellos van trajeados o parecen legales y no llevan una maldita marca en el cuello para el resto de sus puñeteras vidas pues... todo les era más fácil, él sin embargo tenía que volver a saber desenvolverse en la sociedad.

Le sonrió de vuelta cuando el otro comenzó por fin a hablar. Parecía algo serio o rígido... ¿Estaría allí para relajarse o algo así? Bueno... eso a él le importaba bastante poco, es decir, cada cual hace las cosas por algo y no hay que estar metiéndose en la vida de los demás de modo... Simplemente vería como iba aquello, si se aburría se iría, si el otro le daba mala espina se iría, pero... si aquello iba bien, se quedaría un rato.

- jajaja... -sonrió fumando tranquilamente... había que lanzarse- bueno, la verdad es que hace mucho que no vengo a ningún sitio como este -si preguntaba respondería, si el otro por su cuenta veía su tatuaje ya debería unir ideas y saber porque el pelirrojo soltaba ese comentario- me apetecía algo más... como decirlo... ¿alocado? ¿caótico? je... -dio otra calada- me apetecía una noche sin demasiadas comeduras de coco, pero esa puñetera ley antitabaco... -le miró- te entiendo completamente, es una putada no poder estar tranquilamente con una caña y tu cigarro, ahora a todo el mundo le molesta todo, el mundo se ha vuelto demasiado finolis -sonrió-

De momento, aunque fuera una conversación de lo más normal y sin nada especial o interesante, parece que al menos el otro tipo tenía alguna queja similar a él sobre aquel club, estaba bien la idea de pensar en ir a divertirse y ver si la noche se animaba, pero... aquel sitio parecía demasiado para niños. No es que Irrlicht fuera un adulto hecho y derecho, ¡qué va! Aun contaba con 24 añitos, todo un jovenzuelo a veces bastante inmaduro, pero... se sentía perdido entre tanto crío.

- da la sensación de que aquí son todos unos criajos -miraba a las niñas en minifalda y maquilladas y a ellos todos vestidos igual- me pregunto cuantos realmente son mayores de edad... seguro que los porteros no están haciendo bien su trabajo y si tu vas y ligas con alguien tienes que tener ojo no sea que toques a un menor y se te eche la pasma encima... un asco... -fumó un poco más-

La opción que les quedaba a ambos era dejar de poner mal aquel lugar e ir a buscar uno que se adaptase más a sus gustos, una cervecería o algo así, un local más para tomarse unas cañas o jugar a los dardos o estar ahí tirados fumando tal vez si el dueño dejaba fumar en su local, que tal vez aun existiera algún paraíso de esos... ¿Estaría bien invitarle? ¿sería demasiado arriesgado? No sabía qué hacer... de todos modos si se iban por ahí tendría que entrar otra vez para recoger su chupa de cuero... Se miró la mano tentando la posibilidad de hacerlo, ahí estaba ese ridículo sello para volver a entrar y no pagar de nuevo...
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Gabe Santana el Dom Mayo 04, 2014 4:42 pm

Risas, como espasmos, enlatadas, frías y falsas. Gabe se giró, apoyando todo el peso de su cuerpo contra la pared del local, y miró las faldas demasiado cortas, las caras demasiado maquilladas, las princesas de papá que jugaban a ser mujeres fatales y se creían cobras venenosas, cuando no eran más que gatos con las uñas cortadas.

Había visto muchas chicas como aquellas desfilar por la comisaria. Algunas eran detenidas por estar ebrias, por conducir borrachas o por tratar de colarse en un local con carné de identidad falso. Otras veces, por desgracia demasiadas, eran por altercados más sórdidos: prostitución, robo con agravantes, venta o consumo de drogas, peleas y una de las peores: asalto sexual. No era infrecuente ver aparecer un Lunes por la mañana a unos padres con su hija adolescente y oírles contar como «las malas juntas de su pequeña» la habían llevado el sábado noche a algún pub o discoteca, como había conocido a un chico, como este la había convencido de irse con él y como se había aprovechado sexualmente de su hija. La mayoría de esos casos no llegaban a resolverse porque las chicas no querían testificar, no recordaban con claridad a su agresor y muchas de ellas se habían pasado el fin de semana remojadas en agua y jabón, con lo que, sí había pruebas de origen orgánico en su cuerpo, la mayoría de las veces estaban destruidas o contaminadas. Algunas de ellas incluso destrozaban y tiraban la ropa que habían llevado puesta la noche de la violación.

Estaba agradecido de no tener que investigar ese tipo de clase de crímenes. No creía poder lidiar con ello. Si ya se frustraba interrogando hombre adultos hechos y derechos, no quería pensar como iba a ponerse si tenía que enfrentarse a una adolescente histérica y a sus padres exigiendo y gritando. No, la televisión y sus series no exageraba la realidad, siete de cada diez veces ocurría de esa forma.

—Ninguna de esas crías tiene más de diecisiete. —comentó con voz desapasionada, de la misma forma que podría haber comentado el tiempo aquella noche. —Este sitio esta lleno de gente que solo sale a emborracharse, drogarse y follar. No saben divertirse.

Tenía que espolear a I y a su curiosidad, así que volvió a girarse hacía él, apagó el resto de su cigarrillo contra el muro de la pared y trató de sonreír de manera amistosa. Le estaba costando mostrarse tan relajado, jovial y abierto. En realidad habría querido aplastarle en ese momento contra la pared, enroscarle las manos en la espalda y ponerle las esposas. Pero no, no iba a proceder así y además, no le interesaba detenerle, sólo quería información. Una que le fuese de utilidad.

—¿Y tú? ¿sabes divertirte? —preguntó tratando de darle a su voz un matiz tentador, tenía que ser como la serpiente del paraíso y encontrar la forma de ofrecerle un plan mucho más seductor y cautivador que pasarse la noche en el Bebop, rodeado de chicos y chicas que parecían salidos del mundo de los «chachi-guays».

Estiró la mano hacía él, con la palma girada hacía arriba, para estrecharsela.

—Gabe. —se presentó con su auténtico nombre porque temía meter la pata si le daba uno falso. —Conozco un pub irlandés no muy lejos de aquí. Te dejan fumar mientras te tomas una caña y sirven pinchos.

Estaba hecho, acababa de lanzar otro anzuelo y sólo tenía que esperar que el pez lo mordiese de nuevo. Las cosas le estaban saliendo bien, pero no debía confiarse, no sí quería obtener lo que había venido a buscar y no quería salir mal parado de la situación.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Irrlicht el Lun Mayo 05, 2014 12:50 am

Se fijó en el otro, observando a la gente, parece que era cierto, ambos estaban algo molestos de haber ido allí a intentar animar su noche para al final... nada de nada. Demasiado crío, demasiada niña mona... demasiada sí, él prefería chicos pero... Ejem... Sacudió su cabeza mientras el otro observaba a esos mocosos yendo de mayores... ¿cómo podía saber la edad de esa gente? Espera, espera... no tenía porqué haber acertado, ¿diecisiete? ¿en serio? Esas niñas podían hasta aparentar más años que él... ¿cómo iban a ser tan pequeñas?

Miró al suelo antes de tirar la pequeña colilla infumable de lo que había sido una vez su cigarro, volviendo después la atención sobre el moreno al oirlo hablar nuevamente. Sí, muchos chiquillos consideraban que divertirse era salir de fiesta a beber alcohol, tal vez tomar alguna droga para “ponerse a tono” y darlo todo, quemar la noche para luego acabar ellos hechos mierda a la mañana siguiente ¿cómo aguantaban los padres aquella actitud tan gilipollas por parte de sus hijos? Él no había sido así a esas edades... Pero volviendo a lo que el otro tipo le decía... no pudo evitar sonreir con un deje juguetón.

- he salido con ganas de pasármelo bien, o de al menos, disfrutar de la noche luego... por supuesto que sé cómo divertirme y me encantaría que así fuese

No le conocía, había llegado a él por casualidad, por el hecho de encender un cigarro y por fumarlo ahí fuera... parece que ambos eran de edades semejantes, tal vez el moreno algo mayor y ambos querían disfrutar de la noche... posiblemente no del mismo modo, aun no estaba seguro, pero... Miró su manto extendida, presentandose de manera tan... ¿formal? Algo le decía en su mente que nos e fiase, que era extraño pero...

- Irrlicht -estrechó la mano del otro- pues si tu invitas a la primera ronda y me esperas que voy a por mi chupa que está en el ropero... acepto tu oferta

Ahí estaba, aceptando la oferta de un desconocido del cual le venían sensaciones extrañas... tal vez no fuera mala gente, es decir... pinta de Blade no tenía, no le veía nada filoso encima; si era de los Bullets le daba igual y en cuanto a ser poli... ¿qué hacía un poli en el Bebop? Nah... no podía ser poli, pero... Se había lanzado así, a lo loco, está el dicho de que el que no arriesga no gana pero... Mejor no darlo más vueltas, sonrió y entró a por su chupa.

Le llevó como casi cinco minutos, pero es que aquello estaba infestado de gente y la chica del ropero era una lenta. Salió casi a codazos y llegó hasta donde estaba Gabe.
- tu dirás por dónde se va
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Gabe Santana el Lun Mayo 05, 2014 11:49 am

Irrlicht.

¿Un apodo? ¿Su auténtico nombre? Gabe se le quedó mirando mientras desaparecía por la puerta, de vuelta a la enorme masa de carne humana, asfixiante y eufórica. Cuando pasó a su lado le dijo que allí le esperaría, que no pensaba moverse y entonces, como si de una ilusión de humo se tratase, el destello de algo que antes no había visto cruzó por delante de sus ojos. Vio de refilon el contorno del tatuaje carcelario de Steinburg. Lo había visto demasiadas veces como para confundirlo con un simple dibujo de la calle.

I era un Dog. La dinámica cambiaba levemente, pero cambiaba... Apoyó la cabeza sobre el muro a su espalda y cerró los ojos durante unos instantes. Aquello estaba siendo más complicado de lo que había esperado, había notado la vacilación en Irrlicht, la leve y maldita incertidumbre. Se preguntó si ya la había cagado y si el pelirrojo saldría de ese local por la puerta grande, con su chupa de cuero o, por el contrario, desaparecía como un fantasma en la noche y no volvería a saber de él.

Perder no era una opción. Si Irrlicht se largaba iba a sentirse como un mierda. Tenía un trofeo moldeándose entre sus dedos, cogiendo forma, color y textura y si ahora lo perdía... si lo perdía acabaría demostrándole a Hoffman que realmente era un bueno para nada. Llevaba las últimas semanas insistiendo con que Gabe se había equivocado de vocación en la vida, que lo suyo no era ser la mano de la ley, que cuando llegaba al trabajo parecía un delincuente, que cualquier día de estos la iba a liar gorda y entonces sí que le iba a caer una buena. No paraba de repetirle que no estaban hechos de la misma pasta. Y era verdad, Hoffman empezaba a tener una barriga cervezera de campeonato, él estaba fuerte y con los músculos a tope. Hoffman lo que tenía que hacer era retirarse y dejar paso a la sangre nueva.

Cinco minutos después, cuando Irrlicht volvió a salir, Gabe notó que le embargaba un alivio instantáneo, parecía que después de todo, no había metido mucho la pata.

—Por allí. —estiró la mano, señalando con el dedo índice la parte derecha de la calle mientras comenzaba a caminar. —No está muy lejos. Suelo dejarme caer por allí cuando me apetece tomarme algo tranquilo. Me entretengo observando a los parroquianos discutir de fútbol, faldas y si es cierto o no que la cerveza que lleva mucho abierta y junto a una fuente de calor acaba sabiendo a pis de gato. —enumeró con los dedos mientras hablaba. —Han llegado a hacer una porra y planean dejar una semana entera una lata de cerveza abierta, junto a una rejilla del local por donde entra mucho aire caliente. Quien más dinero pierda en el fútbol, tendrá que beberse eso y decir si sabe o no a orina de gato.

Meneó la cabeza mientras se reía un poco. Quería romper el hielo con él otro, así que había decidido contarle una anécdota real, relacionada con su vida. Sabía que cuantas más verdades contuviese una mentira, más sencillo era embaucar al primo y conseguir su confianza. Era el método de los estafadores profesionales y funcionaba. También era la primera vez que lo ponía en práctica y esperaba estar acertando.

—Lo que ya no me he enterado. —prosiguió mientras le lanzaba una sonrisa de burla a Irrlicht. —Es quien de esos capullos va a ordeñar a un gato para conseguir que meé en un recipiente y si el perdedor de la apuesta se lo va a beber para poder comparar después.

A lo lejos ya podía ver el pequeño y redondo cartel que indicaba que el Barney's estaba abierto. En el centro del cartel parpadeaba un trébol de cuatro hojas de color verde chillón.

—Verás que la decoración deja mucho que desear. El dueño se defiende diciendo que la eligió su mujer porque fue ella quien puso la pasta para abrir el negocio.

Comenzaba a sentirse más cómodo. Parecía que le era fácil hablar de todas esas cosas y tratar de hilvanarlas para sacar una conversación adelante. No le preocupaba llevar a Irrlicht al Barney's porque allí dentro nadie sabía que era poli. Los pocos tíos con los que había hablado alguna vez creían que trabajaba en un taller mecánico, lo cual era una ventaja. Si nadie lo sabía, nadie podría descubrir sus mentiras ante su acompañante.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Irrlicht el Lun Mayo 05, 2014 4:59 pm

Tendría que salir a dar una vuelta de reconocimiento a la ciudad más de un día si no quería perderse y si no quería ser engañado o algo similar. Estaba siguiendo las indicaciones de aquel tipo, alguien a quien acababa de conocer y que en lo profundo de su cabeza algo le decía que no se fiase, pero... ahí estaba, siguiéndole dirección a ese bar irlandés, bueno... al menos tomaría una buena cerveza.

Se sentía algo raro en aquella situación, no solo por su pelea interna de si fiarse o no del otro, sino porque hacía mucho que no socializaba con alguien fuera de los barrotes, allí dentro, en aquella jaula las cosas podían ser mucho más simples, el mero hecho de querer comprar tabaco ya te hacía “amigos” o contactos y se podía iniciar una charla, pero... ¿y ahora? No se le ocurría como hablar o qué decir al otro de camino al nuevo lugar para pasar la noche, pero por suerte, el otro rompió el hielo.

- ¿En serio? -le interrumpió en esa historia sobre cerveza y pis de gato- ¿por qué cojones dejarías estropear una cerveza?

No estaba seguro de que aquello fuera real o no, si lo era, la gente podía ser muy estúpida con algunas apuestas o tenían una curiosidad retorcida... y si era falsa, al menos era una historieta graciosa con la que romper el hielo, no pudo evitar sonreír divertido con lo que contaba el moreno.

- je... si un gato se llegase a dejar hacer semejante cosa, no sería un gato, esos animales arañan a la primera oportunidad que se les presente, asi que dejando de lado la estúpida idea de beber pis de gato... intentar conseguirlo es aún más absurdo -sonrió al moreno llegando a la puerta, parándose y observando el letrero- la decoración da igual si la cerveza es buena y si no está todo demasiado aniñado o femenino

Abrió la puerta para encontrarse un bar normalito, había a penas unas cuatro o cinco personas en su interior, saludó con un gesto de cabeza al entrar cuando miraron en su dirección. No olía mal, ni a pis de gato, y no parecía que hubiese ningún Irlandes ya demasiado mamado, no estaba mal. Se acercó a la barra, a un espacio amplio y lejos de los otros que estuvieran allí sentados. Le daba igual quedarse allí hablando o irse a una mesa con las cervezas y bueno... ¿dijo que había pinchos? Mejor así, el alcohol no subiría tan pronto, aunque Irrlicht tenía buen aguante.

- Una Guinness para mi -pidió, por supuesto, algo irlandés, ¿qué finalidad tenía sino estar en aquel sitio? Para tomarse una caña o una cerveza del montón, podía hacerlo en cualquier otra parte, asi que... empezaría con esa- ¿pagabas tu la primera ronda, verdad? -sonrió al moreno-

Ya estaban allí, y parece ser que en ese punto era cuando empezaba de verdad la noche, ¿Sería divertida? Eso aún no lo sabía pero esperaba que sí y que no pasase nada malo tal y como parte de su cerebro le trataba de advertir, pero volvían a estar en una situación similar... Se había acabado la historia del gato y la apuesta de aquellos maniáticos del futbol, a Irrlicht no le iba mucho ese deporte. Esta vez tendría que empezar él la conversación para ver que tal se preparaba el ambiente...

- asi que... ¿sueles venir por aquí a menudo? -comentó cuando el otro hubo también pedido algo- ¿eres alemán entonces? Tienes un no se qué que no parece tan... serio como los alemanes de aquí... eso o tu trabajo es más relajado y no necesitas era seriedad o frialdad aria -dio un sorbo a su cerveza- vaya... sí que está buena...

Era un modo también de saber del otro, había iniciado una pequeña conversación lejos de la trivialidad de una anécdota o algo semejante, quería quitarse la duda de su cabeza y a la vez saber si podía relajarse y disfrutar de la noche.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Gabe Santana el Mar Mayo 06, 2014 11:38 pm

Empezaba la fiesta. Tenía que jugar bien sus cartas.

—Otra para mí. —pidió Gabe al barman de aquella noche. Sabía que había dos, el que estaba normalmente, alto, moreno, casado y gruñón, y uno más joven. Una versión menos tosca que el anterior, con el que el ambiente no se caldeaba ni con la más extraña de las discusiones. Un tipo con una flema y una docilidad que te hacían dudar que hubiese algo de sangre irlandesa corriendo por sus venas. Las noches que servía el, la barra estaba medio vacía y los clientes habituales preferían quedarse en casa. Sólo había un tipo al que Gabe conocía, un cincuenton con el pelo totalmente cano que venía siempre, se sentaba en la barra y miraba la televisión con la mirada congelada. Su gesto, desapasionado y pétreo, disuadía a cualquiera de tratar de iniciar una conversación con él. Alguien alguna vez había comentado que había sido bombero, pero que hacía mucho que estaba fuera del cuerpo.

Se sentó en el taburete de la esquina, el que estaba a la izquierda de Irrlicht, con la Guinness, fresca, espumosa, apetecible, en una mano. Le dio un trago, concentrándose en la respuesta que debía de dar, antes de secarse el labio superior con el dedo pulgar, y girarse a mirar a su acompañante.

—No sé si puedo decir que vengo a menudo, pero si que lo hago cuando me quiero tomar algo en plan tranquilo. Me gusta este sitio. —asintió varias veces con la cabeza, como si estuviese dándose la razón a si mismo. —Quizás no te parezca alemán porque soy mestizo. La familia de mi madre emigró de la República Dominicana  y mi viejo... bueno, sólo sé que es alemán, pero nada más. No le conocí.

En casa nunca se hablaba de su padre. Jamás. Ni siquiera sabía su nombre o donde le había conocido su madre. Durante algunos años tuvo bastante interés por él e incluso trató de sonsacarle información a sus abuelos, pero no lo consiguió, así que desistió de seguir haciendo intentos, y con los años, su padre acabo convirtiéndose en una sombra difuminada por el silencio de su madre. Luego apareció Burke y la sombra terminó por desaparecer. Hoy en día era como una pequeña cicatriz en su cuerpo que ni siquiera recordaba como había llegado hasta allí, ni con que se había hecho la herida que estuvo antes.

—Tu tampoco pareces del todo alemán. —comentó mientras miraba sin mucho interés como el barman cambiaba de cadena en el televisor. Puso una película vieja de Oeste donde un tipo a caballo perseguía a otro, enmascarado, tratando de pegarse tiros entre ellos. —Odio esas películas. No hay quien se tragué esos personajes. Hay sólo dos cosas que me gustan de ellas: los caballos y las armas.

Lento, despacio, paso a paso pero seguro. No parpadeo, trató de no mirar la reacción de Irrlicht pero le picaba. Podía sentir el escozor en todo su cuerpo, tenía unas ganas inmensas de girarse y ver si había alguna reacción en su rostro ante la mención de las armas. Joder, el cambio de canal en la tele le venía que ni pintado. Se llevó la jarra de Guinness a la boca y dio un trago largo, sentía el palpitar de los nervios recorrer todo su cuerpo, las piernas, las manos, la espalda. Tenía que hacer mucha fuerza de voluntad para no empezar a menear la pierna derecha de arriba hacía abajo, como hacía cuando estaba nervioso o tenía mucha energía que descargar.

Se paso la lengua por los labios y se atrevió a girarse hacía Irrlicht. Se sorprendió al ver que volvía a hacer algo que llevaba haciendo desde que se habían encontrado en el Bebop, recorrer con la mirada sus tatuajes para detenerse en ese pelo rojo fuego que parecía quemar. Era el tiempo, se decía a si mismo, era el largo período de tiempo que había pasado desde la última vez que se había ido con alguien a la cama. Una sequía que parecía haber llegado para quedarse y que ahora le estaba pasando factura.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Irrlicht el Miér Mayo 07, 2014 2:34 am

Se fijó en como el otro observaba el lugar... ¿Esperaba ver a alguien conocido o era justo lo contrario? Si le preocupaba que le vieran con alguien como él ¿por qué sería? ¿por su tatuaje del cuello o por que era un hombre? Sonrió sopesando las posibilidades mientras el otro pedía lo mismo y se lo quedó mirando, escuchando lo de sus orígenes y de forma descarada le dio un repaso de arriba a abajo, fijándose en su complexión y sus rasgos. Era atractivo sí y se veía en forma, no estaba mal... pudo notar como el otro le miraba... ¿estaba nervioso? Sonrió divertido y dio otro trago.
- no soy alemán del todo, pero lo mio es más obvio -señaló a sus propios ojos- mi madre es japonesa y mi padre era alemán... Nací en esta ciudad, aunque me fui a japón de mala gana, me gusta más estar de nuevo por aquí -suspiró mirando la cerveza, como pensando en algo.
No iba a contar nada más de su vida o de su familia, no era sentimental y no le era fácil hablar de ello, primero porque le dolía la muerte de su padre y segundo porque si hablaba de su madre, sólo diría lo mucho que la odiaba y lo zorra que es, de modo que... mejor seguir con la cerveza y la conversación en otro camino. Se volvió un poco a mirar lo que daban en la televisión, él no era aficionado de ese género.
- no suelo ver ese género, de hecho ni me gusta -dio un sorbo y miró al moreno- y sé que te has fijado en mi -le sonrió señalándose el cuello- me miras mucho asi que no te ha pasado desapercibido mi tatuaje del cuello, luego... si yo dijese que me gustan las armas habría dos... -se puso a pensar- tres posibilidades -dio un sorbo más y levantó el primer dedo- uno, que seas un tipo que busque negociar con armas y creas que yo sé algo de eso sólo por estar en prisión, dos -levantó otro dedo- que sea simplemente un comentario sin importancia, o tres -le miró serio- que seas de la poli y busques algo más en una respuesta mia y la verdad es que estoy entre la primera y la tercera ya que has eludido decirme algo sobre tu trabajo -sonrió y bebió de nuevo.
Su cerebro estaba ahora torturándole aún más, no podía evitar ser desconfiado tras salir de prisión, pero sinceramente esperaba tener una buena noche y si ese tipo era poli... Eso sería un problema, había oído que muchos polis allí estaban comprados por las mafias y no quería verse envuelto en ningún problema, no quería volver a prisión.
- pero te contestaré igualmente -sonrió- no me gustan los caballos, no soy un gran amante de los animales asi que... me es indiferente -se encogió de hombros- y en cuanto a las armas... bueno... -bebió y simplemente sonrió, prefería no contestar del todo.
Volvió a mirarle fijándose en las reacciones de su cuerpo, no entendía mucho de eso pero le veía algo incomodo. Aquello podría ser hasta divertido, sabía que estaba jugando con fuego pero aquello le emocionaba y le gustaba, él era fuego puro de modo que no tendría porqué echarse atrás, si llevaba la iniciativa y acobardaba al otro tal vez podría salir victorioso.
- juguemos a incomodarte un poco -rió divertido- ¿cuánto hace que no te acuestas con alguien? ¿siempre han sido tias y por eso te incomoda mirarme tanto?
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Gabe Santana el Jue Mayo 08, 2014 4:48 pm

Si Irrlicht buscaba incomodarle, si quería convertir aquella situación en una caza, lo había logrado. Brevemente, mientras el juego comenzaba, se convirtieron en el gato y el canario, pero Gabe no era el cazador. Le estaba costando mantener el control sobre la situación, mantener la fachada, el tipo, los nervios atados y bajo el peso del raciocinio. Y mientras tanto, el otro se divertía y desconfiaba, le ponía nervioso y le irritaba, le miraba con suspicacia para luego sonreír y asestar un golpe bajo.

Le había escuchado hablar todo el tiempo, observando sus movimientos, resueltos, estudiados pero a la vez naturales. Era como él, no le gustaba hablar de si mismo, y además, el tenía más motivos para no hacerlo. Era un delincuente y un ex convicto. Gabe se preguntaba si modificar armas era lo único a lo que Irrlicht se dedicaba. Todo seria más fácil si se pudiera averiguar como por arte de magia el nombre de cualquier persona y así poder acceder por ordenador a sus datos, comprobar la ficha policial —de existir una— y un montón más de información para saber en escasos segundos o minutos a que tipo de clase de persona te estabas enfrentando. Gabe no podía evitar pensar así, para él todo eran enfrentamientos, batallas, guerras, peleas, etc. A nivel social era un completo incompetente que ni siquiera era capaz de averiguar, si en algún momento de su vida había tenido a alguien, lo suficientemente cercano a él, como para poder considerarlo su amigo.    

Pero esto era trabajo. Tenía que mantener a raya y en un segundo nivel cualquier tipo de clase de sentimentalismo o necesidad física que acabase con lo que él consideraba un buen plan, a pesar de saber que el barco podía empezar a hacer aguas de un momento a otro y el podría irse a pique con todo el equipo. Era un plan pésimo, es más, posiblemente había sido una de las más estúpidas ideas que había tenido en su corta carrera de policía. Pero seguiría adelante, por tozudez, por terquedad y porque necesitaba demostrarle a Hoffman y a los demás, que se equivocaban con él, que si estaba hecho para este trabajo.

Tenía que contestar, había estado todo el tiempo en silencio, eludiendo responder entre las pausas para acumular algo de tiempo extra.

—Es difícil no fijarse en ti. —fue lo primero que respondió y era sincero en ese tema, su aspecto llamaba la atención y además no estaba nada mal. Irrlicht debía de ser consciente de que era atractivo. —Respecto al trabajo... —se giró hacía él, con el vaso de Guiness en una mano, y sonrió con toda la chulería de la que pudo hacer acopio y que era mucha, echando un poco la cabeza hacía atrás, chocando descaradamente su vaso con el de Irrlicht, como si quisiese brindar por algo. —Hagamos un trato. —alzó levemente la ceja derecha e hizo algo que no estaba acostumbrado a hacer, paseo su mirada por Irrlicht, de abajo hacía arriba y viceversa, tratando de recuperar su estatus de macho cazador, quería intimidarle a nivel sexual, algo que, francamente, jamás había puesto en uso. No estaba siquiera seguro de lograrlo porque normalmente a él le entraban y no al revés. El no ligaba. No se le daba bien y por ello prefería que fuese la otra persona quien diera el primer paso y a partir de allí... bueno, no siempre salía como cabría esperar. A veces era un completo fracaso, otras veces una decepción y en ocasiones había una tregua. Gabe era de polvos baratos y fríos, de una noche, poco satisfactorios y descongelados. A la mañana siguiente abandonaba la escena del crimen en silencio, como si estuviese arrepentido o avergonzado de haber follado.  

—Este es el trato. Jugaremos a un juego de chupitos. Yo te hago preguntas y tu respondes. Tu me haces preguntas y yo respondo. Si yo te hago una pregunta y tu no quieres responder te tienes que beber el chupito. Lo mismo se aplica a mi. Y así hasta ver quien de los dos aguanta más, se rinde y decidimos llevar esto a otro nivel.

Ahora sí estaba en terreno seguro. Había jugado otras veces a ello y la mayoría de las veces había resultado vencedor. Era un ganador nato en cuanto a juegos se trataba, no había mejor forma de espolearle que retarle a una competición. Y estaba deseando ganar a Irrlicht, además así tendría excusas para ponerle incomodo él, para hacerle preguntas impertinentes e ir sacando información. Y cuando llegase su turno de responder, entonces ya improvisaría, decidiría y vería que iba a hacer.

Pero no pensaba decirle que la última vez que se había llevado a alguien a la cama había sido hacía medio año, que fue un fracaso inmenso, que no hubo erección y que desde entonces no había vuelto a probar. Pero tenía que ceder en algo, así que decidió, a pesar del aguijonazo a su amor propio, confesarse con algo.

—No pienso decirte hace cuento que no me acuesto  con alguien. Pero te diré que con lo segundo tienes razón... a medias. — dicho lo cual se apresuró a apurar lo que quedaba de su cerveza para esconder que le dolía en el alma tener que tratar esos temas, la incomodidad y que la presencia de Irrlicht, tocando la llaga, le ponía nervioso. Se sentía como un adolescente torpe, perdedor y pardillo. Era un poco (bastante) patético.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Irrlicht el Jue Mayo 08, 2014 9:35 pm

No era un chico que fuera a acobardarse o alguien que fuera a huir y salir corriendo solo por haber llegado a la conclusión de que aquel tipo, ese tal Gabe, tenía que se poli. Salir corriendo le pondría en problemas, como si escondiese algo, y no quería eso. No, tenía que mantenerse firme y estar allí mientras aún hubiese cerveza en su vaso, después podría fingir que se aburría, darle las gracias e irse con viento fresco, sin montar escena alguna... ¿escena? Aquel lugar era conocido por el moreno, era al moreno al que menos le interesaba montar un espectáculo allí mismo, eso le hizo sonreír le dio ideas y le ayudó a mantenerse firme y sí, juguetón, tratando de poner aún más nervioso e inquieto a Gabe, poniéndolo a prueba. Mientras él se portase bien, nadie podría quejarse de su mal comportamiento o llamar a la poli y meterse en lios, luego... tendría que “portarse bien”, por supuesto, a su manera.
Esperó a ver la reacción del otro y no ocurrió lo que él quería, esperaba que el moreno se pusiese nervioso, que empezase a negar todo y que algo fuera mal, una excusa para el pelirrojo, un modo de escapar de allí sin llamar la atención, pero no... Gabe se quedó allí quieto, en silencio, ¿en qué estaría pensando? Aquello descolocó a Irrlicht, hasta que le escuchó hablar y le descolocó aún más. Miró al otro con gesto de extrañeza, sin comprender qué es lo que pasaba allí.
Dio un sorbo a su cerveza, bebía más despacio que el moreno, tal vez porque aunque tuviera buen aguante, iba con cuidado para no ser afectado por el alcohol demasiado pronto, tal vez no aguantase tanto como aquel que estaba invitando y para colmo... ¿un juego de beber? No hacía eso desde que era un chaval y recordaba haberse emborrachado a sake en más de una ocasión... y si aquello era raro, lo era aún más el motivo para jugar: Información. Un poli que quisiera interregorlo, lo hubiera arrestado y llevado a comisaria, si fuera uno corrupto usaria sus influencias mafiosas para meterle miedo o algo así, pero Gabe... sólo quería información y eso era nuevo para Irrlicht, ningún poli se había portado así... Algo no encajaba en la mente de Irrlicht a no ser...
- no eres poli -sentenció meditando y mirando su cerveza pensando en como responderle- un poli no se porta así... ¿eres uno de esos detectives privados o algo así? -hablaba sin levantar mucho la voz, pues si ese era el oficio del moreno, era mejor que poca gente lo supiese, sólo los clientes que acudieran a él y tampoco quería alertar al resto de los parroquianos allí presentes con una conversación que no les venía a cuento- información, ¿Eh? -bebió de nuevo... mediada estaba su cerveza- no soy una fuente de información, pero tal vez tenga algo que buscas y por eso nos hemos encontrado hoy, de modo que jugaré con una condición -le miró serio- lo que hablemos aquí, aquí queda, ¿está claro?
Si el otro aceptaba, no habría problemas en jugar, siempre se podría alegar que era la palabra de uno contra la del otro. Irrlicht a veces podía ser ingenuo o tal vez era que estaba oxidado, se había ido hace años de esa ciudad y tal vez aún tenía que adaptarse al modo de vivir allí, tal vez aún estaba verde.
- con lo de llevarlo a otro nivel... ¿hablas de lo que yo creo? -le miró de arriba abajo dándole un buen repaso tal y como el otro había hecho- Tal vez creas poder ganar bebiendo pero en el otro aspecto -si es que hablaban de sexo, que eso era lo que tenía en mente Irrlicht- creo que sabes que puedo quemarte... soy fuego completamente -sonrió seductor.
Ya está, el juego podría empezar o para ser más precisos ambos juegos podía comenzar, el de beber y el de seducir, ¿quién perdería? Esa pregunta era más interesante que su opuesta... ambos parecían querer ganar y perder suponía mostrar una pequeña debilidad. Irrlicht se acomodó en su banqueta y esperó por esos chupitos y la aceptación de la condición así como de ver qué quería Gabe, sentía cierta curiosidad por ver cómo continuaba la noche.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Gabe Santana el Lun Mayo 12, 2014 11:38 am

No podía negar la afirmación de Irrlicht, era fuego puro. Podía sentirlo sin necesidad de haber vivido una quemadura suya, se notaba por la manera desinhibida con la que se movía, la forma en la que hablaba y como le miraba.

Ahora que había aceptado el juego y aportado sus propias exigencias, Gabe estaba más tranquilo. Sonrió con un nuevo pitillo entre los labios y cogió una de las pequeñas cajas de cerrillas con el logotipo del local. Después de encenderse en cigarrillo se metió la cajetilla en el bolsillo trasero del pantalón y se puso de pie. Le había pedido al camarero una botella de Whisky y los chupitos, pero no iban a beber en la barra. Allí los oídos era indiscretos y no quería espectadores.

—Vamos. —hizo un gesto con la cabeza en dirección a las mesas del local y se apresuró en llegar hasta la que estaba más alejada, pegada a la esquina. Era ideal.

Se quitó la chaqueta y la dejó colgando del respaldo de la silla, revelando que la simple camiseta blanca que llevaba debajo estaba mutilada. Él mismo había recortado las mangas, se notaba en los pequeños trasquilones y desgarros de la tela. Había usado una navaja muy afilada para hacerlo.

Le dio la vuelta a una silla y se sentó a horcajadas sobre el asiento. Era una manía que había desarrollado desde sus tiempos en el Instituto, rara vez se sentaba de otra forma. Normalmente porque no le quedaba más remedio o por buena educación. En casa de sus abuelos, por ejemplo, sentarse como lo había hecho allí podría significar una colleja o un pellizco en el brazo.

Se restregó, disimuladamente, las palmas de las manos sobre la tela vaquera de sus pantalones y esperó a que Irrlicht se acomodase en su asiento para comenzar a servir los chupitos. Había decidido ceder la primera parte del juego al pelirrojo. Caliente, caliente, sabía que estaba jugando con algo peligroso, pero la adrenalina y los posibles resultados eran el acicate idóneo para seguir adelante, sin arrepentirse de ello.

Quien no arriesga, no gana. ¿Las consecuencias? De haberlas, ya lidiaría con ellas después.

Llenó dos de los vasitos hasta arriba y estiro uno hacía Irrlicht. Le miró fijamente, a los ojos, y alzó una ceja.

—Empiezas tú. Hazme una pregunta y si no quiero contestar me lo tendré que beber. —indicó su chupito con un dedo. —Y lo que hablemos aquí... se queda aquí. —repitió las palabras que el otro le había dicho con anterioridad. Era una promesa entre mentirosos, pero pensaba cumplirla. Después de todo sólo quería información, la necesitaba para seguir con el caso, para desentrañarlo por sí mismo y abofetear a sus compañeros en toda la cara.  

Estaba jugando duro, muy duro, en una liga muy superior a la que estaba acostumbrado. Pero valía la pena, sentía la misma adrenalina y emoción que cuando escalaba, cuando coronaba la cumbre y podía sentirse el puto rey del mundo. El amo de su propio Universo. Necesitaba sentir eso mismo a nivel laboral, de otra forma, acabaría siendo un maldito fracasado.

Miró de nuevo a Irrlicht.

—Soy todo tuyo. —dijo abriendo los brazos y las manos.


Spoiler:
Perdón por tardar, imprevistos :)
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Irrlicht el Lun Mayo 12, 2014 2:35 pm

Aceptó. Aquello era bueno, si lo que hablasen quedaba entre ellos y el otro no resultaba ser poli, no habría problema. Irrlicht no era amante de la violencia pero si aquel tipo se iba de la lengua tras aquel jueguecito nocturno, bueno... tendría que solucionarlo de una manera u otra, pero antes, habría que ver como se daba la noche y qué tipo de preguntas y respuestas quería el otro saber. Cogió y de un trago se acabó la cerveza, de ese modo ambos estarían en igualdad de condiciones y miró la botella... Whisky, para su desgracia iba a ser Whisky, una bebida con la que no se llevaba demasiado bien, aguantaba la cerveza, el vodka tal vez y bueno... el sake que era más suave, pero... el Whisky y él no eran muy amigos, luego se significaba que tendría que ver como responder, tal vez decir medias-verdades para no tener que beber en exceso. Aquello podría convertirse en una competición y él no quería perder.
Le acompañó hasta la mesa y dejó su chupa como el otro hizo, en el respaldo, pero él se sentó como acostumbraba normalmente observando con una sonrisa la actitud del otro e imitó de nuevo sus gestos encendiéndose un cigarro, pero con su mechero, esta vez era un zippo diferente, Irrlicht llevaba mínimo tres encima siempre que salía... manías o costumbres o simplemente por su gusto hacia el fuego. Aunque aquel gusto no era suficiente como para llevar las manos desnudas, llevaba sus mitones cubriendo así las palmas de sus manos, donde había quemaduras del pasado.
Dando una calada observó como llenaba los chupitos y explicaba la dinámica, sencilla pero peligrosa. No iba a echarse atrás ahora, la curiosidad estaba calando en él cada vez más hondo y quería ver cómo seguía la noche.

- je... decir algo así puede ser peligroso -se refería a cuando le dijo que era todo suyo- bueno... no voy a empezar de manera brusca, será algo sencillo y a no ser que sea una damisela interiormente, supongo que no habrá problemas para responder mi primera pregunta
Sonrió y dejó un pequeño silencio para tantear al otro, no es que quisiera provocarlo... bueno, puede que un poco sí, pero era cierto, no iba a hacer preguntas comprometidas o peligrosas desde el principio, mejor que la dificultad fuera en aumento poco a poco, asi que...
- ¿cuántos años tienes? -sonrió con el cigarro entre sus dedos, mirándolo fijamente con una sonrisa juguetona-
Una mujer no suele responder a eso porque en primer lugar un hombre no debe preguntar, pero si lo hace, la mujer tiende a mentir, asi que Gabe no tendría problemas en contestar a aquello y tampoco tendría motivos para mentir, era un pregunta realmente muy, muy simple. Pero estaría atento, a ver si era capaz de discernir si el otro mentía o no con cualquier gesto que hiciera... ¿era cierto que arrugando la nariz se mentía? Observaría aquello.
¿Sería mayor que él? Estaba casi seguro de que sería así, todo el mundo tiene preferencias a la hora de fijarse en alguien y para el chico de fuego, solía fijarse en hombres mayores que él, tampoco hay que pensar que le fueran los ancianos, pero con un margen de diez años era suficiente. No es que fuera esencial que lo cumpliesen, pero hasta la fecha solía ser así, si se fijaba en alguien, éste resultaba ser mayor que él fuera por un margen escaso de edad o más amplio.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Gabe Santana el Jue Mayo 15, 2014 10:52 pm

—Veintiséis. —respondió Gabe tranquilamente, toqueteó con los dedos el chupito y miró con los ojos entrecerrados a Irrlicht, retándole. —Me toca.

Había respondido a su pregunta y ahora era su turno. Tenía que pensar cuidadosamente su siguiente movimiento. Nunca había sido un gran estratega, ni un as del ingenio, pero esperaba suplir esas carencias con su exceso de chulería y cierto toque de picaresca. Después de todo, de algo tenía que servirle la sangre caliente y latina que corría por sus venas.

Ya había tenido el tiempo suficiente para observar a Irrlicht, para memorizar algunos de sus gestos más comunes y sus rasgos, exóticos y marcados. Era un hombre atractivo consciente de ello, luego habría cierta vanidad subyacente en su carácter. ¿A lo mejor debería atacar por allí? Luego se fijó en los tatuajes, regueros sobre la piel que parecían trazar un camino de pólvora. ¿Estaría orgulloso de ellos? ¿Tendrían algún significado especial? El pelo le daba un toque de criatura salida de los confines de la oscuridad. Pensó en él como en un demonio de fuego, vanidoso, lascivo, orgulloso y quizás, si su instinto no le fallaba, peligroso y rencoroso. Una especie de serpiente de fuego con una mordedura mortal de resultar necesario.

Los guantes también le picaban la curiosidad, igual que los diferentes zippos que parecía tener y la chupa de cuero. Se descubrió a si mismo imaginándose besado por este hombre, por este elemental fogoso y a punto estuvo de quemarse con la ceniza de su cigarrillo. Se apresuró en recobrar la compostura. Carraspeó y abandonó la colilla en el cenicero más cercano.

—Los tatuajes. —admiró algunos de ellos, casi como si estuviera acariciándolos, con la mirada. —¿Cuántos tienes?

Después, se dio cuenta de que existían muchas probabilidades de que al acabar la noche supiese no sólo esa respuesta si no el tamaño, la forma, el color y la exacta posición de todos ellos. Sus pensamientos volaron hacía otro interrogante: ¿Tendrá algún piercing? Otra vez su mente, traidora y rastrera, le enviaba con total tranquilidad señales sexuales, ya que lo que de verdad se estaba preguntando era: cuantos serían y si sería placentero tenerlos.
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Re: Highway To (Red) Hell

Mensaje por Irrlicht el Vie Mayo 16, 2014 12:07 am

Sonrió triunfante por haber acertado, bueno, más que acertar fue su instinto el que había dado en el clavo. Gabe era mayor que él, por poco sí, pero... mayor y sí, atractivo ¿sería la sangre latina que tenía en él? Bueno... era una noche nada más, no tenía que comerse la cabeza en exceso, simplemente dejarse llevar. Fumó tranquilamente disfrutando de como el otro le recorría con la mirada curioso... no sabía porqué sería la curiosidad si por su físico o porque trataba de adivinar qué preguntarle.
Se acomodó tranquilamente en la silla en una pose que podría ser algo chulesca pero que para el chico de fuego resultaba de lo más cómoda, con una pierna encima de la otra, no cruzada, sino apoyada. Uno de sus brazos apoyado a media en el respaldo de la silla mientras miraba al moreno y sonreía con su pregunta. Sí, ambos habían decidido empezar con preguntas fáciles y agradables para ir poco a poco subiendo el listón. Dio otra calada y le miró.
- demasiados aunque todos forman parte de un mismo tatuaje... empecé cuando era un crío y cada ciertos meses o cuando tenía pasta iba a por más -aquello era cierto, simplemente tenía intención de hacerse unos pocos tribales por chulería y rebeldía hacia su familia, pero... al final aquello le gustó y continuó con el diseño.
Empezó de modo clandestino a los dieciséis con la parte de los omóplatos y lo fue extendiendo. Al principio eran sólo trazos rectos, como tribales demasiado rectos... lo fue extendiendo haciendo que parecieran flechas o alas como si fuera de un pájaro de metal. El tatuaje se extendía por la espalda hasta las lumbares, por parte del pecho y se hizo un par de tatuajes en el rostro para intentar disimular las “entradas” que se fueron abriendo paso en él desde joven, odiaba pensar que algún día se quedaría calvo, por eso llevaba el pelo largo y lo disfrutaba.
¿Le picaría la curiosidad al moreno por descubrirlos? Sonrió pero no le preguntaría eso, si la noche se daba bien, ya lo vería por si mismo...
- mi turno -exhaló otra calada- ¿tu tienes algún tatuaje o piercing? Con esa sangre latina en ti y con lo joven que eres... ¿acaso no tienes algo de rebelde en ti? -lo miró sonriendo con picardía- sé que son dos preguntas, pero sólo espero respuesta a la primera, no es justo que pregunte dos cosas, no soy ningún tramposo -o tal vez si lo fuera pero no iba a decírselo a Gabe, el juego estaba empezando.
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Re: Highway To (Red) Hell

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