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Fantasías... en binario. [Lust]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 08, 2014 10:11 pm

Espacios. Vacíos. Las habitaciones son barcos. Camarotes. Afuera, un mar inmenso, un aguacero que se extiende, sinuoso, mojando realidades. Pero hay poder en una habitación. Hay límites. Fronteras. Cubos imaginarios que pueden ser un bote salvavidas.

Cuatro paredes que contienen el mundo, dejando fuera lo que no te interesa. Lo que necesitas. Lo que te aterra. Lo que te excita.

H. vivía en una caja de cartón llamada suite de hotel, sintiendo que la realidad trataba de filtrarse debajo de la puerta, haciendo aguas. Allí. A sólo un paso más. A una llamada de teléfono. Podía oír los ruidos. Los pasos. El eco del pasillo.

Las voces, acolchadas, de otras habitaciones. Habitantes difusos y diversos que sólo son figuras, sombras chinas. Certezas que no significan. Ilusiones corpóreas. Porque para él, dentro de ese universo restringido, sólo había una ventana. Un único ojo de buey. Un único agujero por el que espiar al mundo. Y aceptar ser espiado a su vez.

Porque el conocimiento siempre tiene doble filo.

Se oía a sí mismo teclear, enloquecido. Y disfrutaba su presencia. Como si su teclado pudiera ser un invitado, un ruido sordo que te hace compañía. Pensamientos que suenan, que te arrullan. Y continúan creciendo y avanzando. Avalancha de ideas. Cascada de órdenes que se ejecutan. Perfección.

Porque si existe un cielo debe ser algo así. Rectilíneo. Obediente. Una escalera que vas creando con tu mente, escalón a escalón, directa hacia las nubes. Hacia esa libertad sin trabas dónde somos ideas. Números. Pulsos. Simple energía... traducida al binario.

Sí. No. Sin tal vez. En bruto. En limpio. Descarnado. Tan sexy...

Lejos de esa torpeza física que ahora importaba poco. En un cubículo sin más espectadores puedes vestir sólo tus calzoncillos... junto a tus calcetines. Y así no sentir frío en los pies, mientras tecleas. En un cubo perfecto con tan sólo una cama, un baño, comida china a medias y un ultrabook potente, ligero y a estrenar, no importa si te peinas. Si el puente de las gafas, por horas en tu rostro, ha enrojecido un poco.

Porque tú ya no eres. Fluyes y te transformas. Navegas y surfeas. Tú cabalgas tus sueños, como los electrones. Te traduces en código. Y lates, lates, de una pantalla a otra. Y todo es tan... armónico. Tan rápido. Tan dulce.

Eficiencia electrónica. Belleza inmaculada.

Como el sonido de ese chat cuando te adentras. "Clin". Se abren todas las puertas. Tu mente ve ascensores y eso ya te calienta. Casi puedes sentirlo. Metal que te abre paso, lentamente. Un piso 23, porque es primo y te pone. El led de color rojo indicando la planta. Claro. Conciso. Y excitante.

Sonríes. Aunque nadie te ve. Escribes un emote y aparece una cara en la pantalla. Piensas que afortunadamente, no tienes esa cara redonda y amarilla de capullo. Pero que al otro lado alguien te piensa sonriendo. Y esa es la idea. Veros sin ver. Sentiros, sin sentir. Tocaros, sin tocar.

Sientes la boca seca. Empieza tu canción. Siempre escuchas la misma. Eres un tío metódico. Siempre la misma música. El mismo chat. El mismo tipo escribiendo "en tu oído", formando parte de cada fantasía. Caricias calculadas mientras ambos narráis. Joder, cómo te gusta. Vives momentos repetidos y tienes el control. Sin pausa. Sin equívocos. Sin piel. Tan sólo sexo en bruto. Morbo. Fantasía.

Usas el mismo nick. Porque eres tú. El de siempre. Y quieres que él lo sepa. Que imagine cómo eres. Que formule preguntas. Las mismas en tu lengua, al borde de los dedos, que no piensas hacer. Que mantienes, en guardia. Distancias necesarias.

Eres tan sólo H.

Y él... puede ser quien tú quieras mientras le robas crédito a cualquier banco etéreo, como la ley o lo imposible, una vez dentro de la red. Como tu libido. O esa virginidad, aún inexperta, que en palabras no llega a avergonzar. No te retiene. No define tus sueños... que ahora, viajan en ascensor mientras algo palpita y se endurece, lejos del piso 23.
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