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Ambrose Kaiser Ringer, Aim

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Ambrose Kaiser Ringer, Aim

Mensaje por Aim Ringer el Dom Feb 02, 2014 6:55 pm

Nombre: Ambrose Kaiser Ringer


Apodo: Aim

Edad: Dejó de contar sus años cuando cumplió veinte, pero ronda la treintena, aunque no recuerda muy bien… (32)


Fecha de nacimiento: Dos de Mayo.


Inclinación sexual: homosexual.


Grupo: Prisionero


Rango: C


Oficio: Informante.


Arma: Todo lo que encuentre puede servirle para hacer alguna cosa que le pueda ser útil. Es una especie de Macgyver de la ciencia.


Descripción física: Es un hombre alto, de alrededor de un metro ochenta centímetros. Su cuerpo es delgado, fibroso, ya que su fuerza es más bien escasa y prefiere utilizar el cerebro antes que la fuerza bruta. Su cuerpo presenta marcas extrañas, ya que, cuando todavía era libre, se usaba a sí mismo como conejillo de indias en sus raros experimentos.
Tiene un defecto genetico que hace que su aspecto llame bastante la atención. Su color natural de cabello y ojos es el negro, pero debido a la heterocromía, su ojo derecho es de diferente color, azul para ser más exactos. Lo mismo ocurre con su cabello, en la misma parte de la cara. Es un rasgo genetico que se ha manifestado en él con bastante fuerza, heredado de su padre. Debajo de su ojo negro tiene un tatuaje, el cual se compone de tres líneas curvas paralelas entre sí, cada cual más corta. En el lado derecho de su cuello presenta tres cicatrices muy leves, provocadas por una lucha que mantuvo con uno de sus sujetos de experimentos. Sus ojos son pequeños y astutos, mientras que su nariz está bien formada y es elegante. Sus labios carnosos se ciernen en una sonrisa demente constante que de vez en cuando se abre para dejar escapar una voz de bajo calmada y sensual.


Descripción psíquica: Muchos dicen de él que está loco, y es verdad, no esta loco, esta demente, pero es un hombre demasiado inteligente como para que alguien comprenda por qué hace lo que hace. Dentro de su mente de genio esta la solución a todos los tejemanejes que ha hecho, hace y están por hacer. Su mente esta corrompida por partes de su pasado que le acechan a todas horas. Sentimientos encontrados convergen en su pensamiento, volviéndolo loco, provocándole ataques tanto de histeria y destrucción como de total sumisión en sus momentos más bajos. Normalmente suele pasar de todo el mundo, siempre está enfrascado en su pasatiempo favorito, inventar cachivaches o crear sustancias nuevas que prueba con su propio cuerpo. De vez en cuando y cuando la furia lo invade, una fuerza impropia de él lo domina, y busca sujetos para sus experimentos, importándole más bien poco si son humanos o no. Es introvertido y solo le gusta hablar de ciencia cuando habla, que es prácticamente nunca, los demás temas no tienen importancia para él. Él espera ser libre algún día, en el que su mente deje de atormentarlo, pero las raíces de sus recuerdos serán dificiles de arrancar.


Gustos: La química es su mayor pasión desde que era pequeño. Le gustan los animales, sobre todo para hacerlos objetos de sus experimentos al igual que los humanos. Ama con toda su alma las plantas, todo tipo de ellas. Su comida favorita es el pollo asado con patatas fritas, vende a su abuela si hace falta por conseguir comer eso. También le gustan las batas blancas de laboratorio, las probetas y todo lo que pueda contener un laboratorio químico, desde las balanzas hasta los mecheros. Le gusta la soledad y los hábitats no humanos, como el mar o el cielo, para vivir en ellos. Pero sobre todo ama la libertad, amaba a su madre y a la que fue su pareja.


Disgustos: Para disgustos los que le daba la que sería su futura suegra, ya que la señora no paraba de menospreciarlo sin descanso, de hundirlo progresivamente más y más en el fango de su desgracia. Odia con toda su alma la música, no soporta escuchar ni una nota ya que a su mente acuden recuerdos enterrados bajo el polvo de las desgracias de hace años. También le disgustan los ruidos innecesarios, es muy inestable cuando escucha algo que no le gusta. Le disgusta ligeramente que sus experimentos no salgan como él quisiera, pero no le da mayor importancia que cualquier contratiempo casual, ya que los sujetos para sus experimentos no se agotan nunca. No le gusta que le interrumpan mientras esta en medio de algo importante en su investigación, le molesta que le llamen por su nombre, no responde cuando lo hacen y sobre todo odia aburrirse.


Habilidades: Sus puntos fuertes son su conocimiento, tanto de la química como del cuerpo de los seres vivos, sobre todo los mamíferos incluyendo los humanos, ya que son los que más a fondo ha estudiado. Sabe donde presionar con precisión para inutilizarte un brazo o para curarte una tendinitis de raíz. Los gritos, pero cuidado, es un arma de doble filo. Gritarle puede equivaler a tu muerte o a tenerlo dominado durante un rato.
Como habilidades físicas posee el conocimiento del cuerpo a cuerpo, por todas las posibilidades que ofrece el cuerpo humano a la hora de dejar inconsciente o sanar. Como habilidades mentales tiene todo su conocimiento en química, con los materiales adecuados puede fabricar desde un arma física (una ballesta con lapiceros y gomas elásticas, por ejemplo) hasta caramelo casero.


Debilidades: Su propio cuerpo es su punto débil, ya que no es muy fuerte. Tirarle fuertemente del pelo hace que sus defensas y energía se vengan abajo, volviéndolo muy dócil y lastimero, hasta el punto poner su vida en las manos del otro por miedo. Los gritos, pero cuidado, es un arma de doble filo. Gritarle puede equivaler a tu muerte o a tenerlo dominado durante un rato.



Historia: Ambrose, Aim como le gusta que le llamen, nació en el seno de una familia feliz. Tuvo una infancia tranquila y agradable junto con sus padres, hasta que a la edad de cuatro años, la familia sufrió un grave accidente de coche, en el que el padre falleció, dejándolos solos.
Debido a su corta edad, Aim no lo entendía del todo muy bien, pero su madre pasó por una gran depresión, hasta que con ayuda de especialistas y de sus familiares y amigos, el dolor de su alma mitigó ligeramente, pudiendo volver a llevar una vida relativamente agradable. Uno de esos conocidos, un viejo amigo de la infancia del padre de Aim, fue quien más la apoyó, y sintiéndose protegida, comenzó a juntarse con él, hasta que tres años después, cuando Aim contaba siete, se casaron.
Este hombre amaba a la mujer y al pequeño Aim, el cual se encariño enseguida con él, aunque era imposible para él no preguntar donde se había metido su padre. Este hombre tenía un hijo, mayor que Aim por diez años, fruto de su anterior matrimonio, que desde el primer momento, odió a Aim desde el fondo de su alma. Realmente, el hombre que se casó con la madre de Aim la amaba desde siempre, por lo que propició su divorcio con su esposa, naciendo en el otro joven un odio profundo e irrefrenable hacia la que se había convertido en su otra familia.
Sin que ambos adultos se diesen cuenta, comenzó a maltratar al niño, primero levemente, solo con palabras, amenazándolo de que si decía algo lo iba a pasar mucho peor… Pero con el paso del tiempo comenzó a coger confianza en sí mismo, pegándolo de vez en cuando, cuando los adultos no estaban en la casa, haciéndole marcas donde sabía que no le verían. Y Aim sufría en silencio, por miedo a que las amenazas que le dijera el otro se cumplieran. Su hermanastro le había prometido que si decía algo, mataría a su madre delante de él, por lo que el muchacho se dejaba hacer lo que el otro quisiera… Hasta que pegarle no era suficiente para ahogar su odio.
Cuando el muchacho tenía nueve años, después de dos años de maltratos físicos y verbales, comenzaron los abusos sexuales hacia él. Pese a que el pequeño suplicaba que no lo hiciese, el otro no le hacía caso, llegando a amarrarlo, hasta que un día por un descuido, ambos adultos vieron que el niño tenía una marca en su ojo. Le preguntaron acerca de ello, pero Aim se negaba a responder, creyendo firmemente que su hermanastro cumpliría su promesa. Pese a las protestas del pequeño, lo llevaron al médico, revelando este los abusos sexuales hacia él. Ella no podía creérselo y tampoco imaginaba que la víbora reptaba por su propia casa.
A partir de ahí todo se volvió más violento: cuanto más se preocupaban por el pequeño, más abusos y maltratos sufría, y más callado, introvertido y asocial se volvía. No se relacionaba con los demás niños de su clase, no jugaba, si podía prefería estar en su cuarto bajo cerrojo y ya no respondía si lo llamaban por su nombre. Los trastornos comenzaron poco a poco. Comenzó a odiar la música, ya que su hermanastro lo violaba con ella puesta, incluso llegando a estar sus padres en casa.
La brusquedad de sus actos comenzó a hacerse patente cuando ruidos lo molestaban sin motivo alguno, y el miedo comenzó a tornarse en odio, ennegreciendo su joven alma poco a poco. Su madre se desesperaba por momentos, viendo como su pequeño se sumía más y más en la miseria. Llegó un momento en el que no se separaba de él. Sus abrazos eran lo único que calmaban al niño, y pese a que ella le mimaba y hablaba con palabras suaves para que le contara lo que pasaba, el seguía negando entre sollozos, ya que cuando estaba entre los brazos de su madre era cuando se permitía el lujo de llorar y nunca en otro lado.
Comenzó también a reconocer la ciencia como medio para paliar su precoz y creciente locura. El miedo se volvió indiferencia hacia lo que le obligaba a hacer su hermanastro, cosa que lo enfurecía, por lo que el pequeño sufría más en sus abusos. Se volvió eficiente en sus estudios, cada día ansiaba aprender más de lo que la ciencia le podía llegar a proporcionar algún día para ser libre.
A medida que pasaban los años, saboreaba en su lengua la libertad. Cuando Aim contaba con doce años, conocía al dedillo los elementos básicos para preparar venenos caseros, con su correspondiente antídoto, las partes débiles del cuerpo humano y la anatomía de unos cuantos animales.
Un día, decidió hacerlo, decidió ser libre por fin, y poder contar a sus padres lo que había estado sufriendo durante todos esos años. Fabricó la ponzoña  en el laboratorio de la escuela secundaria, alegando ser para un trabajo, y se guardo una porción, mientras que el resto lo desechó, lavando bien los utensilios. Con su libertad encerrada en un frasco de vaselina, puso rumbo a su casa. Ese día lo haría sin dudarlo, mataría a su hermanastro para poder ser libre por fin.
Llegó a la casa como siempre, taciturno, sin hablar con nadie nada más que su madre… Pero sus padres no estaban allí, el único que salió a su encuentro fue su violador. Con una sonrisa de odio puro, el mayor le dijo que había matado a su madre, y que se la habían llevado para enterrarla. Con autentica maldad, casi pudo oír cómo el alma del pequeño explotaba en mil pedazos, dejando caer de su mano el frasco de vaselina que contenía la crema letal. Cogiéndolo bruscamente del brazo, lo llevó a su cuarto, donde lo amarró al cabecero de la cama, tanto las manos como los pies, y se dispuso a violarlo hasta la saciedad.
Estaba en mitad de la faena, con el pequeño Aim llorando a lágrima viva, cuando repentinamente la puerta se abrió, revelando a los mayores. Ella con cara de pánico, odio y desesperación, todo al mismo tiempo, mientras que la de él era la máscara de un asesino furioso. Antes de que el joven pudiese hacer algo, el puño de su madre adoptiva se había clavado duramente en su cara, partiéndole la nariz y echándolo hacia atrás.
Aim al ver a su madre, se desmayó, sin poder aguantar la tensión. Lo último que recuerda de todo eso son furiosos golpes, quejidos, y los sollozos y caricias de su madre mientras le desataba.
A pesar de que toda amenaza había acabado para él, la joven mente de Aim ya estaba trastornada para siempre. Aun así, su madre nunca perdió la esperanza de que su pequeño volviese a ser como era. Ella era la única que podía tocarlo, nadie más, solo a ella la hablaba y solo a ella, escasísimas veces, la sonreía.
Pasó largos años sin asistir a clases, era ella y su marido quienes instruían al niño, descubriendo su pasión por la ciencia y lo que podría llegar a ser. Poco a poco y con mucho amor, la mujer consiguió que su pequeño volviese a responder cuando le llamaban gente cercana que no fuese ella, como su padrastro o sus abuelos. Ya con quince años, aunque todavía le costaba muchísimo relacionarse, volvió a la vida escolar.
Y fue en ese año que lo conoció a él. Un muchacho de su misma edad, repetidor estaba en su misma clase de secundara cuando se reincorporó. Sentado al fondo de la clase, Ambrose atendía a todo, ansioso por aprender más y más, aunque no respondía cuando le llamaban.
Un día, aquel muchacho se acercó a él, saludándolo, pero él simplemente agachó la cabeza, escondiendo su mirada y dándole la espalda. El chico no paraba de hablar, preguntándole o contándole cosas, hasta que Aim se acostumbró a su voz.
Todos los días en los descansos, aquel muchacho se acercaba al joven trastornado, hablándole animadamente, preguntándole cosas que sabía que no iba a responder, pero aun así haciéndolo. Aim se fue acostumbrando a su voz, cada día que la escuchaba le gustaba más, se parecía a la de su madre, hablándole calmadamente, preguntándole cosas agradables, sonriéndole mientras lo hacía.
Poco a poco fue espiándolo por debajo del flequillo, mirándolo tímidamente mientras no paraba de hablar, hasta que un día sus miradas se cruzaron y Aim apartó la vista bruscamente. Riéndose en bajo, le fue a palmear el hombro, pero al chico le asaltaron los recuerdos del pasado, y apartándose aterrorizado lanzó un grito que alarmó al resto de la clase.
Todos vieron cómo el muchacho, sorprendido por la reacción de Aim se intentaba acercar a él, pero este retrocedía más y más, temblando de miedo, acurrucándose en un rincón. Comprendiendo, dejó de avanzar, y le tendió una silla, apartándose un poco y disculpándose, sentándose en su sitio.
Pasaron unos días en los que no fue a hablar con él, y eso le molestaba. Le gustaba su voz y cómo le hablaba, siempre en los descansos, le espiaba por debajo del flequillo, mirándolo disimuladamente, hasta que un día, armándose con muchísimo valor, se acercó a su mesa, sentándose en una silla, con la cabeza gacha.
El otro, gratamente sorprendido, lo saludó, y mayor fue la sorpresa cuando Aim le devolvió el saludo con un quedo “hola” y un “lo siento”. A partir de ahí su relación se hizo más estrecha. Aim comenzó a responder sus preguntas con frases cortas. Sonreía ligeramente cuando le hacía gracia algo que contaba. Su madre notaba mucho los cambios: Aim sonreía más a menudo y reía a veces. Veía en sus ojos una luz especial que la llenaba de alegría, al igual que su marido, su hijo estaba saliendo del profundo pozo.
Un día, Aim se dio cuenta de que no sabía cómo se llamaba su amigo, por lo que se lo preguntó. Kordian era su nombre, pero él prefería que le llamaran Kote. Cuando Kote le preguntó por el suyo, Aim bajó la cabeza, negándose a responder. Entonces decidió que le llamaría Aim, por su voluntad de querer ser libre del todo algún día. A Aim le encantó el nombre, le pidió a su madre que lo llamase así.
A ella y a su padre les contaba todo acerca de este chico, y ellos no podían estar más contentos, alguien aparte de ellos podía hablar con él con relativa normalidad, y la madre se daba cuenta de que a Aim le gustaba Kote.
Ocho años después, cuando ambos contaban veinte, Aim estaba muy cambiado. El pasado le seguía atormentando, pero ahora su mente estaba estable, gracias a sus padres y a Kote. Formalizaron su relación cuando tenían diecisiete, llevándose ambos padres una gran sorpresa y satisfacción, por ver a su hijo tan contento. No tanta fue la alegría para la madre de Kote, quien no terminaba de gustarle.
Pretendió hacer recapacitar a su hijo acerca de la elección de salir con semejante sujeto, pero él lo amaba. Entonces comenzó el boicot emocional hacia Aim por parte de la que sería su suegra. No paraba de menospreciarlo cuando Kote no se encontraba con él, diciéndole que no era lo suficientemente bueno para su hijo, y que lo dejara. Tanto tiempo pasó con eso, que Aim comenzó a creérselo… Pero en vez de callárselo como siempre había hecho, se lo contó a Kote.
Las palabras que el muchacho le dedicó a su madre fueron muy duras. Ella no era nadie para meterse en su vida y decidir por él qué era bueno y qué malo. La familia de Aim lo acogió en su casa, hasta que ambos encontraran trabajo y pudiesen irse a vivir juntos. La vida de Aim era maravillosa por aquél entonces.
Comenzó a estudiar en la universidad, química, su gran pasión. La investigación la mitad de su vida, su otra mitad, su familia. Pero al destino no le gustaba que Aim fuese feliz. Uno de los días que Kote fue a buscarle a la facultad por la noche, ya que se había pasado casi todo el día en el laboratorio, unos tipos desconocidos los asaltaron.
Los gritos y las amenazas con los cuchillos revivieron en Aim dolorosos recuerdos, y sin poder remediarlo, su mente volvió al pasado… Pero no se amedrentó, ahora era más fuerte, no solo un simple niño de nueve años. Con un grito un tanto demente, se abalanzó sobre ellos, para proteger a Kote. Le clavaron sus armas, pero la furia y la locura lo invadían, haciéndole inmune al dolor. Arrebatando una de las armas y sin pensar en nada más que en herir, Aim comenzó a apuñalar con saña al que tenía debajo, en el cuello, salpicándose con la sangre caliente, ante la horrorizada mirada del otro y de Kote. Cuando ya no se movía, se levantó despacio, con la locura reflejada en sus ojos, mirando directamente al otro agresor, que escapó corriendo.
Volviéndose hacia su pareja, comenzó a temblar. Soltó el cuchillo y cayó de rodillas, sollozando ahogadamente. Kote se acercó a él, posándole suavemente la mano en el hombro, pero Aim levantándose, se alejó de él temblorosamente, diciéndole que no se acercase, que era peligroso. Sin más palabras, salió corriendo con Kote llamándolo, pero ya se había perdido en la noche.
Huyó lejos, sin decirle nada a nadie. Se lavó en uno de los canales que cruzaban la ciudad, abandonando las ropas y salió de la ciudad, hacia un lugar deshabitado donde vivir sin poner en peligro la vida de los que amaba. Encontró una casa ruinosa donde se instaló. Periódicamente, regresaba a la facultad, entraba en los laboratorios y robaba material, llevándoselo a su guarida. Estaba decidido a acabar de raíz con su locura.
Los experimentos comenzaron a la vez que la familia de Aim lo buscaba sin descanso. Kote preguntaba en la facultad, donde algunos aseguraban que lo habían visto. Habían pasado unos meses y Kote, siempre merodeando por el laboratorio, lo vio aparecer una noche. No le pudo ver bien, pero lo intuía. Nadie era capad de manejar con tanta maestría material tan delicado. Igualmente que apareció, Aim se fue, como una sombra pero esta vez siendo seguido por su novio.
Kote no pudo evitar ponerse triste cuando vio en las condiciones en las que vivía su hombre. Salió despacio de su escondite, y deseando poder verlo de nuevo, llamó suavemente a la puerta. El suave ajetreo que escuchaba dentro se paró de repente, y unos pasos ligeros fueron hacia la puerta. El hombre que lo recibió en el umbral era completamente distinto del que conocía, sobre todo físicamente. Ahora mucho más demacrado que antes, pero no por eso Kote dejó de sonreirle cuando le vió. Por su parte, Aim al ver a Kote se sentía confundido, sin mediar palabra, lo abrazó fuertemente, hundiendo su cara en su hombro, y llorando como un niño pequeño.
A pesar de todo, Aim no había cambiado tanto, aunque el pasar tanto tiempo separado de sus piedras de guía, sus familiares, lo habían vuelto mucho más taciturno, y algo más desequilibrado mentalmente. Con horror, Kote contempló los estragos que el tiempo y la ciencia habían hecho en su amado. Encima de lo  que parecía una mesa de operaciones, una especie de animal grande que no pudo identificar se retorcía con las tripas fuera. Se acercó en un descuido de Aim, y comprobó que no era un animal, sino un humano.
Dando un grito se alejó de la camilla precipitadamente, yendo a parar a los brazos de Aim, el cual lo abrazó. Sin dejarlo marchar pese a las suplicas de Kote, Aim le explicó la historia del tipo, lo había pillado violando a una niña, y ahora lo usaba de sujeto para sus experimentos.
Aim nunca le había contado por qué él se comportaba de esa manera. Aquella noche se lo contó, y Kote pudo comprender por qué hacía lo que hacía. Le contó los avances de su nuevo experimento, algo que haría que por fin fuese libre del pasado, de los recuerdos dolorosos.
A pesar de que Kote trató de convencerlo, Aim no quiso regresar. Prefería quedarse allí para seguir experimentando con ese sujeto. Mandó a Kote de vuelta con un mensaje cariñoso para sus padres y continuó experimentando. El sujeto tardó tres semanas más en morir, agotado por todos los experimentos a los que les sometía el químico, y como no encontró a nadie más, comenzó de nuevo a experimentar consigo mismo.
Probaba de todo, venenos con sus antídotos, cremas, experimentos inverosímiles que antes había probado con animales como gatos callejeros, pero que ahora comprobaba con él mismo para verificar sus resultados.
Un mes después de su reencuentro, Kote volvió decidido a quedarse con él a vivir allí. Su vida transcurría pacíficamente. A Kote no le gustaba que Aim probase sus experimentos en sí mismo, y se ofreció como conejillo de indias, pero Aim se negó en redondo. Había demasiados sujetos de experimentos como para poner en riesgo la vida de su amor. Uno de los días en los que Kote había salido a comprar, se encontró con que había alguien nuevo en la casa, más concretamente en la camilla de experimentación. Se trataba de una mujer que no paraba de forcejear. Aim no estaba presente, yendo Kote a buscarlo sin demora.
Lo encontró en el baño, curándose una herida del cuello, seguramente provocada por la mujer esa. Le pidió explicaciones, y Aim se las dió, había experimentado con pocas mujeres y le apetecía experimentar más. Kote se negó a que experimentase con ella, yendo a soltarla, pero en mitad del salón, Aim lo retuvo, lanzándolo a un lado, sin fuerza para no lastimarlo. Ahora no podían dejarla libre, les descubriría. Aim aceptó la petición de Kote, pero a cambio, administró a la mujer un medicamento experimental para borrarla la memoria. La soltó en el bosque, desorientandola para que no pudiese volver a encontrar la casa. Su vida seguía sin contratiempos, salvo los fallos provocados por los experimentos de Aim, ya que estuvo al borde de la muerte en varias ocasiones. El tiempo pasaba y todo era perfecto, hasta que un día, la policía llegó a las puertas de su hogar. Abrió Kote sorprendiéndose de encontrarse al guardia. Sin mediar palabra, este le pegó un empujón, aplastándolo contra la puerta inmovilizándolo y haciendo que los demás pasasen.
Kote gritó para advertir a su hombre, y un revuelo comenzó a oírse en la habitación continua. Gritos desgarrados comenzaron a llenar el aire, al igual que humo extraño, y lo que más aterró de todo a Kote, disparos.
Luego de una corta pelea, alguien comenzó a salir de aquella habitación. Kote casi lloró de alivio al ver salir de la habitación a Aim. Después de todo el tiempo que habían pasado juntos, la locura volvía a adornar sus ojos. Armado con una de las pistolas, simplemente sujetándola, se acercó a ambos, diciéndole que soltara a Kote. Este con un grito le advirtió, y agachándose rápidamente y dándose la vuelta, disparó al hombre que le amenazaba por la espalda, al mismo tiempo que él lo hacía. Dos gemidos ahogados se oyeron al mismo tiempo, y con el pavor reflejado en sus ojos, Aim vio como Kote se desplomaba poco a poco contra la puerta dejando un rastro de sangre, con un tiro en el pecho.
Fue corriendo directamente hacia él, abrazándolo antes de que cayese al suelo, inclinándose sobre él. Las lágrimas de sus ojos caían sobre la cara de su amado. Sus ojos bicolores observaron su última sonrisa y sus oídos captaron sus últimas palabras: “Tienes que ser libre por los dos”.
Con cuidado le cerró los ojos y lo dejó en el suelo. La rabia y la locura lo invadieron por completo. Con una calma aparente, fue hacia la habitación donde había aniquilado a los cinco policías, y sacándolos uno por uno, los tiró a uno de los canales que pasaban cerca de la casucha. La gente muerta no servía en sus experimentos actuales. Cogiendo al cuerpo sin vida de Kote, se introdujo en el bosque, y lo enterró en las profundidades de este, en un rincón que solo ellos dos conocían.
Sin haber soltado una lágrima desde que murió, cuando colocó la última piedra de su túmulo, se vino abajo, llorando con gritos desgarradores, tumbándose encima de la sepultura y arañando las piedras con los dedos hasta hacerse sangre. Quería quitarse la vida, quería irse junto a él para toda la eternidad, pero le había dicho que tenía que ser libre por los dos… Definitivamente lo conseguiría, sería libre, y con él, Kote.
Regresando del túmulo al salir del bosque un escuadrón de la policía lo asaltó, reduciéndolo entre golpes y descargas eléctricas. Aim no hizo nada por impedirlo.
Después de un juicio en el que se le condenó por robar material de la facultad de químicas, secuestro de un joven (Kote), acusación que presentó la madre de este, y el asesinato de veinte personas, Aim fue condenado a cadena perpetua, con la atenuante de persona que no está en sus plenas facultades mentales.
Meses después le informaron de que su madre había perecido en un accidente de tráfico. Definitivamente, estaba solo en el mundo…

Imagen:
Spoiler:
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Última edición por Aim Ringer el Vie Feb 14, 2014 11:57 pm, editado 4 veces

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Re: Ambrose Kaiser Ringer, Aim

Mensaje por Alcalde Diedrich el Miér Feb 05, 2014 12:04 am

Tu ficha tiene varios fallos severos:

No sigue el modelo de ficha especificado.

No has hecho los registros de oficio y avatar, abriste un tema con la ficha donde no era, eso no es lo que se pide.

Con respecto a la imagen y la historia: este es un foro realista, se permiten libertades como colores de iris fantasiosos en los ojos, o colores de pelo dignos de manga como rosas y verdes... pero tener un ojo negro por completo y el otro blanco por completo no es aceptable en este foro. Así como tampoco poderes especiales o experimentos imposibles como aguantar casi una hora bajo el agua sin oxígeno, ni dejar de estar loco -cosa que se conseguiría con medicación y terapia-

Con respecto al avatar, soy consciente del trabajo propio puesto en el ... pero no se adecua a la estética del foro. No tiene color, ni sombras, la línea es muy fina por lo que no se aprecia bien y es pequeño.



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Re: Ambrose Kaiser Ringer, Aim

Mensaje por Aim Ringer el Vie Feb 14, 2014 11:57 pm

Ya esta listo

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Re: Ambrose Kaiser Ringer, Aim

Mensaje por Alcalde Diedrich el Lun Feb 17, 2014 4:28 pm

FICHA ACEPTADA.

El avatar sigue estando a lápiz, lo cual dificulta que se vea bien de pasada... pero el resto de la ficha esta bien por lo que si puedes irlo mejorando a tu ritmo estaría bien.



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Re: Ambrose Kaiser Ringer, Aim

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