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Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

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Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Nikkei el Mar Ene 28, 2014 10:31 am

Era miércoles en la mañana, Nikkei permanecía sentado en la sala de espera con la corinilla contra la pared y mirando el techo con una extraña fascinación. En los delicados rasgos del oriental se podía distinguir un gesto de angustia, acentuado por la manía que tenia de morderse el labio inferior. Cerró los ojos, agacho la cabeza y contuvo las ganas de frotarse los ojos. Dolían tanto tenerlos abiertos. Entre lazo las manos, para contener las ganas de frotarse y miro hacia la recepcionista. Lo que fue más espeluznante aun fue ver aquella nube “fija” en donde fuese que mirara. Era como una mancha de grasa en los anteojos. Podías frotar cuantas veces quisieras, pero no desaparecía, es más aprecia hacerse más grande.



Con cuidado de no manchar los anteojos, cubrió alternadamente ambos ojos, descubriendo para su horror que la nube blanca esta en ambos. Conocía y temía a la nube desde los 12 años. Nuevamente solo se volvería más y más grande, hasta cubrir gran parte del ojo. Cuando la recepcionista lo nombre, se levanto lento y camino con pasos pesados, suponiendo cual sería la conclusión del médico. Tras una rápida revisión, se entro enfrente del medio mirándolo expectante mientras el hombre hablaba y hablaba, explicándole sobre una enfermedad que sabía desde los doce años.
- ¿Ahora qué graduación será?- interrumpió con la resignación patente en la voz.
- Del ojo izquierdo nada. Del derecho 30- anoto en una receta- Ahora el ojo derecho cargara con toda la carga pero- el médico mira fijamente a Nikkei-. Es increíble que tu ojo derecho aun te permita ver. El daño es irreparable.
-Lo see…- suspiro, cerrando los ojos y posando la boca contra la palma de la mano.
-y la infección de tu ojo esta activa. Pude notar un poco de pus, no mucha- se levanto para buscar en el gabinete medicamento-. Tienes que tratarlo para que la infección no empeore. De lo contrario invadirá capaz más profundas y podrías perder el ojo-. Nikkei asintió. Después de un intercambio de palabras, le dio indicaciones de cómo cuidar ambos ojos y puso una venda sobre el ojo izquierdo. Al Oftalmólogo le sorprendió la calma en que el japonés tomaba la situación, una irremediable ceguera nunca era bien recibida por ningún paciente y comúnmente lloraban o suplicaban por opciones. Nikkei temía la situación tanto o más que cualquier otro, pero a diferencia de muchos, siempre supo que se quedaría ciego tarde o temprano. Pero él esperaba que para entonces tuviera 60 años, uno o dos muchachos suplicando por ser sus discípulos y habría creado una obra maestra.
 
Tras una larga y tendida conversación con él doctor. Le convenció de anotarse en la lista de espera para el trasplante de cornea y se fue a la tienda. El oftalmólogo estaba más cerca de la tienda que de la casa, además tenía mucho en que pensar y debía hacerlo solo. En el taxí, miro por la ventana el pasaje urbano (o lo que le permitía la pequeña nuble en la cornea) tratando de memorizarlo, sin poder evitar derramar unas silenciosas lagrimas. Seria penoso que el taxista le viera llorar, así que se controlo lo mejor que pudo.
 
Ese miércoles la tienda no abrió. La cortina metálica estaba enrollada sobre la puerta de madera, aunque un letrero negro en ingles y alemán decía “cerrado”. Paso el resto del día recorriendo el local, acariciando cada una de sus creaciones como si se despidiera de ellas. Por supuesto, termino sollozando penosamente sobre su sofá-cama verde. Con los ojos fijos en una litografia que tenia de monet. La miro largo rato, amaba ese cuadro. Sabía que la enfermedad avanzaría hasta dejarlo ciego, pero no sabía si llegaría hasta el punto de perder la capacidad de ver los colores. A pesar de haber pasado por ese difícil camino hacia más de 10 años, la luz era tan molesta que siempre tenía los ojos vendados o estaba a oscuras. Luego vino una pregunta importante, ¿valía la pena hacerse el trasplante de cornea? Haruki podría conseguirla fácilmente, pero… ¿Cuánto duraría esta vez? las corneas pasadas solo habían durado 10 años. Apretó las manos y siguió mirando el cuadro. La enfermedad era incurable y el trasplanté era una medida temporal, la única solución era embargarse en un ciclo infinito de ceguera-operación.
 
Volvió a derramar lagrimas sin desearlo, volvía pasar por el mismo dolor de hace 17 años. El sentimiento de prepotencia y debilidad volvía a invadirle,  volvería a ser dependiente de otros. Pero ahora de depender de la caridad y compasión de su tío, dependería de la Haruki. Pasaba de ser un miembro medianamente útil para volverse una carga…
 
Se levanto, tirando de la sala de descanso y varios diseños que tenía en el escritorio, incluso rompió unos de ellos. ¡No, no podía aceptarlo! ¡No quería esto! Después del primer trasplanté de cornea se había cuidado mucho. Procuraba no estresarse, evitaba los climas fríos, los medicamentos esteroideos y resfriase.  Se dejo caer pesadamente, recordando la forzada entrada a los blades, lo mal que le cayó el clima alemán el primer año, la vida llena de alcohol y encuentro casuales con extraños, luego  la guerra entre las dos familias y el atentado del estadio. Había sufrido mucho estrés, se resfriaba más seguido y lo peor de todo, había sufrido lesiones en la guerra y después de ella. Cuidaba lo mejor que podía su cuerpo, pero no había bastado…
 
Cerró largamente los ojos antes de ir a la tienda y tomar la katana con la que aprobó el examen para ser espadero. Fue al escritorio para hacer una carta a su hermano. Corta y concisa con las palabras “Me voy a quedar ciego de nuevo. No estoy dispuesto a sufrirlo otra vez ni a ser una carga.” Tres líneas más abajo “Gracias por cuidarme. Te quiero. Postdata: Destruye mi tienda antes de vendérsela o hacer negocios con Ryuu Yoshiaki”
Guardo la carta  en los bolsillos del pantalón, tomó una botella de sake (siempre tenía por haruki),  un libro de poemas japoneses y ese kimono que siempre usaba cuando se le olvidaba lavar la ropa. Metió todo lo que necesitaba en una mochila y se fue a con el arma en mano para buscar un lugar donde morir.
 
El método que usaría para suicidarse seria el doloroso pero tradicional sepukku. Era la forma más adecuada, Jiro lo aprobaría seguramente. Camino por largo rato, saludando con amabilidad a los conocidos pero sin detenerse a responder sus preguntas o realizar una venta. Estaba demasiado ocupado disfrutando la poca vista que aún le quedaba y  buscando un bonito lugar para morir.
Eran cerca de las cinco de la tarde cuando lo halló. Era un pequeño jardín al final de un callejón, pertenecía a una casa a todas luces abandonada y en ruinas. La casa no le gustaba, pero los arboles y enredaderas le parecían hermosos, además una de las paredes del callejón tenía un mural muy colorido. Con esmero arreglo el lugar para su suicidio ritual. Puso un tapete verde, cobre el acomodo con cuidado el sake, el poema que leería (por que no iba a componer uno) y la katana con el papel de arroz para no mancharse. Tuvo que poner unas velas porque se estaba haciendo tarde, y no quería que la oscuridad arruinara el ritual. Se vistió con el kimono, debía ser blanco pero solo tenía uno azul marino y se sentó en posición para comenzar.

Spoiler:
Perdón, el post me salio biblico ;_;
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Invitado el Mar Ene 28, 2014 11:26 am

Aquel día Ditto repitió la misma cantinela que todos los días en cuanto a rutina se refería: oír de mala gana el timbre de la alarma, manosear el aire hasta dar con él y apagarlo, desperezarse y estirarse en la cama para luego volver a golpear el reloj despertador para que la voz de la mujer le comunicara la hora. En ese momento Bruno ya estaba encima de la cama reclamando mimos. -¿A ti también te estresa el despertador? -le preguntó acariciándole- no me extraña, es odioso. -Sonrío.-¿Vamos? Hoy sería un día genial, Bruno, lo sé.-Le hablaba en italiano y sabía que Bruno le entendía.

Se bajó de la cama y se puso las zapatillas de ir por casa para luego andar confianzudo hasta la cocina donde Carlo ya le había preparado el desayuno. No era que no fuera autosuficiente pero su padre le había puesto un guardaespaldas-criada para que le protegiera y cuidara. Aborrecía tanto a ese hombre. Tanto. -Buenos días -saludó el mayor.
-Buenos días -replicó tras un bostezo el menor.
-¿Cómo ha dormido?
-Muy bien, aunque...
-... ¿aunque?
-No he dormido suficiente -contestó "mirándole"- me acosté tarde estudiando -comentó.
-¿Tiene examen pronto?
-Más o menos. Supongo que será un mero trámite -contestó. Y le gustaba que los exámenes fueran orales, así no debía escribir.

Tras desayunar, ducharse, vestirse y adecentarse como solía puso las correas a Bruno para luego salir de la casa dirección al ascensor, la calle, la universidad de Steinburg. Hacía frío, mucho frío. Se arrebujó todavía más en sus ropas de abrigo y siguió andando. Las clases pasaron así como pasó la comida. Luego regresó a casa y se entretuvo en su propio ordenador para ciegos hasta que finalmente decidió ir a dar una vuelta. Eran las 5:30 de la tarde cuando salió con un Bruno más que entusiasmado y un Carlo algo excéptico.

-¿Qué pasa, Carlo? -preguntó. Ya que tenía que llevarlo sí o sí hablarían, ¿qué remedio, no?
-No pasa nada, señorito -le contestó.
-Bueno, me vale esa respuesta -por el momento. El resto de la media hora se dedicaron a pasear con alguna que otra conversación esporádica hasta que finalmente llegaron a un callejón y Bruno ladró. -¿Qué pasa, Bruno? -sentía como tiraba de la correa y Carlo se asomó a ver mientras Ditto trataba de retener a su perro guía.
-Es un suicidio, Señor -le contestó al regresar- vayámonos.- Diciendo que aquello no era asunto suyo.
-Es nuestro asunto.-Quejó.-Espérate aquí, yo iré a "ver" qué ocurre. -Se adentró en el callejón y se acercó al otro que yacía de rodillas en el suelo. -¿Por qué lo haces? -preguntó todavía tratando de que Bruno no gruñera para no asustar al otro todavía más.
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Nikkei el Miér Ene 29, 2014 6:34 am

La primera parte del ritual, si recordaba bien, era beber sake. Con mucho cuidado se dispuso a servir el licor en el masu (caja cuadrada de madera). Debía ser cuidadoso, porque no debía mancharse pero la caja debía estar rebosante del licor. Debido a la poca luz y a la debilidad visual, tuvo problemas en completar aquella sencillo preparativo. Cuando estaba a punto de llenar el masu sin derramar ni una sola gota, un ladrido lo desconcentró y derramo unos mL. Gruño molesto, pero no se preocupo por el perro, el ladrido no era cercano.  Respiro profundamente y procuro tranquilizarse, no era tan malo derramar el sake.  Aunque persistía un sentimiento de que “algo” estaba mal. No quería ser de esos idiotas a los que les fallaba el ritual del sepukku y en lugar de morir de forma artística, hacían el ridículo. 


Ante la idea de morir de forma ridícula y lenta. Por eso de no tener a alguien que lo asistiera. Levanto la hoja del sable y la baño con veneno (siempre llevaba un poco de jugo curare consigo), así después de abrirse el estomago el veneno le paralizaría hasta dejar de respirar. Mientras hacia este laborioso preparativo, se percato de la presencia de un fisgón. No tenía que verlo para saberlo, el sujeto era evidenciado por el sonido de unos torpes pasos y el crujido del suelo lleno de piedras. Más no se preocupo por él, era evidente lo que iba a hacer y  ninguna persona con sentido común interferiría. Era más probable que regresara después para revisar el cadáver y robar algo.
Estaba en medio de la labor de frotar la espada con una toalla impregnada con el veneno cuando escucho más pasos y una pregunta que no esperaba. Bufo molesto, de verdad, ese día no era su día.

-Porque quiero…- respondió divertido, medio en broma, girando el rostro para poder ver al interlocutor con el ojo bueno-. ¿Un ciego?- dijo sorprendido. Dejando por unos minutos de frotar la espada con veneno para recorrerlo con la vista.  Si, a todas luces era ciego. El perro guía y los ojos opacos, incapaces de enfocarse en algo, se lo decían. Le dieron ganas de reír, pero no lo hizo por respecto al joven y simplemente mantuvo una sonrisa larga. Todo eso debía ser una broma, un poco de mal gusto, pero divertida para aquellos que tenían gusto por el humor negro.
 
-¿Quieres ser mi kaishakunin?- dijo animado. Visualizando lo risible de la situación o mejor dicho, lo absurdo de esta.  Suponiendo que el joven no sabría el significa de la palabra agregó- Es decir, mi ayudante para el suicidio. No puedo pedirte que me decapites, pero después de que me muera… ¿podrías llamar para que recojan mi cuerpo? No me gusta la idea de que se vayan a robar el sable con el que me mato- señalo la espada.
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Invitado el Mar Feb 04, 2014 11:13 am

-No. No seré -trató de reproducir el nombre que él había dado pero le fue prácticamente imposible lidiar con las vocales correctas por lo que sencillamente desistió en el intento- nada de eso y no haré nada de lo que solicitas porqué no vas a morir. -Sabía que Carlo se estaba exasperando pero él no mandaba sobre sí mismo, es más, Ditto mandaba sobre Carlo así que se aguantase.

Se acercó a él algunos pasos más.-¿Por qué quitarse la vida? -le preguntó sin embargo, mirándole sin ver- siempre hay una razón, ¿cierto? -le preguntó mientras se agachaba para sentarse en el suelo, simbolizando que no iba a moverse de ahí hasta que no obtuviera respuesta alguna e hizo que Bruno se sentara -o tumbara- a su lado también para tenerle cerca y acariciarle. -¿No es bonita la vida como para vivirla? -le preguntó levantando una ceja.

Ditto, de pequeño sobretodo, había envidiado a la gente vidente, esa que veía, que podía degustar los colores de la vida... para Ditto, todos, todo, era negro. Incluso el arcoiris, por más que le hubieran explicado qué colores contenía en más de una ocasión nunca había sido capaz de vislumbrarlos en su mente. No existía la luz para él, oscuridad total. Y que una persona que podía disfrutar de todos esos placeres, se quitara la vida, simplemente le irritaba.
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Nikkei el Miér Feb 05, 2014 7:01 pm

- kaishakunin- pronuncio con calma la palabra que el joven buscaba pronunciar, sin poder sonreí de forma burlesca. Pero su diversión aumento cuando el joven le anuncio que no moriría- ¿y por qué no? Tengo una espada, espectadores- le señalo a él y al hombre que estaba a unos metros de ellos- licor, una traje ceremonial y un lindo perro? Tengo todo lo que necesito para morir- dijo seguro, pasando de un tono dramático a uno más divertido. La situación era absurdamente divertida.

Clavo el ojo bueno sobre las agraciadas fracciones del muchacho, saboreando las respuestas a sus preguntas sin llegar a pronunciarlas- ¿Te gusta tu vida?,  ¿Vale la pena vivir sin conocer la libertad y la independencia del vidente? ¿Vale la pena vivir con un perro guiando tus pasos y un hombre protegiéndote?- hizo un breve silencio, para que el muchacho tuviera el tiempo de razonar las preguntas, luego sonrió de medio lado. –Dime…¿vale la pena, vivir sin conocer el mundo que te rodea?- dijo sin poder contener las lagrimas que brotaron sin que pudiera evitarlo, el molesto cosquilleo en su nariz o lo trémula de su voz. Quería ser burlón, torcer las preguntas del joven en su contra y alejarlo, pero solo consiguió el efecto contrario. Recordó sin querer lo mucho que le dolía su enfermedad y el miedo que le dominaba desde la mañana.

Quería detener las lagrimas, pero el dolor seguía patente en su pecho-  Una vida así debe ser admisible cuando no conoces otro tipo de vida- le miro con intensidad- ¿Eres ciego de nacimiento?
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Invitado el Vie Feb 07, 2014 11:27 am

-Kai sha ku nin -dijo despacio, pronunciando poco a poco para luego seguir escuchándole hablar, ver como desgranaba sus ideas. -Tu aseveración es falsa, no tienes todo lo que se necesita para morir, porque no vas a morir. ¿Por qué no te centras, sin embargo, en lo que tienes para vivir? Tienes dos piernas, brazos, una cabeza pensante, un corazón, pulmones, tripas... ¿Por qué morir si lo tienes todo? -le preguntó- realmente no te entiendo.

Restó largo rato en silencio, observándole sin ver. Finalmente se decidió.-No veo, pero siento el mundo. Lo huelo, lo palpo, lo degusto, lo oigo. Sé que corre una brisa un tanto helada. Que estamos sobre tierra y algo de hierbajos, también sé que hay velas encendidas en algún punto cercano. Atrás mío hay árboles, grandes y... creo que sin hojas. A juzgar por el sonido diría que estamos entre paredes pero no sabría asegurarlo. -Fue toda su explicación.-Por ello, por todo ello... vale la pena vivir. -Volvió a guardar silencio, dejando que el otro meditase sus palabras, las digiriera. Luego escuchó la pregunta y sonrío.

-Sí, lo soy de nacimiento -confirmó- y veo, nada. Es el caso más severo de ceguera pues hay ciegos que perciben la luz por algún punto, yo ni eso.-Agachó unos segundos la vista y levantó su mano para posarla en la cabeza de Bruno que la tenía sobre una pierna.-He de reconocer que de pequeño envidiaba a los videntes pero mi padre me enseñó a no hacerlo, me enseñó que la vida no solo era verla, sino olfatearla, escucharla, tocarla y que yo podía sacar mucho provecho de ella. -Suspiró hablando casi de forma pensativa, como para sí mismo.- ¿Deberían haberme matado por nacer ciego? -preguntó cambiando la orientación de la conversa- según tú, por no ver, ¿deberían haberme sacrificado? ¿Es eso?
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Nikkei el Mar Feb 11, 2014 1:54 am

-No es eso...- respondio sincero con una lágrima deslizándose por las mejilla.- Pero nunca has visto un amanecer ni un atardecer, no conoces la dicha de andar sólo ni de la independencia total- sonrio de medio lado- no puedes martillar o dar forma al metal, no puedes pulir o grabar con cuidado la hoja de una espada...

Pero yo si lo conozco, quizás piedas entender el mundo con el resto de tus sentidos pero yo ya no puedo vivir sin mis ojos- el cuerpo del japonés temblo del miedo y copiosas lágrimas bañaron el kimono y la espada. Su voz estaba cargada de dolor-. Voy a quedarme ciego y no podré hacer lo que amo- lo miró esperando una respuesta que probablemente no llegaría.

Un nombre no puede elegir su nacimiento o su familia, pero si su muerte. y yo he decidido que prefiero morir en la plenitud de la vida que morir en la más profunda de las tristezas- movió la espada con cuidado, lentamente la colocó la punta sobre su pecho-. Di un poema y terminemos con esto.
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Invitado el Mar Feb 11, 2014 1:11 pm

-¡¡Idiota!! -le gritó- eso es lo que eres, un idiota.-Quejó, levantándose.-No necesito de ese idiota -se refirió a Carlo- para vivir, podría ir con bastón si quisiera, tengo autonomía. Me ves como un puto inválido, como el resto de personas, el resto del mundo. Te ves a ti mismo como un invalido en cama incapaz de hacer nada. -Estaba llorando.- No, no he visto nunca un atardecer, pero lo he sentido, no he visto nunca un amanecer, pero lo he sentido en mi piel erizada.

-Eres idiota porque desperdiciarás un talento por culpa de la puta ceguera. Quizás creas que no puedo hacer muchas cosas, que me he perdido demasiado pero... -seguía de pie, "mirándole" fijamente- he podido hacer cosas que nadie se creería que he hecho. -Tomó aire tratando de ralentizar su llanto.- No puedo conducir coches pero el andar para mí supone toda una aventura porque no sé que hay frente a mí hasta que no pongo el pie en el suelo. Sé que estás llorando, como yo. -Se quitó las lágrimas a manotazos.

-Me insultas. Dices que no pero luego quieres quitarte la vida. ¿Por qué no vas a buscar un aprendiz en vez de estar aquí quitándote la vida? ¿Por qué no vas a hacer yo que sé antes de no poder hacerlo nunca más? Eres idiota. Eres un completo idiota. La gente no valora lo que tiene, cree que por ver es mejor persona, mejor que el resto, mejor que yo. Y que el mundo se acaba cuando pierden la vista. -Le "miró" fijamente donde suponía que tenía los ojos el otro.-Yo no pedí nacer ciego pero supe adaptarme. Supe hacer de esto un puto juego para poder ser autosuficiente. Si llevo a Carlo conmigo es porque mi padre me obligó, sino no habría podido venir. Eres idiota.-Finalizó.
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Nikkei el Lun Feb 17, 2014 12:22 am

Nikkei no pudo proseguir, se mantuvo con la espada apuntando al corazón y el ojo fijo en el rostro lloroso del ciego. El labio inferior temblaba y copiosas lágrimas brotaban de ojo descubierto, se sentía aturdido por las palabras del joven  e  identificado con él.  Eran los miso sentimientos de prepotencia que tuvo cuando era joven, pero a diferencia de Ditto, la familia de Nikkei no acepto la discapacidad y prefirieron dejarle de lado antes de ayudarle. Entonces recordó a su tío y Haruki, quienes a pesar de los problemas nunca le abandonaron sino que llenaron sus oscuros días de juventud de luz y amor.


Sollozo débilmente, bajó la espada al sentirla demasiado pesada para seguir sosteniéndola y dejó que los crueles recuerdos  de la juventud escaparan en forma de lagrimas. Hacía mucho tiempo  atrás les había andado por el cruel camino de la ceguera, había estado en los zapatos de Ditto y había hecho los mismos reclamos. Todas las personas que amaba le consideraron un inválido e inútil, le menospreciaron porque ya no podía ver apreciar cuando en otro tiempo era alabado por su inteligencia y en algún momento Nikkei lo creyó. No era más que un confundido adolecente cuando comenzó a despreciar la vida en medio de una melancolía casi infinita y pedía en silencio perder el sentido de auto conservación para poder suicidarse o dejarse asesinar. Pero antes de ser víctima de la gentil muerte apareció Akira Idle, el hombre que sería su maestro y le devolvió el deseo de vivir. Ahora Nikkei era consciente que su amor desmedido por las espadas era un reflejo del profundo amor que sentía por Akria. Ahora podía recordarlo, si decidió convertirse en discípulo del armero antes de volver con su familia fue porque deseaba desesperadamente ser como el hombre que salvo su vida. Quería recorrer la senda de Akira bajo la esperanza de poder adquirir su amor a la vida.
 
 ¿Qué pensaría Akira si lo viera repetir los errores del pasado? ¿Cómo podría decirle a su maestro que prefirió quitarse la vida cuando él tan gentilmente se la dio? ¿Cómo podría decirle que prefirió rendirse antes que buscar una solución?   
 
-Sí, soy un idiota….- dijo con voz trémula, limpiándose las lagrimas con la manga del kimono para luego tomar la espada y ponerse de pie- ¿Y qué?- sonrió de medio lado con autosuficiencia, tratando de sonar retador aunque su voz seguía ronca por llorar- ¿Vas a seguir llorando? Bah…- se estiro, tronando la espalda- Guarda tus lágrimas y yo hare lo mismo con mi espada. No me puedo matar con un kimono lleno de lagrimas, no es elegante…es más es una vergüenza. Mejor lo atraso para mañana a la misma hora….
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 01, 2014 11:50 am

-Entonces estarás actuando como un auténtico patán, un auténtico estúpido cobarde por no enfrentarte tu solo a las consecuencias -le replicó, mirando al frente, con su vacía mirada- ¿crees que se acaba el mundo por quedarte ciego? -le preguntó- ¿crees que la vida no merece la pena? -llevó sus manos a enjugarse las lágrimas- puedes estudiar, experimentar sensaciones nunca antes vividas... -sentía a Carlo nervioso pero tanto le daba, de ahí no se movería, no al menos hasta que, quien tenía enfrente, claudicara de sus intentos de asesinarse.

-Me hubiera gustado estudiar medicina, ser neurocirujano pero, ¿sabes qué? Estudio derecho -¿por qué le contaba su vida?- y me encanta. Es muy interesante. ¿Nunca te lo has planteado? Ser ciego no es ser un invalido, ser ciego significa darle la vuelta al mundo de los videntes. Ser ciego implica dosis de superación que otros no tienen pero tú -su sonrisa fue una sonrisa torcida, como mofándose de él- solo eres un cobarde. Eso es lo que siento en ti. Un cobarde que no quiere afrontar una vida. ¿Estás dispuesto a perderte todo un mundo nuevo de sensaciones, posibilidades, oportunidades? -remarcó la última palabra- entonces eres un cobarde estúpido. -Señaló, dando un paso atrás y negando con la cabeza.-Solo tienes que darle la vuelta a la tortilla, no necesitas nada más.-Puntualizó.- Bueno sí, dejar de ser un cobarde pero eso es demasiado difícil para ti, no?
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Nikkei el Lun Mar 03, 2014 7:21 am

Bajo la cabeza ante sus reclamos, sintiendo cada una de sus palabras como alfileres, dejando escapar lagrimas sin poder evitarlo. Pero a pesar del dolor que le provocaban las palabras ajenas, sonrió sin querer y miro al joven ciego. Se sorprendió al descubrirse conmovido, porque a pesar de que le acusaba de ser un cobarde y un estúpido tenían algo de verdad. Porque en algún momento de su vida, Nikkei perdió el rumbo, olvido sus objetivos y perdió la dignidad, que tanto le caracterizaba en su juventud, para volverse un hombre sin orgullo. Olvido el valor para encararse a lo desconocido, el sentido de aventura que caracteriza a todo hombre invidente y se aferro a uno ojos enfermos. En su afán por buscar la vida del armero y acercarse al camino de su maestro, se volvió cobarde y negó el camino del guerrero. Busco una paz basada en arrodillarse e inclinar la cabeza,  se dejo consumir una paranoia que hizo  intolerable su vida, buscando enemigo entre aliados. Pero sobre todos su errores, desprecio el amor de su hermano para buscar los brazos de desconocidos que planeaba no volver a ver.
 
Tuvo que limpiar sus lagrimas de nueva cuanta con el kimono, sin darse cuenta eran demasiadas, tanto así que su cuello estaba húmedo al igual que el pecho del kimono. Pero sobre todas las cosas, lo que tuvo un mayor impacto sobre el armero fue la confesión, de un anhelo profundo e imposible. Pero el joven enfrente suyo en lugar de rendirse y caer en la desesperación, encontró el camino de la resignación y surgió la felicidad.  Nikkei llevo el puño a los labios, tratando de rememorar un momento en que hubiese tenido tal transformación, sorprendiéndose al recordar su primera conversación con bróker.
Mientras hablaba con el mediador de los blades, jugando ese juego de adivinar y confundir al contrario, se descubrió agradeciendo su ceguera. Porque, si nunca se hubiese quedado ciego su familia nunca le hubiera rechazado y por lo tanto, no se hubiera mudado a Kobe en donde conoció a Akire y menos aun hubiera sido su discípulo. Si tan solo algo hubiera sido diferente, Nikkei nunca hubiera descubierto su pasión por las espadas. Aunque su intención de hacer armas viniera del ferviente deseo de seguir los pasos de Akira, en algún momento amo el hacer espadas más que su maestro, por eso hizo esa apuesta con el Sr. Yoshiaki. Y entonces….
 
De hilo en hilo de pensamiento llegó pronto a una absurda, pero divertida, conclusión.  Si la primera vez que quedo ciego, a pesar del dolor y la ira, la enfermedad le llevo a descubrir la pasión que mueve su vida, entonces esta segunda ceguera tiene otra cosa que ofrecerle además del dolor. Cerró los ojos e inhalo de forma profunda, suspirando con fuerza al exhalar, mostrando una sonrisa en los delgados labios, tan rara en ellos como un día 29 de febrero. 


Habían sido unos largos minutos de silencio, que para Nikkei parecieron segundo, cuando dijó- Gracias….- se acerco lentamente a Ditto, posando con cuidado las manos en sus hombros y acercando los labios a su oído izquierdo- Ya puedes dejar de fingirte cínico. No me voy a matar, sólo por ti…- susurro con sexualidad, arrastrando las palabras y chocando el cálido aliento contra su oreja. Se separo con fuerza, sintiéndose apenado por sus acciones y reconociendo que si había actuado de esa manera, era porque en algún momento pensó que el hallarse con un hombre ciego y apuesto era una especie de señal.
-Después de todo, ya te había dicho que no pensaba matar más. Cuando dije lo del kimono…- arrastro las palabras y volteo hacia él, pues le dio la espalda cuando se alejo- y lo de mañana, a la misma hora…- le miro con intensidad- fue una manera, muy tonta debo decir, de pedirte que volviéramos a vernos-. Observo con detalle al perro y al hombre que llego primero, si se pesaba de la raya tendría que escapar de ambos-. Se que se oye raro, pero eres ciego y aparentemente Feliz, ¿Puedes enseñarme tu secreto? – bajo la cabeza y modulo su tono de su voz para sonar tan lastimero como le fuera posible- sino, no dudes que vuelva a intentar hacerme daño. No soy alguien fuerte…
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Invitado el Miér Mar 05, 2014 1:57 pm

No pudo evitar que el otro se acercar, le posara las manos en los hombros y le susurrara aquellas palabras al oído. Cuando se separó de él, cuando el silencio les inundó, escuchó como andaba y como se volteaba, escuchó las palabras y abrió sus párpados de par en par. -¡¡Idiota!! -le gritó- ¿por qué no me pides el número de móvil en vez de asustarme? -miró al frente, al otro y una sonrisa se vislumbró por entre la mirada enlagrimada.-Dime tú número -se palpó los pantalones para sacar finalmente su móvil que desbloqueó con el tacto para luego mirar a su interlocutor.

Carlo seguía observándolo todo desde una distancia prudencial, desconfiando de todo lo que estaba sucediendo. Cuando vio que Ditto sacaba el móvil se acercó pero el chico alargó una mano en su dirección, casi como si le viera.-Está todo en orden, retirate -le ordenó, sin mirarle.
-¿Seguro está todo bien, Señorito?
-He dicho que sí -casi gruñó y Carlo se alejó lo que volvió a relajar al muchacho- lo siento -se disculpó con Nikkei. -Por cierto, me llamo Benedetto Giorgetti, puedes llamarme Ditto, si quieres -sonrío ligeramente.
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

Mensaje por Nikkei el Jue Mar 06, 2014 4:59 am

Sonrió de medio lado por el insulto, porque a pesar de no conocerse por más de unos minutos, era capaz de comprender que el insulto era producto de la preocupación del joven. ¿Por qué le hacía feliz? ¿Qué importancia podría tener la preocupación de un desconocido? Más allá de sentir gratitud por ser salvado de la muerte en manos de la propia espada, el ciego le recordó que con ojos, o sin ellos, la vida valía la pena. Pero en la perturbada mente del japonés todo lo sucedido tomaba dimensiones mayores. El interés ajeno lo consideraba como la prueba irrefutable de que alguien era capaz de preocuparse por él de forma sincera, no porque sintiera culpa o lastima, como a veces solía sospechar de las buenas intenciones de su propia familia.
El ciego le salvo, no por lastima sino por compasión. Nikkei nunca quiso la compasión de ningún hombre porque no creía tener el derecho a ella, aparentemente, después de todos estos años de silencioso sufrimiento finalmente lo gano. ¿Significaba aquello que debía dejar en paz las heridas pasadas y finalmente ser feliz?
 
-¿Eh?- dice aturdido, saliendo finalmente del autoanálisis-. No lo sé…Creo que porque no supe, no mejor dicho, no pensé en una forma sencilla de preguntártelo - admitió, encogiéndose de hombros. Por más idiota que pudiera sonar, estaba acostumbrado a hablar con personas que con un pensamiento “diferente” que siempre buscaba un “significado” oculto hasta en la conversación más casual. Era probable, sino un hecho, que la paranoia mermo de forma considerable sus habilidades sociales. Espero hasta que el corpulento guardaespaldas se retirara para darle el número del móvil a Ditto. El número era del teléfono celular personal, exclusivo para tender las llamadas de personas con quienes mantenía una relación  personal íntima.  
 
-Dame tu número. No suelo contestar a desconocidos- pidió, buscando el móvil para luego recordar haberlo dejado en la tienda. Como iba a suicidarse, no pensaba dejar información importante al alcance de cualquiera, más aún porque Haruki era el jefe de sección Este de los Blades. Bueno, si le decía su número tendría que memorizarlo.


-Yo me llamo…- por un momento decidió inventar un nombre, pero descarto rápidamente la idea y prefirió dar el nombre artístico- Nikkei Fuyuki. Puedes decirme Nikkei o Fuyuki,  como gustes- No se encontraba cómodo con dar el nombre, pero si había decidido seguir con vida, debía cambiar también la forma de actuar.
 
-Eres alguien rico  ¿Por qué caminas por aquí? Digo, aparte de salvarme. Aun con un guardaespaldas y un perro es peligroso-
 
 
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Re: Procura que tus palabras sean mejor que el silencio (privado)

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