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Hallazgos inusuales [Libre]

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Hallazgos inusuales [Libre]

Mensaje por Kain Strohkirch el Lun Ene 27, 2014 4:56 pm

Su intuición muy pocas veces lo engañaba y sospechaba muy mal de aquel grupillo compuesto por varios sujetos, quienes iban con vítores a bordo de un auto azul que por poco lo atropella en el límite de la ciudad, por lo que, al no tener nada más con que pasar el rato, decidió seguir su rastro hacia la vasta Waste Ground, donde nadie cuerdo y con un mínimo aprecio por su bienestar andaría. A lo largo de varios metros a la redonda, no había más que tierra y rocas, así como trozos de concreto suelto, proveniente de las frágiles construcciones sin terminar, que ahora servían ocasionalmente como refugio para los perros, las ratas y algunos vagabundos; aunque cualquier otra cosa podía encontrar un buen lugar allí, si lo que deseaba era alejarse de los ojos de la gente.

Allí, sin ninguna luminaria pública que marcara un sendero, la luna brindaba toda la luz con la que se podía contar a esa hora de la madrugada, que fue el momento en el que Kain dio con el vehículo que buscaba y que ahora, al estar de cerca, notaba que se trataba de un auto del año. El cofre se sentía frío y ningún alma parecía estar cerca, sin embargo, no se arriesgaría a llegar tan fresco a tal sitio, consciente de que aquellos hombres podían aparecer en cualquier momento. Al menos la llana sección que antecedía a las ruinas, le ayudaba a tener un relativo control del panorama.  

Con sumo sigilo fue guiando sus pasos hacia los altos muros que se izaban más adelante, los cuales en otro tiempo estuvieron planeados para ser departamentos, y que por tanto albergaban ciertos “habitáculos”, que a pesar de no contar con puertas, ni ventas o techo, podían servir para refugiarse del clima. O por otra parte, también podrían ser una excelente trampa para alguien que llegara sin ser invitado.

“El blade” apretó la empuñadura de la fiel compañera que pendía de su cintura, alistándose para desenvainar a la primera señal, mientras que se fue adentrando al inacabado edificio, del cual le pareció notar el aura del fuego asomándose por el borde de una pared; luego el murmullo de unas voces roncas le confirmaría que había acertado en su rastreo. Estaba solo y probablemente su grupo desaprobaría su temeraria actitud, pues de tratarse de la facción contraria, se estaría arriesgando a una pelea innecesaria, así como a ocasionar una nueva oleada de confrontaciones entre ambos. No obstante, seguía creyendo que los tipos no estaban ahí con un buen propósito, y no es que Kain quisiese actuar ahora como un chico bueno, pero nadie que intentara aplastarlo con un auto se saldría con la suya… y eso… al menos él no creía que fuese la actitud de un bullet.

Repentinamente, el suave sollozo de una voz diferente llamó su atención, así que se apresuró a llegar por el otro lado de la pared, en la que se recargó de espaldas antes de asomar cautelosamente en busca del grupo. En la escena, en efecto había una fogata encendida, en torno a la cual se encontraban tres individuos de aspecto hostil, robustos y con la pinta típica de vivir para el crimen, pero en su primer vistazo no encontró nada respecto a alguien más, excepto… excepto por ese montón de ropa junto al fuego, que evidentemente no pertenecía a ninguno de ellos. Lo demás fue una conclusión evidente, porque mientras que dos sujetos se hallaban sentados sobre unos ladrillos apilados, el sujeto que se encontraba de rodillas dándole la espalda, estaba comenzando a desabrocharse el pantalón, mientras cubría con su cuerpo la imagen de alguien tumbado en el suelo.

Bastardos ―susurró sólo un instante previo a desenfundar su larga katana y arrojarla hacia el frente con toda su fuerza, con tal rectitud y precisión, que ésta terminó clavándose en la espalda del hombre arrodillado, por al menos unos veinte centímetros.  

A todos les tomó un momento darse cuenta de lo que había pasado, ¿“qué” y “cómo” había llegado esa espada allí? El “atravesado” no lo averiguaría, sólo trató de ponerse en pie torpemente, al tiempo que sus compañeros voltearon hacia la salida para descubrir que Kain ya se había abalanzado contra ellos. El tuerto llegó con una rápida carrera y aprovechó el impulso para saltar y asestar un golpe en el pecho del hombre a su izquierda con la suela de su bota, aprovechando ese impulso contra él para arrojarse a la derecha y recuperar su katana, misma que extrajo con un fluido movimiento con el que dibujó una media luna y rebanó el cuello del tercero de los hombres.

Había dos caídos… quedaba uno que había retrocedido debido a la patada, pero al encararlo, éste corrió despavorido de allí. Kain consideró perseguirlo, mas tal vez esto le sirviese de escarmiento y como señal para otros; después de todo, él no temía a las represalias... al contrario.


Off rol:
No tengo nada planeado para este rol porque me surgió de la cabeza así sin más, así que no sé cómo o en qué papel podría entrar el otro personaje, pero si a alguien le agrada me gustaría recibir algunas propuestas (no quiero decir que una opción, sólo una opción, es que el otro personaje sea la persona que me encuentro en el post, cofcof).
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Re: Hallazgos inusuales [Libre]

Mensaje por Milles el Lun Ene 27, 2014 9:12 pm

Todo había empezado hacia unas horas o para ser más exactos, días. Milles estaba en la iglesia, siguiendo su farsa cuando una cara conocida apareció. Era un visitante asiduo, que a menudo tenia largas y tendidas charlas con el sacerdote. Fuese dentro del confesionario o fuera de él. Pero había algo diferente en él, podía sentirlo más hostil y agresivo que de costumbre. Hablaron por un largo rato, cuando la iglesia pareció vaciarse y sentados cerca del atrio de la iglesia. El sujeto le confesó que era gay. Milles se limito a sonreír, como parte de su tic nervioso,  le dijo que lo había supuesto a base de sus confesiones y le dijo que por eso Dios no lo iba a amar menos. A lo que el hombre respondió, “pero si hago esto si” y rodeo la cadera del sorprendido moreno robándole un beso.
 
El sacerdote falso se defendió tan bien como sabia, empujando al hombre y poniendo la boca de la pistola contra el estomago contrario. Ordenándole que el soltara, de lo contrario iba a descargar todas las municiones de su arma contra él. El hombre sorprendido le soltó y salió del lugar, sin que Milles dejara ni un minuto de apuntarle con él arma.
 
Los días siguientes fueron terribles. El hombre aprecia constantemente dándole flores, cigarrillos y licores costosos y fuertes cantidades de dinero para que lo perdonara. Cuando Milles consideraba perdonarlo, sobre todo por el dinero, con la condición de que no volviera a tocarlo y se olvidara definitivamente de él; el tipo hacia algo sospechoso como intentar abrazarlo o tocarlo con intenciones sexuales. Cansado de este tira y jala, Milles le grito que no quería volver a verlo y que si volvía le volaría al tapa de los sesos. Pero el hombre era mucho más insistente.
 
Regresaba a su departamento, después de un día largo, cuando en las escaleras del edificio tres sujetos armados lo interceptados. Eran demasiados para que pudiera hacer algo contra ellos. Uno de ellos se acerco a Milles, removiendo el cuello del pesado abrigo para dejar al descubierto el collarín blanco de sacerdote. Hubiese aprovechado la distancia para sacar su pistola y encañonarlo, pero el hombre era hábil y le tomo de la muñeca. Le empotro contra la pared y le quito el arma. En Aquella posición tomo el mentón de moreno, analizándolo y luego le acaricio la cara. Poniendo especial atención en los delgados labios del sacerdote. Habían sido contratados para secuestrar y darle al cliente al sacerdote, pero simplemente había cambiado de opinión. El sacerdote era guapo, oponía resistencia y le daba morbo violar a un hombre de Dios. Al menos eso había dicho en voz alta a sus hombres. Milles tembló sin poder evitarlo. En ningún momento en su cabeza, y en todos sus años en el mundo criminal, se le ocurrió que algo tan disparatado e infortunado pudiera pasar.
Fue amarrado, amordazado y metido en una cajuela. En el camino a su destino final, no pudo evitar sentir que se moría. ¿Quién demonios podía fantasear con un sacerdote? ¿No se suponía que eran estos los que violaban a niños? ¿Era el karma que lo castigaba? Desesperado y al borde de las lágrimas, que cada vez le costaba más y más contener, suplicando en silencio por un milagro. El solo pensar lo que le harían le llenaba de asco y un odio tan grande que no podía salir más que en forma de lagrimas de la más pura desesperación. Ahora se arrepentía de no haberle hecho caso a ese hombre que el acosaba en la iglesia, ¿Qué era darle un beso en la mejilla o abrazarlo tanto como ansiaba? Si con eso podía ahorrarse ser violado, y probablemente asesinado, por aquellas bestias. Después de este arrepentimiento siguieron muchos otros, incluso se preguntaba por qué no lo había muerto meses atrás e incluso imploro a los cielos que aquellos brutos chocaran y que el muriera al instante.
Pero por supuesto ningún milagro ocurrió, el vehículo llego salvo y salvo a su destino. Cuando abrieron la cajuela, el líder de aquella banda se relamió los labios y tenía cara de haber sufrido una erección con tan solo ver la penosa figura de Milles. Lo que siguió fue terrible. Le cargaban a una de aquellos edificios, mientras entre broma y broma decían todo lo que le harían. Las posiciones que probarían con él, el orden en que lo montarían e incluso se pelearon por ver quién podría obligar primero al sacerdote a darle una mamada. Otro sugirió que sería divertido grabarlo y mandar el video al sujeto que lo había contratado junto con el cuerpo maltrecho del sacerdote.
Le tiraron en el suelo mientras ellos se “preparaban”. Milles comenzó a llorar desesperado como se acercaba el momento, incluso intento gritar cuando uno de ellos ya estaba sobre él. Y entonces ocurrió, alguien entro al lugar y grito “bastardos”. Los ojos purpuras buscaron la figura de quien a todas luces era su salvador. Las lágrimas cesaron de fluir y sus ojos se clavaron sobre aquella espada. El resto lo siguió con los ojos, se incorporo lo mejor que pudo y miro fijamente a su salvador. Esperando en el fondo de su corazón que no hubiese sido salvado apra sufrir un destino mucho peor.


Spoiler:
Me gusto el tema. No tengo nada en mente, pero se oia interesante. Al principio queria entrar de otra forma, no queria ser la victima, pero creo que la historia fluyen mejor si mi personaje es a quien iban a violar
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Re: Hallazgos inusuales [Libre]

Mensaje por Kain Strohkirch el Vie Ene 31, 2014 5:04 pm

Observó la salida mientras escuchaba los pasos del sujeto alejarse, hasta que estos simplemente dejaron de oírse en la distancia, y fue cuando Kain finalmente volvió a enfundar su arma, para girarse en dirección de “la víctima” a quien en principio no había identificado. Aquel era un hombre de apariencia joven, piel clara y cabello recortado muy pulcramente, que le dio la impresión de tratarse de alguien con un estilo de vida decente, y de hecho, algo más que eso…

¿Estás bien? ―fue la primera frase que le dirigiera, acortando la distancia con unos cuantos pasos para ofrecerle la mano y ayudarle a levantarse.

Echó un vistazo alrededor, en torno a los cuerpos que escurrían profusos charcos de sangre, la cual, la tierra iba aglutinando y absorbiendo hasta formar espesas masas con el plasma. Por ahí también se hallaban latas de cerveza a medio beber, que dejaron los violadores, acomodadas como si nada junto a un par de dagas y una pistola más allá. Junto al fuego reposaba una chaqueta aventada y al parecer nada más. Las cosas parecían en calma, así que finalmente puso mayor atención en el otro y las ropas de éste no le parecieron inusuales en ningún sentido, al menos hasta que el tono blanco en torno a su cuello capturó su atención e hizo volar sus dudas.

Ese… ¿es un disfraz? ―le señaló al cuello con un brevísimo movimiento de la mano y le miró de lado. No podía creer en primer instancia que se tratara de un sacerdote real, ya que él se los imaginaba todo el tiempo en las iglesias y alejados de los problemas―. ¿De verdad eres un padre? ―soltó un silbido y negó de lado a lado con la cabeza. Se acercó al primero que había asesinado al clavarle la espada en la espalda, y con la punta del pie picó sus costillas, haciendo girar un poco su inerte cuerpo―. Estos tipos sí que eran pervertidos ―entonces se puso en cuclillas junto al cadáver y con absoluta confianza comenzó a hurgar en los bolsillos de éste, extrayendo los objetos que llevaba, tal como un encendedor zippo con el estampado de un tigre por cada lado, una cajetilla de cigarros, y otras bagatelas que simplemente arrojó al suelo mientras que guardaba para sí las cosas útiles―. Espero que el pecado de robar me sea perdonado por haberle salvado la vida, padrecito ―le mencionó con tono mordaz para luego reírse por lo bajo―. Puede quedarse con las cosas que traiga el otro ―volteó a ver al sacerdote con una sonrisa torcida y con una indicación del mentón le señaló al otro muerto―. Uno de estos debe tener la llave del auto de allá afuera, o si no, ya hubiéramos escuchado el motor cuando el otro tipejo se escapó.

Siguió palpando el cuerpo mientras buscaba, cuando al ver que éste había quedado con la cremallera abierta, se le ocurrió tirar más de su sucio pantalón, para dejarlo a la mitad de sus muslos y exhibir la robusta desnudes de su pelvis.

Será muy vergonzoso cuando alguien lo encuentre. Lo tendrá merecido ―se puso de pie con una mueca divertida y se dirigió al castaño―. ¿Encontró las llaves? ―le hablaba con cierto respeto a pesar de todo―. Se puede llevar el auto para regresar a la ciudad, porque como ve, parece que hay muchos guarros que no tienen respetos por los hábitos.
 
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Re: Hallazgos inusuales [Libre]

Mensaje por Milles el Sáb Feb 01, 2014 9:23 am

 Sí, muchas gracias por salvarme- dijo, tomando su mano para levantarse. Procurando limpiarse a la brevedad las lagrimas. Se sentía sumamente avergonzado de haber llorado  y un tanto más de no haber sido capaz de liberarse o evadirse de esa situación por su cuenta. Se quedo ahí, respirando lentamente y tratando de contenerse. Quería tomar la espada su salvador y castrarlos a todos, tomar una pistola y correr detrás del tipo que se había escapado.  Apretó los puños con fuerza y sin poder contenerse pateo con odio la cabeza del más cercano. Y lo hubiese hecho más veces de no ser porque su salvador le hablo.


-¿Por qué usaría un disfraz?- respondió molesto, visiblemente alterado. Estaba en su derecho, por poco unos tipos lo violaban y todo porque les dio morbo sus vestimentas. Aunque si era un disfraz , como suponía, se vestia así porque estaba suplantando al sacerdote. Era cuestion de vida o muerte, ¿Quién pensaría que un hombre perseguido por la mafia inglesa se hacía pasar por sacerdote en Alemania?

- ¿y que si lo soy?- dijo seguro y serio, sin titubuear -¿Eso cambia en algo las cosas?-. Suspiro y se abrazo a si mismo, buscando un poco de protección y calor aunque fuera de sus propios brazos. Miro de reojo como el sujeto examinaba a los cadáveres, algo que dictaba el sentido comun, sinceramente Milles quería hacer lo mismo.  Pero se contuvo, eso afectaría su imagen. Pero bajo las burlas del hombre se dio el lujo de seguir sus inmundos deseos, pero fingir que no le agradaba lo que hacia antes mostro una mueca de desagrado. Con manos agiles examino al otro cadáver. Extrajo con facilidad las cosas de valor, con la habilidad del ladroncillo que en otro tiempo fue. su botin fue un reloj de muñeca Citizen, una pistola de bolsillo posiblemente de fabricación rusa, la cartera con identificaciones, un teléfono y las llaves del auto. Pero no su arma, seguramente la pistola estaba en otro cadaver o en el tipo que escapo. Como fuera, se metió todos los artículos de interes a hurtadillas en el saco cuando el otro no le veía.

- Aquí están- le tendió las llaves al albino -. ¿Qué?- dijo sorprendido. Tenía la idea de que quería las llaves porque quizás esos matones habían cometido la idiotez de robarle algo, o quizas una venganza personal. Pero habia algo que no cascaba en sus teorias, ¿si iba a castigarlos porque dejo ir al otro? Facilmente hubiera podido alcanzarlo y matarlo. Miro fijamente al hombre, estaba seguro de que no era un habitante de Waste ground, es más por su habilidad con la espada podria ser un Blade-. ¿no quieres nada del auto?- Le miro a los ojos, como si tratara de leerle y entonces comprendio algo-. Oye, tu....- tartamudeo sin querer, mirandolo sorprendido- No venias a ejecutarlos ni  a robarte el auto. Es posible que....¿Los mataste para salvarme?

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