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This is my last Resort. [priv. Konrad]

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This is my last Resort. [priv. Konrad]

Mensaje por Owen Connor el Dom Dic 29, 2013 1:31 pm

En un día tranquilo en el que Owen no esperaba que fuera a pasar nada inesperado recibió una llamada. La cogió tras mirar extrañado el número desconocido que salía en la pantalla, pero se llevó una buena alegría al escuchar una voz conocida. Se trataba de un viejo colega. En una ciudad en la que pasó un tiempo habían estado tocando juntos. Él escribía las canciones y tocaba la batería, Owen cantaba y tocaba la guitarra y un tercer amigo estaba al bajo. Las canciones no acababan de ser del agrado de Owen, por la letra, no por la música; pero se lo pasaban genial juntos. Lamentó muchísimo cuando esos dos amigos se fueron a otra ciudad. Owen estubo a punto de seguirles, pero su corazón y un posible contrato de trabajo le llevaron a otro lugar. Al principio se mandaron algún mensaje por el móvil pero repentinamente perdieron el contacto. Su amigo, Dani, le confesó que no dejó de mensajear por gusto, sino que le robaron el móvil, y no tenía ningún otro modo de volver a conseguir el teléfono de Owen.

- Y cómo lo has conseguido ahora?.-
- Pues me encontré a una chica en un bar que resultó ser una de nuestras fans. Me dijo que tú le diste su teléfono una vez aunque luego rechazabas su citas.-
- Bueno.. es que cuando me llamaba no sonaban a citas. Sonaban solo a "quedemos y follemos".-
- hahahaha Si! Son las mejores llamadas. Y no ibas?-
- No, ya sabes que a mi esos rollos no me van mucho.- Se encogió de hombros como si el otro pudiera verle. - Oye! Y que hay de Clarck?.-
Hubo un largo silencio al otro lado del auricular. Clark era el amigo que tocaba el bajo. A Owen le parecía un tipo genial, le tenía verdadero aprecio aunque en un sentido amistoso aunque solían tontear. La última noche que estuvieron juntos se acostaron. Como una despedida íntima. Fue increíble y Owen se preguntó por qué no lo habrían hecho antes. Podrían haber sido amantes, disfrutar por las noches y tener la misma buena amistad por el día. Pero no surgió. Owen lamentó más su pérdida que la de Dani, se podría decir.. que se quedó un poco pillado de ese chaval. Aunque enseguida retomó su vida. Owen aún no sabía que era enamorarse de alguien con pasión y sin medida.
- Perdona, pabamos un túnel y no me ibas a oír. ¿Clarck? Pues... nos separamos, por algunas razones. Te daré más detalles cuando te vea.-
- A tranqui. Oye y cuando podríamos vernos? ¿Por donde andas ahora?.-
- Pues ahora mismo estoy en bus trayecto Steinburg. Tengo unos asuntos por ahí.- Tema de drogas. Pero eso no iba a decírselo a su querido colega, y el inocente de Owen jamás lo sospecharía.
- No jodas!! Yo estoy ahora en Steinburg!.-
- En serio?.- El tono sonó más preocupado que sorprendido. - hehe.. vaya. No te va esa ciudad. Cómo has acabado ahí?.-
- Bueno ya sabes. Casualidad. Nunca se cual va a ser mi próxima parada.-
- Oye! Pues había pensado dar un concierto allí! Uno pequeño pero ya de paso que iba. Tengo un amigo que lleva un bar y me iba a dejar su mini-escenario un rato. ¿Te apuntas? Por los viejos tiempos.-
- Ni lo dudes!! Será brutal! Dame un toque cuando llegues y quedamos!.-

La charla siguió un rato. Poniéndose al día de las vidas de ambos, aunque Dani se mostraba bastante reservado en algunos aspectos.



Al mismo día siguiente quedaron. Charlaron, bebieron, y Dani le presentó al amigo que ahora tocaba el bajo. Un tipo muy reservado que practicamente no hablaba. Ensayaron algunas canciones pero todas eran del mismo repetorio de antaño. No había nada que practicar. Owen volvió a preguntar por Clarck pero Dani solo usó evasivas. El asunto ya empezaba a mosquearle. ¿Por qué no quería decirle? Tenía interés en saber de la vida de su amigo. Pero tampoco quería incomodar a su colega, por lo que le daba el voto de confianza de que la próxima vez se lo contariá.
En dos noches llegó el gran día y quedaron el bar. Era un local pequeño, con un ambiente un poco oscuro. Estaba lleno de humo y tenía un olor peculiar. La gente no parecía demasiado animada. Pero Owen estaba tan contento de tocar de nuevo como antes que no se percataba de esos aspectos superficiales. Tocaron algunos temas y finalmente llegó la última canción. El público no parecía muy interesado a excepción de una mesa y un par en la barra. Aún sin el ánimo del público Owen se lo estaba pasando en grande.

Dani le tocó el hombro.
- Hey tío, antes de empezar a tocar quiero decirte una cosa.-
- Si claro.- Fue hasta la batería. Su amigo le habló en un tono íntimo.
- Ahora vamos a tocar Last Resort. ¿Te acuerdas de esa canción?.-
Owen rió. - ¿Cómo no iba a acordarme? Era de tus favoritas. La compusiste cuando eras un adolescente y aún la tocas?.-
- Sí. Me dijiste que sonaba demasiado a berrinche adolescente. Pero a mi me gustaba tocarla porque me relajaba.-
- Sí. Y tu siempre me decías que no la cantaba con suficiente entusiasmo. Que tenía que buscar mi rabia dentro y sacarla.- Sonreía. ¿Cómo iba a hacer él eso? Sacar rabia dentro. No tenía... o eso pensaba.
- Ya bueno... pues ahora voy a darte un motivo para desahogarte. Clarck a muerto. Lo atropelló un tipo borracho una noche que salíamos de un concierto. Lo siento tío.-

La sonrisa de Owen fue borrándose despacio de su rostro. Al mismo ritmo a como iba asimilandolo. Clarck. ¿Muerto? Su cara se quedó blanca y los ojos muy abiertos. Tenía que ser una broma. Vamos Dani tío, dime que es un broma. Pero el otro solo se dedicaba a mirarle con seriedad. Le puso una mano en el hombro, sujetando aún una baqueta.
- Vamos a tocar tío. Desahogate. Echalo todo fuera en la letra. Siempre se te dio bien cantar con sentimiento.-

Con movimientos lentos se dirigió al micrófono. Le pareció un elemento extraño, alienígena, pero al tocarlo con una mano se sintió extrañamente reconfortado. Miró a la gente. ¿Qué coño estaba haciendo ahí? ¿Por qué le miraban esas personas? Quería largarse. Pero como un grande dijo: "The show must go on".

- Ahora vamos a tocar Last Resort.- No hubo aplausos. Inaló aire. Y cantó con fuerza al micrófono.

Spoiler:




letra:

Cut my life into pieces

This is my last resort

Suffocation

No breathing

Don't give a fuck if I cut my arm bleeding




This is my last resort




Cut my life into pieces

I've reached my last resort

Suffocation

No breathing

Don't give a fuck if I cut my arm bleeding

Do you even care if I die bleeding

Would it be wrong

Would it be right

If I took my life tonight

Chances are that I might

Mutilation out of sight

And I'm contemplating suicide




'Cause I'm losing my sight

Losing my mind

Wish somebody would tell me I'm fine

Losing my sight

Losing my mind

Wish somebody would tell me I'm fine




I never realized I was spread too thin

Till it was too late

And I was empty within

Hungry

Feeding on chaos

And living in sin

Downward spiral where do I begin

It all started when I lost my mother

No love for myself

And no love for another

Searching to find a love up on a higher level

Finding nothing but questions and devils




'Cause I'm losing my sight

Losing my mind

Wish somebody would tell me in fine

Losing my sight

Losing my mind

Wish somebody would tell me I'm fine

Nothing's alright

Nothing is fine

I'm running and I'm crying

I'm crying

I'm crying

I'm crying

I'm crying




I can't go on li-ving this way




Cut my life into pieces

This is my last resort

Suffocation

No breathing

Don't give a fuck if I cut my arm bleeding

Would it be wrong

Would it be right

If I took my life tonight

Chances are that I might

Mutilation out of sight

And I'm contemplating suicide




'Cause I'm losing my sight

Losing my mind

Wish somebody would tell me I'm fine

Losing my sight

Losing my mind

Wish somebody would tell me I'm fine

Nothing's alright

Nothing is fine

I'm running and I'm crying




I can't go on living this way

Can't go on

Living this way

Nothing's alright

Al acabar Owen se giró. Se quitó la guitarra y se la estampó a su colega. - Hey tío! has estado genia!! uff...- Con algo de fuerza extra.

Bajó hasta la barra sin mirar a nadie y se sentó en un taburete vacío.
- Un ron con hielo.- Pidió sin mirar al barman. No levanta la vista de la madera gastada de la barra.
Se pasó los dedos por los ojos, apretándose ligeramente en el puente de la nariz al final. En los versos de "i´m crying" habían estado a punto de saltársele las lágrimas. Rezaba porque la poca luz que había lo hubiera disimulado.

NOTA: la voz del cantante del video corresponde a la de Owen.





Owen Connor
Cantante
Cantante

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Re: This is my last Resort. [priv. Konrad]

Mensaje por Konrad Wagner el Mar Dic 31, 2013 6:07 pm

Algo ardía dentro de él, enajenado, incómodo, con la ansiedad salvaje que incita a la violencia, al descontrol. Konrad podía sentirlo, naciendo en sus entrañas tras esa última copa. Tras ese último bar. Tras ese último tipo.

La pelea había empezado como empiezan las peleas en las que intentas golpear a tu reflejo y no a un extraño. Sin motivos. Una sonrisa, una insinuación, un suave insulto, nuevas sonrisas, y finalmente un puño rompiéndole los labios. La sangre sabía bien cuando la habías buscado. A rencor y a venganza. A viejas jaulas rotas, ahora abiertas. A dolores a antiguas. A heridas mal cerradas.

Enzarzarse sin más contra ese otro, sin nombre, y romperle la cara y las costillas había sentado bien... también sus contraataques tiñendo de morado su pecho y su mirada. Cuando uno ansía pelea no quiere una victoria. Quiere la furia en bruto, el castigo, la culpa, la rabia. El desenfreno.

Rad se había sentido vivo con ese instinto, en crudo, que las rejas no habían domado en él, alimentando frustración con cada día sin sol. Sin esperanza. Ahora, el alcohol parecía reclamar toda aquella impotencia de repente. Como el uranio, inestable, de una cabeza nuclear. Deseando desatarse. Tal vez, estallar. Terminar.

La tormenta de golpes y sarcasmo no había durado suficiente, interrumpida por la intervención de aquellos "héroes" de alquiler, siempre trajeados, que decían ser "seguridad" y parecían tan sólo enterradores. Pero Konrad aún no estaba muerto. Y su pecho latía encabritado tratando de gritarlo, de escribirlo en el lienzo de la noche.

Así, había acabado en ese otro tugurio de las calles de Steinburg con el labio partido y aspecto de matón trasnochado, pero con un billete de aspecto apetitoso entre los dedos. El dinero, puta que todos saben codiciar, era capaz de abrir aún muchas puertas. Paradójico.

Avanzó hasta la barra y pidió un whisky doble, seco, con la voz tan ajada que apenas sonó a hombre. Como si todo en él fuera un fantasma herido y sofocado. Buscando el talismán de una venganza que nunca terminó... del todo.

Como tan sólo ocurre a veces, esa noche la música pareció acompañarle, y con el vaso frío ya entre sus propios dedos escuchó los primeros acordes de esa canción, herida y desgarrada. Como su propia boca y su sonrisa.

Se vio a si mismo repitiendo esas estrofas en su mente, como si ya las conociera. Como si en realidad las hubiera pensado, o sentido, tiempo atrás. Cuando aún era una víctima que había hecho de verdugo. Después, el rojo de la sangre tiñó también su cuello, y fue uno de los "malos". O al menos, Konrad se decía eso, envolviendo en más capas esa culpa insolente que nunca había dejado su memoria.

"Last Resort"... Ya no quedaban ases. Tan sólo labios rotos y miradas partidas. Tan sólo ese calor, artificial, aguardando en el vidrio, con el calor de una mirada ocre como los ojos de ese chico, ahora a su lado, ya sin micrófono. Pero igual de manchado y dolorido como las letras pronunciadas.

Konrad habló sin preámbulos y sin saludos. Como lo hacen los presos. De tú a tú. Como si no hubiera un mañana. O el mañana apestase. Como si el ser más joven o más viejo no llegara a importar, porque el futuro es tan sólo un invierno infinito. Y te sientes tan frío y tan cansado que ya no reconoces ni compartes. Tan sólo enuncias, sin esperar respuestas.

— La pérdida suena bien en tu voz, chico.

Konrad Wagner
Perro de la Organización V
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Re: This is my last Resort. [priv. Konrad]

Mensaje por Owen Connor el Miér Ene 01, 2014 10:59 pm

No se fijó en quien estaba sentado a su lado. En cualquier otro día habría sido el primero en saludar a cuantos estuvieran cerca suya, ávido de conversación y de historias nuevas. De amigos de una noche con los que pasar un buen rato conversando. Ya fuera hablando del tiempo, de la bebida o de lo dura que era la vida a veces. Pero no hoy. No esa noche.
No sabía ni por qué se había quedado en el bar. Por qué no se había simplemente largado del sitio. Correr un rato. Gritar en el parque desierto. Llegar a su apartamento y romper a llorar en cuanto cerrara la puerta, con la espalda apoyada en ella deslizándose despacio hasta acabar sentado en el suelo. Podría haber hecho eso. Ahogar las penas en su intimidad. Pero su apartamento se le antojaba demasiado distante y él necesitaba un consuelo rápido en esos momentos, al menos hasta que saliese del shock. Una copa. La primera desde hacía tiempo. No es que no le gustara el alcohol como bebida en sí. Había probado cosas y le habían gustado: el vodka negro, el mojito. Pero el día siguiente era siempre horrible. No le merecían la pena. Migrañas, vómitos, lagunas mentales. La perfecta resaca. No le merecía la pena. Pero daba igual. En su mente en esos momentos al menos no importaba nada. Un buen trago. Que le ardiera la garganta y le calentase por dentro. Le sentaría bien.

El barman puso el vaso frente a él y casi roza la mano del hombre de lo rápido que fue a cogerlo. Pero antes de que pudiera darle un trago el hombre junto a él le habló.

- Gracias.- Respuesta automática. Ni lo miro.

....

- Espera.. ¿qué?.- Le costó unos segundos procesar que le había dicho exactamente. Que las palabras oídas tomaran algún tipo de significado real en su cerebro. ¿Cómo podía saberlo? No podría haber oído la conversación. ¿o sí? Había sido en un tono demasiado bajo como para que nadie más que los interlocutores oyeran algo. Quizás después de la charla Owen había dicho algo en alto de forma incosciente, pero estaba casi seguro de que no había sido así. O quizás era un amigo de Dani y este le había dicho que iba a contarle la mala noticia a su cantante. Pero eso sonaba un poco a sin sentido.
Un momento... bien pensado, había muchos tipos de pérdidas. No tenía por qué saber nada en concreto. Quizás había interpretado alguna cosa de la letra. Es la magia de la música. Uno de los motivos por los que nos hacemos adictos a ella. Alguien compone una melodía, o una canción. El autor podía tener otro sentimiento totalmente diferente en su mente, pero al escucharla, el oyente podía interpretarla como quisiera. Colmándola de un significado acorde con sus sentimientos.
Owen suspiró tranquilo. Seguro que solo era eso.

- No la... la letra no la he compuesto yo. Todas estan compuestas por el batería.- Lo dijo con un tono apagado, casi con automatismo, como el jovencito que recita de memoria su lección. Ninguna sonrsia iluminaba su rostro. Dio un buen trago y frunció ligeramente los labios al apartar el vaso. Demasiado fuerte para su gusto.

Owen Connor
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Re: This is my last Resort. [priv. Konrad]

Mensaje por Konrad Wagner el Sáb Ene 04, 2014 8:21 pm

Observó más de cerca a aquel chaval, confuso, y pensó que era joven para saborear desde tan dentro el dolor destilado en la canción. Pero la vida era cruel, y Konrad ya lo había aprendido. Por las malas.

Bebió un trago de whisky y se mojó los labios, secos y partidos. El calor del alcohol fue más intenso que el escozor en sus heridas, y agradeció en silencio ese fulgor, breve y errático, recorriendo su pecho. Cuando te sientes frío, y a solas a pesar de la gente, el whisky siempre sabe a fiel consuelo.

Miró al chico a los ojos, con esa intensidad perdida de mirada que busca y que no encuentra, que no sabe aguantarse en los espejos. No sonrió. Incluso siendo un cínico, Rad respetaba ese aura de pasión, de sangre y hierro.

— No importa quién lo escriba. Importa quién lo siente. Y oí cómo lo sentías. Conozco bien la sensación y sé reconocerla, chico. Deberías ser más viejo, había mucho dolor.

Chocó su triste vaso con el vaso del joven, en un brindis oscuro y depresivo, que celebraba pérdidas, dolores conocidos. No sabía bien por qué, pero al oír esa voz, esos acordes, la ira encerrada en su interior se había vuelto pesar. Y no violencia.

Como si una guitarra pudiera desgarrarte y abrirte suavemente, nota a nota, hasta derramar rabia, licuada y pasajera. Como si el daño en otras voces, en otros ojos, consolara. Tal vez, Rad fuera sólo un sádico, saciado al contemplar a otros heridos. Tal vez, sólo estuviera roto, y ver a otros hombres marchitos lamiendo sus heridas le hiciera sentir vivo. Comprendido.

Un trago más. Nuevo silencio. Pero sus ojos negros no dejaron el rostro de aquel adolescente, recorriendo las formas y facciones. Buscando cicatrices. De esas que no "se ven", pero aún puedes notar con la mirada. Porque cambian. Porque hacen madurar la piel ajena y su expresión, manchándola de grises.

— Soy Rad. Me gusta como suenas.

No dijo más. No añadió "Es un placer". Huyó de las presentaciones y dijo simplemente aquello que pensaba. Fácil. Sin dudas. Sin titubeos. Cuando no esperas conocer el interior de otro decir sin más es cómodo. Sólo enuncias tus frases. Y escuchas, si contestan. Sin intriga, sin miedo. Sin tanta hipocresía.

Entre desconocidos, que pueden o no verse de nuevo. Que pueden o no reconocerse una vez más. En un momento único. Que no buscas atar a tu memoria. Ni repetir, más tarde. Como gotas de lluvia, en una ciudad triste y lluviosa.


Konrad Wagner
Perro de la Organización V
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Re: This is my last Resort. [priv. Konrad]

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