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Cuestión de vida o muerte [Libre]

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Cuestión de vida o muerte [Libre]

Mensaje por Christian Andreyevich el Jue Dic 26, 2013 2:53 am

Alimento para gatos, una camita más grande para uno de ellos, y un par de juguetes y dulces. Uhm… ¿Acaso se estaba olvidando de algo? Quería creer que no, pero aún así… prevalecía aquella sensación de olvido. Cómo detestaba aquella estúpida sensación, pues jamás ayudaba en nada tenerla ¿O si?. Pasarse pensando en lo que te has olvidado, pero sin poder recordar qué.  Uf, aquello debería ser una de las cosas más frustrantes sobre el planeta, y a pesar de estar exagerando un poco, sabía que era cierto.
 
¿Quién diría que cuidar a un par de gatos callejeros resultaría más difícil que organizar todo un golpe contra un grupo de narcos?... La verdad antes de aquellos tres glotones que tenía por mascotas jamás lo hubiera creído, pero así era.  Aquellos animalillos habían hecho de su pequeño y austero departamento su territorio, y ahora parecía él quien estaba en casa ajena como invitado. Pero tampoco se quejaba… era algo… reconfortante, sí…. Esa era la palabra. Se sentía reconfortado por sus presencias allí. Sus maullidos, aunque en principios molestos para su tranquilidad, ahora se habían convertido en una charla silenciosa entre los cuatro. Algo que le gustaba, realmente.
 
Era increíble cómo lograba llevarse tan bien con unos animales tan sólo unos días después de conocerlos, y no lograba cruzar palabra alguna con sus nuevos compañeros de trabajo. Ya habían pasado varias semanas, y apenas había intercambiado un par de saludos ceremoniosos. Aunque… sinceramente, no se sorprendía.  Había regañado a varios, y había enfrentado verbalmente a otros por su mal accionar en su puesto, cosa que suponía  un incremento en el odio de los demás hacia su persona. Pero bueno… ¿qué más podía hacer? No era bueno para socializar y eso no lo cambiaría nunca. Primero porque no pensaba cambiar su forma de ser por otros, y segundo, porque la cercanía con los demás no le atraía ni un poco. 
 
Uhm… ¡Cigarrillos! —musitó de repente, deteniendo su caminata tranquila por las calles aledañas a su departamento. Finalmente había recordado qué demonios era lo que debía comprar y le faltaba. ¿Cómo es que su mente había bloqueado aquel recuerdo? —Mente saboteadora… —gruñó por lo bajo, pensando que su memoria trabajaba de manera bastante extraña. Se suponía que sólo solía bloquear recuerdos malos…y sinceramente, dudaba que sus amados cigarrillos fueran un recuerdo malo –por mucho que su médico sí lo creyera-; no pensaba dejar de fumar, pero sus neuronas parecían aliarse para que así fuera.
 
Suspiró, y llevó su mano al interior de aquella abrigada chaqueta que llevaba, en busca de su cajetilla. Hacía frío… bastante, en realidad. Aunque no lo suficiente como para hacer temblar a un hombre de tierras heladas como él. La calle estaba un poco más transitada de lo normal, cosa normal si se consideraban las fechas.  Fechas que le hicieron pensar en sus padres. Quizás debería de llamarles y decirles que vinieran allí…  quizás, al menos, a pasar el año nuevo. Pero... no, mejor sería que no. Aquella ciudad había resultado mucho más peligrosa de lo que hubiera esperado.
En unos cuantos días, se había casi “empapado” de la información sobre aquel lugar, sobre aquellas mafias que ejercían su poder y casi regenteaban la mayoría de los negocios de aquel sitio. Algo que sin dudas le desagradó de sobremanera, y le hizo agradecer interiormente a su instinto por insistirle a quedarse allí. Ese lugar estaba hundido en mierda, y ni siquiera sus compañeros de las fuerzas de la ley estaban limpios.
Eso le repugnó sin dudas, y le hizo casi obsesionarse con saber más y más sobre todo lo acontecido en los últimos años, haciéndole notar la infinita cantidad de irregularidades que llenaban el historial de Steinburg…
 
Mucho trabajo… Mucha limpieza —farfulló completamente perdido en sus pensamientos, mientras acercaba su cajetilla casi vacía a sus labios, sacando uno del par de cigarros que quedaban en su interior. Suspiró. No quedaría de otra, debería volver a una de las tiendas de veinticuatro horas que había por allí, pues ya pasaban de las diez de la noche. Aquello le haría perder mucho más tiempo del que esperaba, pero prefería perder tiempo a pasar la noche en vela y sin tabaco.
 
Debía terminar de leer aquellos expedientes  para poder devolverlos al día siguiente para que nadie lo notase. Era mejor que nadie sospechara por qué rumbo iba su trabajo ahora, pues cuanto menos alertados, más fácil sería capturarlos con las manos en la masa. O por lo menos eso creía fervientemente.

Suspiró de nuevo, y entonces dio media vuelta sobre su lugar,  retomando aquel camino ya antes recorrido, en busca de un lugar donde poder conseguir más cigarrillos, y quizás unas cervezas. Era cuestión de vida o muerte. 

Christian Andreyevich
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Re: Cuestión de vida o muerte [Libre]

Mensaje por Kain Strohkirch el Jue Ene 30, 2014 8:18 pm

¿Cuánto tiempo había esperado de pie en aquella esquina, simulando ser un transeúnte próximo a cruzar la calle? Seguramente el suficiente tiempo como para que su fachada dejara de ser creíble, así que debía actuar rápido y regresar a su pequeño piso antes de que algo se complicara innecesariamente. El problema había sido que a pesar de la avanzada hora, la gente no dejaba de transitar por la calle, sin que pareciera afectarle el frío de la noche. Todos estaban mucho más atentos a los escaparates adornados y llenos de luces, que exhibían regalos de todos los tipos, desde joyería, o ropa, así como juguetes; cada cosa perfectamente ‘ad hoc’ con la fecha especial que se celebraba.

Kain vestía modesto pero muy decente, como para pasar por un ciudadano común, cubierto con una cálida chaqueta marrón de lana, pero con la cremallera de ésta subida a penas hasta la mitad, dejando ver una delgada camiseta negra de marca apócrifa. Sus pantalones eran igualmente unos sencillos vaqueros, en los que, por supuesto, esta vez no había sujetado su katana, puesto que llevar un arma por la calle no sería una buena carta de presentación ante nadie. El vapor de su interior se le escapaba con cada exhalación, como una señal de su presencia en ese sitio, pero su largo cabello liso le cubría un poco el rostro, como para no ser identificado al primer vistazo, ya que además era común que las personas le miraran fijamente al parche, a veces sin percatarse ellos mismos. Al menos la obscuridad de la noche ayudaba a disimular.  

Sacó la mano derecha del bolsillo y con la otra levantó un poco la manga, descubriendo el reloj de cuarzo con carátula cuadrada, éste sí de una costosa línea, que él no hubiera podido pagar de manera honrada… ¿pero quién lo sabría?

Las diez ―en realidad pasaban de las diez, mas se quiso ahorrar palabras al no contar los minutos―. Bien, hay que hacerlo ―susurró a la nada y se tapó la muñeca, para entonces girarse y caminar unos cuantos metros sobre la misma acera, hasta entrar muy confiadamente por la puerta de una tienda de veinticuatro horas, en donde se había conglomerado más gente de la usual―. Qué mal… debí hacer las compras antes ―se dijo a sí mismo, encubriendo su verdadera intención con un tono sarcástico.

Como un cliente más, recorrió los pasillos viendo con detenimiento diversos productos, con la típica actitud de quien se pregunta si debe comprar tal o cual. Llegó al corredor para mascotas y allí perdió algo de tiempo, hasta asegurarse de que ninguna mirada estuviera sobre él, aunque sin reparar mucho en los espejos curvos colocados en las esquinas, como método de vigilancia. Simplemente actuó rápido y tomó unos cuantos sobres de alimento húmedo para gato, de salmón, atún, estofado… los que fuesen, y tras meterlos en su chamarra por la abertura del cierre, retomó camino y dobló en la primera esquinita con algo de prisa, sin darse cuenta de que justamente allí se encontraba una persona, con la que terminó chocando el hombro con la fuerza suficiente como para ladearse.

Terrible error… aquel movimiento ocasionó que los sobres de alimento resbalaran de su ropa y cayeran al suelo, atrayendo la atención de otros compradores, quienes inmediatamente le dirigieron miradas juzgadoras e incrédulas.

Diablos…

Sin perder tiempo se agachó a tomar la mayor cantidad de sobres que pudieron capturar sus dedos, y con ellos en la mano echó a correr a la salida sin importarle si atropellaba a otros.

¡Oye!... ¡Ladrón! ―gritó el dependiente que estaba detrás del mostrador, quien para ese instante ya se estaba percatando de todo―. ¡Policía! ¡Llamen a la policía!    

Entonces, el panzón guardia que casi estaba dormido junto a la puerta de la trastienda, levantó la cabeza con sobresalto, e hizo como que corría detrás del hampón, mientras que ésta ya iba cruzando la salida.


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Re: Cuestión de vida o muerte [Libre]

Mensaje por Christian Andreyevich el Sáb Feb 01, 2014 6:33 am

No tardó demasiado en volver sus pasos hasta la tienda. Por lo general siempre la visitaba a esas horas de la noche, así que el dependiente de ésta ya le conocía hasta el punto de saber que era uno de esos clientes silenciosos que detestaba aquellas charlas por compromiso y sin sentido. Un leve movimiento de cabeza, servía como saludo entre ambos y todo estaba perfecto.
Christian no era una persona en extremo conversadora, y eso se notaba con sólo estar en su presencia. Su porte serio, frío, pero por sobretodo intimidante hablaban por él. Mucho más sus fríos ojos claros que no se apartaban de los demás. Le agradaba mirar a los ojos a las personas, pues siempre había creído aquello que decían que los ojos son las puertas del alma. Y si el alma que tenía enfrente era la de un mentiroso, quedaba por sentado que lo descubriría…
Pero lo malo era que el mundo estaba repleto de ese tipo de gente… y eso era algo que le desagradaba lo suficiente, como para cerrarse en sí mismo y prácticamente convertirse en esa especie de robot que era.  Aun cuando estaba rodeado de muchísima gente, como en ese momento en la tienda, no lograba siquiera una interacción “normal” con los que le rodeaban…. Mucho menos cuando algo llamo su atención lo suficiente como para que ignorara las miradillas indiscreta de dos mujeres jóvenes, que seguramente intentaban coquetear con él. Cosa que detestaba profundamente.
 
Sus ojos estaban ahora fijos en una “sospechosa” figura masculina que ingresó al local justo después de él. Era raro ver a un hombre así de “cauto” en pasar desapercibido. Lo siguió con cautela por unos momentos, en los que pudo divisar lo que había hecho.
 ¿Había realmente hurtado aquello? Miro al hombre desde su posición, extrañado por eso que hizo, pero no lo detuvo… le dejó hacer, sin embargo la torpeza ajena terminó en gritos , correteos que hicieron que el policía también actuara.

—Sin emitir sonido, no tardó demasiado en moverse e  interceptar al muchacho, antes de que pudiese dar dos pasos fuera de la tienda. La agilidad de Christian era envidiable, tanto que todos se preguntaban como es que lo hacía si ya era casi un treitañero.— ¡Quieto ahí! ¡Policía!— exclamo autoritario, desenfundando su pistola reglamentaria teniendo en su mira el cuerpo del menor. —Quédate quieto… te conviene no moverte, si no quieres que te dispare…. Porque no dudaré en hacerlo...

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Re: Cuestión de vida o muerte [Libre]

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