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Bajos Instintos {Priv. Evan}

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Bajos Instintos {Priv. Evan}

Mensaje por Invitado el Lun Dic 23, 2013 2:19 am

Una semana… Una semana había pasado  aún no tenía ni diez minutos para descansar. Tras muchas, o más bien excesivas horas de vuelo lo primero que había hecho era ir directo a la nueva sede de su empresa en Steinburg. Un gran edificio que competía directamente con el de la empresa NG, pero por supuesto, no llegando a tanto. Con los años de experiencia en el mercado financiero, Matthew había aprendido que no era cosa bueno pretender ser el mejor apenas te lanzabas al mundo. Quién sabía, quizás con el tiempo las empresas Chsirtensen necesiten de un socio… Aunque, siendo sinceros, no le agradaba para nada asociarse a una empresa dedicada al armamento… No cuando siempre había ayudado monetariamente a ONG’s que se dedicaban a la lucha contra las drogas y desarme de la sociedad.  Sería bastante hipócrita de su parte ¿verdad?
 
Claro que lo sería… Pero , sin dudas, no sería tampoco la única hipocresía en su vida. Aquella que estaba basada casi completamente de mentiras. Mentiras demasiado grandes como para poder deshacerlas así como así… Suspiró por lo bajo, como solía hacer siempre que pensaba en este tema, y apretó aquella copa que ahora descansaba entre sus dedos.
¿Qué demonios podía hacer ahora? Se suponía que su viaje a Alemania le ayudaría a decidirse… a planear sus movimientos de allí en adelante;  pero no se había atrevido a pararse siquiera a pensar en qué ocurriría si su esposa se enteraba lo que había ocurrido en Nueva York con… aquel muchacho. Se sonrojó ligeramente al recordarlo, y sintió como todos los vellos de su cuerpo se erizaban ante tan sólo ese recuerdo. Uno demasiado vívido para su gusto…
Aquello sólo había sido un desliz, él aún era un heterosexual muy fiel a su esposa… O eso era lo que siempre se decía para no sentirse como la basura sin valor que creía ser…  ¿Heterosexual? Sí, claro… Ni él mismo se creía sus propias mentiras ya… y eso era lo que más miedo le daba.
 
Habia aprendido por tantos años a ignorar aquellos instintos enfermizos, y ahora… ahora no podía olvidarse de las caricias de aquel chico sobre su piel…

Estoy mal… muy mal…—se repitió, golpeando con su vaso vacío la barra de aquel bar que había elegido para la última reunión del día.

Sus socios y clientes se habían retirado hacía más de dos horas, y sin embargo él seguía allí sentado en aquella solitaria barra. Por suerte para él, el anillo de oro que adornaba su dedo anular de la mano izquierda, ahuyentaba completamente a aquellas solteronas que en busca de un marido rico estaban. Sólo había que lidiar con las prostitutas de “vips”, que solían insistir. Por suerte, Matt había aprendido a deshacerse de ellas con delicadeza y educación… Aunque no sabía si podría hacerlo con alguna más, si ésta venía ahora… Se había sobrepasado un poco con la cantidad de copas que podía soportar, y eso no era bueno, pues no solía “controlar” sus impulsos ante eso… Y aquella lejana noche en América con aquel actor… era la prueba más fehaciente de eso.
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Re: Bajos Instintos {Priv. Evan}

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 28, 2013 9:36 am

- If you like it violent... We can play rough and tumble, fall into bed...
La sinuosa canción iba llenando el silencio solo ocupado por su voz y el rugido del motor. Sus dedos acariciaban el volante con el usual porte sexual que le caracterizaba, y esa sonrisa burlona adornaba sus labios carnosos. ¿Que porqué sonreía? Pues hah, porque él era el Rey.
Siempre era el Rey. El rey del volante, el rey del coche, el rey de la calle, de la ciudad, de las mentes. Ojos que se detenían sobre su persona, mentes que terminaba gobernando, tiranizando, manipulando a su antojo y diversión. ¿Acaso no era ése el poder de un magnate de las personalidades? ¿Acaso eso no le convertía en alguien jodidamente especial? Claro que sí. Sí y sí.


- ...And I won't wait so you can recover...
Era ya tarde, sí, pero no era el motivo de que estuviera allí luciendo su nuevo regalo, ése flamante Ferrari 458 Italia que la productora le había regalado por su cara bonita. Estaba contento, no cada día se ofrecían en pagarle con tan costoso regalo. El coche le gustaba, no estaba mal. Pero no era de sus favoritos, estaba más que claro.
El equipo de sonido era orgásmico, y el tipo que le miraba des el asiento del copiloto parecia opinar lo mismo... Aunque cuando le miró de reojo, el chico estaba con cara de que iba a eyacular en cualquier momento, a pesar de que ya habían follado hacía apenas media hora.
- Ah, veo que te gusta el equipo de sonido. -Dijo Evan con una sonrisa de medio lado, echándose el flequillo hacia atrás, haciendo que volviera a caer hacia delante de forma elegante y desordenada.

El chiquillo, que era un niño de unos 18 años, rubio y mono, se sobresaltó por el comentario, sacudiendo la cabeza levemente para deshacer la cara de bobo que tenía.
- Oh, sí... El equipo es... Tú eres... -Empezó a balbucear, enrojeciendo.- Osea... Tú... Tienes una voz bonita... También.
- ¿También? -Preguntó Evan, sin inmutarse por el halago.
- S-sí... Bueno, todo tú eres... Ya sabes... -Tartamudeó el rubio.
Evan dejó ir una suave risa por lo bajo, y le revolvió el pelo al muchacho sin darle mucha importancia a lo que decía. Por dentro, sin embargo, el herbía el orgullo y el ego, que crecían cómodamente ante las amplias salas de naricisismo de su mente.
- Bueno, ya casi llegamos. -Dijo el moreno, aparcando el coche delante del bar donde el menor le había dicho que le dejara. Al poner el freno de mano, miró al rubio, y le sonrió, saliendo del coche.

El menor estaba casi empalmado por vete a saber qué cosa, Evan lo notó y empujó al otro contra el coche cuando salió, besándole los labios de forma suave.
- ¿Volveré a verte...? -Preguntó el rubio, con el destello de amor a primera vista en los ojos.
- En tus sueños, tal vez. -Dijo Evan en voz suave. Se separó para dar punto final a ésa relación de una noche, lanzandole una mirada seductora al ajeno, que por la mañana tendría una historia que contar y poco más.

Se metió en el bar, estaba deseando beber tras esa noche, dando gracias que al rubio no le dejarían pasar porque ése bar era para mayores de 21. Le dio su chaqueta al tío del ropero y empezó a caminar hacia la barra, saludando a los habituales camareros, que le lanzaban miraditas poco profesionales. Se sentó en un taburete, al lado de un tipo que no reconoció, y sin mirarlo llamó la atención al camarero.
- Un vodka negro con Blue Tropic, con mucho hielo. -Le pidió.
En lo que tardó el ajeno en traerle la copa, Evan miró al tipo de al lado, curioseando... Y entonces se le escapó una suave risa. Le dio un codazo para que se girara y le mirara.
- Vaya, vaya, ¿Una ovejita ha perdido el rumbo? -Le preguntó.- Un poco lejos de donde la última vez, ¿No crees? -Esbozó una sonrisa de medio lado, sacando un cigarro y prendiéndolo.

Ah, la noche con ése rubio... Había sido particularmente memorable. De no ser porque era su política estricta no repetir folladas, no le hubiera importado darle una segunda noche de gemidos al mayor... Hmm, sí. Recordaba su madurez... Un tío adulto, un tío de verdad, como dios manda, gimiendo más y más... Ah, esos sí eran recuerdos que difícilmente se le irían de la mente.
- ¿Y bien, qué haces por aquí, rubio? - Quiso saber.
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