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Una noche... [privado]

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Una noche... [privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 07, 2013 2:25 pm

Con la cola de la risa abrió la puerta del bloque de pisos con la llave correspondiente y la abrió para cederle el paso a ese otro indivíduo que hoy revolvería las sábanas con él. Hacía tiempo -desde que había llegado a Steinburg- que August no llevaba a nadie a su sancta sanctorum apartamento con vistas a casi toda la ciudad. A pesar de haber heredado la fortuna de Amanda él era un chico humilde y, a veces, se avergonzaba de vivir entre tanto lujo. Al llegar al ascensor pulsó un botón cercano a los últimos pisos y se volteó a mirar al otro mientras las puertas se cerraban. Le sonreía, divertido y se pegó a él, besándole, anticipándose a lo que vendría.

Cuando la voz robotizada anunció el piso, casi se separó con desgana, tiró de la mano de Marcus y lo sacó del ascensor para ir un poco más relajado por el pasillo hasta su puerta.-Aquí es -enunció, mirándole para luego abrir la puerta y cederle, de nuevo el paso. Era un apartamento lujoso en cierta medida con una cocina - comedor y una gran cristalera que cubría toda la pared, dos habitaciones -de las que August solo usaba la de matrimonio, ya que la otra era para trastos propios- y dos baños, uno en el pasillo y otro en el mismo dormitorio de matrimonio. Cerró la puerta tras él y encendió las luces del mismo iluminando con luz tranquila el pasillo y la cocina comedor. -Si quieres luego te lo enseño -le susurró mirándole- pero... ¿qué tal si ahora... -estaba divertido- te enseño el cuarto donde duermo? -le preguntó tirando de él hacía ahí, llegando, y echándose en la cama.

Invitando, incitando, riendo, jocoso. Lo primero de lo que se deshizo, una vez sentado en el mullido colchón, fue la bufanda que lanzó lejos para luego deshacerse de los primeros botones de su abrigo, insinuador para luego levantarse y acercarse a él y volver a besarle. Abrazarle, manosearle por encima de la ropa, adivinando las intenciones del otro -o suponiéndolas- mientras le guiaba despacio hacía la cama. Anhelaba tanto sentir otro cuerpo sobre el suyo, que fuera rudo, que le dominara... Cerró fuerte sus ojos pero el pequeño grado de alcohol que arrastraba le impidió terminar de sucumbir al recuerdo, lo que agradeció mental y anímicamente.-Marcus... -susurró contra los labios del otro, mucho más alto que él- ... se tú, por favor -le pidió. No sabía cómo era el otro realmente pero era una petición que tenía encajonada en la mente. Necesitaba que alguien fuera rudo con él, lo necesitaba tanto o más que el respirar.
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Re: Una noche... [privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 07, 2013 3:18 pm

Su segunda noche en Steinburg y ya no había podido controlar su lado animal… Ese que le arrastraba a hacer todo aquello que, seguramente, nadie que le conociera como el respetado psiquiatra Marcus Christensen, creerían que haría.  Ese lado oscuro, pecaminoso de sí, que le llevaba a liarse con desconocidos, a entregarse a noches de intensa lujuria y pasión… No podía evitarlo, para él aquello era como una droga. Una igual de dulce, igual de adictiva que otras…. Igual de deliciosas. Sentir otro cuerpo pegado al suyo, fundiéndose con el suyo hasta ser completamente uno, era exquisito… Aunque sólo durase un efímero y casi ilusorio momento. Era perfecto para él, y eso era lo único que interesaba.
 
Y por eso había llegado a aquel bar perdido de la ciudad. Se había mezclado entre aquellos otros cuerpos helados por el frío nocturno, ahora buscaban un poco de calor…. Un poco de compañía. Sus ojos se habían paseado por muchos rostros, sus labios habían hablado con muchos otros,  pero había sido uno en particular el que esa noche había llamado su atención… y era justamente ese que ahora tenía allí frente así, al alcance de sus labios hambrientos  y apasionados.
 
Deslizó su lengua por aquella boca carnosa y deliciosa, mientras sus manos se posaron en la estrecha cintura masculina de aquel moreno.  Rozando sus cuerpos de manera tentadora aún allí en aquel elevador donde de un momento podrían haber sido descubiertos. No le interesaba, o más bien aquello le excitaba aún más. Sonrió también al separarse, y sus ojos castaños siguieron los movimientos ajenos, mientras se mordía el labio inferior  manteniendo aquella mueca lujuriosa, y pecaminosa.
 
Luego, querido… Luego…. —respondió  simplemente, cuando le propuso mostrarle aquel departamento que el psiquiatra definió a simple vista como “lujoso”. —Esa propuesta me gusta más… —le regaló una sonrisa seductora, de esas que guardaba sólo para aquellos momentos de pasión, y le siguió hasta su cuarto al cual no le dio mayor importancia. Sus orbes sólo podían verlo a él… solo a él.
 
Se deshizo de su saco, y desprendió los restantes botones de su camisa de seda blanca. Esa noche no llevaba corbata y sus gafas habían quedado muy bien resguardadas en su auto deportivo negro.  Sus ojos resplandecieron como dos farolas cuando escuchó aquella voz pronunciar su nombre de esa manera que le incitaba a casi comérselo de un bocado. Sonrió de lado y bajó sus labios a la altura de los contrarios para lamerlos deliciosamente. —Seré lo que tú quieras que sea…. —pronunció como una promesa de pasión antes de atrapar su labio inferior y morderlo un poco, sin llegar a lastimarle…. No, no aún… No habría sangre aquella noche, solo sexo… rudo desesperado como lo necesitaban ambos.
Bajó su boca por el blanquecino cuello ajeno y lamió su yugular como si de un hambriento vampiro se tratara, marcando sus dientes sobre él cuando aquella necesidad de marcarlo nació en él. Sus manos viajaron por ese joven cuerpo, deshaciéndose de la estorbosa ropa que no tenía lugar allí.
Quiero verte completamente desnudo…. —le confesó y continuó su recorrido hasta si clavicula. Su diestra descendió aún más y empezó a desprender los pantalones ajenos con maestría. — Quiero divertirme mucho contigo…. Escucharte gritar…. Gemir de puro placer… —habló con un tono ronco, profundo. Completamente teñido de su excitación. 
 
 
Sus dientes atraparon uno de sus pezones cuando aquel exquisito pecho quedó completamente expuesto para él. Se acomodó entre sus piernas y le tomó de la cintura, obligándole a arquearse para él, para atraerle aún más y poder morder esos rozados botones con lujuria. Los succionó, buscando endurecerlos como poco a poco se endurecía su sexo ahora completamente atrapado en sus pantalones pero que pugnaba por ser liberado y poder perderse en el calor ajeno. — Uhm… sabes delicioso… August…. —le dijo mirándole apenas se separó de él, relamiéndose los labios goloso. 
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Re: Una noche... [privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 07, 2013 4:31 pm

Jadeó cuando el otro le atrapó el labio inferior con los dientes y apretó ligeramente. Sentía las manos del contrario pasarle con frenesí lanzando un nuevo jadeo al sentir como él le lamía la yugular, quedándose quietecito, para no molestarle, gritando cuando le mordió el cuello. Tenía las manos aferradas a la camisa de seda del contrario, aferrándose ahí con los puños, abrazándole, dejándose hacer pero... a la orden de desnudez completa...

Le soltó y se separó, algo ebrio, algo tocado, esa noche no era para remilgos y se desvistió rápido y torpe, deseando de nuevo el contacto con el otro. Sonrió cuando Marcus empezó a tratar de quitarle los pantalones con los labios sobre su clavícula. Divertido se separó y también se los quitó, ya complétamente desnudo de torso para arriba. Rápidamente el suelo fue regado por los pantalones pero, riéndose, tuvo que retroceder como pato para sentarse y deshacerse de los zapatos y los calcetines.

Se volvió a levantar y acercarse a él, con renovadas ganas de comérselo a besos mientras sus manos, ahora sí, culebreaban para -rápidamente- deshacerse de la ropa ajena mientras seguía el beso. Quería estar en igualdad de oportunidades pero ahí el otro agarró de la cintura y lo obligó a arquearse hacía atrás, dándole mayor acceso a su pecho, a su pezón... a sus primeras cicatrices que poblaban toda la zona de los pulmones y el corazón, el torax. Pero no se escondió, cerró con fuerza sus ojos y gritó cuando el otro le mordió el pezón y jugó con él. Extasiado sus manos subieron a los hombros de él, buscando todavía deshacerse de la ropa ajena, aquella que le incomodaba tanto.
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Re: Una noche... [privado]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 09, 2013 9:32 pm

Una depredadora sonrisa se esbozó en los labios del psiquiatra, al ver como el otro reaccionaba a cada uno de sus caricias y toques. Podía sentirlo vibrar bajo sus labios, y eso le hacía sentirse aún más excitado. Mucho más, cuando su deliciosa voz se dejó oír con esos gritos de placer de su parte.
Se alejó apenas para observarlo, tras haber probado aquellos pezones que ahora se encontraban rojos por sus succiones y mordidas, y sonrió de nuevo. Se veía ciertamente hermoso de esa manera…
 
Tu voz se oye muy bien… —le dijo relamiéndose los labios aún, acomodándose entre sus piernas cuando el otro terminó de desvestirse para él. Acarició sus muslos, sin dejar de observarle casi con fascinación. Le gustaba aquella piel blanquecina que contrastaba considerablemente con sus oscuras hebras.
 
Sus dedos se pasearon por su pierna, pasaron muy cerca de su sexo, más continuaron su camino ascendente hasta su pecho. Delineó aquellas cicatrices que se dibujaban sobre aquella piel hermosamente perfecta,  sin una pizca de asco…  Tan sólo en su mente el psiquiatra sintió curiosidad por ellas, pero su curiosidad allí se quedaría. Preguntar ese tipo de cosas, no era algo que le interesara en este momento. No quería usar sus labios para hablar ahora… No, claro que no. Sino que prefería usarlos para besar aquel cuerpo tembloroso debajo de sí. Pasó su lengua por las marcas de su cuerpo, dándole a entender que no le molestaban para nada. Después de todo , él también poseía cicatrices, en especial en su espalda… donde su primer amante adoraba golpearle y marcarle como si no fuera más que una cosa inanimada.
 
Suspiró  y se dejó desvestir, dejando que su camisa se deslizara por su cuerpo hasta caer al suelo, donde las ropas ajenas le esperaban ansiosamente. Sonrió de nuevo y le ayudó a deshacerse de su cinturón, desprendiendo apenas el primer botón de sus pantalones antes de retomar nuevamente la exploración de aquel cuerpo ajeno, a simple más joven y hermoso que el suyo.  —Abre las piernas…. —le pidió besando su abdomen, delineando con su lengua su ombligo.
 
Besó  sus muslos, mientras le separaba las piernas, y dibujó una maliciosa sonrisa. —¿Te gustaría que te bese aquí también? —preguntó, lamiendo tentativamente el sensible glande ajeno, succionándole apenas un tanto sólo para provocarle. —Dime lo que deseas que te haga…. Dime qué es lo que te gusta, precioso…
 
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Re: Una noche... [privado]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 11, 2013 12:02 pm

Para cuando el otro se separó, August estaba más que excitado y un jadeo quedaba atrapado entre su garganta y sus labios, la respiración ronca de quien se sabe separado de aquello tan placentero. Escuchó su voz pero no fue capaz de contestar de inmediato, no agradecer que al otro le gustase su tono de voz. Se sentía observado por el otro y, cuando sintió las manos en los muslos dío un respingo de placer, de anticipación por lo que iba a venir próximamente.

Sintió aquellos dedos que, curiosos, subían por su pierna hacía arriba y más arriba, hasta sus cicatrices y cerró los ojos viéndolas con el tacto ajeno. ¿Amanda se las había tocado alguna vez? No lo recordaba y se sorprendió que no le importara lo más mínimo. No al menos en ese momento en el que solo podía gemir de placer gracias a la lengua ajena, aquella incursora que ahora era la encargada de recorrerle todas y cada una de ellas.

Las manos de August se aferraban ahora a la espalda ajena después que se despojara de la camisa; pelearse con la cremallera y bajar los pantalones no fue nada difícil pero ante el imperativo del contrario las abrió sintiendo el cosquilleo que hacía estremecer su estómago ante los besos del contrario y, una pequeña, inocente y corta risa, inundó el silencio hasta ahora quebrado de jadeos. Eran las cosquillas que el otro provocaba mientras bajaba a sus muslos, allí, todavía con los ojos cerrados, sintió los besos pero... cuando fue ahí... todo se detuvo.

-Jo... -no pudo seguir, el gemido murió ronco en su boca y no pudo por más que gruñir de placer sofocado por todo. -Sométeme... por favor... -estaba ahogado en placer, no podía respirar, no podía jadear, ni gemir... solo sentir como su miembro crecía ante la corta -pero extenuante- conversación. -Me gusta rudo...- "y así olvidaré todos los malditos recuerdos, solo así los elimino" gruñó para sus adentros, aferrándose con fuerza al cabello del otro pues, en esos momentos, no tenía muy claro que pudiera seguir estando de pie por mucho tiempo más. Necesitaba sentarse y así fue como retrocedió hacía atrás, tras soltarle el cabello, y cayó sentado en la cama mirándole con lujuria mal disimulada.
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Re: Una noche... [privado]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 22, 2014 4:43 pm

Aquella sonrisa no se borraba de sus labios, y parecía completamente imposible que lo hiciera, pues la vista de aquel muchacho retorciéndose por el que él le provocaba era algo sumamente excitante… y divertido, cuando escuchó aquella risilla tentadora.
Ese chico parecía mucho más joven cuando se reía así, y a pesar de ser tachado como un pervertido, le gustó muchísimo más que así lo pareciera… Podía casi palpar su inocencia, esa que seguramente escondía tras la seguridad y cierta frialdad que había visto para con otros en aquel bar donde le conoció. Mentiría si dijera que no fue eso, precisamente, lo que más le atrajo de él… aquellas incógnitas y misterios ocultos detrás de esos ojos azules… Era fácil para él leer los comportamientos ajenos apenas con una mirada. Un maldito gaje del oficio que nunca podría quitarse,  y que en ocasiones le traía más de un dolor de cabeza… sólo esperaba que esta vez no fuese así, pues era descanso y distracción lo que había salido a buscar aquella noche… no más problemas en los qué abocarse…
Sin embargo, siendo como era Marcus, ese tipo de situaciones estaban más propensas a ocurrir  de lo que uno imaginaba… pero por el momento no, pues su atención estaba por completo en aquel cuerpo jadeante debajo de sí. Ese que suspiraba placenteramente ante cada uno de sus toques… de sus besos. Sonrió más ampliamente cuando le vio retorcerse así, y le regaló otra lamida tentadora, separando más y más sus piernas cuando estuvo acostado de nuevo. Le miró, mientras escuchaba atentamente sus palabras.

¿Rudo? —repitió notando aquella desesperación ajena que no sólo representaba su lujuria. Había más…. Mucho más detrás de esa mirada, y por culpa de su profesión y su personalidad quiso saberlo…. Lo sabría, aunque quizás con métodos poco ortodoxos como ese… ese que aplicó al engullir ese sexo por completo, llegando con su nariz al leve vello púbico ajeno. Succionó aquel miembro duro, y húmedo contra su paladar. Su lengua se movía serpenteante sobre aquella extensión, al tiempo que con su diestra comenzó a estrujar sus testículos procurándole más placer aún. Se separó, con un fuerte pero erótico jadeo y lamiéndole el glande para tomar las primera gotas de su presemen. Le miró fijamente . — ¿Qué tan rudo te gusta? —inquirió y dio un mordisco tentador en su glande, enviándole seguramente corrientes eléctricas de placer por todo el cuerpo. El bien sabía cuanto placer podía procurar el dolor si se sabía como hacerlo… y él sabía. Su vida como sumiso involuntario le había enseñado muchas cosas. Por lo que miró expectante al otro, esperando una respuesta, y separó poco después sus nalgas para rozar su entrada con sus dedos algo  húmedos por su propia saliva. Presionó tentador, más no le penetró aún… sólo lo tentó más, y saboreó su excitación. — Si te amarrara a la cama … ¿te gustaría? —pregunta y presiona un poco su falange contra ese trasero delicioso casi introduciéndolo esta vez, más sólo un instante, pues al momento volvió a salir. — Si te follara como si fuera un animal… ¿te gustaría?.... O rompiera tu culo con mi polla hasta hacerte sangrar ¿te parecería agradable?—sonrió malicioso — Debes ser más específico, querido… el  concepto de dolor y rudeza pueden variar para ti o para mí… —susurró inclinándose sobre él atrapando su boca mordiendo su labio inferior haciéndole sangrar sin remordimiento alguno. — No pidas cosas así… sin conocer al hombre que tienes enfrente, honey… podrías llevarte una desagradable sorpresa… —musitó ahora introduciendo todo su dedo en el interior ajeno comenzando a moverlo con rudeza en su interior mientras su otra mano se encargaba de masturbarle fuerte, rudo como lo había pedido el menor.
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Re: Una noche... [privado]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 12, 2014 11:45 am

Y el éxtasis llegó. No supo como pero llegó. Y dejó de pensar al ver el miembro engullido por el ajeno. Tenía que hablar, debía hacerlo pero... no podía razonar, no ahora que se moría de placer, revolviéndose en la cama, jadeando y gimiendo. El grito no tardó en llegar cuando el otro le mordió el glande. Tenía que contestar pero con ese cúmulo de sensaciones, de éxtasis que recorría todo su cuerpo -pues el otro no le daba tregua- le era imposible.

-Átame -jadeó sintiendo la intromisión de aquel dedo en su interior- fóllame -jadeaba de puro placer- como a un animal.-Cerró fuerte sus ojos.-Desfógate conmigo, hazlo rudo-sentía que pronto el placer inundaría su interior a tutti pleni y que el chorro de semen pronto se haría visible pero, por el momento, resistía. Tomó aire, mientras se llevaba las manos a las gafas y se las quitaba quedando a merced del otro pues poco vería. Arqueaba su cabeza, su cuerpo, subiendo al más allá, al punto del éxtasis pero se negaba a venirse, no todavía. Pero no duró mucho y se vino, quedando lacio en la cama mirándole con una sonrisa.

Se volvió a calzar las gafas y se sentó en la cama, tirando de una mano del otro para poder darle un beso en los labios, mientras llevaba la otra mano a masturbarle ahora él. Siempre que recibía a August le gustaba devolver el mismo placer así que en esas estaba, masturbándole con la mano y, para cuando terminó el beso arrodillarse y empezar a lamerle con la lengua, mirándole, tentándole. No iba a metérselo en la boca, no todavía. Primero le tentaría, vería hasta donde podía llegar con el otro.
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Re: Una noche... [privado]

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