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Perdóname, Padre [Privado con Milles]

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Perdóname, Padre [Privado con Milles]

Mensaje por Konrad Wagner el Sáb Nov 23, 2013 2:14 pm


Por mucho que retrases un momento sabes que a veces llega. Es parte de ti, de lo que eres, de lo que necesitas. Por éso estaba ahí... Días después de volver a ser libre. Sin ser libre del todo. Konrad había asumido que no sentiría nada hasta pedir perdón. Hasta volver a verlos.

Hasta... llegar a ser capaz de despedirse.

Aún así, había sido más duro de lo que había pensado. Y Rad, era ya pesimista por costumbre.

Al verse sólo en aquel cementerio frente a las tristes lápidas se sintió como un niño. Aquel adolescente. El que amaba a sus padres. El que perdió la vida, sin llegar a morir, y ahora les veía muertos.

Y tenía que asumirlo.

Hubiera deseado no poder sentir nada. Que el dolor de la cárcel borrara sus pasiones. Que le hiciera un tullido. Ya no poder sentir. Pero aún lo sentía todo. Y el frío del mármol entre sus dedos, llenos de cicatrices, no lograba igual al frío asediando sus entrañas.

Su madre. Su padre. Estaban muertos. Para siempre.

Y daba igual qué hiciera. Que le hubiera vengado. Que volviera a vengarse. Ellos no volverían.

Se negó a llorar como un niño perdido frente a las grises tumbas, alejando la imagen desvalida de ese John Doe cualquiera con guión de Oliver Twist... pero se sentía roto, abandonado. Y muy pequeño.

Pasaron horas en silencio, en aquel campo dónde la muerte crece como si fuera hierba. Verde. Desoladora y viva. Tan vacía y solitaria. Cuando sintió los pies dormidos y no sentía las manos, ateridas de frío, decidió que bastaba.

No pronunció palabras. Ninguna despedida. Estaba todo dicho. El discurso latía muy dentro de su pecho. Y ellos, en paz, fantasmas, deberían escucharlo. Siempre lo había creído. ¿Lo creía ahora también? ¿Aún podía creer en Dios? ¿En cielos y en infiernos?

Encaminó sus pasos hasta la vieja iglesia poblado de recuerdos y de esa pena inmensa, asalvajada, desollando su mente sin dramas o quejidos. Doliendo, mucho, a solas. Aún envuelto en silencio.

Acarició los bancos y fue hasta aquella fila dónde todos los suyos rezaban en domingo. Dónde aprendió a creer. A forjar su conciencia. Ahora, tan mancillada. Un suspiro profundo y desgarrado atravesó su boca, como un mudo quejido. Un arrepentimiento.

No se atrevió a sentarse sintiéndose tan sucio... Tan distinto. Y deambuló en la sala sintiéndose un extraño, un invasor, un musulmán. Un mero infiel, empañando su fe con sus creencias. Con la sangre de otros aún manchando sus manos. Su cabeza.

Ya se había resignado cuando vio la cabina. La caoba vieja, oscura, dónde se sentía libre. Dónde llorar a Dios y ser hombre de nuevo. Sin pecados. Sonrió, turbado, exasperado por su propio sarcasmo. ¿Era posible aquello? ¿Aún habría redención? Él era Barrabás.

Incrédulo, sin saber si acudía para matar su fe o acabar con la culpa, se puso de rodillas ante el confesionario. Respiró lentamente, muy cercano a la histeria, recordando esos pasos, palabras por decir, el ritual al completo.

Su aliento acelerado fue el único sonido que llegó a pronunciar. Con las manos unidas, la frente humilde y baja y los ojos cerrados. Pensando, solamente, sin enunciar palabras.

Dios... ¿Aún soy capaz de hablarte? ¿Aún me puedes oír?
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Re: Perdóname, Padre [Privado con Milles]

Mensaje por Milles el Lun Nov 25, 2013 1:22 am

Estaba dentro del confesionario con una libreta de cuero con una correa de color negro y pluma azul en mano. En la pequeña libreta estaban contenida todos los pecados y algunos “nombres” de las almas desconsoladas que se acercaban al confesionario en busca de expiación. No comprendía como podía existir gente tan ingenua para contar sus intimidades esperando que eso trajera mágicamente una solución a sus problemas, inconscientemente busco el medallón que le había salvado la vida, sus pecados estaban solo entre él y Dios. Nadie más.

 

Volvió al presente al oír unos pesados pasos aproximarse, no era un hombre experimentado en el oficio pero era lo suficiente perspicaz y observador para comprender que se acercaba un hombre muerto en vida. De vez en cuando los tenía, los que perdieron algo amado: podría ser el negocio forjado en toda una vida, el amor de su vida o un hijo. Las causas podrían ser distintas, pero conducían al mismo camino al fin y al cabo. Pero los pasos eran lentos, pesados, arrastraban los pies y no parecían tener un rumbo fijo.

 

Permaneció en el más absoluto de los mutismos esperando que el sujeto hablara, no era adecuados a forzarlos hablar en un momento tan intimo. Miro la libreta en sus manos y dirigió la vista hacia fuera del confesionario, esa delgada malla oscura que le separaba del hombre al otro lado. Al oírle suspirar de esa manera y preguntar de esa forma, cerró la libreta de forma sonora y guardo al pluma dentro. Si era un hombre con buenos sentimientos no dudaría en pensar que lo oyó fue una biblia cerrándose.

 

-Dios te  escucha y quiere escucharte, porque eres su hijo- toco otra vez el medallón de san Benito, recordando como de forma absurda se salvo de la muerte- Y como un buen padre, siempre busca dar consuelo y consejo- dijo seguro. Vamos, si alguien sabia de tristeza y pesar, ese era Milles. Y quías esa vez de verdad quería darle consuelo a ese hombre. Quizás porque entendía el sentimiento o porque de tanto fingirse sacerdote en un momento hallo empatía.
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Re: Perdóname, Padre [Privado con Milles]

Mensaje por Konrad Wagner el Miér Nov 27, 2013 12:49 pm

Rad seguía arrodillado cuando aquel ruido le hizo estremecerse. ¿Era una Biblia al ser cerrada? El peso de todos sus pecados pareció incrementarse al recordar al Dios de las primeras páginas. Ese ser poderoso e inclemente que era capaz de abrir en dos los mares y ahogar a los egipcios. ¿Quién era él sino un perdido más? Ya no era un israelita, no era "pueblo de Dios". Tan sólo un pecador ansiando arrepentirse.

Aún a oscuras, con párpados cerrados, carraspeó débilmente. Incómodo. Asustado. ¿Puedes temer a un Dios que nunca has conocido? Rad siempre creyó en él, pero hace cinco años le rezó y le rezó y nunca llegó a oírle. ¿Dios le había abandonado? ¿O nunca había existido?

La mención de ese cura, hablando de Dios padre, rompió su escepticismo. Tal vez ahora que Rad estaba solo, solo quedara Dios para darle consejos.

—  Me arrepiento de muchas cosas...

Permaneció en silencio durante unos segundos, luchando contra las voces del pasado y todo lo aprendido en aquel "ritual". Rad siempre había apreciado el poder confesarse. El perdón en los otros. Sentirse liberado.

—  Ha pasado demasiado tiempo... Ya no soy un buen hombre. No sé por dónde empezar.

Había olvidado aquellos formalismos. ¿Perdóneme, Padre? Rad ya no era capaz de pronunciarlo. Su único padre, el único al que llamaría de ese modo, estaba en una lápida en ese cementerio. Se negaba a nombrarle, a darle ese poder a un mero extraño. Sin importarle la sotana.

Incómodo, sintió su envergadura, arrodillada. El cuerpo diferente que era su "templo" ahora, apenas contenido en el cubículo. Dónde un ayer lejano sobró espacio. Ahora, su piel, su instinto y sus pecados eran los de un adulto. Arrepentido.
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Re: Perdóname, Padre [Privado con Milles]

Mensaje por Milles el Dom Dic 15, 2013 2:16 pm

El hombre divagaba y no comenzaba con el ritual, esa frase que marco su infancia y que no recordo hasta hace poco cuando empezo su gran estafa.

-Empieza de donde quieras, que soy hombre al igual que tu y no voy a juzgarte- dijo solemne y seguro, pero sonando lo suficiente empatico para crear confiasa. Pues aunque Rad no lo supiera el hombre al que hablaba era un pecador empedernido, un exclavo de las mentiras.

-E  hijo, se que ahora estas pasado por momentos dificiles, pero piensa que todo es parte del plan divino. Lo peor que puedes hacer es perder la fe. Asi como jacobo perdio a todos sus hijos, esposas, patrimonio y salud., para probar su fe y una vez demostrada le regreso el doble de lo perdido. Considera tambien tu que estos momentos de pena son una prueba mas y de ella saldra  algo bueno. Solo ten fe....- callo, porque ya no sabia que mas decir. Ademas el que debia confsarse era el otro.- Olvidemos por hoy el ritual y comienza cuando estes comodo que yo seguire aqui.
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Re: Perdóname, Padre [Privado con Milles]

Mensaje por Konrad Wagner el Lun Dic 23, 2013 8:53 pm

Arrodillado, Konrad escuchó las palabras de aquel hombre, tratando de escuchar a Dios. La fe siempre exigía mucha imaginación, esa chispa de ilusión abstracta que ahora, cambiado y cínico, era imposible de encontrar. Su boca, ladeada como siempre, expresó cada duda en forma de sonrisa. Muda esta vez, sin los ojos de ese sacerdote como único testigo. A solas, en esa incertidumbre dónde tú mismo te interrogas.

Estaba allí, arrodillado como un súbdito, como un simple peón, de forma voluntaria. ¿Añoraba la cárcel? ¿"Un poder superior" que exigía sumisión? ¿O era algo más? El perdón parecía tan lejano como el optimismo. Tan irreal y tan irreconciliable como el verdadero arrepentimiento. Era una de esas verdades a medias que enuncias aún consciente de mentir. ¿Qué diría entonces? ¿"Me arrepiento de mucho"? Su alma, manchada y oscura, acumulaba faltas viejas y recientes.

Estaba allí, a oscuras, viendo pasar su vida como una sucesión de fotogramas como quién espera la muerte. ¿Qué quería en realidad? ¿Esa paz silenciosa? ¿Un buen final? Pero ésto, volver a ser un transeúnte, un anónimo, un fantasma, era sólo el comienzo. El final era un desconocido. Lo único que sabía de antemano es que el mal continuaría a su lado. Nadie da nada gratis. La sucia libertad tendría su precio. ¿En sangre?

Rad fue consciente de no haber dicho nada. Sólo pensaba, silencioso y ceñudo, tratando de encontrar "esas palabras". El hombre que era ahora, pálido, corpulento, ya no era aquel adolescente que sabía enumerar tan facilmente los pequeños errores que deseaba "sanar".

Pensó en la cárcel. En sus primeras noches. En Broker, en los otros. En los gritos y heridas. El poso del recuerdo le resultaba amargo, denso. Le hacía cerrar los ojos. Había pasado años tratando de esquivarse en los espejos. De moldear otro hombre en ese mismo cuerpo. Alguien más fuerte, más cruel, más capaz. Un "yo superviviente". Y lo había conseguido.

Suspiró, harto de sí mismo, y quiso empañar sus palabras con humo, conteniéndose.

—  Todo empezó con una muerte. ¿Sabe? Pero entre todos mis pecados, tal vez haber apretado ese gatillo sea el que menos me pese.  
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Re: Perdóname, Padre [Privado con Milles]

Mensaje por Milles el Lun Ene 13, 2014 10:44 am

Las palabras de Konrad tuvieron para sorpresa del falso sacerdote una resonancia inusitada, no eran raros quien llegaba al confesionario a narrar un asesinato pero era pocos demostraban una falta de arrepentimiento como aquel hombre. Incluso, creía distinguir un poco de cinismo entre sus palabra. Clavo la vista en la malla y en la silueta de Konrad-. Lo que te pesa no fue la acción sino las consecuencias…- dijo seguro, dejando las palabras al aire para animarlo a continuar. Pero en el fondo sabia que debían haber sido las consecuencias misma del acto lo que más pesaba, èl era víctima de las consecuencias de un mal trabajo.

Se recargo contra el respaldo y se deslizo sobre esta hasta recostarse ligeramente en ella, mirando ahora el techo del confesionario. Mientras esperaba que siguiera la narración, admiraba las manchas negras y las líneas claras de la madera del confesionario, formulaba como piezas de un rompecabezas teorías sobre la razón detrás del asesinato y èl castigo del mismo. El castigo podría ser desde la muerte de un ser amado, hasta la prisión o la furia de una de las mafias. La causa podría ser mucha y tan diversos que prefirió concentrarse en las consecuencias del mismo asesinato. Debía ser que el juicio estuviera nublado por su experiencia personal, o mejor dicho todo en aquella ciudad estaba ligado a las organizaciones delictivas, pero de los labios del sacerdote salió en un apenas audible- Es culpa de la mafia….- las palabras estaban cargadas de odio, así como la mueca del moreno. Inconscientemente busco la medalla que salvara su vida y recordo que sus manos estaban manchadas de sangre. Sangre bendita, o eso creía por venir de un sacerdote, pero bendita al fin de cuentas. Sangre que al igual que Konrad era un pecado que poco pesaba en su consciencia, quizás por ello la declaración ajena había creado tanto impacto.
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Re: Perdóname, Padre [Privado con Milles]

Mensaje por Konrad Wagner el Lun Feb 03, 2014 1:31 pm

Rad meditó aquellas palabras, aún arrodillado. Algo dentro de él, en ese "nuevo hombre" forjado tras las rejas le hacía desear volver a estar de pie. Desafiar a Dios o al sacerdote por someterlo, así, tan fácilmente. Para Konrad, presentar batalla era como un decálogo, mucho más relevantes que aquellos mandamientos olvidados.

Pensó en ello un segundo. Consecuencias. ¿Le pesaban las consecuencias? Joder, sí. Pero no sólo el juicio y el encierro. No sólo la condena. Sus pecados comenzaban después, ya tras las rejas. Porque antes, Rad mató por amor. Ni siquiera lo hizo por venganza. La venganza se planea, se traza, se dibuja. Él sólo reaccionó, como lo hacen los perros y los niños cuando alguien hace daño a lo que aman. Dientes y yugulares.

Después, sus pecados nacían de otros pecados. Fuego en la sangre, en la cabeza, en las ideas. Incendios que desatan tragedias, impulsos que no sabes controlar. Que eliges permitir, consumido entre llamas.

Chasqueó la lengua y miró a través de la celosía, ansioso por descubrir quién le juzgaba, enmascarado. Todos los hombres tienen alma. ¿Sería la de ese hombre un alma digna? ¿Menos manchada que la suya?

Suspiró y deseó fumar, llenar de humo ese confesionario. Exhalar sus caladas al juez oculto que escuchaba, en silencio. Pero antes de añadir un alegato, Rad pudo oír aquel comentario, vertido desde un odio ajeno, culpando a la mafia de su destino, errado.

Y simplemente contestó, como un disparo. Pólvora que se prende, sin necesidad de gatillos.

— No. Puede que antes lo creyera. Pero ya no. La culpa es sólo mía. Siempre fue mía. Fui yo quién tomó una elección equivocada.
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Re: Perdóname, Padre [Privado con Milles]

Mensaje por Milles el Mar Feb 04, 2014 5:05 am

Las palabras de Konrad tuvieron una inusitada reverberación en la cabeza de Milles, quien en un momento pudo visualizar de forma breve la vida que tuvo y se percato que quizás, de haber abandonado los negocios turbios en el momento adecuado no hubiera sufrido tanto como lo hizo. Tendría a su dulce esposa, a  eliwood y los dos dedos del pie. Dio un fuerte suspiro y nuevamente los ojos del falso sacerdote saltaron de los pequeños detalles del confesionario hacia la silueta difuminada por la malla. Abrió los labios, deseando formar un alegato en contra de la mafia y verter el veneno que tenia dentro. Pero no lo hizo, tan rápido como abrió los labios, así los cerró. Apretando los dientes con fuerzas, sin rechinarlos. Se inclino lentamente hacia la figura de Rad y abrió la libreta de forma sonora,  tomando la pluma para que no cayera. No iba a escribir nada, al menos no en ese momento. Más que como un acto de simpatía, lo haría para analizar la información y posterior mente narrarla con propiedad. No deseaba vender los secretos del hombre, sino buscar soluciones. Porque en las palabas del confesado se reflejaban partes de su propia historia y sin embargo, estaba seguro, que no tenían un común denominador más allá de una desafortunada cadena de eventos provocados a raíz de la intervención de la mafia.

-¿Y cuál fue esa elección? – pregunto sin poder disimular su interés-. No fue el jalar el gatillo, como tu mismo lo dijiste, ¿Cuál fue el error que de "verdad" deseas remendar?-
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Re: Perdóname, Padre [Privado con Milles]

Mensaje por Konrad Wagner el Lun Mar 03, 2014 9:06 pm


El "error". Parecía una pregunta fácil. Directa. Sencilla. No lo era.

El "error" es sentir. Sentir tanto que olvidas que puedes elegir, no reaccionar. El "error" es el cambio. Es aceptar que ya no eres un hombre. Dejar de desear que la razón sea la guía de tus pasos. Aceptar que ahora mande tu estómago. Tu rabia. Tu entrepierna.

El "error" es la ira, la sed, la soledad. El error es olvidar que la vida es sagrada. Que las pieles son mágicas. Que los cuerpos fascinan. El error es que el tiempo devore. Que te tuerza los labios. Que mancille tu mente.

El error es violencia y es sexo. Decadencia continúa, en espirales. Un baile que no acaba y no tiene un compás, sólo más pasos, sólo ruido.

Ese hombre buscaba una respuesta. Y Konrad la tenía. La había encontrado hace ya tiempo, en una enfermería. Ahora hablaba con ella, dialogando, tratando de entender si las bestias pueden llegar a sentir culpa. Si hay amor en el hambre, en el fuego en la sangre.

— La elección fue cambiar, sacerdote. El error es no saber quién quiero ser. El error es no olvidar lo que un día fui. Y no soy.


Sin más, brotó su risa... Epifanía sarcástica que llueve en tus pupilas, tiñéndote los ojos. Verdades que derramas, como lágrimas.

— Sabe... El error es más simple. El error es contarle a un extraño que cree que entiende a Dios los secretos que guardo. El error es creer que usted, con sus palabras, me hará sentir mejor. Y una mierda. Sólo es una falacia. El hombre que soy hoy no se arrodilla. Y no cree en cruces de madera.


Y así, impulsivo, Konrad volvió a ser ese hombre que aprieta su gatillo sin pensárselo. Siempre directo y siempre a bocajarro. Roto, pero aún altivo.

Fiero, se levantó con brusquedad y buscó un cigarrillo. Las normas no son nada cuando no las respetas. Miró una última vez hacia el concesionario y sonrió, prendiendo su pitillo y escuchando el sonoro quejido metálico del zippo.

La primera calada no supo a penitencia. Tampoco supo mal. Supo a certeza. Y la siguieron pasos llenando los pasillos, una marcha nupcial oscura y sórdida. Su boda con la culpa, con la resignación. Con su propio pasado. Rad dejó aquella iglesia con la cabeza alta. Y con los ojos secos.

A veces el pecado es parte de uno mismo.



Spoiler:
Siento la reacción brusca, pero me ha parecido lo más coherente respecto al personaje. Doy el tema por cerrado. Saludos.
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Re: Perdóname, Padre [Privado con Milles]

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