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La noche siempre sabe... [Privado Zarek]

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La noche siempre sabe... [Privado Zarek]

Mensaje por Konrad Wagner el Miér Oct 30, 2013 3:37 pm

Hora tras hora hasta el anochecer. Pedazos de esa oscuridad que gotea, desde dentro, y va apagando el día. Se lleva la rutina y el trabajo, desata las corbatas y camina descalza, sintiendo cada escalofrío desde las yemas de los pies. Todos sentimos ese negro, que ruge. Nos envuelve despacio hasta cubrir no sólo nuestro cuerpo, sino esos pensamientos rectos que parecen torcerse una vez caído el sol.
De noche, ya no queremos ser perfectos. Cuando llega la noche todos tenemos alas.
Pero a veces, nuestros sueños son cuervos. Y también ellos traen malos presagios. A veces es mejor no dormir. No soñar. No pensar. A veces sólo quieres que te abrace el olvido. Y así, de noche, nos perdemos en espejos distintos. Que sólo reflejan evasión.
Konrad también huía en la noche. El negro en los perfiles de la ciudad se antojaba un cuchillo afilado, cortando el sol. Asesinando la cordura. ¿Quién eres cuando ya no eres nadie? ¿Es la ciudad la misma cuando tú eres distinto?
La libertad es sólo una quimera si se viste de ausencia. No es más que una interrogación que desafía. Y tú, una víctima, tratando de encontrar una respuesta a una pregunta que apenas puedes formular. ¿Quién soy? ¿Qué necesito? ¿Qué deseo?
Rad ya no sonreía. Ser cínico es difícil cuando asumes tu miedo. Porque era éso. Sólo éso. Ser libre aterra cuando no has sido más que un preso. Ser libre exige, ser libre culpa. Porque consiste en decidir y en actuar. Y todo acto tiene una consecuencia.
Había deambulado durante todo el día tratando de trazar un nuevo rumbo. ¿Qué hacer ahora? Había perdido el rastro de su hermano ya hacía meses, cuando no contestó a su última carta. La casa de sus padres no era un buen punto de partida, vacía y cerrada hablaba sólo de la muerte de sus dueños. Y estaba solo. Solo y libre en la ciudad prohibida. Aún joven. Aún errado. Con tantas equivocaciones por delante.
Vencido por la inercia decidió simplemente hacer lo que hacen otros. Tratar de disfrutar. Recuperar tiempo perdido. Sensaciones. Hacer estragos en su mente, perderse en sus sentidos. Caminar hasta el Bebop y sobornar al tipo de la entrada para lograr pasar ignorando su aspecto o su mirada. Un contraste de acero y apatía, mitad adolescente roto mitad adulto disfrazado. Tratando de ser otro, siendo él mismo.
La oscuridad, la luz artificial y aquella música se adentraron en él como un zumbido. Apenas horas antes sólo puro silencio y el tintineo metálico de los muelles ajados de su lecho. Sólo cuatro paredes, una hecha sólo de barrotes. Sólo su soledad. Y ahora, cientos de cuerpos apretados. El sudor y el alcohol empañando el ambiente. Acordes y sonidos como un eco robótico.
Se sintió mareado, asqueado, excitado. Todo al tiempo. Sus sentidos vivían tras años subyugados. Ya no sabía pensar. El ruido y el calor apagaban su mente. Tan sólo quería un trago. Dejar vagar sus ojos y saborear pecados. Él siempre fue culpable.
Despacio, torpemente, se abrió paso a empujones y miradas incrédulas hasta llegar al fondo, muy cerca de la barra, no demasiado lejos de la pista de baile. Ese rincón perdido en el que ser anónimo. Aunque la noche sabe dónde estás. Y quién eres. La noche siempre sabe.

”User”:
El tema ha quedado un poco “raro” pero igualmente espero que te guste. Abrazos.
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Re: La noche siempre sabe... [Privado Zarek]

Mensaje por Zarek el Vie Nov 01, 2013 1:57 am

La noche… nuevamente la noche, y con ella aquel frío insoportable que  se calaba hasta los huesos. ¿Y qué decir de su estómago que no se cansaba aún de exigir por alimento? … Ah, aquello de ser una buena persona ante todo estaba resultando más difícil de lo que esperaba… ¿Y cómo no? …Con comida en la mesa, cualquiera puede ser bueno… incluso malo ¡Lo que se le plazca!
 
Eso es lo que estaba aprendiendo de la manera más dura aquel rubio con rostro de ángel, e igual pensamientos… al menos en ocasiones. En ocasiones en las que todavía imaginaba que su suerte podía cambiar, que un alma caritativa terminaría por ayudarle a salir de esas calles tan frías, tan duras para un jovencito como él, que tan solo estaba en el mundo…
 
Suspiró por lo bajo, completamente derrotado ante aquella dura realidad que lo llevaba nuevamente a delinquir para sobrevivir. Que le llevaba, como tantas veces antes, a hacerse de lo ajeno para obtener algo propio… algo para nada material, tan sólo alimentos que le ayudaran a pasar aquella soledad en las cada vez más frías calles de Steinburg.
 
Los arrebatos en las tiendas cercanas habían quedado en el pasado… no quería nuevamente terminar corriendo por todos lados para que no le atrapasen. Unas cuantas golosinas no valían aquel riesgo… no porque despreciara aquellos alimentos, sino  más bien, porque sabía que aquello no llenaría su vacío y adolorido estómago.  ¿En dónde entonces? … Aquella sabia noche se lo diría…
No tuvo que buscar mucho, cuando la solución a su problemas se hizo presente ante sus cristalinos ojos: Una discoteca… Oh, si…Una discoteca. Sus claros ojos brillaron con picardía, propia del diablillo que podía ser cuando algo tramaba, y esa era una de esas ocasiones.  
“Las personas de estos lugares siempre tienen carteras llenas de billetes” se recordó a si mismo las palabras que su asqueroso padrastro repetía para sus hermanos mayores. Nunca pensó que ese repugnante ser le ayudaría ahora… Pues haciendo uso de todas sus “enseñanzas”, Zarek pudo acceder a aquel sitio sin pagar un solo centavo … Ahora tan sólo quedaba escabullirse en la multitud, cosa bastante fácil si se consideraba que muchos muchachos de allí estaban completamente ebrios o drogados, que ni siquiera se percataban de su presencia. Sonrió tenuemente ante eso, quizás tuviera más suerte de la que esperaba… quizás podría hacerse de unos cuantos billetes y podría irse de allí para conseguir algo delicioso que comer… Se le hacía agua la boca de sólo imaginarlo, e incluso podía sentir el rugido de su disconforme estómago, el cual gracias a dios quedó amortiguado por el alto volumen de la música.
 
Caminó entre aquellos danzantes cuerpos, a los cuales se acompasó por momentos, sonriendo de la manera ‘’inocente” mientras él deslizaba sus manos por aquellos bolsillos repletos de billetes de los cuales se apoderó en cuanto pudo.
Completamente satisfecho –en especial por no ser descubierto- “salió” de aquella multitud, y buscó refugio en uno de los tantos rincones oscuros de aquel lugar, aunque no esperó que alguien más hiciese lo mismo… Por lo que dio unos pasos hacia atrás, luego de chocar con un hombre allí… un hombre alto e intimidante-por lo menos en comparación suya, que a pesar de querer aparentar ser un tipo rudo, no podía hacerlo del todo.  Zarek se quedó por unos momentos estático, esperando que el tipo aquel no hubiese visto su gran “hazaña” al hurtar aquellas carteras que no había siquiera revisado aún, y agachó un  poco la cabeza, una pequeña reverencia a modo de saludo para aquel desconocido. No quería hablar… pues sabía que su alemán aún era pésimo, y realmente no quería terminar a los golpes con un desconocido, si éste decidía burlarse de él. Mucho menos con uno que parecía mucho más fuerte que él … aunque, por alguna razón aquel hombre no le daba miedo del todo… y eso le intrigó de sobremanera.
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Re: La noche siempre sabe... [Privado Zarek]

Mensaje por Konrad Wagner el Dom Nov 03, 2013 12:17 pm

Rad oteaba la barra tratando de decidir qué bebería primero... Entre rejas elegir es tan sólo un imposible. Consigues lo que puedes. Lo que puedes pagar. Lo que estás dispuesto a comprar con trozos de ti mismo.
Después, vives con lo que queda. Y el alcohol sabe amargo sin importar si es whisky o es ginebra. Quema igual, y te empuja al olvido en la misma medida. Los sabores son máscaras. La realidad, debajo, esconde el mismo rostro demacrado.
Una sombra refulgió brevemente en sus ojos dejando luego sólo negro acerado, metálico. La mirada de hierro que dejaba el recuerdo, desechado. Había pensado en la cerveza... que para él era benigna, de un modo incomprensible. Atado a su memoria. Las burbujas marchitas haciéndole cosquillas. La emoción y la paz, la risa de su padre al comentar una jugada. Los partidos de fútbol. Fotografías en blanco y negro de una vida que no viviría más.
No había llegado a decidirse cuando el choque de un cuerpo interrumpió su soledad, haciéndole reaccionar. Brusco, actuó por mera inercia encarando a aquel chico con la mandíbula apretada, los puños bien cerrados y la tensión haciendo mella en sus facciones y su cuerpo. Preparado y alerta. Violentamente en guardia y fiero.
Hasta que con sólo una mirada avergonzada y una inesperada reverencia el chico frente a él hizo añicos su pose y su agresividad, retomando una calma forzada. Observó bien su rostro. Su complexión. Su altura. Era muy joven. Tal vez, los mismos años que su hermano. Tal vez, la misma ropa holgada y amplia, negra. Tratando de ser duro siendo apenas un niño en un mundo de hombres.
Avergonzado, cuadró nuevamente su cuerpo incómodo ante el exceso en su reacción... como si fuera a delatarle. A decirle a aquel chico que él era un presidario. Un asesino. Un perdedor. A pesar del calor cerró bien su chaqueta, tratando de ocultar el tatuaje en su cuello. Y después, a modo de disculpa sin saber cómo o tener un porqué, Rad sonrió. Una sonrisa extraña entre sus labios. ¿Sincera? ¿Torpe? Desarmada. Su voz se abrió camino acompañándo a la sonrisa, con un tono suave a pesar de su timbre profundo y desgarrado.
— ¿También te escondes? Mucha luz, mucha gente. Y música muy alta. Aún debo acostumbrarme.
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Re: La noche siempre sabe... [Privado Zarek]

Mensaje por Zarek el Sáb Nov 16, 2013 3:53 am

A veces, juraría que tenía demasiada mala suerte… y , para ser sinceros, seguramente no se equivocaba. Aquella bellísima dama que todos ansiaban tocara sus puertas, no era demasiado amiga de aquel desafortunado polaco de ojos color cielo, y al parecer, nunca lo sería. Después de todo, desde su nacimiento nada había salido bien… Su vida nunca había sido bendecida, ni mucho menos.  Zarek no la había pasado fácil, como seguramente si la mayoría de aquellos chiquillos que solían concurrir ese tipo de antro.
 
Si con tan sólo ver las ropas que llevaban puestas podía notarse cuan sencilla había sido para ellos. ¡Esas ropas tan innecesariamente costosas! Esas prendas que por su valor, podrían alimentar a una familia entera en su pobre país… una simple prenda de esas, podrían haber pagado un plato caliente de comida sobre su mesa…
Apretó los puños un poco, y el remordimiento que sentía por arrebatar aquello que no era suyo fue disminuyendo gradualmente, hasta que esa culpa quedó completamente disipada y casi eclipsada por el miedo que recorrió por entero su menudo cuerpo.  ¿Acaso le había visto? …E..Ese hombre… ¿Le había descubierto? ¿Por qué le miraba de esa manera? Por un momento se sintió tan pequeño, tan vulnerable, a pesar de que su imperturbable expresión se mantuviera y llegase al menos a “saludarle” con aquel mudo gesto que al parecer hizo que el otro se traquilizara y le… ¿Sonriera?. El polaco se sorprendió, aunque gratamente por aquello. Aquel hombre no parecía del tipo que sonríe muy seguido…. Y eso era más que seguro, pues esa sonrisa que le regaló, era algo… era extraña, como si no supiese como hacerlo. Eso provocó una tímida pero amable sonrisa en sus propios labios, los cuales se separaron apenas n tanto para mostrar su perfecta dentadura, esa casi tan blanca como su albina piel, ahora quizás un poco más pálida aún por culpa del hambre.
 
—¿Ah? —murmuró sorprendido porque le hablase, y asintió rápidamente a sus palabras, mirando a un lado y al otro,  para terminar frunciendo el ceño. —Lugar  incómodo… —llegó a pronunciar, intentando no fallar en sus palabras. Aquel duro idioma alemán era mucho más difícil de manejar de lo que creía.
Suspiró y sin pensarlo demasiado se acercó más aquel hombre desconocido, escondiéndose mucho más entre aquella acogedora oscuridad que apenas permitía ver la silueta y los gestos del contrario, al cual miró fijamente. Sus ojos clarísimos se pasearon por los masculinos rasgos del contrario, alguien más adulto que él sin dudas, pues Zarek apenas salía de la adolescencia aún. Su rostro de ángel y su delicada silueta eran prueba de su corta edad. —Mi… ser... Zarek… —comenzó a decir, dejando en evidencia ahora sí su poco dominio sobre el idioma. Sólo esperaba que aquel desconocido no se burlara de él. Se mordió el labio inferior un tanto, apenado ante aquella posibilidad de que aquel soltara una burlona risa, y tras limpiarse la mano la extendió hacia él. —¿Tú… cómo llamar? … ¿Zarek puede… saber? —inquirió curioso, como el niño que aún era a pesar de su edad, a pesar de sus vivencias tan crueles que casi habían arrebatado por completo su sonrisa…
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Re: La noche siempre sabe... [Privado Zarek]

Mensaje por Konrad Wagner el Lun Nov 18, 2013 12:07 am

Siguió cada reacción en el rostro del chico, cristalino, como si fuera un lienzo. Pinceladas de miedo, seguidas por la duda, y después, nuevamente la calma. Esa única sonrisa, sincera y adecuada. Nacida libremente y no forzada, lejos del gesto extraño que él contuvo en sus labios.

Rad se movió, despacio, acortando el espacio. Algo en ese otro cuerpo, menudo y vulnerable, le empujaba a acercarse. A intentar protegerle, a tratar de escucharle en ese mar de voces, instintos y sonidos.

Ese humor cínico alimentado noche a noche tras las rejas brotó sin restricciones ante aquellas palabras. "Lugar incómodo". ¿Aquí? ¿Ahora? Lo era, en realidad. El ruido y el calor, la inmensidad, la gente. Una cárcel distinta, donde son presos los sentidos. La mente intoxicada estímulo a estímulo, hasta impedir pensar. Hasta dejar de ser.

Como el sexo o las drogas. Jaulas apetecibles.

Rad había olvidado las presentaciones. Modales y maneras, convenciones sociales. "Qué dirán". Era casi una bestia, dejada en libertad ya sin cadenas. Pero la humildad en la voz y en los gestos del chico hicieron del momento algo fácil. Como si fuera Chita cediendo ante tarzán, un corazón salvaje siendo domesticado.


— Zarek — Repitió cerciorándose, añadiendo sin más su nombre al señalarse venciendo los idiomas — Rad.  

Su mirada buscó la del imberbe y le estrechó la mano, como si fuera humano. O casi humano. Dejando atrás el monstruo y el pasado.

—¿De dónde vienes, Zarek? Steinburg es también nueva para mí.

Y eso era cierto. Porque el aire era el mismo, y el gris estaba en todas partes. Pero con él y con su cuerpo también había cambiado la ciudad, creciendo y madurando. Más dura y afilada. Tal vez, más peligrosa. Igual de cruel e ingrata.
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Re: La noche siempre sabe... [Privado Zarek]

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