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El roce hace el cariño

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El roce hace el cariño

Mensaje por Allan 8Ball el Dom Jul 14, 2013 12:22 am

La máscara de gas quedó colgando del hierro de la puerta una vez salió del laboratorio, con las orejas rojas por la presión de la goma después de casi ocho horas allí dentro encerrado, sin ver más luz que la artificial de un par de fluorescentes. Se quitó el mono de trabajo, un traje de una sola pieza que cubría por completo su cuerpo, y se revolvió el cabello para sacudirse el polvo que se le hubiera podido quedar prendado en la gomina. Su casa era un caos, se había dejado los platos de comida de aquellos últimos dos días por la cocina, además de algunas latas de cerveza y ceniceros llenos por el salón.

Decidió que no le apetecía limpiar ahora.

Se dio una ducha rápida, cambio de ropa y optó por salir a tomar el aire antes de que las neuronas se le cortocircuitaran por exceso de trabajo y de respirar productos químicos. Siendo solamente media tarde, no había muchos sitios a los que ir y que le apeteciera estar, así que con una sonrisa decidió ir de visita al estudio de tatuajes –donde pasaba la mayor parte del tiempo, después de su casa-. Cogió las llaves de la moto, el tabaco y la cartera y salió exponiéndose a la luz del sol.

Su primera reacción, fue parecida a la de algún vampiro de ficción: cubrirse el rostro y maldecir por el escozor de ojos. Sin duda necesitaba un respiro. Cuando se ponía a fabricar se le iba la noción del tiempo real, solo se centraba en su trabajo y todo lo demás dejaba de existir para él. No atendía al teléfono, parecía que no habitara nadie la casa, y se alimentaba tan mal como dormía, pegando una cabezada en el sillón de apenas cinco horas al día. Pero por ahora la cocción estaba bien, se daría un respiro.

No tardó ni quince minutos en llegar al estudio y aparcar enfrente la moto, bajándose de ella como un “fucker” de la vida. Abrió la puerta con energía, sonriendo nada más cruzar. – Hola, ¿es aquí donde te hacen agujeros? – Bromeó, acercándose a Nicholas para chocar la mano y darle un abrazo al más puro estilo callejero, apoyándose en el mostrador. - ¿Cómo va eso?
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Re: El roce hace el cariño

Mensaje por Nicholas Záitsev el Miér Ago 07, 2013 7:03 pm

Levantar la cabeza y ver a Allan era lo más gratificante que le había pasado en todo el día. Ese chico de pelo negro, como el ala de un cuervo y ese montón de piercings y tatuajes que tanto amaba en el cuerpo de un hombre, sin duda, ese miembro de su banda, era un signo perfecto de la más absoluta perfección. Sí y eso le hacía sonreír como un chiquillo pequeño que tenía un caramelo reluciente y sabroso entre los dedos.—Me acabas de alegrar la mañana, porque llevo escuchando desde hace dos horas al tío que está dentro, gritar por el láser para quitar tatuajes. ¡Oh vamos! Si tampoco es para tanto… Solo es como si te quemases con un cigarro, tampoco es para tanto… Aunque bueno, hay gente alarmista para todo.—Miró en dirección a una de las puertas de donde salía ese desgarrador grito.-- ¿Ves? Es bastante alarmista, ni que le estuviese sacando Michael la piel a trozos.. –Rió abiertamente, mirando la puerta, curtida en madera y decorada con todos los ejemplos tribales posibles  pero tallados en la madera, Michael era uno de los dermatólogos que trabajaban para Nicholas, a la hora del cuidado de la piel sobre el tatuaje y sobre la eliminación del mismo, era un tipo profesional y perfeccionista que hasta que no hacía el trabajo en limpio no paraba, era lo ideal ¿No? Ademá de ser su compañía pues los peces de la gran pecera que había a uno de los lados no ofrecían mucha compañía aunque él se quedase mirándolos fijamente ese abrir  y cerrar de bocas le aburría.

¿Me dirás qué es lo que te trae por aquí? Dudo que sea para darme una visita con un pastel y un par de flores. –Nicholas avanzó hasta  el mostrador nuevamente pues antes se había dirigido a la puerta tallada de madera de la cual procedían de vez en cuando esos lastimeros gritos. Apoyó el desnudo y rojizo codo sobre el mostrador y se le quedó mirando fijamente.-- ¿Has pensado en hacerte un tatuaje más? ¿Un piercing en un lugar inesperaddo? Dentro de una hora tengo cita con uno que se quiere tatuar la polla. Sí, es muy alentador tatuarle “amor de madre” en la polla pero es un pedido, y bien caro. –El moreno sonrió, fijándose en el par de orbes de Allan, eran de un color miel únicas, no se había parado a fijarse  mucho en sus orbes. No hasta ahora, que no tenía mucho que hacer.—No sé, estoy pensando dónde hacerme uno… Porque me gustaría tener uno, pero el sitio donde quiero es muy delicado y necesitaría a alguien tan experto como yo.

Me gustaría hacerme algo único.. –Comenzó a caminar, bordeando el mostrador, quería salir de allí para hablar cara a cara con ese chico sin que hubiese un dichoso mostrador ante ellos.—Algo especial, algo único de lo que pueda arrepentirme cuando sea viejo.—Sonrió ante la idea. ¿Acaso Allan no se arrepentiría de ese enorme tatuaje que bordaba su costado y brazo? No, seguro que no. Allan era uno de esos chicos rebeldes sin causa pero con buen corazón. Una vez a su lado, sonrió abiertamente, fijándose en los detalles de aquel rostro, singular, de pómulos pálidos y nariz más o menos recta (Exceptuando el piercing del entrecejo) --  Sí que esto y hablando, no estoy acostumbrado a hablar tanto pero… ¿Te gustaría ir a tomar un par de cervezas luego? Quiero decir… ¿Me esperarás a que termine de tatuarle la polla al tío que vendrá después? Y no, no me hará nada, tengo spray. – Si había algo que no le gustaba era que abusasen de las personas, aunque fuera un hombre,  en esa maldita ciudad había más abusos sexuales por parte de hombre de lo que él se hubiese imaginado, ni siquiera quería saber cómo era estar en la cárcel, seguro que era bastante complicado agacharse sin que te petasen el culo.—Allan… Tengo que hablar contigo seriamente, sobre cosas que… Me gustaría hablar en privado, porque Michael no tiene por qué enterarse. Nadie en realidad, sólo quiero sincerarme y confío mucho en ti. – Llevó la mano derecha sobre su cabello y dirigió este con sus mechones, hacia un lado, tratando así que pudiera verle mejor a los ojos.—Necesito un respiro, aires nuevos y… Tratar de refrescar la mente, pero no puedo. Tantos recuerdos acaban conmigo y me entra una angustia en el pecho…

Apoyó incluso la espalda y el trasero en el mostrador, se sentía más seguro así, aunque era una forma de decirlo porque Nicholas no era nada seguro cuando hablaban sus sentimientos, parecía ser un puzzle con cada pieza diferente a la anterior, sin que nada encajase dentro de él.--  A veces… A veces todo es tan … Innecesario  y otras veces siento como si… Lo necesitase otra vez, no hablo de droga ¿Vale? –Sonrió.—Hablo de él, de mi ex… Ah... No me gusta hablarte de él, parece que no soy capaz de quitármelo de la cabeza pero... Necesito oxigenarme y tener nuevas emociones con otras personas. Necesito olvidarme de todo.

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Re: El roce hace el cariño

Mensaje por Allan 8Ball el Mar Ago 27, 2013 10:02 pm

 Dejó con un golpe seco sobre el cristal del mostrador, su casco negro, de media protección, con un 8 perfectamente dibujado en la parte trasera, dejando claro que él era 8Ball. Con todo el cuerpo inclinado hacia adelante, se quitó las gafas de protección y lanzó una risotada. – No sé por qué te sorprenden esos gritos, ¿quién se quita un tatuaje? Una maricona. – soltó un bufido mitad burla mitad frustración, pues le jodía en gran medida esa gente que se tatuaba por moda y luego se lo hacían quitar. Se pasaría el día repartiendo estopa con su bate de baseball a esa panda de modernos de mierda pasea perros patada. – Que se joda. Si yo fuera Michael, le haría más daño.
 
Enseguida se olvidó del tema de ese tipo y miró a Nicholas, sonriendo. – Yo no doy flores, doy pollazos. ¿Quieres uno? – Soltó una sonora carcajada mientras le daba la vuelta al mostrador, aprovechando para darle una nalgada certera, metiéndose en la parte trasera para robarle el taburete que ya sabía que había allí, pues lo usurpaba en cada una de las visitas que hacía al estudio. Que solían ser muchas, sólo hacía falta ver su cuerpo: tatuajes y piercings a tutti. Al final no le quedaría piel libre para masacrar. – Estaba agobiándome en el laboratorio, necesitaba que me diera el aire porque empezaba a ver elefantes rosas por todos los rincones. Y son unos cabrones, que no me pagan alquiler. – Se inclinó hacia atrás apoyando la espalda en la pared, suspirando como si quisiera dejar más en claro su agotamiento de los últimos días, y se tocó el imperdible que colgaba de su labio. - ¿La polla? Alguna vez lo he pensado, pero nah. Mi polla es sagrada. Tal vez, cuando acabes con ese tipo, te deje hacerme algo.
 
-Desde luego tío, ¿te has metido speed? No has dejado de hablar desde que he llegado. – Otra carcajada, ese sonido gutural que escapaba de su garganta y que parecía un perro tosiendo –producto de años fumando y mal viviendo-. – Pensaré sobre ese tatuaje que quieres hacerte… - y sonrió cual gato de Chesire, endemoniadamente maquiavélico. Porque obviamente no le haría tatuarse algo típico, no, si pedías opinión a Allan tenías que atenerte a las consecuencias. En cuanto escuchó que Nicholas estaba tan rallado de la cabeza, asintió medio encogiéndose de hombros. – Está bien, podemos ir luego a mi apartamento y nos tomamos unas cervezas. Sway se habrá largado a trabajar, así que nadie nos tocará las pelotas, y tengo material nuevo por si necesitas olvidarte de todo de verdad.
 
La sonrisa que bailaba en su rostro desde que había entrado, se esfumó rápidamente en cuanto supo que su colega seguía dándole vueltas a la cabeza con el tema de su ex. Bufó, algo cansado con eso, poniendo exageradamente los ojos en blanco mientras alzaba las manos pidiendo paciencia. Luego enfocó la vista a él, mirándole con “¿otra vez la misma canción?” – No sé cómo puedes seguir pensando en ese gilipollas. Bueno, en verdad, no sé cómo pudiste fijarte y enamorarte de él. ¿Pero no lo ves? Puede que como amigo no sea mal tipo, pero le he visto ligando y se cree el puto ombligo del mundo. Peeeeeero – alzó las manos – no voy a meterme. Entonces está claro. Luego nos vamos a mi apartamento y nos ponemos hasta arriba. Y si te apetece, salimos de fiesta y te hago de Cupido. – Rió de nuevo, justo en el momento que salía el tipo al que estaban quitándole el tatuaje. – Mira, la reina del drama ya ha salido. – El tipo se molestó y Allan le enseñó el dedo corazón al más puro estilo Sid Vicious. Dejó que Nicholas cobrara el trabajo y acabara de atender al cliente, aprovechando para saludar a Michael y trapichear con él. Ya tenía un encargo de la nueva mercancía, nada como tener amigos drogatas. Para cuando volvieron a estar solos, a Allan ya se le había ocurrido qué tatuaje podía hacerse Nicholas y la misma sonrisa malvada de antes apareció, mirándole el trasero. - Sabes... siempre he querido hacer un tatuaje. ¿Me dejarías hacértelo? Pero no te diré qué es...
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Re: El roce hace el cariño

Mensaje por Nicholas Záitsev el Sáb Nov 02, 2013 11:13 am

Cuando Michael salió de la cabina donde había estado quitándole ese tatuaje horrible al cliente Nicholas dedicó una mirada lastimera, tenía ese hombre la nuca tan tan roja, que solo podía haber sido una cosa, que el tatuaje hubiese sido hecho en otro centro donde le hubiesen remarcado bien con tinta el cuerpo, Michael asintió en un pequeño espacio de tiempo  antes de irse a hablar con el otro moreno irremediablemente tatuado por doquier  mientras él atendía al hombre y le daba algunos consejos para que pudiera cicatrizar bien la piel tratada y que le quedase lo mejor posible porque no era solo obra del que trataba de borrar la tinta de la piel del cliente, si no también el cliente poner de su parte para que todo fuera lo más higiénico posible, en fin, no había que dar más rodeos sobre la higiene de cada uno porque después de dos horas aquel hombre no era un hombre, sino un oso. Cuando volvió el rostro para ver a Allan no sabía qué decir, por ende tenía que confiar en él y su pulso de científico porque era un buen pulso pero no sabía si el tatuaje que quería era lo que Allan estaba pensando.—No pienso tatuarme una polla…-Susurró minutos después, era obvio, aunque no sabía si sería tan obvio para Allan, no quería tatuarse un pene en el trasero porque sería demasiado evidente si un día quería ponerse tanga e ir a la playa para broncearse un poco (Cosa que de momento no estaba dentro de sus planes.)--  Aunque no me extraña que sepas tatuar, después de haber visto cómo se hacen tantos tatuajes yo creo que hasta tienes práctica mental en ello…  Bueno, cuando se quede esto vacío podemos intentar habilitarlo para nosotros y que me hagas un tatuaje pero ya te dije, no quiero pollas… Ni cosas extrañas. – Sacó minutos después una agenda donde apuntaba quienes tocaban por tatuar o hacer piercings o quitar tatuajes, pero parecía ser que aquel hombre era el último de la lista, aun así tenía que estar operario para cualquier imprevisto.

Al cabo de un rato Michael se esfumó de la tienda porque le habían llamado de casa y tenía que atender una urgencia importante, y Nicholas mientras estuvo limpiando las salas usadas durante un par de minutos, los instrumentos y artefactos a usar, cuando volvió de nuevo a la sala donde se solían atender a los clientes  no dudó ni unos instantes en acercarse a Allan y sentarse básicamente sobre su regazo.—Perdona que te haya abandonado durante unos minutos, es que no soporto la suciedad y necesito que todo esté limpio y apto para poder seguir mañana… O bueno esta noche, ahora.. Con el tatuaje que quieres hacerme…--Tomó aire, sonrió y besó  los labios del chico en un piquito cariñoso.—Quiero que la tinta sea negra, nada de colorines que me da mucha grima, soy demasiado clásico para los tatuajes. ~ ¿Y bien…? ¿No tienes pensado decirme dónde vas a tatuarme? Estoy esperando que puedas decirme algo para tranquilizarme porque es mi primer tatuaje y como que no estoy muy… Tranquilo. –Y eso que estaba acostumbrado al “sssssshgggg” que hacía la máquina al mover la aguja, casi era melodía para sus oídos.—No estoy tranquilo porque es mi primer tatuaje, no porque me lo vayas a hacer tú ¿Eh? No pienses mal.. –Rió suave, rodeándole por el cuello con el antebrazo, acariciándole éste antes de levantarse y acercarse a la puerta para cerrar con llave desde dentro.

Parecía que la noche se había echado en poco tiempo sobre la tienda, y casi ni siquiera se veía el sol, solo se veía la oscuridad de la noche próxima, puso las llaves sobre el mostrador y fue directo hacia una de las habitaciones habilitadas para hacer tatuajes, con toda la maquinaria preparada  y lista para que Allan desarrollase su arte sobre su cuerpo virgen de tatuajes. No paraba de preguntarse qué tatuaje le haría, y cada vez le intrigaba más, la curiosidad llegaba a picarle demasiado.

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Re: El roce hace el cariño

Mensaje por Allan 8Ball el Vie Ene 03, 2014 12:54 am

Charló mientras animadamente con Michael, contándole sobre lo nuevo que estaba preparando para lanzar al mercado y apuntándose en el teléfono móvil el nuevo encargo del tatuador, que ya se había fundido todo lo que le trajo la última vez que vino. Se sacó una bolsita del pantalón, dentro de la cual había algo de polvo azulado, e imitó el movimiento de Michael de meter el dedo y chupárselo. A ambos se les dibujó una auténtica sonrisa malvada y chocaron los puños. - Serás el primero en poder acceder a ella. No dejaré que este material se esparza mucho, temo que la mafia me vaya detrás en busca de intereses. - Estuvo charlando hasta que Nicholas acabó, momento en el que se despidió de Michael que se iba a recoger la sala de tatuar después del último cliente.

Una muy sonora carcajada sonó en el local cuando a Nicholas se le ocurrió lo que Allan podría tatuarle en el trasero. Una polla, que idea tan jodidamente fantástica. ¿Cómo no se le ocurrió primero a él? Mierda, estaba perdiendo facultades... debía ser producto de inhalar tantos productos químicos la mayor parte del tiempo, esas cosas te pudren el cerebro. - No voy a tatuarte una polla. Nada de órganos sexuales, lo prometo. - Sonrió pícaro, queriendo picarle para que se comiera la cabeza. Cómo le gustaba torturarle, seguro que se estaría rallando sobre qué le tatuaría hasta que se lo viera en el espejo. Porque no pensaba decírselo, y mucho menos dejar que lo viera antes de estar acabado. - No tengo ni zorra idea de tatuar, pero si te consuela, tengo un buen pulso. - Le guió un ojo divertido.

En lo que esperaba, se sentó de nuevo en el rincón jugando a Angry Birds. Le recibió encantado en su regazo, aunque aún a estas alturas se preguntaba qué era lo que Nicholas quería de él. ¿Olvidar a su ex? ¿Tener sexo? ¿Alguien en quien apoyarse? Para Allan, un huérfano que se pasaba la vida dando tumbos de cama en cama, las relaciones eran algo que resultaban demasiado complicadas para él, así que nunca se había arriesgado a tener una. Otro motivo era por el miedo al abandono. Nicholas le gustaba, pero no dejaba de tener la misma idea de él en la mente: soy un capricho, el amigo que siempre está ahí. ¿Le molestaba que hablara de su ex? Por supuesto, odiaba a ese tipo, pero no se lo diría nunca. Como tampoco le diría muchas otras cosas.

-Sé exactamente qué es lo que voy a tatuarte. - Susurró mirándole fijamente a los ojos, sonriendo austeramente. - Pero no voy a decírtelo hasta que esté terminado. Tendrás que confiar en mí. - Lo bajó de su regazo, sacando un cigarrillo para prenderlo dentro ahora que estaban a solas y el local cerrado. Se encaminó hacia la puerta de la sala de tatuar y se giró a mirarle. - Así que desnuda tus blanquitas nalgas, corderito, porque te voy a clavar la aguja en el trasero. - Un nuevo guiño y se perdió dentro, empezando a preparar todo como había visto decenas de veces antes de ser él quien fuera tatuado.
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Re: El roce hace el cariño

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